lunes, 15 de septiembre de 2025

113 - Nieva / Nava de la Asunción / Coca


Queridos amigos,

Hoy comparto los primeros kilómetros con Carlos y Pablo, dos jubilados que, a primera hora de la mañana, realizan su paseo diario. Ambos superan las ocho décadas de vida y se mantienen en excelente forma, aunque con esos pequeños achaques que la edad trae consigo como inevitables compañeros.

Al despedirnos quedo pensando en la importancia del ejercicio físico para mantener en forma la salud. Sin duda, desempeña un papel fundamental para alcanzar una vida longeva y saludable. Numerosos estudios científicos demuestran que la práctica regular de actividad física no solo mejora la calidad de vida, sino que también contribuye a prevenir enfermedades crónicas.

Mover el cuerpo de forma constante ayuda a mantener un peso adecuado, fortalece los músculos y huesos, y mejora la flexibilidad y el equilibrio, aspectos clave para reducir el riesgo de caídas en edades avanzadas. Además, el ejercicio estimula la circulación sanguínea y favorece un sistema inmunitario más resistente, lo que incrementa la capacidad del organismo para defenderse frente a infecciones y procesos degenerativos.

No debemos olvidar tampoco los beneficios psicológicos. La actividad física regular reduce los niveles de estrés y ansiedad, potencia la producción de endorfinas y favorece el descanso. Estos efectos positivos sobre el bienestar emocional se traducen en una mente más clara y en una actitud vital más optimista, factores igualmente relacionados con una mayor esperanza de vida.

En definitiva, incorporar el ejercicio en la rutina diaria —ya sea caminar, nadar, practicar yoga o realizar entrenamientos de fuerza adaptados— constituye una inversión en salud a largo plazo. No se trata únicamente de añadir años a la vida, sino de dar vida a los años, disfrutando de mayor autonomía, energía y plenitud en cada etapa.

Con estos pensamientos en mi cabeza, alcanzo la primera de las tres localidades que visitaré en esta jornada: Nieva. Esta minúscula población de dos centenares y medio de habitantes, cuenta con una historia milenaria. Fundada en 1088, en la época de la repoblación de Segovia tras la Reconquista, aparece ya documentada en 1247. En el siglo XV los monjes Jerónimos del monasterio de Santa María del Parral (Segovia) comenzaron a adquirir tierras en Nieva y establecieron una casa-granja para la explotación agrícola.

Entre su patrimonio se encuentra la iglesia románica de San Esteban y la ermita de Nuestra Señora del Pozo Viejo. 
Añadir el Pino Morgas: un pino piñonero singular, con más de 350 años, incluido en el Catálogo de Especies de Singular Relevancia de la Junta de Castilla y León. Tiene un tronco muy ancho, copa enorme, y es visible desde varios kilómetros.

Nieva está en el límite de la denominación de origen Rueda. En los últimos años varias bodegas han tenido presencia significativa en la zona, cultivando uvas como verdejo, Sauvignon Blanc, Viura, Palomino Fino y Tempranillo.

En mi trayecto hacia Nava de la Asunción, avanzo junto a la línea de ferrocarril de alta velocidad, entre pinares. Este camino me brinda la oportunidad de observar y admirar una técnica milenaria: la resinación, un arte ancestral para obtener resina de pino. Consiste en estimular los canales resiníferos del tronco mediante cortes precisos que hacen fluir la savia, recogida después en un recipiente. El proceso requiere primero preparar el tronco con una azuela, dejándolo liso, para luego trazar una uve que guíe la resina hacia el recipiente. A continuación, se realizan incisiones que facilitan su salida. En contacto con el oxígeno, la resina se solidifica, mostrando ese ciclo natural entre árbol, aire y tiempo. Este es un buen ejemplo de la sabiduría transmitida por generaciones, de que lo antiguo aún hoy es válido y eficaz.

Este escenario encierra una enseñanza. A mi lado han pasado varios trenes de alta velocidad, y no puedo evitar recordar que yo mismo viajé en uno de ellos, hace poco más de un mes, por este mismo lugar. Al contemplarlos, pienso en cómo las distintas velocidades transforman nuestra manera de mirar el mundo. En el tren viajas cómodo y rápido, pero apenas percibes los detalles y aprendes muy poco. Demasiadas veces, ni siquiera nos molestamos en mirar por la ventana. En cambio, al caminar avanzas despacio, pero cada paso te permite observar, detenerte y aprender mucho más.

Esta reflexión me hace valorar la importancia de la calma. Vivimos en una sociedad que corre demasiado, con exceso de ruido e información que circula en todas direcciones, sin que nuestra mente sepa realmente a qué prestar atención. Y, con frecuencia, acabamos centrados en lo que carece de trascendencia, olvidándonos de lo esencial: de nosotros mismos, de nuestra familia, de los amigos y de ese círculo cercano que da verdadero sentido a nuestra vida.

Varias horas de caminata a través de una recta infinita, trazada con tiralíneas, sitúan mi cuerpo en Nava de la Asunción. Al llegar, dentro de mi brota un grito de júbilo: «¡Vivan los días laborables!» (con perdón de quienes veneran el descanso). Tiendas y bares se hallan abiertos. El pueblo celebra sus fiestas patronales en honor al Santísimo Cristo de la Expiación. La banda de música realiza el consabido pasacalles animando al máximo la alegría de los residentes.

Nava de la Asunción, actualmente con unos 2700 habitantes, pertenece a la Comunidad de Villa y Tierra de Coca, una institución medieval castellana encargada de la organización territorial, jurídica y económica de un conjunto de pueblos: reparto de tierras, aprovechamientos de montes, regulación de aguas, etc.

Tras la conquista de la zona a los musulmanes, fue repoblada bajo el reinado de Alfonso VI, y luego Alfonso VIII impulsó los grandes concejos en la zona sur del Duero, dentro de los cuales se formó la Comunidad de Coca. Nava era antiguamente conocida como Nava de Coca. En 1773, el rey Carlos III otorgó a Nava el título de Villa, y añadió “de la Asunción” al nombre, en referencia a la Virgen de la Asunción, su patrona.

De su principal patrimonio, hay que señalar la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, situada en la Plaza Mayor. También es de gran interés el yacimiento Villa Romana de Matabuey, donde se han encontrado mosaicos de colores y restos de una especie de spa romano del siglo IV-V.

Tras una pausa en esta localidad retomo el camino que me llevará a concluir la jornada en Coca, en la época romana denominada Cauca. Antes de la romanización estuvo ocupada por los Vacceos (pueblo de origen celta), y más tarde se formó como núcleo importante en la Hispania romana. Durante la Edad Media, Coca fue una plaza estratégica en el territorio de Castilla, adquiriendo importancia militar y como centro de administración local. Tuvo una comunidad judía hasta su expulsión en 1492. Esta población con rango de Villa, actualmente cuenta con unos 1800 habitantes.

Coca posee un patrimonio histórico y artístico muy destacable:
  • Castillo de Coca: una de sus joyas, ejemplo sobresaliente del Arte Mudéjar en piedra del siglo XV, con torres, galerías y gran riqueza ornamental, reflejo de la mezcla de influencias artísticas en la zona.
  • Iglesia de Santa María la Mayor: edificio que reúne estilos, con elementos renacentistas y otros posteriores; es la iglesia mas importante de la villa.
  • Torre de San Nicolás: resto de la antigua iglesia de San Nicolás del siglo XII. Sencillamente espectacular.
  • Muralla medieval y puertas, como el Arco de Coca, restos romanos, vestigios del pasado, como la domus romana, la cloaca romana. 
Añadir otros elementos importantes como los verracos vettones (esculturas prerromanas de piedra), puentes históricos, y fuentes antiguas, que también contribuyen al carácter histórico de la localidad.

La economía de Coca se articula en torno a varios pilares, entre los que destacan:
  • Recursos forestales: el término municipal está rodeado de pinares, lo que hace que la explotación del pino (resina, madera, piñones) sea una de las actividades económicas más importantes.
  • Turismo cultural: gracias al castillo, al patrimonio arquitectónico, histórico y arqueológico, Coca atrae visitantes. Las visitas guiadas, los monumentos y el entorno natural son factores clave.
  • Ganadería y alimentación: el sector ganadero tiene peso, así como empresas locales ligadas al sector agroalimentario.
Esta preciosa localidad desprende paz por los cuatro costados, proporcionando a sus afortunados residentes una calidad de vida envidiable.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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