martes, 19 de agosto de 2025

097 - Sobradiel / Utebo / Zaragoza / El Burgo de Ebro


Queridos amigos,

Anoche me vi obligado a soportar, hasta bien entrada la madrugada, el ruido y los gritos de una treintena de adolescentes que ocupaban la plaza del Ayuntamiento de Torres de Berrellén, donde me encontraba alojado. Resulta asombroso —y a la vez preocupante— el escaso civismo que impera hoy en día en tantos ámbitos de nuestra sociedad.

Con el mínimo descanso encamino mis pasos hacia Sobradiel donde, mientras desayuno, tengo la oportunidad de ver en televisión los encierros de Falces (Navarra). Estos peculiares encierros se realizan por pistas forestales que serpentean la montaña. Contemplar a centenares de mozos corriendo, en lo que parece una carrera de relevos para evitar ser alcanzados por las reses, resulta algo realmente sorprendente y espectacular.

La historia de este pequeño pueblo se remonta a épocas antiguas, con evidencias de asentamientos desde la época romana debido a su ubicación estratégica en la margen derecha del río Ebro, en pleno Valle Medio del Ebro. Durante la Edad Media, Sobradiel fue consolidándose como una aldea agrícola bajo influencia cristiana, tras la Reconquista de Zaragoza en el siglo XII.

A lo largo de la Edad Moderna, el municipio fue creciendo en torno a su iglesia parroquial y desarrollando una economía basada en el aprovechamiento agrícola de las fértiles tierras de regadío del entorno. Ya en la Edad Contemporánea, aunque Sobradiel mantuvo su carácter rural, también se benefició de su cercanía a Zaragoza, lo que facilitó el acceso a servicios y nuevas oportunidades económicas.

El principal patrimonio arquitectónico de Sobradiel es la Iglesia de San Pedro Apóstol, construida entre los siglos XVII y XVIII. También es notable el Palacio de los Condes de Sobradiel, una edificación señorial de época moderna que atestigua la presencia de la nobleza en el municipio.

Similares características históricas y patrimoniales presenta Utebo, la siguiente localidad que visito. También con orígenes en la época romana, comenzó a consolidarse en la Edad Media, tras la Reconquista cristiana, cuando se repobló el territorio y se desarrolló como pueblo agrícola.

Durante la Edad Moderna, Utebo fue creciendo gracias a su producción agrícola y a su situación estratégica en las rutas hacia el norte y el oeste de la península. En el siglo XIX, con la llegada del ferrocarril y nuevas infraestructuras, el municipio inició un proceso de modernización que se intensificó en el siglo XX con la expansión industrial y urbana, especialmente a partir de los años 70. Hoy en día, Utebo es una de las localidades más pobladas del área metropolitana de Zaragoza y un activo núcleo económico.

El principal símbolo patrimonial de Utebo es la Torre mudéjar de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, una joya del arte mudéjar aragonés construida entre los siglos XVI y XVII. Con una altura de más de 30 metros, destaca por su ornamentación de ladrillo y cerámica vidriada. Es conocida como la “Torre de los Espejos” por el brillo de sus azulejos, y está considerada Bien de Interés Cultural.

Su buena comunicación por carretera (Autovía A-68), ferrocarril de cercanías y transporte público con Zaragoza favorece el empleo y la movilidad, consolidando a Utebo como uno de los municipios más dinámicos del entorno zaragozano.

Y por fin, tras largas horas caminando entre viales y zonas industriales del área metropolitana de Zaragoza, llego a la Basílica del Pilar, un hito significativo en el recorrido por la Vía Ignaciana.

La historia de Zaragoza se remonta a más de 2.000 años. Fue fundada como colonia romana en el año 14 a.C. bajo el nombre de Caesaraugusta, en honor al emperador Augusto. Posteriormente, fue un importante enclave visigodo y, desde el siglo VIII, una ciudad musulmana conocida como Saraqusta, destacando como uno de los Reinos de Taifas más relevantes de la península ibérica.

En 1118 fue conquistada por Alfonso I el Batallador y se integró en el Reino de Aragón, convirtiéndose en su capital. Desde entonces, Zaragoza ha sido testigo de numerosos acontecimientos históricos, como los Sitios de Zaragoza durante la Guerra de la Independencia contra Napoleón, donde la ciudad mostró una resistencia heroica.

La ciudad cuenta con un patrimonio arquitectónico y artístico de gran valor, reflejo de su pasado multicultural. El monumento más emblemático es la Basílica del Pilar, uno de los principales centros de peregrinación mariana del mundo, situada a orillas del río Ebro. Junto a ella se encuentra la Catedral del Salvador o La Seo, con una impresionante mezcla de estilos que van del románico al barroco, pasando por el mudéjar, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

También destacan la Aljafería, un palacio islámico del siglo XI que hoy alberga las Cortes de Aragón; numerosos edificios renacentistas, barrocos y modernistas; y una oferta museística variada, como el Museo de Zaragoza, el Museo Pablo Gargallo o el Museo Goya.

La economía de Zaragoza es una de las más potentes del interior peninsular y se basa en varios sectores clave:
  • Industria: Zaragoza es un importante polo industrial, especialmente en los sectores del automóvil (con la planta de Stellantis, antigua Opel), la agroalimentación, el papel y la química.
  • Logística y transporte: Gracias a su ubicación estratégica entre Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao, Zaragoza se ha convertido en un nodo logístico de primer orden, con plataformas como Plaza (Plataforma Logística de Zaragoza), una de las mayores de Europa.
  • Servicios y comercio: Como capital regional, concentra la administración pública, servicios educativos y sanitarios, así como un activo sector comercial.
  • Turismo: Aunque no es tan conocida internacionalmente como otras ciudades españolas, Zaragoza recibe un flujo creciente de visitantes atraídos por su patrimonio, gastronomía y eventos culturales, como las Fiestas del Pilar.
Puedo asegurar que recorrer la zona histórica es un auténtico privilegio, especialmente visitar la Basílica y participar en alguno de sus oficios religiosos. Lamentablemente, no he podido disfrutar mucho más, ya que la falta de alojamiento me obliga a prolongar la jornada hasta El Burgo de Ebro.

Con orígenes en la época romana, esta localidad adquirió relevancia como núcleo agrícola y defensivo, formando parte de las rutas que comunicaban Zaragoza con el este peninsular. A lo largo de los siglos, el pueblo fue creciendo alrededor de su iglesia parroquial y consolidando su estructura urbana. Durante la Edad Moderna y Contemporánea, su proximidad a Zaragoza y su localización en el valle del Ebro le permitieron mantener una economía basada principalmente en la agricultura, aunque también fue adaptándose progresivamente a los cambios industriales y de servicios del siglo XX. Su principal elemento patrimonial es la Iglesia de San Jorge, un edificio de origen gótico.

Hoy comparto alojamiento con Ronny, un joven de Ecuador afincado en Barcelona…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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2 comentarios:

  1. Kaixo Ion, desgraciadamente el respeto en esta sociedad en la que vivimos, ya no existe, los valores que nosotros tenemos no los hemos sabido transmitir a esta juventud de hoy día, salvo excepciones
    Ion un abrazo grande grande grande y uno es más que cero
    Fernando

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    1. Fernando querido amigo, gracias por tu mensaje. La verdad es que en esta ruta he encontrado de todo. Pienso que caminar con la mochila es lo más llevadero de todo…jjjj
      Te mando un abrazo muy fuerte🤗🤗

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