viernes, 22 de agosto de 2025

100 - Peñalba / Candasnos / Fraga


Queridos amigos,

Inicio una nueva jornada antes del amanecer. Aún no tengo alojamiento confirmado para esta noche, y todo apunta a que tendré que duplicar la etapa originalmente prevista hasta Candasnos, donde no existe posibilidad alguna de pernoctar. Esto me obligará a extender el esfuerzo hasta la localidad de Fraga. Serán 45 kilómetros cargando con la mochila, atravesando las planicies monótonas y semidesérticas de Los Monegros, un entorno implacable de calor y carente de servicios.

Realizo una primera y breve escala en Peñalba, una villa que, en estas primeras horas de la mañana parece deshabitada por completo. Este asentamiento tiene orígenes muy antiguos: El yacimiento arqueológico de Valcuerna demuestra presencia humana desde el Paleolítico, con evidencia de Neandertales hace más de 140.000 años.

Milenios después, en épocas romana y medieval, la Vía Imperial Romana —que conectaba Ilerda (Lleida), Celsa (Gelsa) y Cesaraugusta (Zaragoza)— pasaba por Peñalba, y se han hallado miliarios que confirman esta historia. En 1170 aparece la primera mención escrita de Peñalba en una carta de fundación, marcada por el establecimiento de un hospital para transeúntes.

Su patrimonio más destacable se halla en la Iglesia parroquial de la Invención de la Santa Cruz / Nuestra Señora de los Ángeles: Edificio del siglo XVII hecho en sillería y ladrillo. También es interesante la Ermita de Santa Quiteria.

Sin demora, con el fin de eludir las altas temperaturas, en la medida de lo posible, sin pérdida de tiempo, prosigo viaje hacia Candasnos, una población de unos 400 habitantes con origines en la Edad del Bronce y la Primera Edad del Hierro, con yacimientos arqueológicos en lugares como Valdeladrones, Tozal de los Regallos y Cabeza la Vieja.

Durante la época romana Candasnos fue un punto de paso relevante para las calzadas romanas que conectaban Tarraco, Ilerda, Celsa y Caesar Augusta. Han aparecido miliarios y restos como el “Conventaz”.

Durante la Edad Media, en abril de 1188, el lugar (entonces denominado “Campo de los asnos”) fue donado al Monasterio de Sijena por Alfonso II; posteriormente, en 1217, recibió la carta puebla.

El acceso al regadío a través del Canal de los Monegros supuso un cambio decisivo, permitiendo el paso de cultivos de secano a otros más intensivos como maíz, alfalfa, tomate y guisante, favoreciendo el desarrollo agrario.

De entre su patrimonio, destacar la Iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, edificada entre los siglos XII–XIII. Añadir las ermitas de San Bartolomé y Nuestra Señora del Pilar. De entre sus monumentos civiles, hay que señalar: La Balsa Buena, un depósito de agua romano (20 m de diámetro × 3 m de profundidad), y el Pozo de Hielo, una estructura abovedada de más de 5 m. Ambas construcciones dan fe del ingenio hidráulico antiguo.

Actualmente, la base económica está en la agricultura (con riego moderno) y ganadería intensiva, mientras que el turismo cultural, natural y rural está empezando a abrirse camino gracias a iniciativas locales y al entorno natural.

Se confirma la imposibilidad de alojarse en esta población. Aún restan 25 kilómetros hasta la localidad de Fraga, una distancia que exige templanza y esfuerzo dosificado.

Situada en una fértil llanura fluvial junto a los ríos Cinca y Segre, la historia de Fraga se remonta al Neolítico, con restos arqueológicos datados en el siglo IV a.C. Durante la época romana, la ciudad cobró importancia por su ubicación estratégica entre Tarraco y Cesaraugusta, como lo atestigua la villa romana de Villa Fortunatus, hoy en ruinas, ubicada junto al río Cinca.

Entre los años 715 y 1149, Fraga estuvo bajo dominio musulmán, periodo del que quedaron vestigios en el urbanismo del casco histórico y en el sistema tradicional de acequias. La reconquista en 1159 por Ramón Berenguer IV marcó el inicio de una convivencia entre árabes, judíos y cristianos. Los señores feudales, como el Condado de Pallars o la familia Montcada, gobernaron la ciudad en la Edad Media; además, se celebraron Cortes Generales en la iglesia de San Pedro en 1384 y 1460.

De entre su extenso patrimonio, mencionaré lo más destacable:
  • Iglesia de San Pedro: De origen visigodo y antigua mezquita, la iglesia fue adaptada al estilo románico-gótico. Conserva capiteles originales y una torre con elementos románicos, góticos y barrocos. De la mano del Padre Wilson, de origen colombiano, he podido visitar este templo, además de compartir un rato de conversación sobre nuestras respectivas vidas; y también, sobre la situación actual de la Iglesia Católica.
  • Palacio de Montcada: Edificio renacentista del siglo XVII, construido sobre parte del antiguo palacio, hoy convertido en centro cultural con biblioteca, archivo, exposiciones y museo local.
  • Villa Fortunatus: Este yacimiento romano junto al río Cinca conserva restos de piscina, mosaicos y arquitectura rural, reflejando la riqueza agrícola romana de la región.
  • Torre de los Frailes: Monumento exento, declarado Bien de Interés Cultural, con base cuadrada de piedra sillar y varias alturas que evidencian su función defensiva medieval.
En esta localidad se elabora el Coc de Fraga, un pastel de membrillo tradicional que cuenta con la marca “Aragón Calidad Alimentaria” desde 1994.

La agricultura es principal motor económico. Fraga cultiva más de 13.000 ha con regadío: frutales como melocotón, pera y manzana; cultivos secos como olivo, almendra y cereal en áreas más elevadas. Productos emblemáticos como el pan de higo y los higos de Fraga intentan recuperar mercado.

La ganadería es también un relevante sector con granjas porcinas, avícolas y vacunas; vinculadas a fábricas de piensos y modelos integrados de producción. También es significativa la presencia de industrias como la planta de Becton Dickinson (jeringuillas) y otra de elaboración de precocinados de aves. Por otra parte, la Plataforma Logística de Fraga, a 5 km del casco urbano, cuenta con 85 ha y generará alrededor de 900 empleos, fortaleciendo la cadena agroindustrial y logística.

Durante la jornada, he realizado múltiples llamadas telefónicas tratando de encontrar alojamiento. Una de ellas, al Ayuntamiento de Fraga, buscando su ayuda en esta tarea. La funcionaria que ha atendido la llamada me ha informado que el Ayuntamiento tiene un albergue, pero para hacer uso del mismo es necesario cumplimentar una instancia en sus oficinas con al menos 10 días de antelación. Perplejo he quedado. A lo largo de mi vida, he recorrido miles de kilómetros caminando por España, y debo decir que es la primera vez que oigo semejante requisito. Resulta evidente que la burocracia en España, impuesta por nuestros amados políticos, ha alcanzado las más altas cotas, un nivel que podríamos definir como: Nivel Dios.

Mañana, con toda probabilidad, más de lo mismo en lo referente a la logística…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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