Queridos amigos,
Puedo asegurar que el calor me ha perseguido con saña durante estos dos últimos meses. Ayer, en Verín, se alcanzaron los 39 °C, a lo que se sumó la sofocante humedad característica de la zona.
Como aperitivo de la jornada, me topo con el primer contratiempo al iniciar el camino hacia Laza. El trazado guía al viajero en dirección al Parador de Verín y, más concretamente, al Castillo de Monterrei. Quienes conocen esta ciudad saben bien el esfuerzo que supone ascender hasta allí. El problema es que el castillo está en obras y todo su perímetro se encuentra cerrado, lo que impide el paso y me obliga a retroceder hasta la parte baja de la ciudad, justo al punto de partida.
Superado el contratiempo, retomo el camino con el calentamiento ya realizado. A mitad de trayecto me reencuentro con Vanesa, una peregrina residente en Toledo, con quien comparto la ruta hasta Laza.
Gracias, Vanesa, por tu amabilidad.
¡Buen Camino!
El municipio de Laza, en la comarca de Verín (Ourense), posee un legado que arranca en la Prehistoria, con aproximadamente 78 petroglifos (registros de actividad humana, diseños simbólicos, en forma de grabados esculpidos en roca realizados desgastando su capa superficial) y un menhir de 2 m situado en Soutelo Verde, así como múltiples castros de la Edad del Hierro —destacando el Castro dos Mouros— que reflejan continuidad hasta la cultura castreña y el paso de una vía romana secundaria que conectaba Chaves (Portugal) con Baños de Molgas. Durante la Edad Media, Laza fue conocida como “Laza do Conde” y aparece referenciada en obras clásicas como las de Tirso de Molina . En 1822-1835 se estructura el municipio actual adscrito al partido judicial de Verín.
De su extenso patrimonio señalaré en primer lugar: principal: El Entroido. El carnaval de Laza, o Entroido, es el más antiguo y tradicional de Galicia. Declarado de interés turístico por su pureza ritual y autenticidad, gira en torno a los peliqueiros, enmascarados con mascarillas de madera, trajes elaborados, campanillas y látigos. Las festividades incluyen la farinada (batalla con harina), la farrapada (lucha con trapos de barro), la bajada de la Morena, la cabalgata y el testamento crítico del martes final. Haber asistido en el pasado a este emblemático evento, me permite dar fe de su belleza. Añadir a su patrimonio los siguientes monumentos religiosos y etnográficos:
- Iglesia de San Juan de Laza, con fachada renacentista/barroca (siglo XVII–XVIII).
- En Castro de Laza, la Iglesia de San Pedro, capillas como la de San Martín en Soutelo Verde o la Asunción en Tamicelas, y hórreos y cruceros tradicionales que reflejan la cultura rural gallega.
- El Pazo de Laza, residencia señorial con patio y balcones de madera, muestra la arquitectura doméstica local tradicional.
Tras despedirme de Vanesa y reponer fuerzas en uno de los restaurantes del pueblo, me enfrento a la que terminará siendo una de las jornadas más duras desde que saliera de Almería. La montaña, omnipresente a lo largo de todo el trayecto, sumada a unas condiciones físicas no precisamente óptimas, han convertido el recorrido en un esfuerzo constante. Han hecho falta más de tres horas de lucha continua para alcanzar el destino de hoy: Alberguería.
Antes de llegar a mi destino, he dejado atrás pequeñas aldeas, como Soutelo Verde, una diminuta localidad de apenas 60 habitantes, famosa por elaborar a diario la conocida bica blanca de Laza, una especialidad local del tradicional bizcocho gallego. También he atravesado aldeas como Tamicelas o Cima de Vila.
Alberguería es una pequeña aldea perteneciente al municipio de Laza, en la comarca de Verín, y destaca por su tradición, su entorno natural y su relevancia en el Camino de Santiago con una historia marcada por su papel como enclave de paso. Su nombre proviene, de hecho, de “albergue”, lo que sugiere que ya desde la Edad Media ofrecía hospitalidad a viajeros y caminantes.
El pueblo original quedó sepultado bajo las aguas del embalse de As Portas, construido en los años 1970 sobre el río Camba. La actual Alberguería fue reconstruida en una cota más alta, y se mantuvo como núcleo de tradición y paso peregrino. Aunque pequeña, la localidad conserva algunos elementos de valor, cómo pueden ser: La iglesia de Santa María y la Fuente del Peregrino, símbolo del paso jacobeo.
Quiero destacar, por último, el Albergue de Peregrinos, un lugar verdaderamente emblemático. Sus paredes y techos están completamente revestidos de vieiras firmadas por los miles de caminantes que, a lo largo del tiempo, han pasado por aquí o han hecho escala en su recorrido. Cada concha guarda un nombre, una historia, un fragmento del alma del Camino.
Cierro el día, recuperado físicamente en gran medida…
“Uno es más que cero”
Un abrazo,
Jon
Antes de llegar a mi destino, he dejado atrás pequeñas aldeas, como Soutelo Verde, una diminuta localidad de apenas 60 habitantes, famosa por elaborar a diario la conocida bica blanca de Laza, una especialidad local del tradicional bizcocho gallego. También he atravesado aldeas como Tamicelas o Cima de Vila.
Alberguería es una pequeña aldea perteneciente al municipio de Laza, en la comarca de Verín, y destaca por su tradición, su entorno natural y su relevancia en el Camino de Santiago con una historia marcada por su papel como enclave de paso. Su nombre proviene, de hecho, de “albergue”, lo que sugiere que ya desde la Edad Media ofrecía hospitalidad a viajeros y caminantes.
El pueblo original quedó sepultado bajo las aguas del embalse de As Portas, construido en los años 1970 sobre el río Camba. La actual Alberguería fue reconstruida en una cota más alta, y se mantuvo como núcleo de tradición y paso peregrino. Aunque pequeña, la localidad conserva algunos elementos de valor, cómo pueden ser: La iglesia de Santa María y la Fuente del Peregrino, símbolo del paso jacobeo.
Quiero destacar, por último, el Albergue de Peregrinos, un lugar verdaderamente emblemático. Sus paredes y techos están completamente revestidos de vieiras firmadas por los miles de caminantes que, a lo largo del tiempo, han pasado por aquí o han hecho escala en su recorrido. Cada concha guarda un nombre, una historia, un fragmento del alma del Camino.
Cierro el día, recuperado físicamente en gran medida…
“Uno es más que cero”
Un abrazo,
Jon
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