Queridos amigos,
Nuevamente se presenta un día con temperaturas extremas, por encima de los 40 °C, un escenario muy difícil de sobrellevar para quien porta una pesada mochila la espalda. En ocasiones, echo la vista atrás, y no puedo creer que haya sido capaz de soportar estas temperaturas en los últimos dos meses, especialmente recorriendo el sur y oeste de España.
En primer lugar y después de muchos años, visito Lapuebla de Labarca, localidad de la Rioja Alavesa ubicada a orillas del río Ebro, en un punto estratégico que históricamente facilitaba el cruce entre territorios.
El topónimo de este pueblo proviene del paso de barca que existía en el río Ebro para cruzar entre ambas orillas, en una época en la que no existían puentes cercanos. La barca servía como conexión entre los reinos de Castilla y Navarra, lo que favoreció la aparición de un asentamiento estable en esta zona.
La villa fue oficialmente fundada en el siglo XIII como una “puebla nueva”, es decir, una población de nueva creación, probablemente impulsada por intereses estratégicos y comerciales. Con el tiempo, Lapuebla fue consolidándose como un enclave agrícola y comercial, aprovechando su cercanía al Ebro y su localización dentro de la fértil comarca de la Rioja Alavesa.
Desde sus orígenes, la historia del pueblo ha estado fuertemente ligada al desarrollo del cultivo de la vid y la producción de vino, actividad que ha perdurado hasta nuestros días como su principal motor económico.
Lapuebla de Labarca conserva varios elementos patrimoniales que reflejan tanto su historia como su vinculación con el vino y el paisaje:
Precisamente es el río Ebro, el que separa el País Vasco de la comunidad riojana. En algo más de una hora de caminata me sitúo en Fuenmayor, localidad situada en La Rioja, muy cerca de Logroño y en pleno corazón de la comarca de Rioja Alta. Este municipio, cuenta con una una larga tradición vitivinícola.
Tiene sus orígenes en la Edad Media, aunque la presencia humana en su entorno se remonta a épocas anteriores, como lo atestiguan diversos restos arqueológicos. El nombre del municipio proviene, según la tradición, de una “fuente mayor” que abastecía de agua al asentamiento primitivo.
Durante la Edad Media, Fuenmayor perteneció al Reino de Navarra hasta que pasó a formar parte de Castilla. Su cercanía al río Ebro y a la ciudad de Logroño favoreció su desarrollo comercial y agrícola. Ya desde tiempos antiguos, el cultivo de la vid tuvo un papel destacado en la economía local, siendo uno de los motores del crecimiento de la villa.
En los siglos XVIII y XIX, Fuenmayor experimentó un notable desarrollo urbano y económico, especialmente gracias a la mejora de las infraestructuras y la expansión del comercio del vino. Hoy en día, mantiene ese carácter de villa activa y moderna, pero con profundas raíces tradicionales.
La localidad cuenta con un importante patrimonio histórico y artístico, que refleja su riqueza cultural y su papel dentro de la Rioja vitivinícola:
Sus orígenes se remontan a la Edad Media, concretamente al siglo XI. Su fundación está ligada a la reorganización del territorio durante la Reconquista, cuando el rey navarro Sancho III promovió el asentamiento de poblaciones en esta zona estratégica del Ebro.
En 1195, el rey Alfonso VIII de Castilla le otorgó fuero y privilegios que favorecieron su desarrollo. Navarrete pronto se convirtió en un importante enclave en el Camino de Santiago, lo que atrajo a comerciantes, artesanos y peregrinos, y consolidó su importancia regional.
Durante la Edad Media fue escenario de disputas entre linajes nobles, como los Ramírez de Arellano, y jugó un papel defensivo en la frontera entre Castilla y Navarra. En la actualidad, mantiene viva esa herencia a través de sus monumentos, su trazado urbano y sus tradiciones.
La Iglesia de la Asunción es el principal monumento del municipio. Construida entre los siglos XVI y XVII, de estilo barroco, destaca por su retablo mayor, considerado uno de los más impresionantes de La Rioja. Cuenta con un casco antiguo declarado Conjunto Histórico-Artístico. Sus calles empedradas, casas con escudos heráldicos y rincones tradicionales evocan su pasado noble y jacobeo.
Mención especial merece la tradición alfarera de Navarrete, otro elemento clave de su patrimonio cultural. Desde hace siglos, la localidad es conocida por sus talleres de cerámica, muchos de los cuales siguen activos hoy en día.
Su economía se apoya en tres pilares fundamentales:
A partir de este punto serán necesarias tres largas horas, bajo un sol de justicia, para llegar a mi destino en el día de hoy: Logroño. Esta ciudad de tamaño medio pero con gran relevancia histórica y cultural, es el corazón político, económico y social de la región. Situada a orillas del río Ebro, es la capital de la comunidad autónoma de La Rioja.
Su historia se remonta a la época romana, aunque su desarrollo urbano y estratégico comenzó a consolidarse en la Edad Media. En el siglo XI, fue escenario de disputas entre los reinos de Navarra y Castilla, dada su posición fronteriza. En 1095, el rey Alfonso VI le concedió fuero propio, lo que marcó el inicio de su importancia como núcleo urbano con privilegios. Su situación en el Camino de Santiago también favoreció su crecimiento como lugar de paso y acogida de peregrinos, lo que influyó en su configuración urbana y en su desarrollo económico.
Durante los siglos siguientes, Logroño fue escenario de acontecimientos clave, como el sitio que sufrió en 1521 por las tropas francesas y navarras, y cuya resistencia se celebra cada año con las Fiestas de San Bernabé. En el siglo XIX, fue nombrada oficialmente capital de la provincia de La Rioja, cargo que mantuvo al convertirse esta en comunidad autónoma en 1982.
Logroño conserva un notable patrimonio histórico y artístico. Entre sus principales monumentos destacan:
La economía de Logroño gira en torno a varios sectores clave:
!Adiós a la angustia y al bullicio de Logroño!
En Navarrete pronto me envuelve esa paz que -hoy en día- únicamente es posible hallar en los pueblos pequeños.
A lo largo de la jornada, he tenido ocasión de hablar con varias personas sobre el proyecto que impulsa mi viaje por todo el país. Curiosamente, dos de ellas, de Durango (Bizkaia).
- Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción: Construida entre los siglos XVI y XVII.
- Casco histórico: Calles estrechas y casas de piedra tradicionales conforman un núcleo urbano que conserva el encanto de los pueblos vinícolas de la zona. Muchas de estas casas cuentan con bodegas subterráneas.
- Bodegas tradicionales y modernas: En el entorno urbano y rural hay numerosas bodegas que combinan arquitectura tradicional con instalaciones modernas, muchas de las cuales pueden ser visitadas por el público.
- Entorno natural y ribera del Ebro: El acceso directo al río y su entorno verde ofrecen paisajes únicos y rutas para paseos y actividades al aire libre.
Precisamente es el río Ebro, el que separa el País Vasco de la comunidad riojana. En algo más de una hora de caminata me sitúo en Fuenmayor, localidad situada en La Rioja, muy cerca de Logroño y en pleno corazón de la comarca de Rioja Alta. Este municipio, cuenta con una una larga tradición vitivinícola.
Tiene sus orígenes en la Edad Media, aunque la presencia humana en su entorno se remonta a épocas anteriores, como lo atestiguan diversos restos arqueológicos. El nombre del municipio proviene, según la tradición, de una “fuente mayor” que abastecía de agua al asentamiento primitivo.
Durante la Edad Media, Fuenmayor perteneció al Reino de Navarra hasta que pasó a formar parte de Castilla. Su cercanía al río Ebro y a la ciudad de Logroño favoreció su desarrollo comercial y agrícola. Ya desde tiempos antiguos, el cultivo de la vid tuvo un papel destacado en la economía local, siendo uno de los motores del crecimiento de la villa.
En los siglos XVIII y XIX, Fuenmayor experimentó un notable desarrollo urbano y económico, especialmente gracias a la mejora de las infraestructuras y la expansión del comercio del vino. Hoy en día, mantiene ese carácter de villa activa y moderna, pero con profundas raíces tradicionales.
La localidad cuenta con un importante patrimonio histórico y artístico, que refleja su riqueza cultural y su papel dentro de la Rioja vitivinícola:
- Iglesia parroquial de Santa María: Es el principal monumento Se construyó entre los siglos XVI y XVII.
- Palacios y casas solariegas: El casco antiguo de Fuenmayor está salpicado de casas nobles y palacetes construidos entre los siglos XVII y XIX, como el Palacio de Fernández Bazán o la Casa Navajas, que reflejan el auge económico de la villa en épocas pasadas.
- Ermitas: En los alrededores del pueblo se encuentran varias ermitas, como la de la Virgen del Carmen.
- Bodegas centenarias: Fuenmayor es conocida por su gran número de bodegas, muchas de ellas con calados subterráneos tradicionales. Algunas datan del siglo XIX y forman parte del patrimonio industrial vinícola de La Rioja.
- Viticultura y elaboración de vino: Es el pilar fundamental de la economía local. Fuenmayor pertenece a la Denominación de Origen Calificada Rioja, y acoge numerosas bodegas, tanto familiares como industriales, que producen vino de prestigio nacional e internacional.
- Industria auxiliar del vino: Además de las bodegas, en Fuenmayor existen empresas relacionadas con el embotellado, el etiquetado, el transporte, la maquinaria agrícola y la fabricación de barricas, lo que convierte al municipio en un pequeño polo industrial vinculado al vino.
- Comercio y servicios: Gracias a su proximidad a Logroño y a su buen nivel de población, Fuenmayor cuenta con una oferta comercial y de servicios variada, que cubre tanto a residentes como a visitantes.
- Turismo enológico y cultural: En los últimos años, el turismo ha cobrado protagonismo gracias al interés por el vino, la gastronomía y el patrimonio local. Las visitas a bodegas, las rutas culturales y los eventos tradicionales como las fiestas patronales atraen a turistas nacionales e internacionales.
Sus orígenes se remontan a la Edad Media, concretamente al siglo XI. Su fundación está ligada a la reorganización del territorio durante la Reconquista, cuando el rey navarro Sancho III promovió el asentamiento de poblaciones en esta zona estratégica del Ebro.
En 1195, el rey Alfonso VIII de Castilla le otorgó fuero y privilegios que favorecieron su desarrollo. Navarrete pronto se convirtió en un importante enclave en el Camino de Santiago, lo que atrajo a comerciantes, artesanos y peregrinos, y consolidó su importancia regional.
Durante la Edad Media fue escenario de disputas entre linajes nobles, como los Ramírez de Arellano, y jugó un papel defensivo en la frontera entre Castilla y Navarra. En la actualidad, mantiene viva esa herencia a través de sus monumentos, su trazado urbano y sus tradiciones.
La Iglesia de la Asunción es el principal monumento del municipio. Construida entre los siglos XVI y XVII, de estilo barroco, destaca por su retablo mayor, considerado uno de los más impresionantes de La Rioja. Cuenta con un casco antiguo declarado Conjunto Histórico-Artístico. Sus calles empedradas, casas con escudos heráldicos y rincones tradicionales evocan su pasado noble y jacobeo.
Mención especial merece la tradición alfarera de Navarrete, otro elemento clave de su patrimonio cultural. Desde hace siglos, la localidad es conocida por sus talleres de cerámica, muchos de los cuales siguen activos hoy en día.
Su economía se apoya en tres pilares fundamentales:
- Viticultura y elaboración de vino: Navarrete forma parte de la Denominación de Origen Calificada Rioja y cuenta con numerosas bodegas que elaboran vinos reconocidos. La viticultura es una de las principales fuentes de empleo y dinamismo económico, tanto en el cultivo como en la producción y comercialización.
- Cerámica y alfarería: La artesanía alfarera es una de las señas de identidad de Navarrete. Varias generaciones de alfareros han mantenido viva esta tradición, y hoy en día se elaboran tanto piezas tradicionales como diseños modernos. Cada año, el municipio celebra un evento denominado “Encuentro Internacional de Cerámica”, que atrae a artistas y visitantes de todo el mundo.
- Turismo: Gracias a su ubicación en el Camino de Santiago, su patrimonio histórico y su actividad cultural, recibe numerosos visitantes durante todo el año. El turismo rural y enológico ha cobrado fuerza, con alojamientos, restaurantes y visitas a bodegas que enriquecen la oferta local.
A partir de este punto serán necesarias tres largas horas, bajo un sol de justicia, para llegar a mi destino en el día de hoy: Logroño. Esta ciudad de tamaño medio pero con gran relevancia histórica y cultural, es el corazón político, económico y social de la región. Situada a orillas del río Ebro, es la capital de la comunidad autónoma de La Rioja.
Su historia se remonta a la época romana, aunque su desarrollo urbano y estratégico comenzó a consolidarse en la Edad Media. En el siglo XI, fue escenario de disputas entre los reinos de Navarra y Castilla, dada su posición fronteriza. En 1095, el rey Alfonso VI le concedió fuero propio, lo que marcó el inicio de su importancia como núcleo urbano con privilegios. Su situación en el Camino de Santiago también favoreció su crecimiento como lugar de paso y acogida de peregrinos, lo que influyó en su configuración urbana y en su desarrollo económico.
Durante los siglos siguientes, Logroño fue escenario de acontecimientos clave, como el sitio que sufrió en 1521 por las tropas francesas y navarras, y cuya resistencia se celebra cada año con las Fiestas de San Bernabé. En el siglo XIX, fue nombrada oficialmente capital de la provincia de La Rioja, cargo que mantuvo al convertirse esta en comunidad autónoma en 1982.
Logroño conserva un notable patrimonio histórico y artístico. Entre sus principales monumentos destacan:
- Concatedral de Santa María la Redonda: de origen gótico, pero reformada en estilo barroco, es uno de los símbolos arquitectónicos de la ciudad.
- Iglesia de San Bartolomé: el templo más antiguo de Logroño.
- Iglesia de Santiago el Real: ubicada en el Camino de Santiago, es otro de los templos emblemáticos, con una notable fachada renacentista.
- Puente de Piedra: uno de los principales accesos históricos a la ciudad, especialmente para los peregrinos.
La economía de Logroño gira en torno a varios sectores clave:
- Industria agroalimentaria: La ciudad y su entorno son un centro neurálgico de la producción vitivinícola, con numerosas bodegas y empresas relacionadas con el vino. El vino de Rioja, con denominación de origen calificada, es uno de los productos más reconocidos a nivel internacional.
- Comercio y servicios: Como capital regional, Logroño concentra gran parte de los servicios administrativos, educativos y sanitarios de La Rioja.
- Turismo: La combinación de patrimonio histórico, Camino de Santiago, gastronomía y enoturismo ha convertido a Logroño en un destino creciente para el turismo cultural y gastronómico.
- Tecnología y nuevas industrias: En los últimos años, se han potenciado polos de innovación y desarrollo empresarial, especialmente relacionados con la agroindustria y la sostenibilidad.
!Adiós a la angustia y al bullicio de Logroño!
En Navarrete pronto me envuelve esa paz que -hoy en día- únicamente es posible hallar en los pueblos pequeños.
A lo largo de la jornada, he tenido ocasión de hablar con varias personas sobre el proyecto que impulsa mi viaje por todo el país. Curiosamente, dos de ellas, de Durango (Bizkaia).
“Uno es más que cero”
Un abrazo,
Jon
Jon
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