Queridos amigos,
Hoy me pongo en camino con la ilusión propia de quien se enfrenta a un nuevo reto. Como ya he comentado en otras ocasiones, recorrer una ciudad cargando con la mochila no es precisamente lo más agradable, y menos aún en una urbe tan grande como Madrid.
El Camino de Madrid arranca en la plaza de Santiago, en pleno centro histórico de la Villa y Corte. Bien puede parecer un inicio descorazonador, ya que gran parte del recorrido supone sortear un rosario interminable de calles, paseos y avenidas, siempre hacia el norte. El asfalto, el tráfico y el ruido hacen que esta primera etapa resulte muy exigente para cubrir los 26 kilómetros que separan el punto de partida de Tres Cantos.
¿Qué puedo decir de Madrid que el lector no sepa? Haré un poco de historia. Sus orígenes se remontan a la época musulmana, cuando en el siglo IX el emir Mohamed I de Córdoba mandó construir una fortaleza en el emplazamiento del actual Palacio Real. Este asentamiento, conocido como Mayrit, se levantó para controlar los accesos a la meseta. Tras la conquista cristiana en 1085 por Alfonso VI, Madrid fue consolidando su importancia dentro del reino de Castilla. Sin embargo, no fue hasta el siglo XVI, en 1561, cuando Felipe II trasladó la corte desde Toledo, que Madrid se convirtió en capital del reino y sede permanente del poder político. Desde entonces, ha crecido como centro neurálgico del país, siendo escenario de acontecimientos clave como la Guerra de la Independencia contra Napoleón, la Guerra Civil española o la transición democrática en el último cuarto del siglo XX.
El patrimonio histórico y artístico de Madrid es uno de los grandes atractivos de esta ciudad cosmopolita. El casco histórico conserva barrios emblemáticos como el de los Austrias, con la Plaza Mayor y la Puerta del Sol como referencias centrales. El Palacio Real, uno de los más grandes de Europa, y la Catedral de la Almudena son símbolos monumentales de la ciudad.
Destaca también por su riqueza museística: el Museo del Prado, el Reina Sofía y el Thyssen-Bornemisza conforman el conocido “Triángulo del Arte”, donde se reúnen obras maestras de la pintura universal. Además, la ciudad cuenta con amplios parques como el Retiro o la Casa de Campo, que equilibran el dinamismo urbano con espacios de naturaleza y ocio.
Su economía es una de las más potentes de España y la Unión Europea. Tradicionalmente, la ciudad vivió del comercio, la administración y los servicios vinculados a su condición de capital. Hoy en día, su tejido económico es muy diversificado. El sector servicios domina, con especial peso en la banca, las telecomunicaciones, el turismo y las actividades culturales. Madrid es sede de grandes multinacionales y centros financieros, lo que la convierte en un polo de atracción de inversiones. El turismo es otra fuente fundamental de riqueza: millones de visitantes llegan cada año para disfrutar de su patrimonio, su vida nocturna y sus eventos internacionales. También es destacable el papel de la ciudad en el ámbito de la educación y la investigación, con universidades y centros de innovación de relevancia.
Añadir el aeropuerto de Barajas, uno de los más importantes de Europa, refuerza el papel de la metrópoli como gran nodo logístico y de comunicaciones.
En cuanto a Tres Cantos, el municipio más joven de la Comunidad de Madrid y ubicado a las puertas de la Sierra de Guadarrama, decir que me ha sorprendido muy positivamente por la calidad de vida que ofrece y la variedad de servicios de los que dispone. Aunque su historia como ciudad es reciente, se ha convertido en un referente de urbanismo planificado y en un polo de innovación tecnológica y empresarial.
A diferencia de otras localidades madrileñas con origen medieval o incluso anterior, Tres Cantos nació en la segunda mitad del siglo XX como un proyecto urbanístico diseñado para descongestionar Madrid y ofrecer un entorno moderno y bien planificado. En la década de 1970 comenzaron las obras de construcción de este nuevo municipio sobre terrenos pertenecientes a Colmenar Viejo. El desarrollo urbanístico se basó en criterios de planificación avanzada, con barrios organizados, amplias zonas verdes y una red de servicios pensada para el futuro crecimiento de la población. En 1991, Tres Cantos se independizó administrativamente de Colmenar Viejo y se constituyó como municipio propio. Desde entonces ha experimentado un notable crecimiento demográfico y económico, atrayendo a familias jóvenes y a empresas de sectores punteros.
Dado su carácter moderno, Tres Cantos no cuenta con un patrimonio histórico-artístico como otros municipios madrileños. Su principal riqueza se encuentra en la calidad urbanística y ambiental de la ciudad. Destacan el Parque Central y el Parque Norte, amplias zonas verdes. Además, el municipio está próximo a la Sierra de Guadarrama, lo que lo convierte en un lugar atractivo para quienes buscan combinar vida urbana y entorno natural.
El motor económico de Tres Cantos se centra en los sectores de alta tecnología, la investigación y los servicios avanzados. El municipio alberga numerosos parques empresariales y tecnológicos donde se ubican compañías nacionales e internacionales dedicadas a la biotecnología, la farmacéutica, la aeronáutica, la informática y las telecomunicaciones. Entre sus áreas más reconocidas se encuentra el Parque Tecnológico de Madrid, que funciona como un importante polo de innovación.
Además de la industria tecnológica, el comercio local, los servicios y la hostelería tienen un peso relevante en la economía, favorecidos por la presencia de una población joven, con alto nivel educativo y buen poder adquisitivo. El hecho de estar bien conectado con Madrid, tanto por carretera como por tren de cercanías, ha facilitado que Tres Cantos se convierta en un lugar atractivo para empresas y trabajadores.
Hoy he tenido la fortuna de ser acogido en las dependencias de la Parroquia Santa Teresa de Jesús (Tres Cantos). El edificio evoca la imagen de un castillo: la fachada parece rodeada por un foso vegetal y cuenta con almenas y troneras que evocan la arquitectura defensiva medieval. La parroquia no es solo un lugar de culto, sino también un centro de actividad espiritual y comunitaria.
Miembros de la coral polifónica de la parroquia, ensayan en una dependencia contigua a la que estoy alojado, arropando de este modo mi descanso. Todo un lujo…
“Uno es más que cero”
Un abrazo,
Jon
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