Queridos amigos,
Aún en plena noche, dejo atrás la localidad de Cañaveral, avanzando por el paseo municipal de ‘El Rodeo’. A medida que me alejo, la oscuridad se vuelve más densa y las dificultades aumentan. La luna, en cuarto creciente, apenas aporta luz, lo que no ayuda en absoluto. Sin embargo, la recompensa no tarda en llegar: un amanecer espectacular se abre paso en medio de la dehesa, entre majestuosas encinas y alcornoques de porte señorial. Medicina pura para el alma.
Una vez más, el calor ha sido el gran protagonista de la jornada, con temperaturas muy elevadas que han hecho el camino especialmente duro. Llegar a Galisteo ha supuesto un esfuerzo considerable que ha requerido de varias horas de recuperación.
Galisteo es una pequeña y encantadora localidad situada al norte del Valle del Jerte. A pesar del pequeño tamaño, destaca por su riqueza histórica y patrimonio. Sus orígenes se remontan a la época medieval, aunque existen indicios de asentamientos anteriores. Su desarrollo más relevante tuvo lugar durante la Reconquista, cuando fue repoblada por cristianos tras la dominación musulmana. Durante siglos formó parte del señorío de los Duques de Alba, lo que marcó su evolución política y social. La muralla almohade que aún rodea el casco antiguo es testigo de su importancia estratégica en la Edad Media; y además, su principal patrimonio. Construida en el siglo XII, tiene una longitud de 1 km y está completamente rodeada por una sólida estructura de canto rodado, única en la península ibérica, que conserva un perímetro casi intacto. A lo largo de sus muros se pueden observar torres defensivas y accesos que hablan del pasado militar de la villa. Desde lo alto de la muralla se contempla el espléndido puente medieval del siglo XVI, que salva con elegancia el río Jerte, perfectamente integrado en el paisaje que lo rodea.
Dentro del recinto amurallado, destaca la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y la Casa de los Condes, y diversas viviendas tradicionales que mantienen la arquitectura popular extremeña. El entorno natural que rodea Galisteo, con paisajes de dehesa, olivares y campos de cultivo, complementa el valor cultural del municipio.
Galisteo mantiene un modo de vida tranquilo y ligado al campo. La agricultura y la ganadería siguen siendo actividades fundamentales, especialmente el cultivo del olivo y la producción de productos derivados como el aceite de oliva. Además, en los últimos años, el turismo rural ha comenzado a ganar presencia, gracias al interés por el patrimonio histórico y la belleza del entorno. Sin olvidar, los numerosos peregrinos del Camino de Santiago que recalan en la localidad.
Pasear al anochecer por sus murallas, que ofrecen vistas espectaculares de la dehesa cacereña, sencillamente no tiene precio. Puedes llegar a sentir; y de alguna forma, vivir las vidas de los soldados que defendieron valerosamente esta bellísima ciudad.
Hoy tengo el privilegio de incorporar una nueva amiga a mi vida: Ana. Ella es la dueña del restaurante “Los Emigrantes”, un establecimiento donde se come de lujo y la atención es inmejorable. Con ella, y con algunos vecinos, he hablado de nuestras respectivas vidas y de mi proyecto de regeneración política.
¡Gracias Ana, volveré!
“Uno es más que cero”
Un abrazo,
Jon
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