Queridos amigos,
Mientras espero el transporte que me llevará a Huelva capital, leo en el periódico la convocatoria de Alberto Núñez Feijóo para una nueva manifestación en Madrid, el próximo día 8 de junio. En paralelo, exhorta a los congresistas del PSOE y sus socios de legislatura a elegir entre “democracia o mafia”, dice textualmente.
El término “mafia” lo entiendo perfectamente. Es de todos conocido y palpable, pero lo de democracia… ¿Qué democracia?, me pregunto. Me gustaría conocer qué entiende el señor Feijóo por democracia. Pero no sólo él y su partido; sino también, el resto de componentes de la abultada clase política de este país.
Debemos ser conscientes de que estamos dentro de una partitocracia, donde los partidos elaboran las listas electorales sin contar con la ciudadanía, respondiendo únicamente a sus intereses, tanto en el ordenamiento de la lista como en la composición de la misma. A esta falla de origen debemos sumar muchas otras variables que erosionan seriamente la democracia, como son los aforamientos, la prescripción injustificada de delitos, la deliberada lentitud e ineficacia de la justicia, la compra de los medios y la consiguiente manipulación informativa, y tantas otras cuestiones.
“Democracia”, dice…
Ya de por si con el día agitado, la llegada a Huelva capital ha sumado dificultades, incrementadas aún más por las elevadas temperaturas. Aún así, con decisión y cierto temor, oriento mis pasos hacia la localidad de Trigueros caminando por zonas industriales y con escaso valor patrimonial.
Huelva es una ciudad milenaria bañada por las aguas de los ríos Tinto y Odiel, donde conviven huellas de múltiples civilizaciones. Los orígenes se sitúan en el segundo milenio a.C., con la aparición de Tartessos, una de las primeras civilizaciones de Occidente. Se cree que la antigua ciudad de Onuba, que dio lugar al actual nombre, pudo estar vinculada a este reino legendario. Posteriormente, la zona fue ocupada por fenicios, griegos y cartagineses, hasta ser plenamente romanizada en el siglo III a.C., integrándose en la provincia de la Bética. Durante la dominación musulmana, Huelva fue conocida como Welba, un pequeño núcleo urbano dependiente de la taifa de Sevilla. Tras la conquista cristiana en el siglo XIII, se incorporó a la Corona de Castilla, aunque siguió siendo una ciudad de relativa importancia secundaria hasta la Edad Moderna.
El gran punto de inflexión en su historia llega con el descubrimiento de América. En el monasterio de La Rábida, muy cercano a la ciudad, Cristóbal Colón encontró apoyo crucial para su expedición de 1492. Esta conexión histórica le ha valido a Huelva el título de “Cuna del Descubrimiento”. Ya en el siglo XIX, Huelva vivió una profunda transformación con la llegada de la minería moderna, especialmente gracias a la explotación de las minas de Riotinto.
Entre su patrimonio mas destacable cabe señalar: El Muelle del Tinto, la Iglesia de San Pedro, la Catedral de La Merced, el Museo y la Casa de Colon. Añadir el Monasterio de La Rábida, aunque técnicamente se encuentra en Palos de la Frontera.
En cuanto a Trigueros, destaca por su historia y su notable patrimonio cultural. Su ubicación estratégica entre los ríos Odiel y Tinto ha favorecido asentamientos humanos desde tiempos prehistóricos. Su origen se remontan al Paleolítico, como lo evidencian diversos hallazgos arqueológicos. El monumento más emblemático de esta época es el Dolmen de Soto, datado entre el 3000 y el 2500 a.C. Este impresionante túmulo funerario de 60 metros de diámetro y una galería de 21,5 metros de longitud destaca por sus grabados y pinturas rupestres. Añadir a su patrimonio el Colegio de Santa Catalina, el Convento del Carmen y la Iglesia de San Antonio Abad, situada a unos pocos metros del lugar donde me alojo.
“Uno es más que cero”
Un abrazo,
Jon
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Buenos días Jon, magnífico tus comentarios sobre Huelva y la situación política actual, con la mafia que destilan los partidos políticos, ahora con los vídeos de la tal Leire, que amenaza que, sino la protege el Partido, hablará y no caerá sola. Saludos. Juan Antonio
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