CAPTACIÓN DE FIRMAS PARA LA REGENERACIÓN POLÍTICA EN ESPAÑA: 1. Abolición del actual Régimen de Aforamientos.... 2.Fijar la edad penal en 16 años.... 3.Eliminación prescripción de los delitos graves.... 4.Mejora Sistema de Pensiones.... 5.Modificación Sistema de Ayudas Sociales.... 6.Modificación Sistema Electoral.... 7.Eliminación asignaciones económicas a las Centrales Sindicales.

jueves, 15 de mayo de 2025

021 - Lucena / Cabra


Queridos amigos,

El trayecto realizado en el día de hoy ha transcurrido en su totalidad a través de campos de olivos, sin ningún tipo de servicios hasta la ciudad de Lucena, donde he realizado la única escala del día para almorzar. He tenido la fortuna de hacerlo en el restaurante “El Cortijo”, siguiendo el consejo del sacerdote de la bellísima parroquia de San Mateo. Con los dueños del restaurante he podido hablar del proyecto de regeneración política. Desde aquí, doy las gracias por su atención.

Esta ciudad es conocida como la “perla sefardí” por haber sido, durante siglos, un importante centro de población judía. A diferencia de otras ciudades medievales, Lucena fue gobernada por la propia comunidad judía bajo la protección de los emires cordobeses, lo que favoreció un ambiente de prosperidad. Pero su pasado no se reduce únicamente a su legado hebreo. Su historia es un mosaico en el que se entrelazan huellas romanas, visigodas, musulmanas y cristianas. El Castillo del Moral, actual museo arqueológico y donde fue apresado Boabdil el Chico, último rey nazarí de Granada, es uno de los símbolos más emblemáticos de la ciudad. Sus calles y palacetes señoriales hablan de una ciudad que ha sabido conservar su esencia con elegancia.

Abandono la ciudad para dirigirme con esfuerzo añadido a Cabra, sellando conmigo mismo el compromiso de volver a Lucena en el futuro, con el fin de visitarla con más detenimiento.

La ciudad de Cabra tiene una curiosa vinculación con Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. En pleno siglo XI, cuando la península ibérica era un mosaico de reinos cristianos y taifas musulmanas, las algaradas —incursiones rápidas de saqueo— eran una táctica habitual en la lucha por el control del territorio. Una de las figuras destacadas en estas campañas fue Álvar Fáñez, mano derecha del Cid Campeador y uno de los más reconocidos caballeros castellanos de la época. Uno de los episodios menos conocidos pero no por ello menos significativos de su carrera fue la incursión que realizó hasta la ciudad de Cabra, en la actual provincia de Córdoba.

Cabra, por entonces, era una medina de cierta importancia en la frontera de al-Ándalus, dentro del territorio controlado por la taifa de Granada o Córdoba. Las fuentes cristianas, relatan cómo Álvar Fáñez, probablemente actuando bajo órdenes del Cid o del rey Alfonso VI, condujo una algarada profunda en tierras andalusíes que alcanzó la ciudad de Cabra, en una acción destinada a debilitar las defensas musulmanas y obtener botín. La táctica era sencilla pero eficaz: irrumpir con rapidez, sembrar el caos, capturar prisioneros y riquezas, y retirarse antes de que el enemigo pudiera organizar una defensa.

Estando en esta ciudad, no creo que pueda conciliar el sueño sin antes resaltar la importancia del latín, una lengua que consideramos muerta, pero que no parece lo esté tanto. Para evidenciarlo relataré una curiosa anécdota -muy conocida- acaecida en las Cortes Generales franquistas.
Durante un debate sobre la enseñanza del latín, el ministro José Solís Ruiz, natural de Cabra (Córdoba), argumentó que el latín no tenía utilidad práctica y propuso reducir su enseñanza en favor del deporte, exclamando: “¡Menos latín y más deporte!”
En respuesta, Adolfo Muñoz Alonso, diputado andaluz defensor del latín, con sentido del humor y cierto orgullo local, pidió la palabra y replicó:
“No se ponga así contra el latín, señor ministro, porque gracias precisamente al latín, ustedes los de Cabra se llaman egabrenses.”
Entre risas contenidas, el diputado continuó:
“Porque si uno no estudia latín, no entiende que egabrense viene de Egabrum, el nombre romano de Cabra. Y sin eso, uno podría pensar que los de Cabra se llamarían ca***nes, un calificativo evidentemente menos elegante.”
Una carcajada recorrió el hemiciclo, mientras el diputado concluía:
“Así que ya ven, señorías, el latín no solo forma mentes, también evita malentendidos… lingüísticos y políticos.”

Hoy los vientos del atardecer han soplado a mi favor y me han traído hasta una antigua estación de ferrocarril reconvertida en hotel, de nombre “El Tren”. Un lugar diferente y con mucho encanto. Todo un símbolo del pasado industrial y ferroviario de la región, y un ejemplo de cómo el patrimonio histórico puede adaptarse a nuevos usos sin perder su valor cultural.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon


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3 comentarios:

  1. Adelante los cabrones!!!
    Y los egrabenses 😬

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  2. ...creo que fue una suerte que no conciliaras el sueño pensando en el latín querido Jon😉👌🥳🙏

    Este texto es un excelente recordatorio de cómo el latín, aunque a menudo se considere una lengua "muerta", sigue vivo en nuestro vocabulario y cultura, incluso en los momentos más inesperados.
    Es fascinante cómo el autor logra resaltar la importancia del latín de una manera tan vívida y entretenida. A menudo, el latín se percibe como una reliquia académica, pero el texto nos muestra que su influencia perdura en nuestra vida cotidiana. La anécdota de las Cortes Generales franquistas es particularmente brillante para ilustrar este punto.

    La ocurrencia de Adolfo Muñoz Alonso al responder al ministro José Solís Ruiz es un golpe maestro. Su argumento, que los habitantes de Cabra se llamen egabrenses gracias al latín, no solo es ingenioso, sino que también subraya la conexión directa entre el conocimiento de esta lengua y la comprensión de la propia identidad y raíces. La broma sobre los "ca***nes" es un toque de humor que sin duda habría roto la tensión en el hemiciclo y, al mismo tiempo, habría grabado el mensaje en la mente de todos.

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