Tal y como adelantaba en el post de ayer, hoy posiciono mi cuerpo e ilusiones en Irún, una ciudad situada en la comarca del Bajo Bidasoa, en Gipuzkoa, muy próxima a la frontera con Francia. En la época romana era conocida con el nombre de Oiasso, citada como ciudad de los vascones. Se han hallado restos arqueológicos romanos; entre ellos, zonas portuarias, termas y necrópolis vinculadas a aquella época.
A lo largo del tiempo la ciudad fue creciendo, con influencias tanto del reino de Castilla como del desarrollo de las fronteras del norte, por su situación estratégica. Con la llegada del ferrocarril en 1864, Irún se convierte en un punto clave de conexión entre España y Francia, tanto por tren como por carretera. Se establecen aduanas, lo que impulsa la ciudad como nodo comercial fronterizo. Irún posee un importante patrimonio histórico-cultural, con vestigios de distintas épocas. Dejo aquí reseña de los elementos más destacados:
Irún es un municipio cuya economía se apoya en varios pilares, muy influenciados por su posición geográfica estratégica en la frontera y por la historia de comunicaciones. Estos son los más importantes:
Mención especial merece el Alarde de San Marcial, una de las tradiciones más emblemáticas de Irún. Esta fiesta se celebra cada año el 30 de junio, y conmemora la victoria del pueblo de Irún sobre las tropas francesas en la Batalla de San Marcial, ocurrida el 30 de junio de 1522. Aquel día, los iruneses lograron defender su ciudad, armados con más coraje que recursos, en una colina que desde entonces lleva el nombre de San Marcial, en honor al santo cuya festividad se celebra ese día.
La tradición del Alarde nace precisamente como un desfile militar en acción de gracias por esa victoria. El término "alarde" proviene del verbo "alardear", que en el contexto militar de la época significaba pasar revista o mostrar las armas. Desde entonces, se ha mantenido este acto simbólico que mezcla devoción religiosa, memoria histórica y espíritu festivo. Durante siglos, el Alarde ha ido evolucionando, pero siempre ha conservado su esencia: una marcha organizada que simula un antiguo ejército ciudadano, con compañías formadas por soldados, tambores, fusileros, mandos, abanderados y artillería, que recorren las calles de Irún en un ambiente de solemnidad y orgullo local.
El día del Alarde comienza con la diana a primera hora de la mañana, cuando las compañías recorren los barrios para anunciar el inicio de la jornada festiva. Luego, a mediodía, tiene lugar el alzamiento de la bandera, un momento muy emotivo que marca el inicio del desfile oficial.
Una ciudad para visitar y disfrutar de su historia, patrimonio y gastronomía…
Uno es más que cero”
Un abrazo,
Jon
A lo largo del tiempo la ciudad fue creciendo, con influencias tanto del reino de Castilla como del desarrollo de las fronteras del norte, por su situación estratégica. Con la llegada del ferrocarril en 1864, Irún se convierte en un punto clave de conexión entre España y Francia, tanto por tren como por carretera. Se establecen aduanas, lo que impulsa la ciudad como nodo comercial fronterizo. Irún posee un importante patrimonio histórico-cultural, con vestigios de distintas épocas. Dejo aquí reseña de los elementos más destacados:
- Museo Romano Oiasso: alberga restos arqueológicos de la época romana, incluidos termas, necrópolis, etc.
- Ermita de Santa Elena: que incluye una necrópolis romana.
- Parroquia de Nuestra Señora del Juncal: con restos de termas romanas.
- Casa Consistorial (Ayuntamiento), edificaciones civiles y palacios de los siglos XVII a XIX.
- Isla de los Faisanes: pequeña isla en el Bidasoa, con relevancia fronteriza simbólica e histórica.
Irún es un municipio cuya economía se apoya en varios pilares, muy influenciados por su posición geográfica estratégica en la frontera y por la historia de comunicaciones. Estos son los más importantes:
- Comercio fronterizo y aduanas
- Transporte y logística
- Sector servicios
- Industria ligera / actividades industriales
- Turismo cultural / turismo local
Mención especial merece el Alarde de San Marcial, una de las tradiciones más emblemáticas de Irún. Esta fiesta se celebra cada año el 30 de junio, y conmemora la victoria del pueblo de Irún sobre las tropas francesas en la Batalla de San Marcial, ocurrida el 30 de junio de 1522. Aquel día, los iruneses lograron defender su ciudad, armados con más coraje que recursos, en una colina que desde entonces lleva el nombre de San Marcial, en honor al santo cuya festividad se celebra ese día.
La tradición del Alarde nace precisamente como un desfile militar en acción de gracias por esa victoria. El término "alarde" proviene del verbo "alardear", que en el contexto militar de la época significaba pasar revista o mostrar las armas. Desde entonces, se ha mantenido este acto simbólico que mezcla devoción religiosa, memoria histórica y espíritu festivo. Durante siglos, el Alarde ha ido evolucionando, pero siempre ha conservado su esencia: una marcha organizada que simula un antiguo ejército ciudadano, con compañías formadas por soldados, tambores, fusileros, mandos, abanderados y artillería, que recorren las calles de Irún en un ambiente de solemnidad y orgullo local.
El día del Alarde comienza con la diana a primera hora de la mañana, cuando las compañías recorren los barrios para anunciar el inicio de la jornada festiva. Luego, a mediodía, tiene lugar el alzamiento de la bandera, un momento muy emotivo que marca el inicio del desfile oficial.
Una ciudad para visitar y disfrutar de su historia, patrimonio y gastronomía…
Uno es más que cero”
Un abrazo,
Jon
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