CAPTACIÓN DE FIRMAS PARA LA REGENERACIÓN POLÍTICA EN ESPAÑA: 1. Abolición del actual Régimen de Aforamientos.... 2.Fijar la edad penal en 16 años.... 3.Eliminación prescripción de los delitos graves.... 4.Mejora Sistema de Pensiones.... 5.Modificación Sistema de Ayudas Sociales.... 6.Modificación Sistema Electoral.... 7.Eliminación asignaciones económicas a las Centrales Sindicales.

jueves, 23 de octubre de 2025

135 - Orio / Zarautz


Queridos amigos,

Emprendo esta nueva travesía —de Donostia/San Sebastián a Oviedo— bajo una alerta severa por malas condiciones meteorológicas en la provincia de Gipuzkoa. Una borrasca bautizada con el nombre de “Benjamin” que está dejando lluvias y rachas de viento que superan los 165 kilómetros por hora. No queda otra que afrontar el camino con calma y superar, del mejor modo posible, todo lo que vaya surgiendo.

La ciudad presenta, en estas primeras horas de la mañana, el aspecto de haber sufrido un pequeño tornado. Árboles caídos, ramas esparcidas por el suelo y cascotes desprendidos de varios edificios dan testimonio de la fuerza del temporal. El viento sopla con gran intensidad, una situación que requiere atención constante.

Esta primera etapa es tan bonita como exigente. Tras recorrer la playa de La Concha, el camino presenta una fuerte subida de unos dos kilómetros hasta el Monte Igueldo. Desde este punto, la ruta continúa entre tramos asfaltados y senderos con magníficas vistas al mar, hasta iniciar un vertiginoso descenso hacia Orio, la primera localidad a visitar en el día de hoy.

Ubicado en la desembocadura del río Oria, este pequeño municipio combina la tradición marinera con el encanto de un entorno natural privilegiado, en el que confluyen el mar, el río y las montañas. El origen de Orio se remonta a la Edad Media. El núcleo urbano se formó alrededor del puerto y de la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari, que se documenta ya en el siglo XIII. Durante siglos, la vida de sus habitantes estuvo estrechamente ligada al mar, especialmente a la pesca y a la construcción naval. Como muchos pueblos costeros vascos, Orio sufrió los estragos de incendios y conflictos, entre ellos los derivados de las guerras carlistas.

En el siglo XIX, la construcción del ferrocarril del Norte y la mejora de las comunicaciones impulsaron el desarrollo del municipio, que comenzó a abrirse al turismo y a las actividades industriales. A lo largo del siglo XX, Orio mantuvo su carácter marinero, aunque fue diversificando poco a poco su economía.

El casco histórico de Orio conserva la esencia de un pueblo marinero tradicional, con calles empedradas, casas con balcones de madera y un ambiente acogedor. Entre sus principales monumentos señalar:
  • La iglesia parroquial de San Nicolás de Bari, de estilo gótico-renacentista, que domina el casco viejo y guarda un valioso retablo barroco.
  • La ermita de San Martín de Tours, situada en lo alto del monte que lleva su nombre, desde donde se obtiene una de las mejores panorámicas de la costa guipuzcoana.
  • El puerto y la zona vieja, con su típico trazado medieval, donde se respira el ambiente marinero de antaño.
  • El puente sobre el Oria, punto de paso histórico entre las dos orillas del río, que ha tenido gran importancia en las comunicaciones de la comarca.
  • Además, la playa de Antilla, en la desembocadura del río, se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos del municipio.
Tradicionalmente, la pesca ha sido el pilar económico de Orio. Durante siglos, sus marineros faenaron en el Cantábrico y participaron en las grandes campañas de pesca de ballenas y bacalao. Aún hoy, la localidad mantiene una importante relación con el mar, tanto a través de la pesca como de la gastronomía, siendo muy conocida por sus asadores de pescado, especialmente por las doradas a la parrilla, símbolo culinario del pueblo.

En las últimas décadas, el turismo ha cobrado gran protagonismo, gracias a la belleza natural del entorno, la playa, el surf y el prestigio de su oferta gastronómica. También existen pequeñas industrias y talleres vinculados a la carpintería naval, al sector servicios y a la construcción.

Después de comer -muy bien y económico- en el hogar del jubilado de Orio emprendo un corto trayecto hasta Zarautz, ahora con el viento más calmado.

Esta localidad, famosa por su extensa playa y su fuerte tradición turística, es uno de los destinos más emblemáticos del litoral guipuzcoano. Los orígenes de Zarautz se remontan a la Alta Edad Media, aunque existen restos arqueológicos en sus alrededores —como los hallazgos en la zona de Santa María la Real— que demuestran presencia humana desde tiempos prehistóricos. La villa fue fundada oficialmente en el año 1237 por el rey Fernando III de Castilla, quien le otorgó fuero para favorecer su poblamiento y desarrollo. Desde entonces, pasó a formar parte de la red de villas costeras guipuzcoanas con derechos comerciales y marítimos, lo que marcó su carácter marinero desde los primeros tiempos.

Durante los siglos XIV y XV, la economía local se basó fundamentalmente en la pesca —en especial la del bacalao y la ballena— y en el comercio marítimo. Los marineros zarauztarras participaron activamente en las grandes campañas pesqueras del Atlántico Norte, llegando incluso a Terranova. Paralelamente, la villa desarrolló una incipiente actividad agrícola, destacando los cultivos de vid para la producción de txakoli, un vino blanco local que hoy sigue siendo seña de identidad de la comarca.

En la misma época, se consolidaron las familias nobles y linajes locales, que construyeron torres defensivas y casas solariegas. Estas casas-torre respondían tanto a la necesidad de defensa como al deseo de mostrar poder e influencia en una época marcada por las guerras de bandos entre linajes guipuzcoanos.

Durante los siglos XVI y XVII, Zarautz vivió un periodo de prosperidad. Se construyeron palacios y edificios religiosos que aún hoy embellecen el casco histórico.

En los dos siglos posteriores, la villa mantuvo su carácter marinero, aunque el comercio marítimo comenzó a decaer debido a los cambios en las rutas comerciales y al auge de los puertos mayores, como San Sebastián o Pasajes. Sin embargo, a mediados del siglo XIX, Zarautz experimentó una profunda transformación social y económica: la llegada del ferrocarril del Norte en 1895 impulsó su desarrollo turístico, y la villa se convirtió en un prestigioso destino de veraneo para la aristocracia vasca y española.

El auge turístico trajo consigo la construcción del Gran Hotel de Zarautz y numerosas villas señoriales a lo largo del paseo marítimo. En este periodo, la localidad adquirió una imagen cosmopolita, con balnearios, cafés, casinos y un ambiente social muy activo. El turismo se convirtió así en el nuevo motor económico, sustituyendo progresivamente a la pesca.

Durante el siglo XX, especialmente tras la Guerra Civil, Zarautz siguió consolidándose como referente turístico y cultural. Su extensa playa —la más larga de Gipuzkoa— atrajo tanto a familias vascas como a visitantes de otras regiones de España. En las décadas de 1960 y 1970, el auge del turismo de masas transformó la villa, con la expansión urbanística y la creación de nuevas infraestructuras.

Zarautz conserva un importante patrimonio histórico y arquitectónico que refleja su evolución desde un puerto pesquero medieval hasta una elegante villa turística. Entre sus elementos más destacados se encuentran:
  • La iglesia de Santa María la Real, de origen gótico (siglos XV-XVI).
  • El Palacio de Narros, erigido en el siglo XVI por la familia Zarauz. Este palacio renacentista se convertiría siglos más tarde en residencia de verano de la reina Isabel II y de la reina María Cristina de Habsburgo-Lorena, consolidando la relación de la villa con la realeza.
  • Las torres y casas solariegas del casco antiguo, como la Torre Luzea (siglo XV), uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil medieval en Guipúzcoa.
  • El convento de los franciscanos y la ermita de Santa Bárbara, situada en un alto con magníficas vistas de la bahía.
  • Además, su paseo marítimo y su playa de más de 2,5 kilómetros son hoy el emblema de la localidad.
Históricamente, la economía de Zarautz se basó en la pesca y la agricultura, pero a partir del siglo XIX el turismo se convirtió en su principal motor económico. En la actualidad, este sector sigue siendo el eje central de la economía local, sustentado por una amplia oferta hotelera, gastronómica y de ocio.

El surf tiene un papel muy destacado: Zarautz es considerada una de las cunas del surf en España, lo que atrae a miles de visitantes nacionales e internacionales cada año. La gastronomía es otro de sus grandes atractivos, con una fuerte tradición culinaria que ha dado chefs de renombre, como Karlos Arguiñano, que tiene su restaurante y escuela de cocina en la villa.

Además, la ciudad mantiene cierta actividad industrial y de servicios, así como una agricultura residual centrada en el cultivo de la vid para txakoli, con bodegas que forman parte de la denominación de origen Getariako Txakolina.

Al atardecer visitó el Antiguo cargadero de mineral de Mollarri – Malla Harria, situado muy próximo al lugar donde me hospedo. Este es uno de los vestigios más representativos del pasado industrial de la costa vasca. Construido a comienzos del siglo XX, su función principal era facilitar la carga del mineral de hierro procedente de las minas de Asteasu y Andatza en los buques que partían desde la bahía de Zarautz rumbo a otros puertos.

El proyecto fue impulsado por la Compañía Minera Malla Harria, que ideó un complejo sistema de transporte mediante vagonetas y cables aéreos que descendían desde el monte Talai Mendi hasta el acantilado donde se encuentra el cargadero. Allí, el mineral se vertía directamente a las bodegas de los barcos mediante una estructura metálica que sobresalía del acantilado, una auténtica obra de ingeniería para la época.

El cargadero permaneció en funcionamiento hasta mediados del siglo XX, cuando la actividad minera en la zona fue decayendo. En los últimos años, el Ayuntamiento de Zarautz y la Diputación Foral de Gipuzkoa han llevado a cabo labores de consolidación y restauración, con el objetivo de preservar este patrimonio industrial y poner en valor su entorno natural. Hoy en día, el conjunto de Mollarri – Malla Harria forma parte de un itinerario cultural y de senderismo muy popular, que combina historia, naturaleza y unas vistas espectaculares del litoral cantábrico.

Apostado en una de las terrazas del Hostel del Gran Camping Zarautz, donde me hospedo, contemplo la fuerza del mar que azota sin descanso la bellísima costa de Zarautz. Mientras tanto, no puedo evitar pensar que  –en este escenario únicamente falta una estrella para alcanzar la perfección absoluta.

“Uno es más que cero”

Un abrazo, 
Jon 

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2 comentarios:

  1. Vaya vaya Ion, ahora por Euskadi la verdad que no paras,llevaba tiempo pensando que estarías descansando, pero veo que no. bueno Ion ánimo y adelante,y a ver si por navidades nos vemos en Bilbo.
    Uno es más que cero
    Fernando Basauri

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  2. Fernando querido amigo !!
    Me alegro de saber de ti. Ya ves, he abordado un nuevo tramo hasta Oviedo. Hoy ha sido un día muy duro por el temporal. Asoma el invierno y, por el Norte, el frío ya se deja sentir…
    Nos veremos por Navidad, probablemente antes.
    Te mando un fuerte abrazo🤗🤗

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