sábado, 12 de julio de 2025

071 - Villanueva de las Peras / Melgar de Tera / Pumarejo de Tera / Calzadilla de Tera


Queridos amigos,

Anoche he dormido… como los ángeles. Es decir, absolutamente nada, porque como todos sabemos, los ángeles no duermen. ¿El motivo de mi vigilia celestial? Un concierto sinfónico gratuito —y sin mi consentimiento— cortesía de la Asociación Internacional de Ruidosos Nasales; es decir, mis compañeros de habitación.

No sé exactamente cuántos pulmones y fosas nasales había en esa habitación, pero si me hubieran dicho que estaba durmiendo junto a una foca asmática, un oso polar y una Harley Davidson con bronquitis, lo habría creído sin pestañear. Bueno, de hecho, no pestañeé en toda la noche. Literalmente.

Hubo una sinfonía de ronquidos: el ronquido grave y constante, ese que suena como si alguien estuviera arrancando un tractor bajo una manta; el ronquido intermitente, que te da falsas esperanzas de silencio antes de volver con renovada furia; y el peor de todos, el que suena como si alguien estuviera tragando una flauta.

Intenté todo para dormir, pero fue inútil. Hoy tengo ojeras de oso panda y esa paz que únicamente puedes encontrar en un avispero, pero encararé el nuevo día como un guerrero. Y esta noche dormiré, aunque tenga que hacerlo en el cuarto de las escobas.

Abandono Tábara poco después de las cinco de la madrugada, decidido a dejar atrás, cueste lo que cueste, a la temible Orquesta de Bajos y Barítonos. Tras varias horas de camino, efectúo la primera escala del día en Villanueva de las Peras.

Esta pequeña localidad, de apenas noventa habitantes, se encuentra en la comarca de Sanabria y pertenece al municipio de Vega de Tera. Sus orígenes se remontan a las repoblaciones de la Edad Media y, durante siglos, ha mantenido una estructura agrícola basada en formas tradicionales de vida. Su principal edificio patrimonial es la iglesia parroquial, que sigue siendo el centro simbólico y funcional del pueblo.

En el entorno natural de Villanueva de las Peras también pueden encontrarse antiguos hornos de pan, bodegas subterráneas, lavaderos y fuentes tradicionales, que forman parte del patrimonio etnográfico del lugar.

Sin volver la vista atrás, avanzo unos kilómetros hasta situar mi cuerpo en Melgar de Tera, una localidad algo más poblada y con más servicios que la anterior. Tiene un origen antiguo, como sugiere el topónimo “Melgar”, que proviene del latín melarium, relacionado con colmenares o lugares ricos en miel, lo que indica que la apicultura pudo tener cierta importancia histórica en la zona. El apellido “de Tera” se refiere al río que atraviesa el término y que ha sido clave para la vida del pueblo. Su principal elemento patrimonial es la iglesia parroquial, dedicada a San Pedro Apóstol.

El cansancio se deja sentir, alcanzada la tercera población del día: Pumarejo de Tera. Es un buen momento para realizar un tiempo de descanso en esta pequeña pedanía situada en la comarca de Benavente y Los Valles, perteneciente al municipio de Melgar de Tera. El topónimo “Pumarejo” probablemente derive del latín pomarium, que hace referencia a un huerto o lugar con manzanos, lo que indica la importancia agrícola del lugar desde tiempos antiguos. Al igual que en los pueblos del entorno, el principal patrimonio de Pumarejo de Tera es su iglesia parroquial, dedicada a San Miguel Arcángel. Al pasear por sus calles, es fácil encontrar casas construidas en piedra y adobe, muchas de ellas con característicos corredores de madera, que conservan intacta la esencia de la arquitectura tradicional de la zona.

Y por fin, Calzadilla de Tera. Llego tras una angustiosa carrera hacia la única tienda de esta pequeña localidad, justo en el momento en que están a punto de echar la persiana. Prefiero no imaginar qué habría hecho de haberla encontrado cerrada. No hay ningún otro servicio disponible en el pueblo, y esa modesta tienda se convierte, en ese instante, en la única tabla de salvación.

Esta localidad pertenece a la comarca de Sanabria y forma parte del municipio de Vega de Tera. Su población apenas supera los tres centenares de habitantes. El topónimo “Calzadilla” sugiere un origen antiguo, posiblemente romano, aludiendo a una calzada o camino empedrado. Esto hace pensar que pudo estar integrada en una vía secundaria del trazado romano que comunicaba distintas poblaciones de la zona.

El principal patrimonio se halla en su iglesia parroquial, dedicada a San Salvador. Su condición de vía jacobea le otorga un valor cultural añadido y atrae a algunos peregrinos que atraviesan la zona en su ruta hacia Compostela.

Hoy me gustaría escribir unas líneas sobre la soledad en la última etapa de la vida. Para ello, me apoyaré en una escena que viví ayer en la localidad de Tábara.

Por la tarde, antes de cenar, acudo a uno de los bares del pueblo para tomar un refresco. Me acomodo en una mesa y al rato se acerca un hombre, solicitando permiso para sentarse a mi lado. Como no podía ser de otro modo: Permiso concedido.

Estoy ante un hombre de 73 años, soltero, culto —me atrevería a decir— y sin más familia que un par de sobrinos. Con el paso de los minutos va ganando confianza y, como si necesitara expulsar un bloque de amargura, comienza a hablarme de su situación personal. Habla de sus padres, de lo mucho que se acuerda de ellos, de la soledad en la que vive… y, especialmente, de la ayuda que le proporcionan sus sobrinos.

Manifiesta que le ayudan, sí, pero no por cariño, sino porque él les proporciona parte de sus bienes. Una ayuda interesada, carente de afecto genuino. Sus ojos, empañados por las lágrimas, hablan incluso más que sus palabras. La ausencia de amor verdadero, de compañía sincera, y su falta de ilusión por la vida son evidentes. Un testimonio directo que me impacta, aunque soy muy consciente de que no es un caso aislado. Por desgracia, historias como la suya se repiten con demasiada frecuencia.

Hoy, gracias a Dios, duermo en un espacio de silencio…

”Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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2 comentarios:

  1. Querido Jon,

    Tu última publicación me ha conmovido mucho y, lejos de parecer desconectada de tu marcha, creo que la subraya aún más, dándole una dimensión esencial. A primera vista, la historia de la soledad del hombre de Tábara podría parecer una reflexión personal, pero en realidad, es un espejo potente de la regeneración social y humana que, intuyo, forma parte central de tu proyecto.

    Tu capacidad de parar, escuchar y empatizar con un 'uno' que se siente reducido a 'cero' por la vida o por la indiferencia, demuestra que tu 'Paso a Paso' no es solo político. Es un camino que busca la rehumanización, el reconocimiento del valor de cada persona, especialmente de las más vulnerables y solitarias.

    Esta experiencia refuerza la idea de que la verdadera regeneración no es solo de estructuras políticas, sino de valores y de atención a las personas. Tu sensibilidad para visibilizar esta 'dolencia social' es totalmente coherente con la nobleza de tu misión. Nos recuerdas que la política, al final, debe servir a las personas, a todas.

    ¡Gracias por seguir haciéndonos reflexionar sobre lo que realmente importa en este camino!

    *Quiero añadir que para el español (y no solo) uso la red. 😉☺️

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  2. Muchas gracias por tu comentario, mi querido amigo Carlo !!
    Solo soy una persona normal y corriente, que trata de hacer en la vida lo maximo que puede. Tus palabras, emocionan por lo que significan para mi, proporcionan mucho ánimo para continuar…
    Tienes toda la razón. La verdadera regeneración política requiere una regeneración previa de valores, algo muy difícil porque no ponemos la mirada en lo esencial. Estamos “distraídos/entretenidos” en asuntos que no tienen importancia alguna.
    Un abrazo muy grande🤗🤗

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