Queridos amigos,
Hoy ha sido un día duro en lo que respecta a la orografía del camino, y también por la distancia recorrida.
Me encuentro en Abla, una pequeña localidad situada en la falda norte de Sierra Nevada, dentro del Parque Nacional del mismo nombre. La ciudad tiene raíces históricas muy antiguas, con restos romanos y árabes. Destaca su iglesia mudéjar de la Anunciación. Mi estancia coincide con las fiestas patronales en honor a San Segundo. Hoy se celebra “La Traída de los Santos”, el acto inaugural de las fiestas. Las imágenes de los patronos son trasladadas en procesión desde su ermita hasta la Iglesia Parroquial de la Anunciación, donde permanecen durante 106 días, hasta el primer fin de semana de agosto, cuando se realiza “La Llevada”, devolviéndolas a su ermita.
A lo largo del día he tenido ocasión de hablar del proyecto de regeneración con diversas personas y también de escuchar con atención las descripciones que me han trasladado de sus vidas y la presión que sufren por parte de la Administración para llevar adelante su medio de vida, basada principalmente en la agricultura, en un marco preocupante de escasez de agua y falta de mano de obra.
En los pueblos no hay jóvenes, y los pocos que hay no quieren trabajar en el campo. Hoy quiero dirigirme a ellos. Quien aquí os escribe, comenzó su vida laboral con 11 años en una churrería, con el propósito de ayudar a mis padres. Yo mismo fui a pedir el trabajo. Acudía los sábados y domingos.
Antes, con 9 y 10 años, fui monaguillo en la parroquia de mi pueblo. Acarreaba la pesada cruz de metal y el libro de misa, en la época escrito en latín.
Diariamente caminaba varios kilómetros para acudir a la escuela en un marco de soledad. En los duros inviernos con riesgo añadido. En el aula, además de aprender de mi único maestro, enseñaba a los niños más pequeños que yo.
Con 14 años entré en una siderurgia en la que, por aquel entonces tenía unos 3000 obreros. Un año más tarde, yo mismo fui a solicitar trabajo a otra empresa siderometalúrgica, aún usando pantalones cortos en mi vida diaria, recuerdo. Pase las pruebas de selección y me admitieron. En esta última empresa he permanecido toda mi vida laboral, en diferentes puestos, progresando a lo largo de los años, aprendiendo constantemente y trabajando de la mejor forma que he sido capaz.
Quizá, llegado a este punto, el lector esté pensando que he sufrido explotación en mi vida. Con la mano en el corazón, puedo asegurar que esto no ha sido así, sino todo lo contrario. Todo esto ha conformado en mí persona un espíritu de lucha y resistencia fundamentales para afrontar las adversidades.
A los jóvenes y, a quien no lo sea tanto, les digo que no os quejéis nunca por trabajar; sino todo lo contrario, quejaos por no trabajar y luchad siempre por alcanzar una vida mejor para vosotros mismos, vuestros hijos, y para el resto de la sociedad con la que, queramos o no, compartimos nuestra existencia. No dejéis de aprender, de todo y de todos, porque la vida es evolucionar. En definitiva, aprender.
Con frecuencia el ser humano, cuando es joven, piensa que es eterno. Yo también lo he sentido en alguna época de mi vida, llevado por la inconsciencia. Y un buen día, cuando eres mayor, te encuentras haciendo balance, dentro de un marco que podríamos etiquetar como “de la silla, al si yo…”. Miras para atrás y te ves sentado en esa silla que pongo como ejemplo, viendo pasar la vida con indiferencia, mientras de tu interior surge un brote de arrepentimiento: Si yo hubiera hecho esto… si yo hubiera hecho aquello…
Por tanto, luchad por la vida para evitar el arrepentimiento futuro. Pensad con detenimiento en las diferentes propuestas que en esta web se plantean, valoradlas y actuad en consecuencia. Nuestras acciones determinan nuestro futuro. No lo olvidéis.
“Uno es más que cero”
Un abrazo,
Jon

Pienso que una persona que tiene la iniciativa de emprender un proyecto de esta índole con el objetivo de luchar porque se hagan las cosas que nos atañen a todos bien, además del esfuerzo físico que supone demuestra que estamos ante una persona íntegra, con grandes valores, enorme compromiso, disciplina, muchísima fuerza y tesón.
ResponderEliminarToda mi admiración y respeto hacia esta gran labor que haces. Cuenta con mi apoyo al proyecto. Me sumaré muy pronto como parte activa en un tramo de este camino, unidos somos más.
Gracias por poner voz y acción a los reclamos de muchos ciudadanos de este país entre los que me incluyo, desde el buen hacer, con inteligencia y mucha educación. Un abrazo.
¡Muchas gracias Eva por tus entrañables palabras!
EliminarTu comentario es una estrella caída del cielo, por lo que supone para una persona como yo, un peregrino de la regeneración política que trata por todos los medios a su alcance, de llevar adelante un proyecto complejo, incierto, y plagado de dificultades. El éxito de las 7 propuestas que transporto en mi mochila, siempre será de todos vosotros, de las personas que se implican y que ponen el “buen hacer”, la eficiencia, la educación y el sentido común en lo más alto de sus vidas y de la sociedad.
Un abrazo muy grande🤗😘