sábado, 10 de mayo de 2025

016 - Puerto de la Torre / Almogía


Queridos amigos,

Inicio la jornada auto bendiciéndome frente a la imponente Catedral de la Encarnación de Málaga, para seguidamente salir del casco histórico avanzando entre calles y plazas hacia los barrios de Capuchinos y Teatinos, combinando tramos urbanos con algunos espacios verdes, ascendiendo suavemente y dejando atrás el ruido del tráfico, hasta alcanzar Puerto De la Torre, uno de los once distritos en que está dividida a efectos administrativos la ciudad de Málaga. Su topónimo se remite a una antigua torre vigía que custodiaba el camino de Málaga a Antequera. En este punto realizo una escala para reponer fuerzas y he podido conocer los problemas de inseguridad en esta zona, especialmente en urbanizaciones como Puertosol, donde se han registrado varios asaltos a viviendas, sin que hasta el momento se hayan tomado medidas eficaces para impedirlo.

A partir de Puerto de la Torre y hasta Almogía, el terreno se encrespa de forma considerable, serpenteando entre colinas cubiertas de olivares y campos de almendros. Es primavera y el campo se halla pintado de verdes intensos y flores silvestres.

Almogía se halla literalmente colgada sobre una loma a considerable altitud. Cuenta con raíces profundas que se remontan a la época islámica. De hecho, su nombre proviene del árabe Al-Mexía, que significa “el lugar de pastos”. Durante la dominación musulmana, Almogía fue una plaza importante dentro del sistema defensivo de la región. Conserva vestigios de su pasado en monumentos como la Torre de la Vela, remanente de una fortaleza medieval, y la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, construida sobre una antigua mezquita.

Pasear por sus empinadas calles de cal y piedra es encontrarse con vestigios de esa herencia musulmana. Casas encaladas con macetas y fuentes escondidas conforman calles estrechas y retorcidas, proporcionando una tranquilidad que se me antoja de siglos pasados. La ciudad es cuna del folklore malagueño, siendo los verdiales su máxima expresión. Hace apenas unos días se ha celebrado la Fiesta de Verdiales de las Tres Cruces.

Hoy ha sido un día duro y de soledad, especialmente la primera parte de la jornada. Alejarse de Málaga, conlleva una cierta angustia, una incomodidad que va más allá del esfuerzo físico. Es como si la ciudad no deseara que te vayas. Caminar hacia las afueras es, durante muchos tramos, hacerlo entre rotondas infinitas, polígonos y urbanizaciones sin alma, donde el caminante parece una anomalía en el paisaje. Añadir la preocupación contante que viaja conmigo por la situación de mi pie izquierdo, adornado con un esguince desde que me lastimara el pasado 1 de mayo en Granada.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon


*******
Versión Web con los enlaces a la plataforma CHANGE.ORG de firmas



No hay comentarios:

Publicar un comentario