Queridos amigos,
Una vez más me encuentro en mi adorada Augusta Emérita, desde donde me desplazaré a Badajoz capital para incorporar esta ciudad a la lista de capitales de provincia visitadas en este viaje por la regeneración política en España. Después regresaré para continuar mañana mi camino a pie hacia el norte. Hoy no hablaré de esta maravillosa ciudad, por haberlo hecho en los post 034 y 035 de esta página web. En cambio, pondré en valor la ciudad de Badajoz.
Situada junto a la frontera con Portugal, es la capital de la provincia homónima y la ciudad más grande de la comunidad autónoma de Extremadura. Su historia, su valioso patrimonio y su actividad económica la convierten en un punto clave del occidente peninsular.
Fundada en el año 875 por Ibn Marwán, un noble muladí rebelde, Badajoz fue durante siglos un enclave estratégico en la frontera entre los reinos cristianos y el mundo islámico. Tras la conquista cristiana en 1230 por Alfonso IX de León, la ciudad pasó a formar parte del Reino de León y posteriormente de la Corona de Castilla. Durante la Edad Moderna y Contemporánea, su carácter fronterizo la convirtió en escenario de numerosos conflictos, como la Guerra de Restauración portuguesa, la Guerra de Sucesión española o la Guerra de la Independencia. Especialmente relevante fue el asedio de 1812 por parte de las tropas británicas, que marcó uno de los episodios más cruentos de la contienda.
Badajoz conserva un notable conjunto patrimonial que refleja su historia multicultural. Destaca su Alcazaba, una de las mayores fortalezas islámicas de Europa, que domina la ciudad desde lo alto y ofrece vistas al río Guadiana. Dentro de la Alcazaba se encuentran vestigios árabes y construcciones posteriores, como la Torre de Espantaperros, símbolo de la ciudad. El Casco Antiguo alberga la Catedral de San Juan Bautista, así como numerosas iglesias, plazas y edificios históricos. También son relevantes las murallas del siglo XVII, parte de un sistema defensivo moderno único en su género en España. La capital cuenta además con museos como el Museo Arqueológico Provincial, situado en el interior de la Alcazaba, y el Museo de Bellas Artes.
Históricamente volcados al campo y la ganadería, en las últimas décadas han diversificado su actividad económica de manera significativa. El sector servicios se ha consolidado como el más dinámico, beneficiándose de su condición de capital provincial y centro de la administración regional. El comercio transfronterizo con Portugal también ha cobrado relevancia, especialmente desde la integración de ambos países en la Unión Europea. Gracias a su ubicación estratégica cercana a la frontera, la ciudad ha fomentado el desarrollo del sector logístico. Además, destacan las industrias vinculadas a la cadena agroalimentaria.
Temperaturas que han sobrepasado los 40 grados centígrados no me han impedido realizar una decena de kilómetros visitando los puntos más importantes de la ciudad.
A lo largo del día he tenido la oportunidad de conversar con distintas personas sobre el proyecto de regeneración política que estoy llevando a cabo. Quizá lo más destacable de estos encuentros sea el impacto que genera en mis interlocutores, debido a lo singular de la iniciativa: una acción emprendida en solitario, con lo mínimo para vivir y recorriendo el país a pie. Sus rostros reflejan una mezcla de asombro y admiración, pero también una mirada introspectiva que invita a la reflexión, e incluso, en algunos casos, a pasar a la acción o al menos a replantearse su actitud ante la política. Mi labor se asemeja a la de un agricultor: yo siembro las semillas, pero son los ciudadanos quienes deben regarlas y cuidarlas para que den fruto.
“Uno es más que cero”
Un abrazo,
Jon
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