jueves, 24 de julio de 2025

083 - Santiago de Compostela


Queridos amigos,

Hoy, jornada de descanso y emociones en Santiago de Compostela. Después de dormir —todo lo que se puede dormir en un dormitorio compartido— y desayunar como corresponde, me dirijo a la Catedral de Santiago para asistir a la Misa del Peregrino de las 12:00 h. Un acto religioso muy especial, concelebrado por el Obispo Auxiliar de la Habana y una veintena de sacerdotes, que comparto con Susan, Vanessa, Mariane, Manuel, Francisco y Leo, acomodados con respeto en las primeras bancadas.

Después, almorzamos en el restaurante Casa Manolo, en un ambiente de armonía y alegría. Todos echamos de menos a Joaquín, y también a Leo… aunque en su caso, fue porque este restaurante no le entusiasma demasiado.

De postre, y antes de despedirnos, una buena sesión de fotos en la Plaza del Obradoiro. Un cierre perfecto para un día lleno de sentimientos.

En el tiempo previo a la celebración de las Vísperas Solemnes —que tendrán lugar a las 19:30 h y serán presididas por Mons. Don Francisco José Prieto Fernández, Arzobispo de Santiago— aprovecharé para relatar la historia de esta ciudad.

Santiago de Compostela es una ciudad de gran relevancia histórica, religiosa y cultural. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, su renombre internacional se debe principalmente a ser el destino final del Camino de Santiago, una de las principales rutas de peregrinación cristiana del mundo.

Su historia está profundamente ligada al hallazgo de la supuesta tumba del apóstol Santiago el Mayor a comienzos del siglo IX. Según la tradición, el ermitaño Pelayo fue guiado por unas luces celestiales hasta un campo donde encontró un sepulcro de piedra. El obispo Teodomiro de Iria Flavia certificó el hallazgo y se lo comunicó al rey Alfonso II el Casto, quien ordenó la construcción de una iglesia en el lugar. A partir de entonces, surgió el núcleo urbano que con el tiempo se convertiría en Santiago de Compostela.

Durante la Edad Media, la ciudad se consolidó como uno de los tres grandes centros de peregrinación cristiana, junto con Roma y Jerusalén. A lo largo de los siglos, experimentó períodos de esplendor y decadencia, siendo saqueada por los normandos en el siglo X y reconstruida posteriormente. La construcción de la Catedral de Santiago comenzó en el año 1075, bajo el reinado de Alfonso VI, y continuó durante varios siglos.

En la Edad Moderna y Contemporánea, la ciudad mantuvo su papel religioso, pero también se desarrolló como un centro cultural y universitario. La Universidad de Santiago de Compostela, fundada en 1495, ha jugado un papel crucial en la ciudad.

El centro histórico de Santiago es una joya del urbanismo medieval, con un trazado de calles empedradas, plazas monumentales y edificios históricos de gran valor artístico. Señalaré los más importantes:
  • Catedral de Santiago de Compostela
Es el monumento más emblemático de la ciudad. De estilo románico, con adiciones góticas, renacentistas, barrocas y neoclásicas, alberga la tumba del apóstol Santiago. Su fachada del Obradoiro, diseñada por Fernando de Casas Novoa en el siglo XVIII, es una de las obras maestras del barroco español. En el interior destaca el Pórtico de la Gloria, del maestro Mateo (siglo XII), una obra cumbre del arte románico europeo.
  • Plaza del Obradoiro
Corazón simbólico de la ciudad, rodeada por importantes edificios: la Catedral, el Hostal de los Reyes Católicos (hoy Parador Nacional, fundado como hospital de peregrinos en 1499), el Palacio de Raxoi (sede del Ayuntamiento y Presidencia de la Xunta) y el Colegio de San Xerome (Rectorado de la Universidad).
  • Monasterios e iglesias
Numerosos edificios religiosos jalonan la ciudad: San Martín Pinario, San Francisco, San Paio de Antealtares, entre otros. Todos ellos contribuyen al carácter monumental de la urbe.
  • Universidad De Santiago
Con más de 500 años de historia, su campus y bibliotecas constituyen un patrimonio intelectual y arquitectónico notable. Destacan la Facultad de Historia en el antiguo Colegio de Fonseca y la Biblioteca América.
  • Museos
El Museo do Pobo Galego, en el antiguo convento de San Domingos de Bonaval, y el Museo de las Peregrinaciones y de Santiago ofrecen una visión profunda de la historia y cultura gallega.

El turismo es el principal motor económico de la ciudad. La afluencia de peregrinos y turistas nacionales e internacionales impulsa los sectores de hostelería, comercio, restauración y servicios culturales. La ciudad ha diversificado su oferta con congresos, festivales y actividades culturales durante todo el año, como el Festival Internacional de Cine Curtocircuíto y las celebraciones del Apostolado en julio.

La Universidad de Santiago de Compostela (USC) es otro gran motor económico. Cuenta con más de 25.000 estudiantes y una amplia plantilla de docentes e investigadores.

El casco histórico está lleno de comercios tradicionales y artesanales, muchos de ellos orientados a los peregrinos. La gastronomía gallega también es un reclamo turístico y económico, con productos como el pulpo, el queso de tetilla, el marisco, el vino albariño y la tarta de Santiago.

Asistir a las Vísperas Solemnes a las 19:30h requiere -de inicio- guardar una cola kilométrica para acceder a la Catedral. Con tristeza, debo señalar que los peregrinos no reciben ningún tipo de consideración especial. Los turistas lo copan todo. Santiago de Compostela es, entre otras cosas, un destino muy importante de peregrinación, y por ello debería existir mayor atención hacia quienes recorren el camino con fe, esfuerzo y propósito. Incluso valdría la pena replantearse qué entendemos hoy por “peregrino”. Tengo la sensación de que, en muchos casos, se utiliza la peregrinación como una excusa para fomentar el turismo. Es mi opinión…

Termino el día con la inquietud de no disponer de un taxi, a las 5:00h, que me acerque a la estación de alta velocidad de Renfe en Santiago. Hoy ha sido imposible realizar cualquier tipo de reserva. Asumo que tendré que salvar caminando, los 5 km que separan el alojamiento de la estación ferroviaria

A partir de hoy, me tomo unos días de descanso con el fin de recuperarme físicamente y reflexionar sobre hacia dónde orientar mi cuerpo y mi vida en el próximo mes. Muy probablemente retomaré el camino por la regeneración política en España, e
l próximo 6 de agosto.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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miércoles, 23 de julio de 2025

082 - Eiravedra / Outeiro / Lestedo / Deseiro / A Susana / Piñeiro / Santiago de Compostela


Queridos amigos,

Como ya adelanté en el post de ayer, hoy es un día muy especial, como siempre que visito la maravillosa ciudad de Santiago de Compostela. Me separan apenas 23 kilómetros de la plaza del Obradoiro y del abrazo al Apóstol.

Al amanecer dejo atrás Ponte Ulla, en compañía de Joaquín y Mariane. No es una etapa larga, así que los tres nos lo tomamos con calma, como una jornada de descanso activo.

Con paso tranquilo atravesamos pequeñas aldeas como Vedra y Outeiro, hasta llegar a Lestedo, donde Mariane decide quedarse a pernoctar. Joaquín y yo continuamos el camino, disfrutando del paisaje y de la conversación.

Seguimos pasando por encantadoras pedanías como Deseiro, A Susana y Piñeiro, hasta que, poco a poco, la emoción crece: a lo lejos ya podemos ver las torres de la catedral. Y finalmente, la emoción de llegar a Santiago.

No hay palabras que describan del todo lo que se siente al llegar a Santiago de Compostela después de una larga travesía. Son muchos los días caminando, los amaneceres en silencio, los tramos solitarios, las conversaciones inesperadas, las ampollas, las risas, el cansancio… y la certeza de que, paso a paso, uno se ha ido transformando.

Al entrar en la ciudad, algo cambia. El bullicio se mezcla con una energía especial. El cuerpo está agotado, pero el alma flota sin que ninguna fuerza pueda retenerla. Cada calle, cada piedra, cada sonido anuncia que el destino está cerca. Y entonces, de pronto, aparece la Plaza del Obradoiro y, frente a ti, majestuosa, la Catedral de Santiago.

Es imposible no emocionarse. Quienes han realizado un largo camino, lloran sin poder evitarlo, como ha sido mi caso y el de Joaquin. Otros ríen o bailan. Muchos simplemente se quedan en silencio, mirando, intentando asimilar que lo han conseguido. Que han llegado.

Porque más allá de los kilómetros recorridos, de las montañas cruzadas o de las dificultades vencidas, lo que realmente pesa es todo lo que has vivido. Todo lo que has compartido y aprendido, apenas sin darte cuenta, mientras caminabas. Llegar a Santiago no es solo alcanzar un lugar emblemático y bellísimo. Es encontrarte contigo mismo, sentir que has crecido como persona y percibir que tu sombra es un poco más grande.

Almuerzo entrañable con Joaquín en Casa Manolo, compartiendo la vida, risas y recuerdos del Camino. Tras la comida, nos despedimos con un fuerte abrazo. Él parte hacia el aeropuerto rumbo a Huelva, y yo regreso a la Plaza del Obradoiro. Allí me quedo un buen rato, simplemente observando el ir y venir de la gente, el bullicio alegre de los peregrinos que llegan, las fotos, las emociones. Es un lugar que invita a quedarse en silencio, a mirar y sentir. Finalmente, cuando el cuerpo se abona al cansancio, me dirijo hacia mi alojamiento en San Lázaro, con el corazón aún lleno de todo lo vivido.

Mañana llegan a Santiago de Compostela el resto de amigos con los que he convivido un buen número de jornadas: Mariane, Susan, Vanessa, Leo y Francisco. Con ellos tendré la oportunidad de compartir unas horas antes de despedirnos.

Es noche cerrada cuando escribo este post. He agotado mis reservas de energía. Mañana escribiré sobre Santiago de Compostela. Permaneceré durante todo el día en la ciudad…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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martes, 22 de julio de 2025

081 - Prado / Carral (Taboada) / Silleda / Bandeira / Dornelas / San Miguel de Castro / Ponte Ulla


Queridos amigos,

La pasada noche me he visto en la necesidad de mostrar mi carácter templario para restablecer el orden en el albergue de A Laxe, el único alojamiento disponible en esta localidad para los viajeros de oración. El edificio, bien acondicionado y probablemente el principal patrimonio de este pequeño pueblo, ha acogido esta noche a una docena de peregrinos, distribuidos en dos dormitorios.

Una vez descrito el escenario, paso a relatar lo sucedido:

En los minutos previos a la medianoche, un hombre de aproximadamente 35 años mantiene una conversación telefónica en voz alta y por un tiempo prolongado en las zonas comunes del albergue, perturbando el descanso de quienes intentan dormir —peregrinos que, en su mayoría, tienen el despertador programado para las cinco de la mañana.

Pasada la media noche, con determinación, me levanto de la cama y salgo al hall para llamarle la atención. Le pido, con firmeza pero sin faltar al respeto, que interrumpa la conversación telefónica y le hago ver que no son horas para hablar en ese tono. Durante un rato baja la voz, pero pronto vuelve a lo mismo. La conversación se prolonga hasta las 00:20 h. Es entonces cuando este “veterano de la educación” entra en mi dormitorio y se instala precisamente en la litera contigua a la mía.
—Dios me pone a prueba —pienso.

Lejos de resolverse, la situación empeora de forma exponencial. El hombre no cesa de hacer ruido: habla por teléfono, arrastra bancos de madera, revuelve bolsas de plástico, abre y cierra cremalleras… Todo ello, además, con la luz encendida, como si fuera pleno día.

Harto de la situación, me levanto de nuevo, me planto frente a él y le digo con firmeza:
—Eres un maleducado. No tienes ninguna vergüenza. O dejas de hacer ruido de inmediato, o te saco yo mismo del edificio.
—Lo siento. Te pido perdón —responde, cabizbajo.
—A mí no me tienes que pedir perdón. Estás molestando a todos los peregrinos. Deja lo que estás haciendo, métete en la cama y, por favor… ¡cállate y guarda silencio! —le digo ya cabreado, con mi cara a diez centímetros de la suya.
—Me das miedo —balbucea.
—Haces bien en tener miedo —le digo, mientras me acuesto de nuevo, esperando que haya entendido el mensaje.

Pero el ruido continúa, y la temperatura ambiente continúa al alza. Unos minutos después, me incorporo por segunda vez.
—O dejas de hacer ruido o te saco a hostias de la habitación. Tienes un minuto —le advierto, sin rodeos.

Increíblemente, persiste en su actitud. Decidido, lo agarro del pecho con la intención de echarlo fuera. En ese instante, un peregrino de otra habitación entra y, tras un breve rifirrafe, lo sacamos al hall junto con todas sus pertenencias. Minutos después, acude un segundo peregrino. Entre los dos bajan un colchón plastificado en color azul a la planta inferior, para que duerma allí, lejos de los dormitorios comunes. Nunca olvidaré la imagen de los dos porteadores cargando el colchón al hombro.

El reloj marca las 00:55 h cuando por fin regreso a mi cama, malhumorado pero con la paz finalmente restablecida.

Como era de esperar tras lo sucedido, el día comienza con la pesadez propia de quien no ha podido descansar como es debido.

Salgo solo del albergue, arrastrando el cuerpo y el ánimo, pero no tardo en alcanzar a Mariane, Francisco, Joaquín y Susan. A partir de ahí, la caminata en grupo hasta Silleda —atravesando las pequeñas aldeas de Prado, Carral y Taboada— va disipando poco a poco el malestar acumulado durante la noche.

Silleda es una villa situada en el interior de la provincia de Pontevedra, en la comarca del Deza. Si principal elemento patrimonial es el Monasterio de Carboeiro, una joya del románico gallego situada a orillas del río Deza, en un entorno natural de gran belleza. Fundado en el siglo X y reconstruido en el XII, este monasterio benedictino destaca por su arquitectura sobria. Otro enclave natural imprescindible es la Fervenza do Toxa, una de las cascadas más altas de Galicia.

En Bandeira, todo el grupo se reúne para desayunar. Es aquí donde el grupo que se ha ido formando en los últimos días y semanas se dispersa: mientras Mariane, Joaquín y yo continuamos la marcha, Leo, Francisco, Vanessa y Susan deciden pernoctar en esta localidad.

El grupo que avanza ha de atravesar Dornelas y San Miguel de Castro, antes de alcanzar el destino fijado para el día de hoy: Ponte Ulla. Esta es una pequeña población situada en la frontera entre las provincias de A Coruña y Pontevedra y atravesada por el río Ulla. El puente medieval, origen de su topónimo, fue durante siglos una de las principales vías de comunicación entre el sur y el norte de Galicia. A escasos metros se encuentra también el viaducto ferroviario de Gundián, una impresionante obra de ingeniería construida en el siglo XX, que cruza el profundo valle del Ulla y se ha convertido en una estampa icónica del paisaje local.

Hoy me vuelven a invadir esos sentimientos encontrados que acompañan el final de una gran travesía. Por un lado, la ilusión desbordante de estar a punto de llegar, esta vez a una ciudad tan emblemática y cargada de significado como Santiago de Compostela. Por otro, una extraña melancolía, esa resistencia interna a alcanzar la meta, porque sabes que, al cruzarla, algo muy importante —algo que te ha transformado— llega también a su fin.

Mañana será un día profundamente emocionante…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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lunes, 21 de julio de 2025

080 - Carballediña / A Gouxa / Bidueiros / San Martiño / O Castro (Dozón) / A Laxe


Queridos amigos,

Si ayer el ascenso a Castro de Beiro exigió buena alimentación, hoy parece que San Famiano —santiño consagrado en el monasterio de Oseira—, haya querido poner a prueba la fe de sus ilustres huéspedes. Una vez fuera del recuento eclesial, la pendiente escarpada, la senda salpicada de grandes piedras y la oscuridad de la noche, han requerido de un esfuerzo y atención constantes.

En el último mes, la duración del día se ha reducido en torno a 30 minutos. Esta pérdida de luz añade una dificultad extra para los caminantes que madrugan con la esperanza de evitar, en lo posible, el sol del mediodía y de la tarde.

Hoy ha sido una jornada marcada por la naturaleza y la amistad: una combinación perfecta. Un día más, el trayecto ha discurrido sin servicios de ningún tipo a través de pequeñas aldeas como Carballediña, Outeiro de Coiras, A Gouxa, Bidueiros, San Martiño, O Castro (Dozón), hasta llegar finalmente a A Laxe.

Esta es una minúscula población perteneciente a la parroquia de Bendoiro, concello de Lalín (Pontevedra) y situada entre la autopista AP-53, también conocida como Autopista Central Gallega, que recorre Galicia desde Santiago de Compostela hasta Alto de Santo Domingo (Dozón); y la carretera nacional N-525, que enlaza Benavente (Zamora) con Santiago de Compostela. Una situación que la condena de por vida a sufrir el tráfico constante, con el consiguiente ruido y molestias que esto supone.

En esta localidad confluyen el Camino Sanabrés y el Camino de Invierno, una ruta jacobea que une Ponferrada con Santiago de Compostela atravesando el valle del río Sil y la Ribeira Sacra. Esta variante meridional del Camino Francés evita las cumbres del Cebreiro, lo que la hace más accesible durante los meses de invierno, tal como ya sabían los peregrinos medievales. Aunque sigue siendo una ruta minoritaria, está bien señalizada y ofrece un notable valor paisajístico y cultural.

Lo mejor del día: Cena en el albergue con Susan (Eslovaquia), Vanessa (Toledo), Mariana (Rumania), Leo (Roma), Joaquin (Huelva) y Francisco (Barcelona).
Comida, bebida, música, risas… alegría.
Gracias peregrinos por vuestra amistad.
¡Bien Camino!

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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domingo, 20 de julio de 2025

079 - Castro de Beiro / Reguengo / Mandrás / Casanovas / Cea / Pielas / Oseira


Queridos amigos,

Entrar o salir de una ciudad rara vez es agradable, y menos aún cuando lo haces a pie, cargando una mochila a cuestas. Son las 5:30 de la mañana y avanzo hacia el norte, atravesando el extrarradio de Ourense. Aún hay vida en las calles: bares con mucho ruido y la gente se resiste a despedirse de la noche del sábado. Camino con cautela, atento a cualquier imprevisto. Por suerte, el trayecto transcurre sin incidentes.

Ya en las afueras, se presenta el primer gran desafío del día: el ascenso al Castro de Beiro. La pendiente, pronunciada y constante, exige un esfuerzo considerable desde el primer paso. Superado este tramo, el camino se vuelve mucho más amable hasta llegar a la localidad de Cea, atravesando las pequeñas y tranquilas aldeas de Reguengo, Mandrás y Casanovas, todas ellas sin servicio de ningún tipo.

Cea, oficialmente San Cristovo de Cea, es una villa gallega de aproximadamente 600 habitantes, situada en la comarca de O Carballiño.

Su historia se remonta a tiempos remotos, con vestigios de asentamientos ya en la época castreña, como lo evidencian diversos restos arqueológicos hallados en la zona. Sin embargo, es durante la Edad Media cuando Cea adquiere verdadera importancia. Su ubicación estratégica en la Ruta de la Plata la convirtió en un enclave clave para los peregrinos, que encontraban aquí un lugar de paso, reposo y encuentro. En ese contexto, la villa se consolidó como un destacado núcleo rural y religioso.

Durante siglos, su destino estuvo estrechamente ligado al Monasterio de Oseira. La presencia de los monjes cistercienses fue determinante en el desarrollo agrícola, cultural y espiritual del entorno, dejando una huella profunda que aún se percibe en la identidad del municipio.

El patrimonio más emblemático de Cea es, sin duda, el imponente Monasterio de Santa María la Real de Oseira, ubicado a pocos kilómetros del núcleo urbano y destino final de mi jornada.

Otro de los grandes tesoros del municipio es el reconocido Pan de Cea, un producto tradicional de gran prestigio que goza de Indicación Geográfica Protegida (IGP). Elaborado artesanalmente en hornos de leña de piedra, con fermentaciones lentas y técnicas transmitidas de generación en generación, este pan no es solo un alimento: es un verdadero emblema cultural de la villa.

Cea también conserva valiosos ejemplos de arquitectura popular gallega, con hórreos, casas de piedra, pazos rurales y pequeñas iglesias románicas que salpican sus parroquias, manteniendo viva la memoria de su identidad rural y ancestral.

A partir de este punto la ilusión empuja mi persona. Primero, a la aldea de Pielas; y finalmente, al esplendido Monasterio de Oseira, situado en la pequeña pedanía de mismo nombre, adscrita a la localidad de Cea y ubicado en plena naturaleza.

El Monasterio de Santa María la Real de Oseira, fundado en el año 1137 por monjes de la orden del Císter, es uno de los más importantes de Galicia y un referente espiritual y económico durante la Edad Media. Su ubicación estratégica en la Ruta de la Plata del Camino de Santiago convirtió a Oseira en un punto de parada obligado para los peregrinos que se dirigían a Compostela.

Durante siglos, el monasterio desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de la agricultura, la ganadería y la cultura en la comarca. A pesar de sufrir varios periodos de abandono y saqueo, especialmente durante la desamortización del siglo XIX, fue restaurado en el siglo XX y hoy sigue siendo un lugar activo de vida monástica y espiritual.

Este monasterio cisterciense, conocido como el “Escorial gallego”, es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura monástica en Galicia. Su construcción comenzó en el siglo XII y combina estilos románico, gótico y renacentista. Entre sus elementos más destacados se encuentran:
  • La iglesia abacial, de grandes proporciones, con una imponente nave central y una magnífica acústica.
  • El claustro procesional, de estilo gótico, y el claustro de los pináculos, del siglo XVI.
  • La sala capitular, con columnas únicas que simbolizan la vida monástica.
  • La biblioteca y la portada barroca, añadida en el siglo XVIII.
El monasterio alberga hoy una comunidad de monjes trapenses que mantienen vivo el espíritu de la regla de San Benito: “ora et labora” (reza y trabaja). Los monjes elaboran diversos productos naturales, como licores, jabones, miel y productos cosméticos, que se venden tanto en el propio monasterio como en ferias y comercios especializados. Esta actividad genera ingresos y mantiene viva una tradición ancestral de autosuficiencia y trabajo manual.

El monasterio atrae a miles de visitantes cada año, tanto peregrinos como turistas culturales. Oseira es mucho más que una parroquia rural: es un enclave histórico y espiritual donde el tiempo parece detenerse. El imponente monasterio, su legado monástico y su vida tranquila en plena naturaleza hacen de este lugar un símbolo del patrimonio vivo de Galicia. En Oseira, la historia y la espiritualidad se funden con la tradición rural, ofreciendo una identidad única y profundamente arraigada en el corazón de Ourense.

Hoy descanso en un lugar que emana paz y espiritualidad por los cuatro costados…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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sábado, 19 de julio de 2025

078 - A Pousa / Salgueiros / Penelas / Pereiras / A Castellana / Reboredo / Seixalbo / Ourense


Queridos amigos,

Sobre el papel, hoy se presenta una jornada tranquila, con una distancia asumible y sin grandes desniveles, con el aliciente de finalizar en la ciudad de Ourense.

En pocos minutos, cruzo el puente sobre el río Arnoia, rumbo a A Pousa, donde los primeros viajeros del día encuentran un lugar acogedor para desayunar con las primeras luces del alba. Todo un lujo para un viajero del alba.

Esta pequeña localidad pertenece al municipio de Xunqueira de Ambía, un enclave con profundas raíces históricas. En su término municipal se han encontrado vestigios de ocupación humana que se remontan a la Edad del Bronce y al periodo megalítico, así como restos castreños en antiguos asentamientos como Cercedira y A Medorra. También destaca la presencia romana en la zona, de la cual se conserva un miliario perteneciente a la Vía XVIII del Itinerario de Antonino, una de las principales calzadas del noroeste peninsular.

Dentro del patrimonio local, merece especial atención la Capela da Virxe do Camiño (Inmaculada), una pequeña iglesia del siglo XVI construida en sólida sillería de granito. Su arquitectura sobria y tradicional refleja el estilo religioso gallego de la época y constituye uno de los elementos más representativos de A Pousa.

Veinte minutos de caminata sitúan al viajero en Salgueiros. En este lugar, llama la atención el Conjunto abandonado de aproximadamente 45 viviendas tradicionales, construidas en granito con techos a dos aguas, muchas de ellas con paredes de sillería. Albergaron hornos, molinos y pozos, reflejando la riqueza agrícola y ganadera que llegó a abastecer incluso herrerías en Portugal. Incluso, poseía una capilla rural en el interior del poblado.

Después vendrán un hilo de aldeas, como son: Penelas, Pereiras, A Castellana, Reboredo y Seixalbo (San Breixo de Seixalbo). Este último, un bellísimo municipio catalogado como Núcleo de Interés Etnográfico, situada a unos 5 km al sur de la ciudad.

Desde la Edad Media, Seixalbo fue núcleo agrícola bajo dominio del Cabildo Catedralicio, cuyos vecinos cultivaban viñas y pagaban diezmos o foros al obispado. En 1859, tras dos décadas de litigio, se convirtieron en la primera comunidad en Galicia en conseguir la exención de este tributo . Esta hazaña es conmemorada cada año con la Festa dos Foros, celebrada en junio con recreación histórica en la Praza do Cabildo y actividades populares.

Detenerse en la Capilla de Santa Águeda, erguida sobre un promontorio a las afueras de Seixalbo, es casi un rito obligado. Desde este enclave privilegiado se despliegan amplias vistas de Ourense. A partir de aquí, el camino hacia la ciudad pierde todo su encanto: el trazado urbano, el ruido y el tráfico, contrata con la calma que hemos dejado atrás.

Situada en el sureste de Galicia, Ourense —capital de la provincia homónima— es una ciudad con un profundo pasado romano y un notable patrimonio monumental. A orillas del río Miño, y conocida como la “Ciudad de las Burgas” por sus aguas termales, combina tradición y modernidad.

Su historia se remonta a la época romana, cuando fue fundada con el nombre de Auriense, probablemente debido a la presencia de oro (aurum) en el río Miño. Desde sus orígenes, fue un importante enclave estratégico por su posición entre rutas comerciales y por sus aguas termales, que los romanos ya explotaban con fines medicinales y recreativos.

Durante la Edad Media, Ourense adquirió importancia como sede episcopal, y su catedral fue un centro religioso destacado del noroeste peninsular. A lo largo de los siglos, la ciudad vivió etapas de expansión y otras de declive, afectada por guerras, crisis y cambios demográficos. En los siglos XIX y XX, con la llegada del ferrocarril y el desarrollo industrial, Ourense comenzó a consolidarse como capital administrativa y centro comercial de su provincia.

El patrimonio histórico-artístico de Ourense es uno de los más ricos del interior gallego. Su símbolo más reconocible es el Puente Romano (Ponte Vella), construido originalmente en el siglo I d.C. y reconstruido en la Edad Media, que cruza el río Miño con sus grandes arcos de piedra.

Añadir, la Catedral de San Martiño, iniciada en el siglo XII, una joya del románico gallego. Destaca especialmente su Pórtico del Paraíso, inspirado en el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago, así como su cúpula y su claustro.

Por otra parte, el casco histórico de la ciudad, con sus calles empedradas, plazas como la del Hierro o la Mayor y sus edificios señoriales, ofrece un ambiente acogedor y lleno de autenticidad, reflejo de una profunda identidad gallega.

Otro de los grandes atractivos son sus termas. La tradición termal de Ourense se origina en la Edad romana, cuando la ciudad nacía en torno al manantial de As Burgas, que los romanos bautizaron como Aquis Aurienses, la ciudad de las aguas doradas, por los depósitos auríferos en el río Miño. Desde entonces, sus fuentes han sido usadas con fines terapéuticos, de descanso y como lugar de encuentro social.

Las Burgas, declaradas Bien de Interés Cultural, brotan a temperaturas que pueden superar los 68 °C y ofrecen aguas ricas en silicio, bicarbonato, sodio, fluoruro y calcio, muy apreciadas para dolencias articulares, respiratorias y dermatológicas.

A lo largo de los siglos el uso de estas aguas fue decayendo. Reaparecen en el siglo XIX con la creación de casas de baños y alcanza su esplendor en el siglo XX. A partir de los 2000, la protección legal y el desarrollo del termalismo social han potenciado su valor.

Ourense cuenta con unos 17 vasos termales públicos gratuitos, distribuidos principalmente a orillas del Miño: As Burgas (centro urbano), O Tinteiro, A Chavasqueira, O Muiño da Veiga y Outariz. Sin embargo, en la práctica solo están operativos dos vasos en Outariz, mientras que el resto permanece cerrado por falta de mantenimiento o por crecidas del río Miño que provocan inundaciones frecuentes.

Actualmente, Outariz es la única instalación termal privada en funcionamiento tras un incendio en el complejo de A Chavasqueira hace años.

Las aguas mineromedicinales de Ourense han demostrado beneficios clínicos en el tratamiento de artritis, artrosis, contracturas, afecciones respiratorias, estrés o problemas dermatológicos. Investigaciones promovidas desde el campus universitario y la Escuela de Enfermería han avalado los efectos positivos en pacientes con fibromialgia, acné o patologías respiratorias.

Aunque Ourense es conocida como la capital termal de Galicia, cuenta con un caudal diario superior a los 3,4 millones de litros y más de 70 manantiales registrados, lo que la convierte en una de las ciudades con mayor riqueza hidrotermal de Europa. Sin embargo, su potencial sigue infrautilizado. La normativa exigente, las crecidas del Miño y la falta de voluntad política han limitado el acceso público.

Entrañable almuerzo en el Mesón do Vita, en compañía de Leo (Roma), Francisco (Barcelona), Joaquin (Huelva), Vanesa (Toledo) y Mariana (Rumania). Magnífica atención al cliente, comida, ambiente y precio. Un lugar para volver…

Con Héctor, responsable del alojamiento de la Xunta de Galicia, tengo la oportunidad de compartir el proyecto de regeneración política que estoy desarrollando. A sus 28 años, se muestra identificado con unas propuestas que, en sus palabras, responden al puro sentido común.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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viernes, 18 de julio de 2025

077 - Vilar de Barrio / Vilar de Gomareite / Bobadela / Cima de Vila / Xumqueira de Ambía


Queridos amigos,

En estas primeras horas de la mañana me acompaña un matrimonio bien avenido: el frío y la niebla. La lluvia también parece querer acompañar a la pareja.

Dos horas de viaje me sitúan en la primera localidad de cierta importancia, Vilar de Barrio, una población con centenar y medio de habitantes. Los orígenes se remontan a tiempos antiguos, con evidencias de ocupación desde la época prerromana y romana. Sin embargo, el verdadero impulso poblacional y cultural llegó en la Edad Media, gracias a su localización en la ruta de la Vía de la Plata. Durante siglos, el municipio estuvo vinculado al poder eclesiástico y a los señoríos locales, que organizaron la vida rural en torno a las parroquias. El paso de peregrinos favoreció el desarrollo de hospitales, pequeñas capillas y zonas de descanso que marcaron el carácter acogedor de la zona.

El patrimonio de Vilar de Barrio es, en gran parte, religioso y etnográfico, con numerosas iglesias parroquiales que datan de los siglos XVII y XVIII, algunas con elementos de estilo barroco rural. Destacan:
  • La Iglesia de Santa María de Vilar de Barrio, de origen románico.
  • Capillas e iglesias de aldeas cercanas como Bóveda, Padreda o Arnuide, muchas de ellas antiguos cruceiros en sus atrios.
Otro de los activos más importantes es el entorno natural de la Sierra de San Mamede, donde se encuentra el punto más alto de la provincia, el Pico de San Mamede (1.619 m)

En el trayecto hacia Xunqueira de Ambía, atravieso las pequeñas aldeas de Vilar de Gomareite, Bobadela y Cima de Vila, núcleos rurales que, pese a su encanto, muestran los signos evidentes del paso del tiempo y del abandono. En ellas apenas se encuentran servicios, y el silencio domina el entorno.

A medida que avanzo, contemplo con tristeza numerosas casas necesitadas de importantes reformas: fachadas agrietadas, tejados vencidos, ventanas vacías que parecen mirar al vacío. Muchas parecen deshabitadas, como si sus moradores hubiesen partido hace años, dejando atrás solo la memoria de otros tiempos.

En este escenario, la presencia humana es muy escasa. Solo me cruzo con algunas personas mayores, sentadas al sol o paseando con calma, con quienes me detengo a conversar unos minutos. Sus palabras son testimonio vivo de una vida rural que resiste, aunque lentamente se apaga.

Xunqueira de Ambía es una localidad de unos 1800 habitantes enclavada en la comarca de Allariz-Maceda. Los orígenes se remontan a la Edad Media, cuando surgió en torno a un asentamiento monástico que marcaría el devenir del lugar: el Monasterio de Santa María, fundado en el siglo XII. En sus inicios bajo la regla benedictina, pronto se transformó en una influyente colegiata, convirtiéndose en uno de los focos religiosos más destacados de Galicia. El topónimo “Xunqueira” hace alusión a las zonas de juncos que antaño ocupaban sus fértiles tierras, reflejo de un entorno húmedo y agrícola.

Durante la Edad Media y Moderna, el monasterio tuvo un papel destacado en la vida política, económica y cultural de la zona, acumulando tierras, poder y riqueza. La desamortización del siglo XIX marcó el inicio de su declive como centro religioso, aunque su legado aún es evidente en el rico patrimonio arquitectónico.

El principal símbolo monumental de Xunqueira de Ambía es la imponente Colegiata de Santa María la Real, uno de los mejores ejemplos del románico gallego. Construida en el siglo XII y declarada Monumento Histórico-Artístico en 1931, combina con maestría elementos románicos y góticos. Sobresalen su majestuosa portada, el elegante rosetón y un órgano barroco del siglo XVIII, considerado uno de los más notables de Galicia y considerado uno de los más valiosos de España.

A su alrededor se halla un valioso conjunto patrimonial formado por cruceiros, iglesias rurales, pazos, fuentes antiguas y hórreos tradicionales, que dan testimonio del pasado señorial y religioso de la comarca. Todo ello conforma un entorno de gran interés histórico.

Esta noche me acuesto con un sentimiento de felicidad. Mañana, al final de la jornada, me espera una recompensa: las termas de Ourense, un auténtico paraíso al aire libre.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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jueves, 17 de julio de 2025

076 - Laza / Albergueria


Queridos amigos,

Puedo asegurar que el calor me ha perseguido con saña durante estos dos últimos meses. Ayer, en Verín, se alcanzaron los 39 °C, a lo que se sumó la sofocante humedad característica de la zona.


Como aperitivo de la jornada, me topo con el primer contratiempo al iniciar el camino hacia Laza. El trazado guía al viajero en dirección al Parador de Verín y, más concretamente, al Castillo de Monterrei. Quienes conocen esta ciudad saben bien el esfuerzo que supone ascender hasta allí. El problema es que el castillo está en obras y todo su perímetro se encuentra cerrado, lo que impide el paso y me obliga a retroceder hasta la parte baja de la ciudad, justo al punto de partida.

Superado el contratiempo, retomo el camino con el calentamiento ya realizado. A mitad de trayecto me reencuentro con Vanesa, una peregrina residente en Toledo, con quien comparto la ruta hasta Laza.
Gracias, Vanesa, por tu amabilidad.
¡Buen Camino!

El municipio de Laza, en la comarca de Verín (Ourense), posee un legado que arranca en la Prehistoria, con aproximadamente 78 petroglifos (registros de actividad humana, diseños simbólicos, en forma de grabados esculpidos en roca realizados desgastando su capa superficial) y un menhir de 2 m situado en Soutelo Verde, así como múltiples castros de la Edad del Hierro —destacando el Castro dos Mouros— que reflejan continuidad hasta la cultura castreña y el paso de una vía romana secundaria que conectaba Chaves (Portugal) con Baños de Molgas. Durante la Edad Media, Laza fue conocida como “Laza do Conde” y aparece referenciada en obras clásicas como las de Tirso de Molina . En 1822-1835 se estructura el municipio actual adscrito al partido judicial de Verín.

De su extenso patrimonio señalaré en primer lugar: principal: El Entroido. El carnaval de Laza, o Entroido, es el más antiguo y tradicional de Galicia. Declarado de interés turístico por su pureza ritual y autenticidad, gira en torno a los peliqueiros, enmascarados con mascarillas de madera, trajes elaborados, campanillas y látigos. Las festividades incluyen la farinada (batalla con harina), la farrapada (lucha con trapos de barro), la bajada de la Morena, la cabalgata y el testamento crítico del martes final. Haber asistido en el pasado a este emblemático evento, me permite dar fe de su belleza. Añadir a su patrimonio los siguientes monumentos religiosos y etnográficos:
  • Iglesia de San Juan de Laza, con fachada renacentista/barroca (siglo XVII–XVIII).
  • En Castro de Laza, la Iglesia de San Pedro, capillas como la de San Martín en Soutelo Verde o la Asunción en Tamicelas, y hórreos y cruceros tradicionales que reflejan la cultura rural gallega.
  • El Pazo de Laza, residencia señorial con patio y balcones de madera, muestra la arquitectura doméstica local tradicional.
Como dato curioso, según la Oficina Económica de Galicia, este municipio alberga una de las reservas más grandes de estaño en España, con unas 20 toneladas estimadas. A día de hoy, su economía se apoya en sectores clave: construcción, agricultura y ganadería. Además, el turismo cultural vinculado al entroido atrae a miles de personas cada febrero, impulsando la hostelería, el comercio local y productos tradicionales como la bica blanca, el licor casero xastré, la empanada, el caldo gallego y carnes locales como lacón, costilla, cachucha y chorizos. El municipio es también un punto del Camino Sanabrés a Santiago. Como veis, un lujo de localidad para pasar unos días.

Tras despedirme de Vanesa y reponer fuerzas en uno de los restaurantes del pueblo, me enfrento a la que terminará siendo una de las jornadas más duras desde que saliera de Almería. La montaña, omnipresente a lo largo de todo el trayecto, sumada a unas condiciones físicas no precisamente óptimas, han convertido el recorrido en un esfuerzo constante. Han hecho falta más de tres horas de lucha continua para alcanzar el destino de hoy: Alberguería.

Antes de llegar a mi destino, he dejado atrás pequeñas aldeas, como Soutelo Verde, una diminuta localidad de apenas 60 habitantes, famosa por elaborar a diario la conocida bica blanca de Laza, una especialidad local del tradicional bizcocho gallego. También he atravesado aldeas como Tamicelas o Cima de Vila.

Alberguería es una pequeña aldea perteneciente al municipio de Laza, en la comarca de Verín, y destaca por su tradición, su entorno natural y su relevancia en el Camino de Santiago con una historia marcada por su papel como enclave de paso. Su nombre proviene, de hecho, de “albergue”, lo que sugiere que ya desde la Edad Media ofrecía hospitalidad a viajeros y caminantes.

El pueblo original quedó sepultado bajo las aguas del embalse de As Portas, construido en los años 1970 sobre el río Camba. La actual Alberguería fue reconstruida en una cota más alta, y se mantuvo como núcleo de tradición y paso peregrino. Aunque pequeña, la localidad conserva algunos elementos de valor, cómo pueden ser: La iglesia de Santa María y la Fuente del Peregrino, símbolo del paso jacobeo.

Quiero destacar, por último, el Albergue de Peregrinos, un lugar verdaderamente emblemático. Sus paredes y techos están completamente revestidos de vieiras firmadas por los miles de caminantes que, a lo largo del tiempo, han pasado por aquí o han hecho escala en su recorrido. Cada concha guarda un nombre, una historia, un fragmento del alma del Camino.

Cierro el día, recuperado físicamente en gran medida…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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miércoles, 16 de julio de 2025

075 - A Canda / A Gudiña (—> Visita Verin)


Queridos amigos,

Si ayer fue duro el ascenso a Padornelo, hoy la jornada se presenta aún con mayor exigencia. Quizá por esta razón, nuestros antepasados levantaron en el siglo XVIII, a dos kilómetros de Lubián, el Santuario de La Tuiza, justo al pie de la montaña A Canda (1325 m). Consagrado a la Virgen de las Nieves (popularmente “La Tuiza”), el santuario se ha convertido en centro de devoción para caminantes, segadores gallegos y peregrinos del Camino Mozárabe‑Sanabrés desde hace siglos.

En lo alto de la montaña se encuentra la línea divisoria que separa las provincias de Zamora y Ourense, y con ellas, las Comunidades de Castilla y León y Galicia. Pero las dificultades no terminan al llegar a la cumbre de A Canda, sino que continúan hasta la finalización de la jornada en A Gudiña, debido a lo encrespado del terreno y a la carencia de todo tipo de servicios.

A Gudiña es un pequeño municipio con un millar de habitantes situado en el extremo sureste de la provincia de Ourense, en la comarca de Viana, limítrofe con Portugal y Castilla y León. Su origen se remonta a épocas prerromanas: castros y menhires localizados en El Castro y Tameirón evidencian presencia del Bronce, época romana, visigoda y medieval. El topónimo antiguo “Godiña” (“pueblo de godos”) refleja la influencia de poblaciones germánicas. En 2021 se abrió la estación A Gudiña Porta de Galicia, primera parada del AVE en Galicia, conectando con Madrid y provincias gallegas. Entre lo más importante de su patrimonio, señalar:
  • Iglesia románica de San Martiño (siglos XVII–XVIII)
  • Iglesia de San Pedro (siglos XVII–XVIII)
  • Capilla barroca de A Barxa.
  • Menhir de Tameirón: estela funeraria prerromana con dibujo en forma de cáliz.
  • Antiguas viviendas ferroviarias (A Venda da Capela): alojamientos de trabajadores del tren Ourense Madrid de los años 40–50
Añadir su riqueza arqueológica: castros, cementerios medievales, grabados rupestres, cruceiros, molinos y hornos comunales.

Esta es una población con importantes servicios turísticos de todo tipo que proporcionan empleo al 50% de la población.

Finalizada la visita a A Gudiña, me he permitido cumplir un capricho que llevaba semanas rumiando; esto es, tomar un autobús en esta localidad para ir a Verín con el propósito de cenar en una pulpería de esta ciudad, la emblemática Pulpería do Pulpo, también conocida como A Casa do Pulpo, restaurante que he visitado en varias ocasiones.

La historia de esta pulpería se remonta a 1938, cuando Teresa Carrera la estableció en la calle Lisa de Verin, trayendo consigo una tradición de elaboración de pulpo que ya ejercía su familia en Arcos, O Carballiño. Desde entonces, se ha mantenido como un negocio familiar durante ocho generaciones: hoy en día el pulpeiro Manuel Castro, octava generación, dirige el local, contando aún con la ayuda fundamental de su madre Teresa.

La historia de la Pulpería do Pulpo comenzó en su antigua ubicación familiar, donde se cocinaba el pulpo al estilo tradicional: en grandes ollas de cobre, sobre fuego de leña, y en el bullicio de ferias y mercados. Entre las décadas de 1960 y 2000, Teresa Castro tomó el relevo generacional tras casarse con “Locho”, y trasladó el negocio al local actual, junto a la avenida de Portugal.

Desde 2005, su hijo Manuel Castro, tras una etapa laboral fuera del mundo del pulpo, regresó para continuar el legado bajo la guía atenta de su madre. Hoy, la pulpería sigue siendo un referente gastronómico en Verín, donde se sirve el clásico pulpo á feira, además de carnes, caldeiros y un reconocido servicio para celebraciones como bodas, bautizos y comuniones.

El pulpo se cuece “asustando” tres veces en agua hirviendo, en ollas de cobre, y se sirve en platos de madera con aceite, sal gorda y pimentón, siguiendo la tradición instaurada desde la Edad Media por las polbeiras gallegas. Este ritual, nacido en ferias rurales, ha evolucionado hasta convertirse en un símbolo de identidad gallega.

La Pulpería do Pulpo es mucho más que gastronomía. Es un punto de encuentro, un lugar de reunión, donde vecinos y visitantes disfrutan de su cocina tradicional. Reconocida con el prestigioso Travellers’ Choice, presume de ser una parada obligada para quien visita Verín.

Pero amigos, esta enorme ilusión que ha viajado conmigo durante semanas no se ha podido cumplir. El restaurante cierra los miércoles por la tarde, extremo que desconocía.
Otra vez será…

Para los lectores de esta web, tomen nota por favor de esta información: En Verín, las ferias del pulpo (en realidad mercadillos locales con presencia de pulpeiras) se celebran los días 3, 11 y 23 de cada mes. Si alguna de esas fechas cae en domingo, la feria se traslada al día siguiente (lunes).


La villa de Verín se asienta en el valle del río Támega, cerca de la frontera con Portugal. Esta posición estratégica ha marcado su historia y su evolución cultural, convirtiéndola en una localidad de gran interés tanto histórico como económico.

Sus orígenes se remontan a la época romana, cuando su ubicación en la Vía Nova —una antigua calzada que unía Bracara Augusta (Braga) con Asturica Augusta (Astorga)— le otorgó importancia como punto de paso. No obstante, su consolidación como núcleo urbano se produjo en la Edad Media, gracias al Castillo de Monterrei, que durante siglos actuó como fortaleza defensiva y punto de control sobre el valle del Támega.

A lo largo de los siglos, Verín fue escenario de conflictos fronterizos, especialmente durante la Guerra de Restauración portuguesa en el siglo XVII. Posteriormente, en el siglo XIX, con la reorganización territorial de España, Verín se configuró como cabeza de comarca.

El principal símbolo monumental de Verín es, sin duda, el Castillo de Monterrei, un conjunto fortificado impresionante que incluye una torre del homenaje, un palacio renacentista y una iglesia románica. En la Edad Media fue sede de un importante hospital de peregrinos del Camino de Santiago, en su ramal del sur. Otros puntos de interés incluyen:
  • La Iglesia de Santa María la Mayor, en el centro de Verín.
  • La Casa do Asistente, ejemplo de arquitectura civil gallega.
  • Las fuentes termales de Cabreiroá, Sousas y Fontenova, cuya fama se remonta al siglo XIX por sus propiedades mineromedicinales.
Además, Verín es célebre por su Entroido (Carnaval), uno de los más tradicionales y coloridos de Galicia, con la figura del “Cigarrón” como protagonista.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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lunes, 14 de julio de 2025

074 - Padornelo / Aciberos / Lubián


Queridos amigos,

Hoy el día comienza cuesta arriba, literalmente. Toca ascender el puerto de Padornelo —también conocido como portilla o portela de Padornelo—, un paso de montaña situado a 1.381 metros de altitud. Su notable elevación, junto con su estratégica ubicación, lo han convertido en un punto clave en las comunicaciones entre Galicia y la Meseta. Por ello, en la actualidad cuenta con varios túneles que facilitan su tránsito. Uno de ellos, ubicado a 1.360 metros de altitud, da servicio a la autovía de las Rías Bajas, lo que convierte a este tramo en uno de los más altos de toda la red de autovías de España

Han sido necesarias varias horas de intenso esfuerzo para alcanzar Padornelo, una minúscula pedanía con una veintena de habitantes, perteneciente al municipio de Lubián y enclavada en la Alta Sanabria (Zamora), a unos 1.325 metros sobre el nivel del mar. Se sitúa junto al puerto de montaña que lleva su mismo nombre, en la frontera con Galicia y muy cerca de Portugal. Este enclave singular es uno de los pocos núcleos bilingües de la provincia, donde conviven el castellano y el gallego de forma natural.

Existen indicios que sitúan sus orígenes en la prehistoria. Durante la Edad Media, fue repoblada bajo la jurisdicción del Reino de León. Más adelante, en la Edad Moderna, pasó a formar parte de las Tierras del Conde de Benavente. Finalmente, en la división administrativa de 1833, quedó integrada en la provincia de Zamora, como parte del término municipal de Lubián.

La arquitectura tradicional de Padornelo se distingue por sus sólidas construcciones de muros de granito, tejados de pizarra y gruesas vigas de roble, diseñadas para resistir los duros inviernos de la zona. Entre sus edificios destaca la iglesia de Santa María la Asunción, su principal monumento. En la cima del puerto se alza la Cruz de Padornelo, posiblemente un antiguo megalito reconvertido en crucero medieval. Dentro de su patrimonio también se incluye una estructura singular: la impresionante chimenea de ventilación del túnel ferroviario de Padornelo, con una profundidad de 240 metros.

Tras dejar en el pasado este importante nudo de comunicaciones, una hora de caminata en descenso lleva a este viajero de la regeneración política hasta Aciberos, una aldea de apenas 30 habitantes, cuyas características, vivencias e historia guardan similitudes con las de Padornelo.

Cabe destacar, por su importancia histórica, los molinos de agua de los siglos XV y XVIII, situados en la plaza de la Mayada y en la zona de la sobre-aldea, así como los dos hornos tradicionales datados en los siglos XV y XVII.

El final del viaje en el día de hoy lo efectuó en Lubián, un pequeño municipio de 300 habitantes fronterizo con Galicia y Portugal.

De origen prerromano, en su término se alza el castro de As Muradellas, un asentamiento de la Edad de Hierro (siglos IV–II a.C.) declarado Bien de Interés Cultural en 1994. Durante la Edad Media, Lubián formó parte del Reino de León, integrado en el Adelantamiento Leonés, y ha permanecido dentro de la provincia de Zamora desde la reorganización territorial de 1833. De entre su patrimonio cabe señalar:
  • Castro de As Muradellas: fortificado castro prerromano bien visible y protegido 
  • Santuario de la Virgen de la Tuiza (Chanos): templo barroco del XVIII.
  • Iglesia de San Mamés.
  • Cortello dos Lobos: recinto etnológico tradicional para captura de lobos, rehabilitado hoy casi como testimonio histórico.
  • Arquitectura tradicional: viviendas de granito y madera, tejados de pizarra, fuentes, molinos y puentes repartidos por la localidad.
Aunque la agricultura, la ganadería y el turismo siguen teniendo relevancia, la energía eólica se ha consolidado como un motor económico clave, generando el 80 % de los ingresos municipales y proporcionando empleo, directo o indirecto, a cerca del 20 % de la población.

Mañana ingreso en mi querida Galicia. Confío en que esto me brinde ánimos renovados para continuar con este viaje…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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073 - Palacios de Sanabria / Remesal / Otero de Sanabria / Triufé / Puebla de Sanabria / Requejo


Queridos amigos,

Hoy visitaré un hilo de pueblos en una jornada más breve y agradable que las precedentes, gracias a las temperaturas más suaves que aporta la cercanía con Galicia.

Aún en plena noche cerrada, accedo al primero de los pueblos: Palacios de Sanabria. Se trata de una pequeña localidad enclavada en la comarca de Sanabria, a las puertas del Parque Natural del Lago de Sanabria. El pueblo conserva la arquitectura tradicional sanabresa, con casas de piedra, tejados de pizarra y corredores de madera, perfectamente adaptados al clima de montaña.

De origen medieval, su principal patrimonio es la iglesia parroquial, dedicada a San Vicente Mártir. Como ocurre en muchas zonas rurales, el despoblamiento y el envejecimiento de la población siguen siendo una constante. No obstante, su cercanía al lago está impulsando el turismo rural como una creciente fuente de ingresos.

A partir de este punto, recorro las pequeñas aldeas de Remesal, Otero de Sanabria y Triufé, antes de llegar a Puebla de Sanabria. A medida que avanzo, se hace evidente un cambio notable en el paisaje y en la arquitectura: muchos edificios están revestidos con lajas de pizarra negra.

Puebla de Sanabria es una bellísima villa medieval, estratégicamente ubicada en el noroeste zamorano, cerca de la confluencia de los ríos Tera y Castro. Su historia se remonta al menos al siglo X, aunque su consolidación como núcleo urbano importante ocurrió en la Edad Media. Fue un enclave defensivo crucial debido a su proximidad con Galicia y Portugal, lo que la convirtió en una plaza fuerte en la defensa del Reino de León. Recibió fuero en el año 1220, otorgado por el rey Alfonso IX, lo que impulsó su desarrollo económico y urbano. Durante los siglos posteriores, se vivieron episodios relevantes como las guerras con Portugal o la Guerra de la Independencia, resistiendo varios asedios.

El patrimonio de Puebla de Sanabria constituye uno de sus mayores activos, destacando especialmente su casco histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1994 por su excelente estado de conservación. Entre los elementos patrimoniales más relevantes se encuentran:
  • El Castillo de los Condes de Benavente (siglo XV): Fortaleza defensiva que domina el perfil de la villa, hoy restaurado y convertido en centro cultural y mirador.
  • La Iglesia de Santa María del Azogue (siglo XII): De estilo románico con elementos góticos, es uno de los templos más emblemáticos de la zona.
  • El Ayuntamiento (siglo XVII): Edificio de estilo barroco con soportales, situado en la Plaza Mayor.
  • La muralla medieval: Aún se conservan restos de la antigua muralla que protegía la ciudad.
  • Calles empedradas y casas blasonadas: Su arquitectura tradicional con balcones de madera, piedra oscura y tejados a dos aguas refuerza el carácter histórico del conjunto.
Su economía se basa principalmente en el sector turístico. La proximidad al Parque Natural del Lago de Sanabria, junto con eventos como la feria medieval o la iluminación navideña, han consolidado a Puebla de Sanabria como un destino de referencia durante todo el año.

La agricultura y la ganadería complementan esta actividad, aportando sustento a la población local. Como cabecera comarcal, la localidad concentra también una oferta significativa de servicios: comercios, centros sanitarios, educativos y administrativos que dan cobertura a numerosos pueblos de la comarca sanabresa.

El gran esfuerzo realizado ayer se ha visto hoy recompensado con tiempo libre para recorrer con calma esta espléndida localidad, antes de emprender el último tramo de la jornada hacia Requejo.

Esta es una pequeña localidad situada también en la comarca de Sanabria, en una zona de transición entre el valle y la montaña, al pie de la Sierra de la Culebra. Su ubicación privilegiada, muy próxima a Puebla de Sanabria y al acceso a Galicia por la antigua N-525 (actual A-52), le ha conferido históricamente un marcado carácter estratégico.

Aunque sus orígenes no están documentados con precisión, se remontan a la Edad Media. Su desarrollo ha estado ligado al tránsito de viajeros y comerciantes entre Castilla y Galicia, siendo durante siglos un paso obligado en las rutas comerciales y ganaderas, especialmente por su cercanía al Puerto de Padornelo, uno de los pasos naturales más relevantes del noroeste peninsular.

En los siglos XIX y XX, la construcción de infraestructuras como la carretera nacional primero, y más tarde la autovía, reforzó su papel como nodo de comunicación entre regiones. También tuvo un papel destacado en la historia ferroviaria, al encontrarse cerca del trazado del histórico tren Madrid-Galicia.

Requejo conserva el encanto de los pueblos de montaña, con una arquitectura tradicional sanabresa marcada por el uso de piedra, pizarra y madera. Aunque su patrimonio monumental no es extenso, destacan varios elementos de interés: la iglesia parroquial de San Lorenzo, varios hórreos, fuentes, lavaderos y las típicas casas de dos plantas con balconadas de madera, corredores, muros de piedra y tejados de pizarra.

La economía local se basa en la ganadería extensiva y, de manera creciente, en el turismo rural. Su cercanía a la Sierra de la Culebra y al Lago de Sanabria lo convierte en un destino atractivo para senderistas y viajeros interesados en el turismo de interior.

Al final del día he tenido la fortuna de compartir conversación y una cerveza con Ueno Hikaru, un peregrino japonés con quien coincidí hace unos días. Entre otras cosas, me habla de “Los 88 templos y la ruta de peregrinación de Shikoku”, una ruta fascinante para realizar en Japón. Estoy ante una persona sumamente educada y amable, y desde aquí le deseo una feliz estancia en España y un Buen Camino hacia Santiago de Compostela.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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domingo, 13 de julio de 2025

072 - Olleros de Tera / Villar de Farfón / Rionegro del Puente / Mombuey / Asturianos


Queridos amigos,

Hoy me propongo realizar una jornada larga, de unos 40 km, con el objetivo de resolver el problema de alojamiento que preveo para mañana lunes en Puebla de Sanabria, debido al turismo. Aunque mi cuerpo no está para alegrías, debo hacer este esfuerzo extra para poder dejar atrás esta localidad turística y avanzar unos kilómetros más, hasta encontrar un lugar donde alojarme.

Abandono mi hogar provisional a las cinco de la madrugada y, aún noche cerrada, accedo a Olleros de Tera, una pedanía del Calzadilla de Tera, enclavada junto a la margen derecha del río Tera y próxima al embalse de Nuestra Señora del Agavanzal. Sus orígenes se remontan a la Edad Media, cuando el territorio fue repoblado durante la Reconquista por reyes leoneses. El topónimo “Olleros” proviene de su antigua tradición alfarera (fabricación de ollas de barro), una actividad que tuvo su importancia en épocas pasadas.

En la actualidad, su principal activo es la presa del embalse de Nuestra Señora del Agavanzal. Gestionada por Iberdrola, esta infraestructura regula las aguas del río Tera para diversos fines: producción de energía eléctrica, abastecimiento de riego y suministro de agua a varias localidades de la provincia de Zamora.

Dejo atrás Olleros de Tera y cruzo el embalse caminando sobre la presa. A continuación, avanzo bordeando sus orillas, bien cuidadas y debidamente protegidas, hasta llegar a Villar de Farfón, una aldea hoy prácticamente deshabitada. Su principal patrimonio es la Iglesia de San Juan Bautista. Hoy la iglesia funciona como un centro de acogida espiritual y de meditación, gestionado por una comunidad cristiana ecuménica que ofrece hospitalidad a peregrinos del Camino de Santiago Sanabrés.

Una hora larga de caminata me sitúa en Rionegro del Puente, localidad situada en la comarca de La Carballeda, una zona de transición entre las tierras leonesas y gallegas, rodeada de montes, ríos y naturaleza. Como muchos otros pueblos de Zamora, sus orígenes se remontan a la Edad Media, cuando la zona fue repoblada por los reinos cristianos durante la Reconquista. Su nombre hace referencia al río Negro, que atraviesa la localidad, y al puente que lo cruza, y que fue durante siglos un punto de paso estratégico en la ruta hacia Galicia.

Uno de los hitos más importantes de su historia fue la fundación de la Cofradía de los Falifos en el siglo XII, una de las cofradías de asistencia más antiguas de España. Esta organización caritativa se dedicaba a socorrer a los peregrinos que atravesaban la zona en su camino a Santiago de Compostela, dándoles alojamiento, comida y asistencia espiritual. Esta labor benéfica le dio al pueblo un carácter hospitalario que aún se mantiene vivo.

Su patrimonio más relevante es el Santuario de la Virgen de la Carballeda, patrona de la comarca. Se trata de una iglesia de grandes dimensiones para una localidad tan pequeña, construida entre los siglos XVI y XVII sobre un templo anterior. Otro elemento importante es el puente medieval que da nombre al pueblo. Aunque ha sido reformado a lo largo del tiempo, conserva parte de su estructura original y representa un símbolo histórico del paso de peregrinos y viajeros.

A partir de este punto, el paso se vuelve más lento debido al cansancio acumulado, lo que implica varias horas de caminata hasta alcanzar la cuarta localidad del día: Mombuey. Esta localidad se halla situada en la comarca de La Carballeda, al noroeste de la provincia de Zamora. Es la cabecera del municipio del mismo nombre y uno de los pueblos más representativos de esta zona zamorana. Los orígenes se remontan a la Edad Media, cuando la comarca fue repoblada durante los siglos XI y XII, en el contexto del avance del Reino de León. La etimología de “Mombuey” se ha relacionado con expresiones que significan “monte de bueyes” o “monte bueno”, lo que refleja la importancia histórica de la ganadería y el entorno natural. La población se desarrolló como un núcleo vinculado a la trashumancia y al tránsito de viajeros, gracias a su ubicación en el antiguo Camino de Santiago Sanabrés, la ruta jacobea que parte desde Granja de Moreruela y se dirige hacia Santiago de Compostela.

El principal orgullo de sus habitantes es la Iglesia parroquial de Santa María, un templo de origen románico que destaca especialmente por su torre, uno de los monumentos más singulares de la provincia de Zamora. Esta torre, de estilo románico-mudéjar y planta cuadrada, está separada del cuerpo principal de la iglesia y se alza como un símbolo visual del pueblo. Data del siglo XIII y ha sido declarada Bien de Interés Cultural.

El núcleo urbano mantiene trazas de arquitectura tradicional con casas de piedra, calles empedradas y fuentes antiguas. Todo ello se enmarca en un entorno natural privilegiado, cerca del embalse de Valparaíso y de las sierras de La Culebra y La Cabrera.

La economía ha estado tradicionalmente basada en la agricultura de secano, la ganadería extensiva (principalmente bovina y ovina) y el aprovechamiento forestal, gracias a los amplios montes de roble, pino y castaño que rodean el municipio. También ha sido importante la producción de leña, resina y madera.

Asturianos es una pequeña localidad de 260 habitantes situada en la comarca de Sanabria, una de las zonas más pintorescas y montañosas de la provincia de Zamora, cercana al Parque Natural del Lago de Sanabria.

Su historia está íntimamente ligada a la comarca sanabresa, una región de antiguos asentamientos celtas y romanos. El propio nombre del pueblo sugiere una posible relación con antiguos pobladores astures, aunque no hay una evidencia concluyente sobre ello. Durante la Edad Media, la zona fue repoblada por cristianos tras la Reconquista, integrándose en el Reino de León. Como muchas otras localidades sanabresas, Asturianos vivió siglos de economía agraria de subsistencia, con una fuerte emigración en los siglos XIX y XX hacia América y otras regiones de España.

Aunque es un municipio pequeño, Asturianos conserva elementos patrimoniales de interés que reflejan su historia y tradiciones rurales. Entre ellos destacan:
  • Iglesia parroquial de Santa Marina, un edificio de origen románico.
  • Casas tradicionales sanabresas, construidas en piedra y con tejados de pizarra, típicos de la arquitectura popular de la comarca.
  • Puentes y molinos antiguos, que dan testimonio de la vida agrícola e hidráulica del municipio, especialmente en torno al arroyo Almucera.
Además, el entorno natural que rodea al pueblo —con montes, bosques y ríos— forma parte de su patrimonio intangible, muy valorado tanto por vecinos como por visitantes. Hoy en día, el turismo rural está cobrando cada vez más importancia como fuente de ingresos complementaria, gracias a la cercanía del Lago de Sanabria, uno de los principales atractivos naturales de Castilla y León.

Hoy quedo alojado junto a un campo de tiro. A lo largo de la tarde el sonido de los disparos ha sido una constante. El ruido me persigue…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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sábado, 12 de julio de 2025

071 - Villanueva de las Peras / Melgar de Tera / Pumarejo de Tera / Calzadilla de Tera


Queridos amigos,

Anoche he dormido… como los ángeles. Es decir, absolutamente nada, porque como todos sabemos, los ángeles no duermen. ¿El motivo de mi vigilia celestial? Un concierto sinfónico gratuito —y sin mi consentimiento— cortesía de la Asociación Internacional de Ruidosos Nasales; es decir, mis compañeros de habitación.

No sé exactamente cuántos pulmones y fosas nasales había en esa habitación, pero si me hubieran dicho que estaba durmiendo junto a una foca asmática, un oso polar y una Harley Davidson con bronquitis, lo habría creído sin pestañear. Bueno, de hecho, no pestañeé en toda la noche. Literalmente.

Hubo una sinfonía de ronquidos: el ronquido grave y constante, ese que suena como si alguien estuviera arrancando un tractor bajo una manta; el ronquido intermitente, que te da falsas esperanzas de silencio antes de volver con renovada furia; y el peor de todos, el que suena como si alguien estuviera tragando una flauta.

Intenté todo para dormir, pero fue inútil. Hoy tengo ojeras de oso panda y esa paz que únicamente puedes encontrar en un avispero, pero encararé el nuevo día como un guerrero. Y esta noche dormiré, aunque tenga que hacerlo en el cuarto de las escobas.

Abandono Tábara poco después de las cinco de la madrugada, decidido a dejar atrás, cueste lo que cueste, a la temible Orquesta de Bajos y Barítonos. Tras varias horas de camino, efectúo la primera escala del día en Villanueva de las Peras.

Esta pequeña localidad, de apenas noventa habitantes, se encuentra en la comarca de Sanabria y pertenece al municipio de Vega de Tera. Sus orígenes se remontan a las repoblaciones de la Edad Media y, durante siglos, ha mantenido una estructura agrícola basada en formas tradicionales de vida. Su principal edificio patrimonial es la iglesia parroquial, que sigue siendo el centro simbólico y funcional del pueblo.

En el entorno natural de Villanueva de las Peras también pueden encontrarse antiguos hornos de pan, bodegas subterráneas, lavaderos y fuentes tradicionales, que forman parte del patrimonio etnográfico del lugar.

Sin volver la vista atrás, avanzo unos kilómetros hasta situar mi cuerpo en Melgar de Tera, una localidad algo más poblada y con más servicios que la anterior. Tiene un origen antiguo, como sugiere el topónimo “Melgar”, que proviene del latín melarium, relacionado con colmenares o lugares ricos en miel, lo que indica que la apicultura pudo tener cierta importancia histórica en la zona. El apellido “de Tera” se refiere al río que atraviesa el término y que ha sido clave para la vida del pueblo. Su principal elemento patrimonial es la iglesia parroquial, dedicada a San Pedro Apóstol.

El cansancio se deja sentir, alcanzada la tercera población del día: Pumarejo de Tera. Es un buen momento para realizar un tiempo de descanso en esta pequeña pedanía situada en la comarca de Benavente y Los Valles, perteneciente al municipio de Melgar de Tera. El topónimo “Pumarejo” probablemente derive del latín pomarium, que hace referencia a un huerto o lugar con manzanos, lo que indica la importancia agrícola del lugar desde tiempos antiguos. Al igual que en los pueblos del entorno, el principal patrimonio de Pumarejo de Tera es su iglesia parroquial, dedicada a San Miguel Arcángel. Al pasear por sus calles, es fácil encontrar casas construidas en piedra y adobe, muchas de ellas con característicos corredores de madera, que conservan intacta la esencia de la arquitectura tradicional de la zona.

Y por fin, Calzadilla de Tera. Llego tras una angustiosa carrera hacia la única tienda de esta pequeña localidad, justo en el momento en que están a punto de echar la persiana. Prefiero no imaginar qué habría hecho de haberla encontrado cerrada. No hay ningún otro servicio disponible en el pueblo, y esa modesta tienda se convierte, en ese instante, en la única tabla de salvación.

Esta localidad pertenece a la comarca de Sanabria y forma parte del municipio de Vega de Tera. Su población apenas supera los tres centenares de habitantes. El topónimo “Calzadilla” sugiere un origen antiguo, posiblemente romano, aludiendo a una calzada o camino empedrado. Esto hace pensar que pudo estar integrada en una vía secundaria del trazado romano que comunicaba distintas poblaciones de la zona.

El principal patrimonio se halla en su iglesia parroquial, dedicada a San Salvador. Su condición de vía jacobea le otorga un valor cultural añadido y atrae a algunos peregrinos que atraviesan la zona en su ruta hacia Compostela.

Hoy me gustaría escribir unas líneas sobre la soledad en la última etapa de la vida. Para ello, me apoyaré en una escena que viví ayer en la localidad de Tábara.

Por la tarde, antes de cenar, acudo a uno de los bares del pueblo para tomar un refresco. Me acomodo en una mesa y al rato se acerca un hombre, solicitando permiso para sentarse a mi lado. Como no podía ser de otro modo: Permiso concedido.

Estoy ante un hombre de 73 años, soltero, culto —me atrevería a decir— y sin más familia que un par de sobrinos. Con el paso de los minutos va ganando confianza y, como si necesitara expulsar un bloque de amargura, comienza a hablarme de su situación personal. Habla de sus padres, de lo mucho que se acuerda de ellos, de la soledad en la que vive… y, especialmente, de la ayuda que le proporcionan sus sobrinos.

Manifiesta que le ayudan, sí, pero no por cariño, sino porque él les proporciona parte de sus bienes. Una ayuda interesada, carente de afecto genuino. Sus ojos, empañados por las lágrimas, hablan incluso más que sus palabras. La ausencia de amor verdadero, de compañía sincera, y su falta de ilusión por la vida son evidentes. Un testimonio directo que me impacta, aunque soy muy consciente de que no es un caso aislado. Por desgracia, historias como la suya se repiten con demasiada frecuencia.

Hoy, gracias a Dios, duermo en un espacio de silencio…

”Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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viernes, 11 de julio de 2025

070 - Riego del Camino / Granja de Moreruela / Faramontanos de Tábara / Tábara


Queridos amigos,

Con apenas cinco horas de sueño cumplido pongo mi cuerpo en pie para emprender una nueva jornada en el camino de la regeneración política. Me despido con un abrazo de Paul, el británico que tan amablemente me ha acogido en el único punto con servicios en Fontanillas de Castro.

Con la velocidad propia de quien tiene alergia al sol, accedo en primer lugar a Riego del Camino, una pequeña localidad situada dentro del término municipal de Santa Eufemia del Barco. Pese a su reducido tamaño, forma parte de la extensa red de pueblos que componen la comarca de Tierra de Alba, una zona marcada por la historia, el paisaje rural y la vida tradicional del campo zamorano. Su historia está íntimamente ligada al Camino de Santiago. Su propio nombre, “del Camino”, hace referencia a esta importante vía de peregrinación y tránsito, que durante siglos trajo a la zona todo tipo de viajeros. Como muchas aldeas de la región, su origen se remonta probablemente a la repoblación de los siglos IX al XII, cuando el Reino de León incentivó el asentamiento de población en la zona para consolidar sus fronteras. Su patrimonio es sencillo, destacando la iglesia parroquial.

Un par de horas más tarde, alcanzo un punto clave en las rutas jacobeas: Granja de Moreruela. Aquí la Vía de la Plata se divide en dos ramales. Uno se dirige hacia el norte, en dirección a Astorga, donde conecta con el Camino Francés; el otro avanza hacia el oeste, rumbo a Puebla de Sanabria, para enlazar con el Camino Sanabrés.

Esta es una pequeña localidad cuyos orígenes están estrechamente ligados a la fundación del Monasterio de Moreruela, una de las primeras y más importantes abadías cistercienses de la Península Ibérica. Este monasterio fue fundado en el siglo XII, probablemente sobre un asentamiento anterior vinculado a la orden benedictina. A medida que se asentó la orden cisterciense, se desarrolló un sistema de explotación agraria organizado en torno al monasterio, lo que dio origen al término “Granja”, que hace referencia precisamente a las tierras y haciendas agrícolas gestionadas por los monjes.

La comunidad que se formó en torno al monasterio creció a lo largo de los siglos, participando en la vida religiosa, económica y cultural del entorno. Con el paso del tiempo, y especialmente tras la desamortización del siglo XIX, el monasterio cayó en declive y acabó en ruinas, pero el pueblo de Granja de Moreruela continuó como una entidad administrativa y social.

Afortunadamente, antes de abordar el siguiente tramo hasta Faramontanos de Tábara, he tenido la oportunidad de desayunar debidamente, con el lujo añadido de hacerlo contemplando por TV el encierro de San Fermin.

Esta nueva localidad visitada -la tercera- forma parte de la comarca de Tierra de Tábara, una zona rural caracterizada por su paisaje de llanura cerealista. El origen de Faramontanos de Tábara podría remontarse a la Edad Media, en el contexto de la repoblación del Reino de León. Su nombre, “Faramontanos”, sugiere raíces germánicas, posiblemente relacionadas con asentamientos de origen visigodo o con alguna figura nobiliaria de la época de la reconquista y repoblación.

A lo largo de los siglos, la localidad fue un núcleo agrícola y ganadero que, como otros pueblos de la comarca, vivió bajo el influjo espiritual y económico del cercano Monasterio de San Salvador de Tábara, uno de los centros religiosos más influyentes de la región en los siglos X y XI.

En la única taberna del pueblo conozco a un señor ya entrado en años, llamado Pedro. Rápidamente conectamos, pues ha vivido en Bizkaia durante 25 años y compartimos vivencias en común. A nuestra conversación se suma pronto Joaquín, el peregrino de Huelva. Solo diré que no faltó el vino de Toro en la mesa, cortesía de Pedro.

Pero amigos, que difícil resulta pasar de un rato placentero a otro de esfuerzo y dificultad. El resto del camino hasta Tábara se ha hecho muy duro, por la suma del cansancio y el calor.

Esta localidad situada en la comarca de Tierra de Tábara, posee una larga y rica historia que se remonta a la Alta Edad Media. Su momento de mayor esplendor tuvo lugar en el siglo X, cuando albergó uno de los scriptoria (talleres de copistas) más importantes del Reino de León, en el Monasterio de San Salvador de Tábara. Allí se elaboraron célebres manuscritos iluminados, como el Beato de Tábara, un ejemplo destacado del arte mozárabe y de la tradición de los Beatos de Liébana.

Durante siglos, Tábara fue un centro espiritual, cultural y económico relevante. A lo largo de la Edad Media y Moderna, su población vivió principalmente de la agricultura y de su vinculación a instituciones religiosas. En el siglo XIX, como en muchas otras zonas de España, la desamortización afectó al patrimonio eclesiástico, pero Tábara logró mantener su posición como cabecera comarcal.

Además del Monasterio de San Salvador, como principal activo patrimonial, cuenta con otras edificaciones de valor, como la Iglesia de Santa María, de origen románico, y diversas casas solariegas que muestran la arquitectura tradicional de la zona. El pueblo también está vinculado a la figura del poeta León Felipe, nacido en Tábara en 1884, cuya casa natal aún se conserva.

El día termina con una cena comunitaria en el albergue, en la que hemos participado nueve personas, tanto nacionales como europeos, todo ello organizado por Jose, el hospitalero. Para mi sorpresa, Jose es de Algorta (Bizkaia), y una vez más tengo el privilegio de conectar con alguien que comparte muchas vivencias similares a las mías. El mundo es un pañuelo —una frase hecha, sí, pero que no deja de encerrar una gran verdad.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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