Queridos amigos,
De nuevo ha sido mi admirada Mérida, la primera ciudad que me ha abierto sus puertas para que pueda exponer mi proyecto de regeneración política en España, una iniciativa que nace del sentido común y del convencimiento de que nuestro sistema democrático necesita una revisión profunda.
La elección de Mérida no ha sido casual. Esta ciudad, heredera directa del legado jurídico y político de Roma, nos recuerda que la política, en su origen más noble, fue concebida como un ejercicio de virtud pública. Los romanos ya hablaban de honestas, no solo como cualidad moral del individuo, sino como principio rector de la vida pública. Frente a esa tradición de responsabilidad, transparencia y deber cívico, contrasta tristemente la deriva actual de nuestras instituciones, muchas veces dominadas por el clientelismo, la opacidad y la falta de rendición de cuentas, entre otros muchos aspectos.
Durante la presentación, he compartido las siete propuestas que contiene este proyecto de regeneración:
- Abolición del régimen de aforamientos.
- Rebaja de la edad penal a los 16 años.
- Abolición de la prescripción de delitos graves.
- Reforma del sistema de pensiones, incorporando a los trabajadores “no humanos” al sistema de cotización.
- Modificación del sistema de ayudas sociales.
- Reforma del sistema electoral, con listas abiertas que permitan al ciudadano elegir directamente a sus representantes.
- Eliminación de asignaciones económicas públicas a los sindicatos.
En una ciudad como Mérida, fundada como colonia de veteranos romanos y símbolo de justicia, civismo y ley, resulta inevitable mirar atrás y preguntarse cómo hemos llegado a tolerar la falta de honestidad institucional. Si queremos reconstruir la política sobre bases sólidas, debemos recuperar esa antigua exigencia romana: que quien ocupa cargos públicos lo haga con virtus, fides y honestas, y no al servicio de intereses particulares.
Este proyecto no pretende en modo alguno restaurar el pasado, sino aprender de él. Porque la historia nos demuestra que un país sano se conjuga con ciudadanos vigilantes y representantes dignos.
Hoy he cruzado el Acueducto de los Milagros para mañana abordar la vía Sur entre las ciudades de Huelva y Zafra…
“Uno es más que cero”
Un abrazo,
Jon
Jon
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Versión Web con los enlaces a la plataforma CHANGE.ORG de firmas

Amigo Jon, ayer en Mérida, tuve el placer de escuchar tus acertados planteamientos y te animo a seguir en esa cruzada tan enriquecedora que te has planteado y que sin duda ayudará a despertar a muchos ciudadanos. Mil Gracias por tu encomiable labor
ResponderEliminarMuchas gracias mi anónimo amigo por tu asistencia y comentario !!
EliminarComo os decía ayer, mi tarea es similar a la de un agricultor que pone con esfuerzo e ilusión las semillas en su huerta, con la esperanza de ver sus frutos en el futuro. La misión de los ciudadanos es regar y cuidar esas semillas para asegurar su crecimiento. Parece simple, pero no lo es. Requiere trabajo, constancia y disciplina.
Un abrazo muy fuerte🤗🤗