Queridos amigos,
Si ayer fue duro el ascenso a Padornelo, hoy la jornada se presenta aún con mayor exigencia. Quizá por esta razón, nuestros antepasados levantaron en el siglo XVIII, a dos kilómetros de Lubián, el Santuario de La Tuiza, justo al pie de la montaña A Canda (1325 m). Consagrado a la Virgen de las Nieves (popularmente “La Tuiza”), el santuario se ha convertido en centro de devoción para caminantes, segadores gallegos y peregrinos del Camino Mozárabe‑Sanabrés desde hace siglos.
En lo alto de la montaña se encuentra la línea divisoria que separa las provincias de Zamora y Ourense, y con ellas, las Comunidades de Castilla y León y Galicia. Pero las dificultades no terminan al llegar a la cumbre de A Canda, sino que continúan hasta la finalización de la jornada en A Gudiña, debido a lo encrespado del terreno y a la carencia de todo tipo de servicios.
A Gudiña es un pequeño municipio con un millar de habitantes situado en el extremo sureste de la provincia de Ourense, en la comarca de Viana, limítrofe con Portugal y Castilla y León. Su origen se remonta a épocas prerromanas: castros y menhires localizados en El Castro y Tameirón evidencian presencia del Bronce, época romana, visigoda y medieval. El topónimo antiguo “Godiña” (“pueblo de godos”) refleja la influencia de poblaciones germánicas. En 2021 se abrió la estación A Gudiña Porta de Galicia, primera parada del AVE en Galicia, conectando con Madrid y provincias gallegas. Entre lo más importante de su patrimonio, señalar:
- Iglesia románica de San Martiño (siglos XVII–XVIII)
- Iglesia de San Pedro (siglos XVII–XVIII)
- Capilla barroca de A Barxa.
- Menhir de Tameirón: estela funeraria prerromana con dibujo en forma de cáliz.
- Antiguas viviendas ferroviarias (A Venda da Capela): alojamientos de trabajadores del tren Ourense Madrid de los años 40–50
Esta es una población con importantes servicios turísticos de todo tipo que proporcionan empleo al 50% de la población.
Finalizada la visita a A Gudiña, me he permitido cumplir un capricho que llevaba semanas rumiando; esto es, tomar un autobús en esta localidad para ir a Verín con el propósito de cenar en una pulpería de esta ciudad, la emblemática Pulpería do Pulpo, también conocida como A Casa do Pulpo, restaurante que he visitado en varias ocasiones.
La historia de esta pulpería se remonta a 1938, cuando Teresa Carrera la estableció en la calle Lisa de Verin, trayendo consigo una tradición de elaboración de pulpo que ya ejercía su familia en Arcos, O Carballiño. Desde entonces, se ha mantenido como un negocio familiar durante ocho generaciones: hoy en día el pulpeiro Manuel Castro, octava generación, dirige el local, contando aún con la ayuda fundamental de su madre Teresa.
La historia de la Pulpería do Pulpo comenzó en su antigua ubicación familiar, donde se cocinaba el pulpo al estilo tradicional: en grandes ollas de cobre, sobre fuego de leña, y en el bullicio de ferias y mercados. Entre las décadas de 1960 y 2000, Teresa Castro tomó el relevo generacional tras casarse con “Locho”, y trasladó el negocio al local actual, junto a la avenida de Portugal.
Desde 2005, su hijo Manuel Castro, tras una etapa laboral fuera del mundo del pulpo, regresó para continuar el legado bajo la guía atenta de su madre. Hoy, la pulpería sigue siendo un referente gastronómico en Verín, donde se sirve el clásico pulpo á feira, además de carnes, caldeiros y un reconocido servicio para celebraciones como bodas, bautizos y comuniones.
El pulpo se cuece “asustando” tres veces en agua hirviendo, en ollas de cobre, y se sirve en platos de madera con aceite, sal gorda y pimentón, siguiendo la tradición instaurada desde la Edad Media por las polbeiras gallegas. Este ritual, nacido en ferias rurales, ha evolucionado hasta convertirse en un símbolo de identidad gallega.
La Pulpería do Pulpo es mucho más que gastronomía. Es un punto de encuentro, un lugar de reunión, donde vecinos y visitantes disfrutan de su cocina tradicional. Reconocida con el prestigioso Travellers’ Choice, presume de ser una parada obligada para quien visita Verín.
Pero amigos, esta enorme ilusión que ha viajado conmigo durante semanas no se ha podido cumplir. El restaurante cierra los miércoles por la tarde, extremo que desconocía.
Otra vez será…
Para los lectores de esta web, tomen nota por favor de esta información: En Verín, las ferias del pulpo (en realidad mercadillos locales con presencia de pulpeiras) se celebran los días 3, 11 y 23 de cada mes. Si alguna de esas fechas cae en domingo, la feria se traslada al día siguiente (lunes).
La villa de Verín se asienta en el valle del río Támega, cerca de la frontera con Portugal. Esta posición estratégica ha marcado su historia y su evolución cultural, convirtiéndola en una localidad de gran interés tanto histórico como económico.
Sus orígenes se remontan a la época romana, cuando su ubicación en la Vía Nova —una antigua calzada que unía Bracara Augusta (Braga) con Asturica Augusta (Astorga)— le otorgó importancia como punto de paso. No obstante, su consolidación como núcleo urbano se produjo en la Edad Media, gracias al Castillo de Monterrei, que durante siglos actuó como fortaleza defensiva y punto de control sobre el valle del Támega.
A lo largo de los siglos, Verín fue escenario de conflictos fronterizos, especialmente durante la Guerra de Restauración portuguesa en el siglo XVII. Posteriormente, en el siglo XIX, con la reorganización territorial de España, Verín se configuró como cabeza de comarca.
El principal símbolo monumental de Verín es, sin duda, el Castillo de Monterrei, un conjunto fortificado impresionante que incluye una torre del homenaje, un palacio renacentista y una iglesia románica. En la Edad Media fue sede de un importante hospital de peregrinos del Camino de Santiago, en su ramal del sur. Otros puntos de interés incluyen:
“Uno es más que cero”
Un abrazo,
Jon
Para los lectores de esta web, tomen nota por favor de esta información: En Verín, las ferias del pulpo (en realidad mercadillos locales con presencia de pulpeiras) se celebran los días 3, 11 y 23 de cada mes. Si alguna de esas fechas cae en domingo, la feria se traslada al día siguiente (lunes).
La villa de Verín se asienta en el valle del río Támega, cerca de la frontera con Portugal. Esta posición estratégica ha marcado su historia y su evolución cultural, convirtiéndola en una localidad de gran interés tanto histórico como económico.
Sus orígenes se remontan a la época romana, cuando su ubicación en la Vía Nova —una antigua calzada que unía Bracara Augusta (Braga) con Asturica Augusta (Astorga)— le otorgó importancia como punto de paso. No obstante, su consolidación como núcleo urbano se produjo en la Edad Media, gracias al Castillo de Monterrei, que durante siglos actuó como fortaleza defensiva y punto de control sobre el valle del Támega.
A lo largo de los siglos, Verín fue escenario de conflictos fronterizos, especialmente durante la Guerra de Restauración portuguesa en el siglo XVII. Posteriormente, en el siglo XIX, con la reorganización territorial de España, Verín se configuró como cabeza de comarca.
El principal símbolo monumental de Verín es, sin duda, el Castillo de Monterrei, un conjunto fortificado impresionante que incluye una torre del homenaje, un palacio renacentista y una iglesia románica. En la Edad Media fue sede de un importante hospital de peregrinos del Camino de Santiago, en su ramal del sur. Otros puntos de interés incluyen:
- La Iglesia de Santa María la Mayor, en el centro de Verín.
- La Casa do Asistente, ejemplo de arquitectura civil gallega.
- Las fuentes termales de Cabreiroá, Sousas y Fontenova, cuya fama se remonta al siglo XIX por sus propiedades mineromedicinales.
“Uno es más que cero”
Un abrazo,
Jon
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