sábado, 16 de agosto de 2025

094 - Castejón / Tudela


Queridos amigos,

Con frecuencia imaginamos el infierno como un lugar concreto, un punto fijo que siempre apunta hacia abajo, tal vez con la intención de simbolizar la derrota o la imposibilidad de elevarnos. Pero también podría ser algo más errante, una presencia itinerante que habita tanto en el interior como en el exterior, una especie de nebulosa cargada de energía oscura que se desplaza de pueblo en pueblo, obedeciendo reglas que nadie comprende del todo. Si fuera así -itinerante- entonces esta noche el infierno ha estado en Alfaro, cómodamente instalado en el recinto ferial, junto al lugar donde he permanecido alojado, poniendo a mi entera disposición un surtido infinito de ruidos y calor.

Huyendo de aquí, al salir del pueblo, me encuentro con el cementerio. No sé si tomarlo como una simple coincidencia o como una sutil sugerencia del destino. Mi cuerpo, exhausto y saturado de ruido, anhela silencio, y no se me ocurre un lugar más adecuado para encontrarlo. Durante un instante, considero seriamente establecerme allí. Pero, en un arranque de lucidez —o quizás por miedo a tanta paz— decido aplazar esa idea y continuar mi camino hacia Castejón.

Esta es una localidad situada en la Comunidad Foral de Navarra, al sur de la Ribera del Ebro, cerca del límite con La Rioja. Su posición estratégica como cruce de caminos y nudo ferroviario ha sido determinante en su desarrollo histórico, económico y social.

Su historia está profundamente ligada al ferrocarril. Aunque existen indicios de poblamiento anteriores, como restos arqueológicos de época romana, fue en el siglo XIX cuando el pueblo adquirió relevancia gracias a la llegada del tren. En 1861 se inauguró la estación de ferrocarril de Castejón, que con el tiempo se convirtió en uno de los principales nodos ferroviarios del norte de España. Este hecho atrajo población y fomentó la creación de servicios, industrias y nuevas infraestructuras, transformando un pequeño núcleo agrícola en un centro neurálgico de comunicaciones. Durante el siglo XX, el desarrollo industrial —particularmente vinculado al transporte y la energía— continuó moldeando la identidad del municipio.

Uno de los principales elementos del patrimonio de Castejón es su Museo, que recoge la historia del ferrocarril en la localidad, así como aspectos etnográficos, arqueológicos y culturales del entorno. También destaca el Centro Cultural Sarasate, antigua estación rehabilitada, que hoy acoge exposiciones, actividades culturales y eventos comunitarios.

Tradicionalmente, la agricultura de regadío fue el motor económico de la localidad. Sin embargo, desde la segunda mitad del siglo XX, la industria ha adquirido un papel predominante, con la implantación de plantas químicas, energéticas y de transformación agroalimentaria. Además, el sector servicios ha crecido en paralelo al desarrollo urbano y poblacional. La importancia del transporte y la logística, ligada a su papel como nudo ferroviario, sigue siendo un factor relevante en la economía local.

Cubrir la distancia hasta la ciudad de Tudela exige, como mínimo, cuatro horas de intenso esfuerzo. Las temperaturas extremas, la absoluta falta de servicios y el agotamiento acumulado por la falta de sueño convierten el trayecto en una verdadera prueba de resistencia. Al llegar, el termómetro marca 41 °C. Mi cuerpo —y todo lo que llevo encima— parece haber salido del fondo de un río. Pero el suplicio no termina ahí. Es agosto, muchos comercios están cerrados, y me veo obligado a caminar dos kilómetros más para conseguir provisiones. Afortunadamente, obtengo sin problemas el alojamiento que preciso.

Tudela es la segunda ciudad más importante de Navarra, situada en el corazón de la Ribera, a orillas del río Ebro. Con una rica historia que abarca más de mil años, ha sido un punto de encuentro de culturas y un referente económico, agrícola y cultural en el norte de España.

Fundada por los musulmanes en el siglo IX, Tudela fue una de las principales ciudades de al-Ándalus en el Valle del Ebro. Durante esta época destacó como centro de saber, con una importante comunidad judía y musulmana, que convivió con la población cristiana tras la conquista cristiana en el siglo XII, cuando pasó a formar parte del Reino de Navarra.

Durante la Edad Media y la Edad Moderna, Tudela vivió momentos de gran esplendor, especialmente como núcleo comercial y agrícola. Su historia está marcada por la convivencia y la influencia de las tres culturas —cristiana, judía y musulmana—, lo que le confiere un carácter singular.

La ciudad posee un abultado patrimonio monumental. Su elemento más representativo es la Catedral de Santa María, construida entre los siglos XII y XIII sobre una antigua mezquita. Destaca por su mezcla de estilos románico, gótico y barroco, y por su magnífico claustro románico.

Otro elemento fundamental del patrimonio tudelano es el casco antiguo, con calles que conservan la traza medieval y que permiten recorrer la historia multicultural de la ciudad. En él se encuentran la Plaza de los Fueros, centro neurálgico de la vida social, y restos de la antigua judería.

También merecen mención el Puente del Ebro, de origen medieval; iglesias como la de San Nicolás o San Jorge; y edificios civiles como el Palacio del Marqués de Huarte o el del Almirante.

La economía de Tudela ha estado históricamente vinculada a la agricultura de regadío, gracias a las aguas del Ebro y al Canal de Lodosa. La ciudad es famosa por su huerta, especialmente por productos como la alcachofa, el espárrago o el pimiento, que forman parte de la identidad gastronómica de la región.

Además, la industria agroalimentaria ha crecido significativamente, con empresas que procesan y exportan productos hortícolas. También cuenta con un importante sector industrial, especialmente en los ámbitos de la automoción, energías renovables y logística, gracias a su buena comunicación por carretera y ferrocarril.

El sector servicios y el turismo también tienen un peso creciente, con la promoción del patrimonio histórico, la gastronomía y eventos culturales como el festival de cine Ópera Prima o las fiestas patronales de Santa Ana.

Hoy, gracias a Dios, dormiré en un marco de silencio…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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