Queridos amigos,
Esto ya es otra cosa. La temperatura en estas primeras horas del día es de 16°C, lo que permite un respiro hasta las horas centrales del día, cuando se esperan valores por encima de 30°C, pero nada que ver con días y semanas anteriores. Es evidente que he traspasado el paralelo 40N, esa línea imaginaria que separa el Norte y el Sur de la península.
En mi avance, puedo disfrutar de la vista de multitud de animales, principalmente ganado mayor, pastando libre en grandes fincas pobladas de encinas. El sol, asomando por el horizonte en un marco de silencio absoluto, proporciona una imagen bellísima. Pura medicina para el alma.
Hoy he podido experimentar por primera vez desde que saliera de Almería -hace dos meses y medio- la sensación de caminar sobre una alfombra de hierba verde, mojada por el rocío de la mañana. Observando la planicie, ante y detrás de mi, puedo sentir el infinito del pasado; y también, el infinito del futuro.
Pedrosillo de los Aires es una minúscula localidad de 70 habitantes, enclavado en la comarca de Tierra de Alba, Salamanca. Su historia se remonta a la Edad Media, cuando el proceso de repoblación llevado a cabo por los reyes leoneses permitió la fundación de numerosos pueblos en la zona. La localidad fue parte del alfoz de Alba de Tormes y ha estado históricamente vinculada a la actividad agropecuaria, manteniendo una estructura social basada en pequeñas propiedades rurales.
La economía del pueblo se ha basado históricamente en la agricultura y la ganadería, especialmente la explotación de ganado vacuno y porcino. Las dehesas cercanas son un recurso esencial para el pastoreo y también están vinculadas a la producción de embutidos y jamones de calidad, característicos de la provincia de Salamanca.
En la actualidad, aunque la actividad agraria sigue siendo la base, un porcentaje elevado de sus habitantes trabajan en otros sectores o combinan la agricultura con el trabajo en localidades cercanas como Alba de Tormes o la propia ciudad de Salamanca. El turismo rural, aunque incipiente, comienza a atraer visitantes interesados en la tranquilidad del entorno y en el patrimonio cultural y gastronómico de la zona.
He recorrido a pie más de 1.500 kilómetros por el sur de España, una experiencia que me ha permitido constatar, con preocupación, el estado actual del entorno rural y la ineficacia de muchas de las políticas medioambientales vigentes. A lo largo del camino, he observado suciedad, falta de mantenimiento en vías y senderos, procesos de deforestación, y una invasión creciente del territorio rural por instalaciones industriales como placas solares y aerogeneradores. A esto se suma el abandono generalizado del campo, fruto de políticas agroalimentarias injustas que han provocado la pérdida de conocimiento tradicional y de mano de obra cualificada.
Ante esta situación, no puedo evitar recordar y reivindicar el papel que desempeñó un organismo público ya desaparecido: el Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA). Creado en 1971, dependiente del entonces Ministerio de Agricultura, su misión era gestionar, conservar y mejorar el patrimonio natural y forestal de España, con especial atención a los montes públicos, los parques nacionales y otras áreas protegidas. ICONA fue un actor clave en el impulso de políticas forestales, en la reforestación a gran escala, en la prevención y extinción de incendios, y en la protección de la fauna y flora silvestres.
Durante las décadas de 1970 y 1980, ICONA llevó a cabo una intensa labor de repoblación forestal y gestión directa de numerosos espacios naturales, hasta que estas competencias comenzaron a transferirse progresivamente a las comunidades autónomas tras la descentralización iniciada con la Constitución de 1978. El organismo fue disuelto oficialmente en 1995.
Desde la desaparición de ICONA, muchos hemos percibido un notable deterioro en la gestión del medio natural. Las normativas actuales —tanto españolas como europeas— suelen estar diseñadas por políticos que, en demasiados casos, no conocen la realidad del campo ni sus necesidades. Estas leyes, lejos de buscar soluciones eficaces, responden a menudo a intereses económicos o ideológicos ajenos al mundo rural. El resultado es un conjunto de normas injustas, incoherentes y perjudiciales para agricultores y ganaderos.
El campo sufre una auténtica dictadura impuesta desde las ciudades, que desconocen su importancia y su realidad. Esta desconexión está arrasando con la agricultura y la ganadería tradicional, empujando al medio rural al abandono.
Por otro lado, la sociedad parece cada vez más desentendida del entorno que la rodea. No hay conciencia, ni compromiso, ni apenas voluntariado. Vivimos de espaldas a la naturaleza, como si solo importaran la comodidad inmediata, la cervecita y la maleta con ruedas.
En fin, es mi opinión…
“Uno es más que cero”
Un abrazo,
Jon
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¡Querido Jon!
ResponderEliminarHe leído con mucha atención tu última entrada del blog, la de los 1.500 kilómetros. Me ha parecido muy interesante y, sobre todo, muy reveladora.
Comparto plenamente tu preocupación por el estado del entorno rural que describes. La suciedad, la deforestación y la invasión industrial son fenómenos que, por desgracia, no solo se ven en España, sino también en Italia y en otras partes de Europa. La desconexión entre la vida urbana y la realidad del campo es una realidad que afecta mucho al sector agrícola y ganadero tradicional.
Entiendo perfectamente esa nostalgia por ICONA (que yo, por cierto, nunca había oído mencionar). Tu descripción hace pensar que, en su momento, ese organismo logró un impacto real. Quizás hoy se echa de menos una visión más coordinada y un compromiso político más consciente.
Tu denuncia es necesaria, un verdadero grito de alerta. Es cierto que encontrar soluciones a problemas tan complejos no es fácil, pero visibilizar la situación es ya un gran paso.
Muchas gracias por compartir estas reflexiones tan profundas. Tu iniciativa "Paso a Paso" y tu máxima "Uno es más que cero" son un ejemplo de compromiso.
¡Un abrazo fuerte y sigue adelante!
*Quiero añadir que para el español (y no solo) uso la red.😉☺️"
Muchas gracias, mi querido amigo Carlo !!
EliminarTotalmente de acuerdo con lo que expresas en tu comentario.
Yo mismo pude comprobar recientemente en Francia múltiples situaciones similares a las que hay en España, generadas por normativas que no tienen ningún sentido, implantadas -eso sí- por “expertos”.
Estamos en tránsito en esta vida y tenemos el deber de dejar un mundo mejor a nuestros hijos. Hay mucho trabajo por hacer, porque estamos muy lejos de lograrlo…
Un abrazo enorme🤗🤗