domingo, 10 de agosto de 2025

088 - Orbiso / Santa Cruz de Campezo / Genevilla


Queridos amigos,

Después de desayunar en el único bar abierto del pueblo emprendo viaje hacia Santa Cruz de Campezo, donde llego al mediodía.

No tengo alojamiento, y por más que lo intento, no encuentro la forma de conseguirlo. Es mediodía y me debato entre seguir adelante o quedarme donde estoy. Finalmente, me levanto y camino hacia el bar Óxido. Aquí soy atendido amablemente por Irati. Ella da solución a mi problema después de realizar unas llamadas telefónicas.

Pero como diría Franco Battiato: “Aún queda un nuevo entusiasmo, por latir, en mi corazón”. En un momento dado, mi benefactora pregunta si estoy haciendo la Vía Ignaciana, a lo que respondo afirmativamente. Continuando con la conversación, le explico mis andanzas por el país en los últimos meses, explicando el propósito de mi viaje. Mientras hablo, observo cómo sus ojos se llenan de lágrimas. Conmovida, me dice:
Eres muy grande. Mira cómo se me han erizado los pelos de los brazos. No puedo creer que haya alguien capaz de hacer algo así
Sus palabras y la visión de sus ojos húmedos traspasan mi corazón y me siento igualmente emocionado.
Poco a poco, nuevos clientes se suman a la escena. Se acercan, se interesan, escuchan con atención mis relatos. En un momento dado, Irati sale de detrás de la barra y se funde en un abrazo conmigo.
Con todos ellos comparto un tiempo de felicidad y unas cervezas (invitado, por cierto)
Gracias Irati.
Gracias amigos.

La historia de Santa Cruz de Campezo se remonta a tiempos medievales, aunque la zona estuvo poblada desde épocas prerromanas. Su emplazamiento estratégico, entre Navarra y Álava, la convirtió en un punto clave tanto en lo comercial como en lo defensivo.

Recibió el fuero de población en el siglo XIII, lo que consolidó su estatus como villa y permitió su desarrollo político y económico. Durante siglos, formó parte de la línea fronteriza entre los reinos de Navarra y Castilla, lo que influyó en su cultura, arquitectura y en las relaciones con los pueblos vecinos. Como muchos municipios vascos, tuvo fuerte implicación en las guerras carlistas del siglo XIX.

Santa Cruz de Campezo conserva aún elementos que recuerdan su importancia histórica, como restos de murallas, casas señoriales y el trazado medieval de sus calles.

El principal patrimonio monumental es la Iglesia Parroquial de la Santa Cruz, de origen gótico (siglo XIII). Además, el pueblo conserva un interesante conjunto urbano con calles empedradas, casas blasonadas y varios edificios civiles de los siglos XVII y XVIII. También son elementos destacables: la antigua muralla medieval, de la que se conservan tramos visibles; las ermitas cercanas, como la de Ibernalo, situada en un paraje natural de gran belleza; y la fuente de los doce caños.

Tradicionalmente, la economía de Santa Cruz de Campezo se ha basado en la agricultura (cereales, viñedo y huerta), la ganadería (ovina y vacuna) y el aprovechamiento forestal, gracias a los extensos bosques de la zona. Si bien estas actividades siguen presentes, la economía local se ha orientado en buena medida al sector servicios y al turismo rural.

Hora y media caminando bajo un sol abrasador sitúan mi persona en Genevilla, donde puedo comer y alojarme en una estancia municipal (gimnasio, sala de reuniones, votaciones, etc).

Esta es una pequeña localidad situada en la merindad de Estella, en la Comunidad Foral de Navarra. Enclavada al pie de la sierra de Codés, casi en la frontera con Álava, combina historia, naturaleza y tradición rural.

Documentada ya en el siglo XI, la villa aparece vinculada al Reino de Navarra y posteriormente a los avatares históricos de la zona, marcada por las tensiones fronterizas entre Navarra y Castilla. Durante siglos, Genevilla formó parte del entramado defensivo de la zona occidental de Navarra, dada su proximidad con los territorios alaveses.

Si principal elemento patrimonial es la Iglesia de San Esteban, una construcción gótica del siglo XIII. Muy cerca, en la sierra de Codés, se ubica el Santuario de Nuestra Señora de Codés, uno de los centros de devoción más importantes de la región, al que Genevilla ha estado históricamente vinculado.

Esta noche dormiré en el suelo, pero feliz por todo lo vivido.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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