CAPTACIÓN DE FIRMAS PARA LA REGENERACIÓN POLÍTICA EN ESPAÑA: 1. Abolición del actual Régimen de Aforamientos.... 2.Fijar la edad penal en 16 años.... 3.Eliminación prescripción de los delitos graves.... 4.Mejora Sistema de Pensiones.... 5.Modificación Sistema de Ayudas Sociales.... 6.Modificación Sistema Electoral.... 7.Eliminación asignaciones económicas a las Centrales Sindicales.

martes, 16 de septiembre de 2025

114 - Villeguillo / Alcazarén


Queridos amigos,

Antes de abandonar Coca deseo poner en valor al personaje más ilustre de esta localidad segoviana: Teodosio I, conocido como Teodosio el Grande (347-395 d.C.). Fue uno de los emperadores más relevantes del Imperio romano tardío. Nació en Cauca, la actual Coca, en la Hispania romana, lo que otorga a esta ciudad un lugar destacado en la historia del imperio. Su origen caucense le convirtió en una figura de orgullo local y en un símbolo de la importancia que algunas ciudades hispanas llegaron a tener dentro del mundo romano.

Tras una carrera militar brillante, fue proclamado emperador en el año 379. Teodosio tuvo un papel decisivo en la consolidación del cristianismo como religión oficial del Imperio: con el Edicto de Tesalónica (380) declaró al cristianismo niceno como fe oficial, lo que supuso un cambio radical en la vida religiosa de Roma. Además, trabajó por mantener la unidad de un imperio ya muy debilitado, aunque a su muerte, en 395, se produjo la definitiva división en dos partes: el Imperio romano de Occidente y el de Oriente.

En Coca, el recuerdo de Teodosio I se mantiene vivo como parte de su identidad cultural e histórica. La ciudad reivindica ser cuna de un emperador que no solo tuvo una influencia decisiva en la política y religión del mundo antiguo, sino que también marcó el rumbo de la historia europea posterior. Así, Coca no solo es reconocida por su impresionante castillo mudéjar y su patrimonio arqueológico, sino también por haber visto nacer a una de las figuras más influyentes de la Antigüedad.

Con ilusión renovada, emprendo una nueva jornada en el camino por la regeneración política, en esta ocasión, hasta la localidad de Alcarazén. caminando entre pinares y por un terreno que no deja de sorprender. En esta zona al noroeste de Segovia, en Coca y municipios del entorno, los suelos son muy arenosos, hasta el punto de formar auténticos arenales.

Esto se explica desde un punto de vista geológico. Esa zona pertenece a la cuenca sedimentaria del Duero, formada por materiales depositados hace millones de años. En concreto, predominan los depósitos arenosos y arcillosos del Terciario, resultado de la erosión de las montañas cercanas (Sistema Central) que arrastraron materiales finos hasta estas llanuras. Con el paso del tiempo, quedaron más retenidas las arenas silíceas, muy pobres en nutrientes y con poca capacidad de retención de agua.

La pobreza del suelo explica la plantación de pinares, concretamente el pino resinero (Pinus pinaster) del que hablé en el post de ayer. Estos pinares son muy característicos de la Tierra de Pinares (Coca, Íscar, Cuéllar, etc.), que se extiende entre Segovia y Valladolid.

Acompañado únicamente del frío y el silencio accedo a Villeguillo, un pequeño municipio de un centenar de habitantes situado en la comarca de Tierra de Pinares, un territorio caracterizado por sus extensos pinares de repoblación y un paisaje propio de la llanura castellana.

Sus orígenes se remontan a la Edad Media, en el contexto de la repoblación de estas tierras tras la Reconquista. Como en muchos pueblos de la zona, su nombre refleja la influencia de antiguos asentamientos rurales que se consolidaron en torno a la agricultura y la ganadería. Durante siglos formó parte de las comunidades de villa y tierra que estructuraban el territorio segoviano, y la vida del municipio ha estado marcada por la economía agropecuaria y por la pertenencia a esta comarca de pinares.

A partir de este punto, me aguardan una veintena de kilómetros caminando por llanuras interminables hasta Alcazarén, la “stazione termini” en el día de hoy. Esta localidad está situada en plena comarca de Tierra de Pinares, a unos 30 kilómetros de Valladolid capital. Se trata de un pueblo con un marcado carácter rural, cuyo nombre, de raíz árabe, hace referencia a una pequeña fortaleza.

El poblamiento de Alcazarén se remonta a la Edad Media, cuando fue repoblado tras la Reconquista cristiana. Su situación, en una zona estratégica de paso entre Valladolid y Segovia, le permitió consolidarse como núcleo agrícola y ganadero. La presencia de comunidades religiosas tuvo gran influencia en la vida del municipio, especialmente durante la Edad Moderna.

Su patrimonio más relevante lo conforman la iglesia de San Pedro Apóstol, un templo mudéjar de los siglos XII y XIII, y la iglesia de Santiago Apóstol, del siglo XVI. A ello se suman varias ermitas y un valioso conjunto de elementos etnográficos, entre los que destacan fuentes y construcciones tradicionales ligadas a la vida campesina.

La economía de Alcazarén ha estado tradicionalmente ligada a la agricultura de secano (trigo, cebada) y a la ganadería, especialmente ovina y porcina. Los pinares han tenido también gran relevancia, pues durante siglos se explotó la resina y la madera. Hoy en día, aunque la actividad agrícola sigue siendo fundamental, el municipio combina estos recursos con la industria de la madera y derivados del pinar, vinculada a la tradición resinera.

Varios vecinos de Almarazén me han transmitido su preocupación por la marcha de los jóvenes hacia las ciudades en busca de un futuro mejor. El motivo es evidente: la agricultura, la ganadería y, en general, la vida en el medio rural no reciben la atención ni la protección que merecen; más bien al contrario. Esta situación no es exclusiva de aquí, sino una constante que he escuchado en muchos lugares del país.

Resulta asombroso lo poco que cuidamos el campo, el mismo que nos da de comer. ¿Para cuándo una ley que regule de forma justa la cadena alimentaria? Hoy en día, el beneficio se concentra en las grandes superficies, que controlan la producción e imponen precios, a menudo abusivos, muy alejados de lo que realmente percibe el sector primario.

Es mi opinión…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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