Queridos amigos,
Después de pasar la noche acostado en el suelo, directamente sobre las baldosas, sin poder dormir por el calor, emprendo viaje hacia Castilblanco de los Arroyos, un trayecto sin servicios de ningún tipo.
Guillena, la localidad que hoy dejo atrás, tiene un problema enorme con el ruido de los vehículos de todo tipo que transitan continuamente por la mitad del municipio. Además de padecerlo en primera persona, he podido observar en diferentes puntos pancartas solicitando la urgente circunvalación de la carretera A-460.
Apenas avanzo unos kilómetros hacia en norte presencio con disgusto, maquinaria de gran tamaño y multitud de obreros trabajando en la instalación de nuevas plantas solares. Dentro de mi aflora un sentimiento de rabia por esta invasión brutal del espacio rural. No es de recibo, en aras de la avaricia, la tala de olivos centenarios para la instalación de placas. Éstas deben de estar en zonas desérticas o sobre las cubiertas de los tejados industriales. Me pregunto: ¿por qué nuestros políticos permiten esto? Transición ecológica, nos dicen. Protección del medio ambiente, argumentan. Energías limpias, afirman. Energías renovables, sostienen. En realidad, todo esto es un gran negocio donde la naturaleza queda relegada sin piedad. Pura hipocresía.
Debemos ser conscientes de que el olivar tradicional forma parte del patrimonio natural y cultural, andaluz en este caso. Su eliminación masiva altera ecosistemas, empobrece el suelo y destruye hábitats, con una evidente pérdida de paisaje y biodiversidad. Por otra parte, se produce una concentración de beneficios en grandes fondos. Muchas de estas instalaciones están en manos de multinacionales o fondos de inversión extranjeros, por lo que el beneficio económico local es limitado (a excepción del arrendamiento del suelo).
Resaltar también, la desertificación y pérdida de uso agrícola. Al cubrir grandes extensiones con paneles, se pierde la función agrícola del terreno y, en muchos casos, se compacta el suelo o se aplica grava/plásticos, dificultando su futura recuperación.
Tampoco existe una planificación territorial al efecto, lo que permite instalaciones dispersas y mal integradas en zonas de alto valor agrícola.
Seamos conscientes. Estamos obligados a proteger el olivar tradicional mediante leyes específicas o incentivos económicos. En algunas localidades de Andalucía han tomado conciencia del problema y han emprendido acciones para frenar la tala de olivos e instalación de placas solares. Tal es el caso de Lopera, Arjona y Marmolejo, ubicados en la Campiña Norte de Jaén. Municipios que han presentado escritos ante la Comisión Europea denunciando los macroproyectos solares en tierras de alta productividad olivarera, advirtiendo de su efecto sobre la biodiversidad, paisajes y economía local. El hecho de que la Comisión Europea admitiera las peticiones marca un hito, obligando a las autoridades españolas a responder y generando una moratoria oficiosa en algunos procesos.
También se han dado movilizaciones y recogida masiva de firmas. Por ejemplo, la plataforma SOS Rural, ha reunido más de 100.000 firmas en apenas semanas (entre finales de mayo y principios de junio de 2025) para exigir al Parlamento y la Junta de Andalucía que suspendan nuevos proyectos que supongan tala de olivos.
Gradualmente, nuestros políticos, nacionales y europeos están acabando con el medio rural, con una economía sostenible, milenaria y de calidad. Todo ello, respondiendo a oscuros intereses económicos y potenciando las producciones agrícolas y ganaderas en terceros países. Esta situación -además- tiene una sombra inquietante: la pérdida de oficio en el sector primario. Un sector que debería de estar protegido por leyes fundamentales del Estado, evitando de este modo la especulación de todo tipo.
En fin, cosas mías…
Castilblanco de los Arroyos es un municipio de unos 5.000 habitantes ubicado en la histórica Vía de la Plata. El enclave adquirió importancia en la Edad Media tras la conquista cristiana, entonces conocido como “Castriello Blanco”. Como dato curioso, señalar que en 1729, Felipe V visitó la villa atraído por su abundante caza, situación que consolidó el arraigo de la localidad en la alta sociedad .
Entre su patrimonio, señalar la Iglesia Parroquial del Divino Salvador, templo de estilo mudéjar; y la Casa-Museo “Casa de la Sierra”, antigua casa monumental reconvertida en museo etnológico y oficina de turismo.
“Uno es más que cero”
Un abrazo,
Jon
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Versión Web con los enlaces a la plataforma CHANGE.ORG de firmas

Ánimo compañero que no estás solo sigue haciendonos disfrutar de la maravilla de este país que se llama España, su riqueza su gente y su sabiduría.
ResponderEliminarUn abrazo Ion,
Beti Zurekin
Fernando
Uno es más que cero
Muchas gracias Fernando, querido amigo !!
EliminarLlevar adelante mi proyecto de regeneración política es algo realmente difícil, pero también muy gratificante por el cariño que recibo de la gente que encuentro a mi paso. Después de recorrer caminando miles de kilómetros por este país a lo largo de mi vida, puedo dar fe de lo extraordinario que es y de lo poco que lo valoramos.
“Uno es más que cero”, siempre.
Un abrazo muy fuerte🤗🤗
El "lado oscuro" de las energías renovables
ResponderEliminarEstimado amigo,
Tu desahogo sobre las nuevas instalaciones solares me impactó. Comparto plenamente tu rechazo a cómo estas megaestructuras devoran paisajes y patrimonio rural.
Señalas una contradicción clave: la "transición ecológica" no debe destruir la naturaleza que busca proteger. Talas de olivos centenarios, falta de planificación y beneficios concentrados en grandes fondos, dañan la economía local y alteran ecosistemas.
Tus observaciones son una alarma necesaria. Las renovables son vitales, pero su implementación es crucial. Necesitamos priorizar la instalación en tejados industriales, terrenos degradados o áreas menos valiosas, preservando el patrimonio agrícola y la biodiversidad. Es esencial una planificación real que incluya a las comunidades locales y garantice que los beneficios se queden en el territorio.
Movilizaciones como las de Lopera o SOS Rural demuestran que no estás solo. Tu marcha por la "Regeneración Política" refleja también esta necesidad de regenerar el territorio y respetar el bien común.
¡Sigue denunciando! Tu voz es un valioso aporte para visibilizar estas verdades incómodas.
¡Un fuerte abrazo y adelante!
¡Muchísimas gracias, Carlo, querido amigo!
EliminarResulta indignante ver cómo se está invadiendo el medio rural, un espacio sagrado que debemos proteger con firmeza, porque en ello nos va la vida. Es asombroso —y doloroso— comprobar cómo han ido desmantelando la agricultura y la ganadería en España, con la complicidad y permisividad de quienes deberían defendernos.
Digamos “NO”, alto y claro, a estas prácticas abusivas.
¡Un abrazote enorme! 🤗🤗