miércoles, 24 de septiembre de 2025

122 - León


Queridos amigos,

Una antesala de pequeñas localidades como son Villamoros de Mansilla, Puente Villarente y Arcahueja me sitúan finalmente en la bellísima ciudad de León. Doy así por concluida esta tercera fase en el dilatado y apasionante viaje por la regeneración política en España.

León es una ciudad con un espectacular pasado histórico e importante patrimonio artístico y cultural. Fundada como campamento militar romano en el siglo I a. C. bajo el nombre de Legio VI Victrix y posteriormente Legio VII Gemina, León surgió como asentamiento estratégico en la defensa y control del noroeste peninsular. Tras la caída del Imperio Romano, fue ocupada por visigodos y posteriormente por musulmanes, hasta que en el siglo IX fue incorporada al reino cristiano.

Durante la Edad Media, León alcanzó gran relevancia política: en el año 910 se convirtió en capital del Reino de León, uno de los reinos cristianos fundamentales en el proceso de la Reconquista. Además, en 1188 acogió las Cortes del Reino de León, consideradas por la UNESCO como el origen del parlamentarismo europeo.

Pasear por la ciudad es hacerlo a través de la historia, es sentir y admirar el trabajo realizado por los maravillosos constructores de la antigüedad que nos dejaron un patrimonio monumental de incalculable valor:

  • Catedral de Santa María de Regla: joya del gótico europeo conocida como la Pulchra Leonina, célebre por sus impresionantes vidrieras medievales.
  • Basílica de San Isidoro: uno de los ejemplos más notables del románico español, con el Panteón Real, conocido como la “Capilla Sixtina del románico”.
  • Monasterio de San Marcos: edificio renacentista que fue hospital de peregrinos, convento y cárcel, hoy convertido en parador nacional.
  • Casa Botines: obra modernista de Antoni Gaudí, símbolo de la arquitectura del siglo XIX en la ciudad.

Además, la ciudad conserva una parte importante de su trazado medieval en el casco histórico, con murallas romanas y medievales, plazas tradicionales y calles llenas de vida, como el famoso Barrio Húmedo, epicentro del tapeo y la vida social.

La economía leonesa ha evolucionado desde sus raíces tradicionales basadas en la agricultura, la ganadería y la minería del carbón hacia un modelo más diversificado. Hoy en día tienen especial relevancia:

  • El sector servicios, con un fuerte peso del turismo cultural y gastronómico, apoyado en su patrimonio histórico y en el Camino de Santiago, que atraviesa la ciudad.
  • La administración pública y la educación, con instituciones como la Universidad de León, que atrae a miles de estudiantes cada año.
  • La industria agroalimentaria y la tecnología, con empresas vinculadas a la biotecnología, las energías renovables y el sector digital.
Durante mi corta estancia en la ciudad he podido observar un gran número de visitantes, y peregrinos de múltiples nacionalidades, de Europa y resto del mundo. Yo mismo he tomado contacto con varios de ellos, cómo puede ser el caso de Santi, peregrino de Australia con quien he podido compartir nuestras vidas durante un tiempo en la Residencia de Estudiantes San Javier de la capital. Desde aquí mando un fuerte abrazo a José Manuel, peregrino de Madrid con quien he compartido varías jornadas. 

Tras asistir a la misa de 12h en la Catedral, almuerzo en el domicilio de mis amigos Gema, Eduardo y su encantadora hija Dafne. No he podido tener una mejor despedida para el Camino de Madrid que he realizado.
¡Gracias queridos amigos!

A partir de este momento abro un periodo para atender los diferentes “asuntos terrenales” que me reclaman. 

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon


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martes, 23 de septiembre de 2025

121 - El Burgo Ranero / Reliegos / Mansilla de las Mulas


Queridos amigos,

Tras concluir el Camino de Madrid en Sahagún, he decidido prolongar la ruta hasta la ciudad de León. Superado el bullicio propio de un numeroso grupo de peregrinos compartiendo un espacio reducido, me pongo en marcha hacia El Burgo Ranero, acompañado por mi amigo José Manuel.

Esta localidad leonesa se halla situada en la comarca de Tierra de Sahagún, en plena ruta del Camino de Santiago Francés. Su origen se remonta a la Edad Media, cuando surgió como asentamiento vinculado al propio Camino y a la repoblación de estas tierras tras la Reconquista. Durante siglos, fue lugar de paso y de descanso para peregrinos, lo que favoreció su desarrollo y la consolidación de su identidad como enclave jacobeo.

Su principal patrimonio se centra en la iglesia parroquial de San Pedro, construcción de estilo mudéjar del siglo XVI. También sobresale el entorno natural de la Laguna de la Manzana, un humedal integrado en la red Natura 2000, que constituye un importante hábitat para aves migratorias y un espacio de gran valor medioambiental.

La economía de El Burgo Ranero se ha basado históricamente en la agricultura y la ganadería. En los últimos años, el turismo ligado al Camino de Santiago ha adquirido un papel creciente en la economía local, con servicios de hostelería y albergues.

Tras varias horas de caminata por un terreno recto y llano, llegamos a Mansilla de las Mulas, después de dejar atrás la pequeña aldea de Reliegos.

Mansilla de las Mulas es una localidad de la provincia de León, situada a orillas del río Esla y a tan solo 19 Km de la capital provincial. Su historia está profundamente vinculada al Camino de Santiago, ya que ha sido durante siglos un importante punto de paso para los peregrinos que recorren la ruta jacobea. La villa se originó en la Edad Media y su desarrollo estuvo ligado al comercio y a la actividad ganadera, especialmente al tránsito de mulas y mercancías, de ahí su nombre “Mansilla de las Mulas”. Durante la Edad Moderna llegó a contar con una notable actividad comercial y artesana, gracias a su estratégica situación en la ruta hacia Santiago.

El patrimonio de esta población es variado y de gran interés. Destaca la muralla medieval que aún rodea parte del casco antiguo, símbolo de la importancia defensiva y comercial de la villa. También sobresale la iglesia de Santa María, de estilo gótico, que conserva retablos y elementos escultóricos de gran valor artístico. Otros elementos de interés incluyen el puente sobre el río Esla y la Plaza Mayor, núcleo histórico del municipio, así como varias casas nobles y palacios que reflejan la arquitectura tradicional de la zona.

Mansilla de las Mulas ha combinado históricamente la agricultura y la ganadería con el comercio y los servicios vinculados al Camino de Santiago. Hoy en día, el turismo relacionado con el Camino y la hostelería complementan la economía local, generando oportunidades de negocio en alojamientos, restaurantes y servicios culturales, convirtiendo a la villa en un punto de referencia para peregrinos y visitantes interesados en la historia y la cultura leonesa.

Mañana llega a su fin mi estancia en tierras leonesas…

¿Alguien se anima a compartir alguna jornada conmigo?
**Provincia de León:
24/09 Miércoles......LEÓN
25/09 Jueves….....…(Sin definir)
26/09 Viernes…...…(Sin definir)
28/09 Sábado……….(Sin definir)
29/09 Domingo…….(Sin definir)
30/09 Lunes…………(Sin definir)
01/10 Martes...…….(Sin definir)

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon


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lunes, 22 de septiembre de 2025

120 - Arenillas de Valderaduey / Grajal de Campos / Sahagún / Bercianos del Real Camino


Queridos amigos,

Tras dejar unas palabras de agradecimiento en el libro de visitas por la cordial atención recibida, inicio una nueva jornada junto a José Manuel. El frío se hace notar en estas primeras horas de la mañana, lo que nos obliga a apresurar el paso hasta la primera localidad del día: Arenillas de Valderaduey.

Esta es una pequeña localidad de la comarca de Tierra de Campos, en la provincia de León, integrada en el municipio de Sahagún. La primera mención documentada del lugar se remonta al año 1071, cuando el rey Alfonso VI donó la villa a Velasco Vélaz y a su familia, prueba de que ya en la Edad Media formaba parte de los dominios reales.

Su patrimonio artístico y religioso se centra en la iglesia parroquial de Santo Tomás Apóstol y en la ermita del Cristo del Humilladero. La economía local gira en torno a la agricultura, con cultivos característicos de Tierra de Campos, como trigo, cebada y remolacha. Además, su proximidad al Camino de Madrid ha contribuido al desarrollo del turismo en la zona.

La falta de servicios en esta localidad nos empuja irremediablemente hasta Grajal de Campos, una población también enclavada en la comarca de Tierra de Campos. Al llegar la sorpresa es mayúscula por el patrimonio que posee a pesar de su reducido tamaño. Sus orígenes se remontan a la época romana. Durante la Edad Media, Grajal fue un importante cruce de caminos jacobeos y residencia de destacados linajes nobiliarios, entre ellos la familia de los Vega. En el siglo XV, la villa pasó definitivamente a manos de esta casa, y ya en el XVI, Hernando de Vega mandó levantar el actual castillo sobre los restos de una fortaleza anterior del siglo X. Entre su patrimonio cabe señalar:
  • Castillo de Grajal de Campos: Considerado el primer castillo artillero en España, fue construido entre 1517 y 1521 por Hernando de Vega. Su arquitectura refleja las nuevas técnicas militares de la época.
  • Palacio de los Condes de Grajal: Edificado en el siglo XVI, este palacio renacentista destaca por su arquitectura señorial y su importancia histórica.
  • Iglesia de San Miguel: Templo gótico con importantes elementos medievales y renacentistas.
  • Ermita de la Virgen de las Puertas: Edificada en el siglo XVI y situada en una antigua torre de la muralla.
Además, el municipio alberga el Convento de Nuestra Señora de la Antigua, fundado en 1599 por los condes de Grajal. Este convento fue habitado por monjes franciscanos y posteriormente por monjas carmelitas descalzas hasta su traslado a Toledo.

La economía de Grajal de Campos se basa principalmente en la agricultura, con cultivos típicos de la comarca de Tierra de Campos, como el trigo, la cebada y la remolacha. Además, la proximidad al Camino de Santiago de Madrid ha favorecido el turismo.

Un pequeño trayecto en modo paseo me lleva a concluir el Camino de Madrid en Sahagún, punto de confluencia con el Camino de Santiago Francés.

Sahagún es uno de los enclaves más relevantes de la comarca de Tierra de Campos. Su origen se vincula al asentamiento de un monasterio dedicado a los santos Facundo y Primitivo, que alcanzó gran esplendor en la Alta Edad Media bajo la protección de los reyes leoneses y castellanos. La villa llegó a ser un centro espiritual, político y cultural de primer orden, atrayendo a peregrinos y favoreciendo el desarrollo del Camino de Santiago en su ramal francés.

El patrimonio de la localidad refleja ese pasado ese glorioso. Destacan sus monumentos mudéjares, considerados de los más notables del noroeste peninsular, como la iglesia de San Tirso y la de San Lorenzo. También sobresalen los restos del antiguo monasterio de San Benito, que fue uno de los más poderosos de la Península Ibérica, así como la iglesia de La Peregrina y diversos eremitorios y puentes vinculados al Camino. Todo ello convierte a la villa en un referente del arte medieval y mudéjar leonés.

El pueblo mantiene una economía basada en la agricultura. A ello se suma en los últimos años, un creciente impulso del turismo cultural, gracias a su riqueza patrimonial y a su papel clave dentro de las rutas jacobeas.

A partir de este punto se acabó paz. La soledad da paso a las aglomeraciones y ruido que llevan en sus mochilas los numerosos peregrinos que proceden del Este de la península. Dos horas largas de caminata a través de extensos campos de cereal nos sitúan en Bercianos del Real Camino, el final de la jornada.

Esta pequeña población de unos 180 habitantes se halla situada en pleno trazado del Camino Francés a Santiago. Su nombre parece vincularse a la repoblación de gentes procedentes del Bierzo en la Edad Media, junto con la denominación “Real Camino”, que alude a su emplazamiento en la principal ruta jacobea. Desde entonces, la villa ha estado íntimamente ligada al peregrinaje, siendo lugar de descanso y hospitalidad para caminantes de toda Europa.

El principal patrimonio de Bercianos del Real Camino se centra en su iglesia parroquial de San Salvador, templo de origen medieval. La presencia constante de peregrinos en el Camino de Santiago ha favorecido el desarrollo de servicios de hostelería y turismo rural, que se han convertido en un importante complemento económico para la localidad.

Hoy comparto alojamiento y cena comunitaria con una cuarentena de peregrinos llegados de diferentes países y continentes, en un ambiente de bullicio desbordado, de jaleo podría asegurar. El ruido domina la estancia por entero hasta altas horas de la noche, alimentado por el crujir de la madera de suelos y puertas.

Humildemente reconozco que esto no es lo mío…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon


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domingo, 21 de septiembre de 2025

119 - Villalón de Campos / Fontihoyuelo / Santervás de Campos


Queridos amigos,

De nuevo comparto jornada con José Manuel en un entorno austero, carente de servicios, en los dos pueblos que hemos recorrido antes de llegar a Santervás de Campos, nuestro destino de hoy.

La primera de estas localidades, Villalón de Campos, se encuentra enclavada en la comarca de Tierra de Campos. Cuenta con una población de alrededor de 1500 habitantes. Su historia se remonta a tiempos antiguos, siendo un asentamiento vacceo antes de la llegada de los romanos. En 1250, el rey Fernando III el Santo otorgó a la villa el mercado de los sábados, una feria que ha perdurado hasta la actualidad. Durante los siglos XV y XVI, Villalón se consolidó como uno de los mercados financieros más importantes de Europa, realizando operaciones de cambio con otras ciudades extranjeras.

Uno de los elementos más destacados de Villalón de Campos es su rollo jurisdiccional, considerado el más importante de España. Este rollo, de estilo gótico, fue erigido en el siglo XVI y ha sido declarado Monumento Nacional.

La localidad alberga varias iglesias de gran valor histórico y artístico:

  • Iglesia de San Miguel: Un templo de estilo gótico mudéjar que guarda en su interior el sepulcro de don Diego González del Barco, obra de Juan de Juni, y una Virgen con el Niño atribuida a Berruguete.
  • Iglesia de San Juan: Destaca por su retablo, una pieza de gran valor artístico.
  • Iglesia de San Pedro: Su torre de cinco pisos es un elemento característico del paisaje urbano.
  • Ermita de Nuestra Señora de Fuentes: Situada a dos kilómetros de la localidad, es un lugar de devoción popular.
Villalón de Campos cuenta con un Museo del Queso que permite conocer la tradición quesera de la localidad, mostrando los utensilios empleados en su elaboración y la historia del mercado que se realizaba los sábados. Anualmente, generalmente el tercer fin de semana de septiembre, se celebra el “Mercado del Queso”, que atrae a visitantes de todo el país.

La segunda población, Fontihoyuelo, no pasa de ser una pequeña aldea con una treintena de habitantes, también ubicada en la comarca de Tierra de Campos. Sus orígenes se remontan al siglo XI, cuando el rey Fernando I de León cedió la villa a los condes de Grajal. A lo largo de la Edad Media, formó parte de la merindad de Carrión y fue lugar solariego de la familia Cabeza de Vaca. En el siglo XV, Fontihoyuelo era un asentamiento conocido como Fuente Foilolo, un nombre que evolucionó hasta el actual.

En 1693, el rey Carlos II otorgó el título nobiliario de Marqués de Fuentehoyuelo a Francisco Cabeza de Vaca y Quiñones, ministro del Consejo de Hacienda, en reconocimiento a su linaje vinculado a la localidad. Su principal patrimonio se reduce a la iglesia parroquial de San Salvador, construida en el siglo XVII; y a la iglesia de San Juan, hoy en ruinas.

Unos kilómetros antes de alcanzar Santervás de Campos, nuestro objetivo en el día de hoy, se une a nosotros Juan, peregrino de Ondarroa.

Esta población de un centenar de habitantes, también se halla situada en la comarca natural de Tierra de Campos. La historia de Santervás de Campos se remonta al siglo IX, cuando la zona fue repoblada por mozárabes, cristianos que vivían en territorios bajo dominio musulmán. En el siglo XI, la parroquia de Santeros de Campos pertenecía a la diócesis de Palencia.

Un momento histórico relevante fue la donación realizada por Doña Sancha en el siglo XI, que fortaleció la presencia cristiana en la región. Además, en los siglos XVI y XVII, algunos habitantes de Santervás de Campos viajaron a América, como Marcos de Escobar, quien se dirigió a Perú en 1626, y Hernán Ponce en 1511.

La localidad es conocida por ser el lugar de nacimiento de Juan Ponce de León (1460–1521), explorador y primer gobernador de Puerto Rico, quien también es reconocido por haber sido el primer europeo conocido en llegar al continente de lo que hoy es Estados Unidos. En 2011, el gobernador de Puerto Rico, Luis Fortuño, visitó Santervás de Campos para conmemorar los 500 años de la primera gobernación de la isla, inaugurando una estatua en honor a Ponce de León en la plaza que lleva su nombre.

La iglesia parroquial de San Gervasio y San Protasio es el principal monumento de Santervás de Campos. Construida en el siglo XII, es un ejemplo destacado del estilo románico-mudéjar.

Añadir el Museo Ponce de León, inaugurado en 2011, está dedicado a la figura del explorador nacido en la localidad. Ubicado en la plaza que lleva su nombre, el museo ofrece una visión de la vida y los logros de Ponce de León, así como de la historia de Santervás de Campos.

La economía de Santervás de Campos ha estado históricamente basada en la agricultura, con cultivos de cereales como trigo y cebada, y la ganadería. Sin embargo, en las últimas décadas, la población ha disminuido considerablemente, lo que ha afectado a la actividad económica local.

En la actualidad, el turismo es una fuente importante de ingresos para la localidad. La presencia del Museo Ponce de León y su ubicación en el Camino de Santiago de Madrid atraen a visitantes interesados en la historia y la cultura de la región.

Aquí hemos sido recibidos y magníficamente atendidos por Orlando, hospitalero con una vida muy interesante. El edificio y sus dependencias muy por encima de lo esperable para un viajero de mochila y oración.
¡Muchas gracias!

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon


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sábado, 20 de septiembre de 2025

118 - Tamariz de Campos / Moral de la Reina / Cuenca de Campos


Queridos amigos,

En este primer tramo de la jornada, desde Medina de Rioseco hasta Tamariz de Campos, avanzo en paralelo al Canal de Castilla en compañía de José Manuel. Un recorrido de gran belleza.

El Canal de Castilla es una de las obras de ingeniería hidráulica más importantes de la España ilustrada y un símbolo del esfuerzo por modernizar las comunicaciones y la agricultura en Castilla. Su construcción se proyectó en el siglo XVIII, en pleno reinado de Fernando VI, como una vía de navegación interior que facilitara el transporte de cereal desde la meseta castellana hasta los puertos del norte, principalmente Santander. La obra comenzó en 1753 bajo la dirección de ingenieros ilustrados como Antonio de Ulloa y Carlos Lemaur, aunque nunca llegó a completarse en su totalidad debido a dificultades técnicas, económicas y a la competencia de nuevas infraestructuras como el ferrocarril.

El canal se extiende a lo largo de unos 207 kilómetros, atravesando las provincias de Burgos, Palencia y Valladolid. Nosotros avanzamos en paralelo al Ramal de Campos, que atraviesa localidades como Medina de Rioseco y Tamariz de Campos. A lo largo de su trazado se encuentran esclusas, acueductos, dársenas y molinos que permitieron el transporte fluvial y el aprovechamiento industrial del agua.

Tamariz de Campos es un pequeño municipio de unos 80 habitantes, situado en plena Tierra de Campos (Valladolid). Sus orígenes se remontan a la Edad Media y pronto formó parte de los dominios de la poderosa Casa de los Lara. Durante el siglo XIV fue residencia temporal de la reina Leonor de Aragón y sus hijos, y en el siglo XVI alcanzó uno de sus momentos de mayor esplendor, con la construcción de templos y el desarrollo agrícola de la zona. Como muchos pueblos de la meseta castellana, sufrió después un acusado descenso demográfico, especialmente a partir del siglo XX, debido al éxodo rural.

A pesar de su tamaño reducido, conserva un patrimonio notable: Iglesia de San Pedro. Iglesia de San Juan Bautista. Ermita de Nuestra Señora del Castillo. Palacio de los Lara, edificio civil medieval, testimonio de su importancia señorial. Además, en el casco urbano se conservan casas tradicionales de adobe y tapial, así como la curiosa estatua conocida como Don Purpurino, trasladada desde Valladolid en el siglo XX. Sus medios económicos de vida continúan ligados principalmente a la agricultura, aunque el turismo vinculado al canal aporta recurso importantes.

Como suele ocurrir en esta comarca, y más aún en fin de semana, a nuestra llegada a Tamariz de Campos nos encontramos con todo cerrado y sin servicios disponibles. La falta de opciones nos obliga a continuar hasta Moral de la Reina, una pequeña localidad de apenas 150 habitantes, donde la situación es similar. Ante esta ausencia de servicios, no queda más remedio que prolongar el esfuerzo y avanzar hasta Cuenca de Campos, destino final de la jornada.

Esta pequeña localidad con dos centenares de habitantes se halla situado en la comarca de Tierra de Campos. Su nombre tiene explicaciones que apuntan muy atrás: unos creen que deriva de los vacceos, “Cancia”, mientras que otros lo hacen por su posición geográfica, al encontrarse en una pequeña depresión del terreno. Se sabe que en la zona existían castros celtas y asentamientos romanos ya en tiempos antiguos; se han encontrado restos arqueológicos como utensilios, enterramientos, y construcciones que apuntan a ocupaciones precedentes al medievo. En la Edad Media Cuenca de Campos adquiere importancia local; por ejemplo, el Convento de San Bernardino de Siena fundado en el siglo XV.

Estos son algunos de los bienes más notables de Cuenca de Campos: Iglesia de los Santos Justo y Pastor: templo de estilo renacentista mudéjar construido en el siglo XVI. Iglesia de Santa María del Castillo. Convento de San Bernardino de Siena. Torre del Conjuradero: situada en un pequeño cerro.

Al igual que en otras poblaciones del entorno, la agricultura es la base de su economía. Se cultivan cereales como trigo, cebada y avena, así como garbanzos y lenteja pardina. También la ganadería tiene cierto peso, especialmente ovina.

El apoyo institucional y subvenciones en forma de ayudas públicas cierran el circulo económica de esta pequeña población.

Hoy tengo la oportunidad de alojarme en las antiguas escuelas públicas y residencia de maestros del pueblo, actualmente reconvertidas en albergue juvenil.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon


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viernes, 19 de septiembre de 2025

117 - Castromonte / Valverde de Campos / Medina de Rioseco


Q
ueridos amigos,

Hoy reemplazo los caminos de arenas finas y grises por tierras rojas; y los pinares, por centenares de aerogeneradores eólicos, repartidos a lo largo de todo el recorrido en una zona que estimo por encima del centenar de kilómetros cuadrados. Con tanto molino, no quiero ni pensar el trabajo que hubiera tenido Don Quijote. Hasta el buen Sancho, de tanto correr tras su señor, habría acabado por perder sus redondeces.

En este entorno y con estos pensamientos accedo a Castromonte, pequeña localidad con unos trescientos habitantes situada en la comarca de los Montes Torozos (Valladolid), en un entorno de suaves páramos y tierras de cultivo. El municipio tiene raíces medievales, ligadas al proceso de repoblación llevado a cabo tras la Reconquista. El topónimo “Castromonte” hace referencia a un “castro en el monte”, lo que apunta a la existencia de asentamientos anteriores en la zona, probablemente de origen prerromano. Durante la Edad Media, la villa estuvo vinculada a órdenes religiosas y señoríos locales, siendo un enclave estratégico dentro de los Montes Torozos.

Su patrimonio más destacado es el Monasterio de Santa María de la Santa Espina, fundado en el siglo XII por monjes cistercienses y bajo la protección de Sancho III de Castilla. Este monasterio, de gran relevancia histórica y artística, fue uno de los más influyentes de Castilla, tanto en el ámbito espiritual como en el económico, gracias a las extensas propiedades y tierras que administraba. Añadir al patrimonio más significativo la iglesia parroquial de San Andrés.

Como es habitual en los pueblos de este tamaño que encuentro a mi paso, todo está cerrado a mi llegada, incluido el ayuntamiento. Sin posibilidad de comprar alimentos prosigo viaje hacia Valverde de Campos, otro pequeño municipio situado en la comarca de Tierra de Campos (Valladolid). Esta población se consolidó en la época medieval, dentro del proceso de repoblación castellana de los siglos XI y XII. Como muchas localidades de Tierra de Campos, estuvo vinculado a señoríos e instituciones eclesiásticas, que organizaron la vida agrícola y social de la villa. El propio topónimo “Valverde” hace referencia a un “valle fértil y verde”, lo que pone de relieve la importancia de la tierra en la configuración de la localidad.

De su patrimonio destacar la iglesia parroquial de Santa Maria, con origen en el siglo XVI. Añadir la Casa-Palacio del Marqués de Monreal y diversas casa tradicionales de adobe. La agricultura se mantiene como la base económica principal, predominando los cultivos de secano, especialmente cereales (trigo, cebada).

Aquí, en el Centro Social, coincido con José Manuel. Con él comparto el resto del camino hasta Medina de Rioseco. Conocida como la “Ciudad de los Almirantes”, es una de las localidades más relevantes de la provincia de Valladolid y de la comarca de Tierra de Campos. Su emplazamiento, junto al río Sequillo y en un cruce de caminos, la convirtió desde la Edad Media en un centro comercial y estratégico de primer orden.

Esta villa alcanzó gran importancia en los siglos XV y XVI, cuando se convirtió en sede de los Almirantes de Castilla, de quienes toma su sobrenombre. Durante esta etapa vivió su mayor esplendor económico y artístico, siendo un núcleo de comercio, artesanía y vida religiosa. Además, Medina de Rioseco fue un lugar destacado en el desarrollo del Canal de Castilla, infraestructura clave del siglo XVIII que transformó el transporte y la economía de la zona.

Su patrimonio es muy rico y variado. Destacan las iglesias monumentales de Santa María de Mediavilla, con su espléndido retablo mayor, y Santiago, considerada una de las mejores muestras del gótico en Castilla. El convento de San Francisco, la iglesia de Santa Cruz (hoy Museo de San Francisco) y la densa trama urbana con soportales y casas históricas reflejan su pasado esplendoroso. El puerto fluvial del Canal de Castilla, rehabilitado y convertido en atractivo turístico, es otro elemento esencial de su herencia.

El comercio, que tuvo gran auge en la Edad Moderna, sigue teniendo importancia gracias a su función como cabecera comarcal. En la actualidad, junto al sector agrario, destacan también los servicios, el pequeño comercio, el turismo cultural y el turismo fluvial asociado al Canal de Castilla, que ha revitalizado parte de la economía local.

Esta noche tengo el privilegio de hospedarme en las dependencias del antiguo Monasterio de Santa Clara. La cena, en un ambiente de alegría, la comparto con los hospitaleros Jordi y Ana, llegados desde Barcelona, y con mis compañeros peregrinos: José Manuel, de Madrid; Juan, de Ondarroa; Carlos, de Chile; y Adriana, de Brasil.
Un verdadero lujo. ¡Gracias de corazón!

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon


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jueves, 18 de septiembre de 2025

116 - Simancas / Ciguñuela / Wamba / Peñaflor de Hornija


Queridos amigos,

En la jornada de hoy caminaré arropado por la fascinante historia medieval, de nuevo entre pinares y campos infinitos de cereales. En apenas, una hora de caminata accedo a la primera de las poblaciones que visitaré hoy: Simancas.

Esta localidad de poco más de 5000 habitantes se halla situada en la provincia de Valladolid. Su historia se remonta a la época prerromana, aunque adquirió especial relevancia durante la Edad Media. Tras la repoblación cristiana en el siglo XI, Simancas se convirtió en un enclave estratégico por su ubicación a orillas del río Pisuerga, siendo escenario de numerosos enfrentamientos entre musulmanes y cristianos. Durante el reinado de los Reyes Católicos, la localidad adquirió gran importancia gracias a su castillo, que más tarde sería adaptado como archivo histórico.

El patrimonio más destacado de esta villa es, sin duda, el Castillo de Simancas, hoy sede del Archivo General de Simancas, fundado en 1540 por Carlos I y desarrollado bajo Felipe II como el primer archivo oficial de la Monarquía Hispánica. En él se conservan documentos de gran valor histórico, convirtiendo a Simancas en un referente a nivel mundial. Además, la localidad cuenta con la iglesia parroquial de El Salvador, de estilo románico con transformaciones posteriores, y con un bellísimo puente medieval de origen romano que cruza el Pisuerga. El casco histórico, con calles empedradas y casas tradicionales castellanas, conserva el sabor de la villa histórica.

La economía de Simancas combina el sector primario con los servicios y el turismo. La agricultura, especialmente de secano (cereales, vid y girasol), sigue teniendo presencia, aunque ha perdido peso en las últimas décadas. El turismo cultural es cada vez más importante, gracias al atractivo del archivo, el castillo y el entorno natural junto al río. A ello se suma el crecimiento del sector servicios vinculado a la cercanía con Valladolid, lo que ha convertido a Simancas también en un lugar residencial para personas que trabajan en la capital.

Con la desazón que supone tener que abandonar un lugar tan esplendido, retomo la ruta. Ahora camino sin la protección del arbolado, expuesto al sol que cae implacable sobre mí. A medida que avanzo hacia Ciguñuela, el calor aumenta con rapidez y pronto el sudor comienza a resbalar por mis mejillas. No tardo en encontrar compañía: los insectos. Pocas cosas fatigan más a un caminante que las moscas y los mosquitos. Se diría que Dios estaba de muy mal humor el día en que decidió crear estos pequeños animales. Y lo hizo a conciencia: feos, ágiles, cansinos, perseverantes, insolentes…, y todos los adjetivos que le queramos poner. Eso sí, parece que le faltaron materiales para rematarlos, así que les instaló el cerebro justo para mantenerse en vuelo. Con estos pensamientos llego a la segunda localidad de la jornada: Ciguñuela.

La historia de está pequeña población de unos 350 habitantes se remonta a la Edad Media, cuando fue una de las muchas aldeas vinculadas al proceso de repoblación llevado a cabo tras la Reconquista. Durante siglos, su población vivió bajo la organización concejil típica de la meseta castellana, dependiendo en gran medida de la agricultura y de los lazos con Valladolid, que pronto se convirtió en el gran centro político y económico de la región.

De entre su patrimonio, destaca la iglesia parroquial de San Ginés, edificio de origen medieval que conserva elementos de distintas épocas debido a las reformas y ampliaciones que ha sufrido. También es reseñable la ermita del Cristo del Humilladero, ejemplo de la religiosidad popular castellana.

El principal medio de vida de Ciguñuela sigue estando vinculado al sector primario. La agricultura, especialmente el cultivo de cereales como el trigo y la cebada, constituye la base de su economía, junto con el viñedo en menor medida. La ganadería, aunque más reducida, también aporta actividad al entorno.

Hacer planes siempre resulta útil, pero conviene recordar que deben ir envueltos en un delicado manto de fragilidad. Así lo he podido comprobar hoy al llegar a Wamba. Había trazado la jornada con la idea de detenerme en esta población para comer y hacer alguna pequeña compra, pero al llegar descubro que todo se encuentra cerrado: panadería, tiendas y bares. No hay posibilidad alguna de comprar alimentos. Una vez más compruebo que la información que internet nos ofrece sobre lugares y establecimientos es, en muchos casos, poco fiable y, en el peor, directamente errónea.

Wamba toma su nombre del rey visigodo homónimo, elegido allí en el año 672 tras la muerte de Recesvinto, en un lugar donde entonces existía una villa visigoda conocida como Gérticos o Gerticós. De la primitiva iglesia visigoda apenas se conservan algunos restos decorativos, hoy custodiados en el Museo Arqueológico de Valladolid. Con la repoblación posterior a la Reconquista, el templo fue reedificado o reconstruido en parte. A lo largo de los siglos ha sufrido diversas reformas y ampliaciones, en las que se entrelazan huellas del arte mozárabe con elementos románicos.

Entre los principales atractivos patrimoniales de Wamba destacan:

  • La iglesia de Santa María de la O, declarada Bien de Interés Cultural. Su cabecera se atribuye al arte mozárabe —tradicionalmente vinculada a época visigoda—, mientras que las naves, pilares y arcos responden al estilo románico.
  • La capilla del Osario, situada en el interior del templo, donde se conservan cientos de huesos humanos —calaveras, tibias, fémures, entre otros—. Se estima que allí reposan entre mil y más de dos mil restos.
  • Otras capillas históricas, como la de Doña Urraca, así como antiguos frescos y diversos elementos decorativos de origen visigodo.
Al igual que en otros pueblos de la zona, su economía se apoya en la agricultura de secano —principalmente trigo y cebada— y, en menor medida, en la ganadería.
El osario, la iglesia de Santa María de la O, su valioso patrimonio histórico-artístico y la singularidad de ser el único municipio español cuyo nombre comienza por “W” atraen a numerosos visitantes, lo que genera ingresos a través del turismo, la hostelería local y los servicios asociados.
Junto a esta base tradicional, surgen iniciativas más modernas, como Wamba Nuts, dedicada a la producción de almendra ecológica. También forman parte del paisaje actual las plantas fotovoltaicas y los aerogeneradores que se alzan en los alrededores.

Dos horas largas de caminata bajo un sol de justicia llevan mi extenuado cuerpo a Peñaflor de Hornija, el final de la jornada. Este pueblo se asienta sobre un cerro que domina el valle del río Hornija, lo que le confiere una posición estratégica que ha marcado gran parte de su historia.

Sus orígenes se remontan a la Edad Media, cuando formaba parte de los territorios de repoblación del valle del Duero. En época medieval fue una localidad fortificada, con un castillo que servía de defensa y de control del paso por el valle. Durante siglos estuvo vinculado a señoríos nobiliarios y religiosos, jugando un papel importante en la organización del territorio rural.

El patrimonio más destacado es la iglesia parroquial de San Miguel, de origen medieval. También existen restos de antiguas construcciones defensivas y casas tradicionales de piedra que reflejan la arquitectura popular de la comarca. El entorno natural del río Hornija y los miradores del cerro en el que se asienta el pueblo completan el atractivo patrimonial y paisajístico.

La economía de Peñaflor de Hornija está ligada principalmente a la agricultura de secano, con cultivos de cereales como el trigo y la cebada, así como al viñedo, que forma parte de la tradición vitivinícola de la provincia. La ganadería, en especial la ovina, también desempeña un papel relevante en la vida económica local.

Paseando al atardecer con mi amigo José Manuel por los miradores del cerro, mientras disfrutábamos de unas maravillosas vistas de los valles, hemos tenido el privilegio de coincidir con David, propietario de una antigua bodega excavada en roca. Pronto nos ha invitado a conocer el interior y degustar unos vasos de vino de la tierra. Una bodega con alma, propio de los lugares que se han construido con mucho esfuerzo y cariño.
¡Gracias David!

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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miércoles, 17 de septiembre de 2025

115 - Valdestillas / Puente Duero / Valladolid


Queridos amigos,

Hoy me espera un día intenso, ya que tengo el firme propósito de extender la jornada hasta Valladolid. Desde que inicié este viaje en Almería el pasado 23 de abril, es la primera vez que el frío se hace sentir en las primeras horas de la mañana. Tras un trayecto de unas tres horas entre pinares y caminos arenosos, alcanzo Valdestillas, un pequeño pueblo de unos 2.600 habitantes situado a orillas del río Adaja, en la provincia de Valladolid.

Su origen se remonta a la repoblación medieval, cuando los reyes de León y Castilla favorecieron la creación de nuevos asentamientos en la zona durante los siglos XI y XII. Ya en la Edad Media aparece citado en documentos históricos y, más tarde, pasó a formar parte del alfoz de Valladolid. Durante siglos se consolidó como núcleo agrícola y lugar de paso, pues por su término discurría una de las rutas que comunicaban Valladolid con Medina del Campo y con el sur de la meseta.

En cuanto a su patrimonio, destaca la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Milagro, así como la ermita dedicada a la misma advocación. En el ámbito económico, sobresale la tradición vitivinícola, con un papel relevante en la comarca al integrarse en la Denominación de Origen Rueda.

Tras una breve parada en esta localidad, retomo el camino hacia Puente Duero, atravesando un paisaje similar al de la primera parte de la jornada: pinares infinitos y suelos arenosos. Accedo a la población cruzando el puente de piedra sobre el Duero, un río que durante más de tres siglos marcó la frontera entre dos civilizaciones.

Puente Duero es una pedanía de Valladolid situada a unos 12 kilómetros de la capital, junto al curso del río. Su emplazamiento estratégico, en un paso natural sobre el Duero, explica tanto su origen como buena parte de su evolución histórica.

El asentamiento surgió alrededor del puente que permitía salvar el río, utilizado desde la Edad Media como vía de comunicación entre Valladolid y las tierras de la Tierra de Pinares y Segovia. Con el tiempo, el lugar fue creciendo como enclave de paso y como núcleo vinculado a la explotación de los pinares circundantes, fundamentales para la economía local durante siglos. Finalmente, Puente Duero quedó consolidado como aldea dependiente de Valladolid y hoy constituye una entidad local menor integrada en su término municipal.

Entre su patrimonio destaca la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, un templo de origen gótico. El propio puente sobre el Duero, aunque transformado a lo largo de los siglos, evoca la importancia histórica de este enclave como punto de cruce. A ello se suma el entorno natural de los pinares de Puente Duero, parte del cinturón verde que rodea Valladolid y espacio de recreo muy apreciado por los habitantes de la capital.

La economía de Puente Duero ha estado tradicionalmente ligada a la explotación forestal de sus pinares, especialmente a la obtención de resina y madera. En la actualidad, se orienta principalmente al sector servicios, impulsado por la cercanía a Valladolid. El pueblo se ha convertido, así, en un lugar residencial para quienes trabajan en la ciudad.

Ha llegado el momento de dirigirme a Valladolid, una ciudad que siempre justifica una visita y que, en esta ocasión, me atrae con un motivo muy especial: el Bar Restaurante La Tasquita. Este local, todo un clásico de la capital castellana, se ha consolidado como uno de los grandes referentes del tapeo gracias a su tradición, su ambiente y, sobre todo, sus inconfundibles especialidades

Ha llegado el momento de dirigirme a Valladolid, una ciudad que siempre merece una visita, más sabiendo que en ella se encuentra el Bar Restaurante La Tasquita, motivo que me impulsa a realizar este extra en la jornada de hoy. La Tasquita es un establecimiento emblemático y muy valorado en Valladolid por sus pintxos tradicionales (tostada de gambas, tosta/pico de solomillo con roquefort, bocaditos de bonito, etc.). Su carta y estilo la sitúan entre los locales de referencia para tapear en la ciudad.

Si alguien me preguntara: “¿Caminarías 200 kilómetros solo para comer en La Tasquita?”, respondería sin dudarlo: “¡Por supuesto!

Valladolid es una ciudad muy cuidada y con gran peso histórico, patrimonial y económico. Actualmente cuenta con unos 300.000 habitantes. Con orígenes en la Edad Media, fue repoblada tras la Reconquista y creció gracias a su ubicación estratégica, en la llanura del Pisuerga, camino entre el norte y el centro de la península.

Fue sede de la Corte de Castilla en diversas etapas y, entre 1601 y 1606, capital del Imperio español bajo Felipe III. Esta etapa le dio gran empuje económico y cultural. Sufrió altibajos con la pérdida de la Corte, guerras, crisis etc., pero se revitalizó con la llegada del ferrocarril en el siglo XIX y con la industrialización durante el siglo XX. En la posguerra, los años 50-60 marcaron un momento de fuerte expansión demográfica y urbanística, con la creación de nuevos barrios, industrias como la automovilística, etc.

Conserva un patrimonio artístico, arquitectónico y cultural muy relevante:

  • Catedral de Nuestra Señora de la Asunción: notable templo que mezcla diferentes estilos; aunque quedó incompleta, su fachada y su interior reflejan varios siglos de construcción.
  • Iglesia de San Pablo: uno de los monumentos góticos más importantes de la ciudad, con una fachada detallada y un interior muy bien conservado.
  • Palacios y casas nobiliarias del Renacimiento; aunque, lamentablemente, muchos se perdieron en el siglo XX por el crecimiento urbano.
  • Plaza Mayor, espacio central y neurálgico, punto de encuentro de cultura, historia y vida ciudadana.
  • Otros elementos importantes: los museos (como el Museo Nacional de Escultura), las universidades, los puentes sobre el Pisuerga, el barrio histórico, etc.
En el plano económico, el sector servicios es el dominante: administración pública (porque Valladolid es capital autonómica), comercio, hostelería, turismo, educación, sanidad, etc.
También posee una industria desarrollada, especialmente la automotriz que acoge plantas relacionadas con este sector, además de empresas auxiliares. La construcción también tiene peso, tanto en vivienda como en infraestructuras y urbanismo, por la expansión de la ciudad.

Todo un lujo pasear por el casco histórico de esta bellísima ciudad…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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martes, 16 de septiembre de 2025

114 - Villeguillo / Alcazarén


Queridos amigos,

Antes de abandonar Coca deseo poner en valor al personaje más ilustre de esta localidad segoviana: Teodosio I, conocido como Teodosio el Grande (347-395 d.C.). Fue uno de los emperadores más relevantes del Imperio romano tardío. Nació en Cauca, la actual Coca, en la Hispania romana, lo que otorga a esta ciudad un lugar destacado en la historia del imperio. Su origen caucense le convirtió en una figura de orgullo local y en un símbolo de la importancia que algunas ciudades hispanas llegaron a tener dentro del mundo romano.

Tras una carrera militar brillante, fue proclamado emperador en el año 379. Teodosio tuvo un papel decisivo en la consolidación del cristianismo como religión oficial del Imperio: con el Edicto de Tesalónica (380) declaró al cristianismo niceno como fe oficial, lo que supuso un cambio radical en la vida religiosa de Roma. Además, trabajó por mantener la unidad de un imperio ya muy debilitado, aunque a su muerte, en 395, se produjo la definitiva división en dos partes: el Imperio romano de Occidente y el de Oriente.

En Coca, el recuerdo de Teodosio I se mantiene vivo como parte de su identidad cultural e histórica. La ciudad reivindica ser cuna de un emperador que no solo tuvo una influencia decisiva en la política y religión del mundo antiguo, sino que también marcó el rumbo de la historia europea posterior. Así, Coca no solo es reconocida por su impresionante castillo mudéjar y su patrimonio arqueológico, sino también por haber visto nacer a una de las figuras más influyentes de la Antigüedad.

Con ilusión renovada, emprendo una nueva jornada en el camino por la regeneración política, en esta ocasión, hasta la localidad de Alcarazén. caminando entre pinares y por un terreno que no deja de sorprender. En esta zona al noroeste de Segovia, en Coca y municipios del entorno, los suelos son muy arenosos, hasta el punto de formar auténticos arenales.

Esto se explica desde un punto de vista geológico. Esa zona pertenece a la cuenca sedimentaria del Duero, formada por materiales depositados hace millones de años. En concreto, predominan los depósitos arenosos y arcillosos del Terciario, resultado de la erosión de las montañas cercanas (Sistema Central) que arrastraron materiales finos hasta estas llanuras. Con el paso del tiempo, quedaron más retenidas las arenas silíceas, muy pobres en nutrientes y con poca capacidad de retención de agua.

La pobreza del suelo explica la plantación de pinares, concretamente el pino resinero (Pinus pinaster) del que hablé en el post de ayer. Estos pinares son muy característicos de la Tierra de Pinares (Coca, Íscar, Cuéllar, etc.), que se extiende entre Segovia y Valladolid.

Acompañado únicamente del frío y el silencio accedo a Villeguillo, un pequeño municipio de un centenar de habitantes situado en la comarca de Tierra de Pinares, un territorio caracterizado por sus extensos pinares de repoblación y un paisaje propio de la llanura castellana.

Sus orígenes se remontan a la Edad Media, en el contexto de la repoblación de estas tierras tras la Reconquista. Como en muchos pueblos de la zona, su nombre refleja la influencia de antiguos asentamientos rurales que se consolidaron en torno a la agricultura y la ganadería. Durante siglos formó parte de las comunidades de villa y tierra que estructuraban el territorio segoviano, y la vida del municipio ha estado marcada por la economía agropecuaria y por la pertenencia a esta comarca de pinares.

A partir de este punto, me aguardan una veintena de kilómetros caminando por llanuras interminables hasta Alcazarén, la “stazione termini” en el día de hoy. Esta localidad está situada en plena comarca de Tierra de Pinares, a unos 30 kilómetros de Valladolid capital. Se trata de un pueblo con un marcado carácter rural, cuyo nombre, de raíz árabe, hace referencia a una pequeña fortaleza.

El poblamiento de Alcazarén se remonta a la Edad Media, cuando fue repoblado tras la Reconquista cristiana. Su situación, en una zona estratégica de paso entre Valladolid y Segovia, le permitió consolidarse como núcleo agrícola y ganadero. La presencia de comunidades religiosas tuvo gran influencia en la vida del municipio, especialmente durante la Edad Moderna.

Su patrimonio más relevante lo conforman la iglesia de San Pedro Apóstol, un templo mudéjar de los siglos XII y XIII, y la iglesia de Santiago Apóstol, del siglo XVI. A ello se suman varias ermitas y un valioso conjunto de elementos etnográficos, entre los que destacan fuentes y construcciones tradicionales ligadas a la vida campesina.

La economía de Alcazarén ha estado tradicionalmente ligada a la agricultura de secano (trigo, cebada) y a la ganadería, especialmente ovina y porcina. Los pinares han tenido también gran relevancia, pues durante siglos se explotó la resina y la madera. Hoy en día, aunque la actividad agrícola sigue siendo fundamental, el municipio combina estos recursos con la industria de la madera y derivados del pinar, vinculada a la tradición resinera.

Varios vecinos de Almarazén me han transmitido su preocupación por la marcha de los jóvenes hacia las ciudades en busca de un futuro mejor. El motivo es evidente: la agricultura, la ganadería y, en general, la vida en el medio rural no reciben la atención ni la protección que merecen; más bien al contrario. Esta situación no es exclusiva de aquí, sino una constante que he escuchado en muchos lugares del país.

Resulta asombroso lo poco que cuidamos el campo, el mismo que nos da de comer. ¿Para cuándo una ley que regule de forma justa la cadena alimentaria? Hoy en día, el beneficio se concentra en las grandes superficies, que controlan la producción e imponen precios, a menudo abusivos, muy alejados de lo que realmente percibe el sector primario.

Es mi opinión…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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lunes, 15 de septiembre de 2025

113 - Nieva / Nava de la Asunción / Coca


Queridos amigos,

Hoy comparto los primeros kilómetros con Carlos y Pablo, dos jubilados que, a primera hora de la mañana, realizan su paseo diario. Ambos superan las ocho décadas de vida y se mantienen en excelente forma, aunque con esos pequeños achaques que la edad trae consigo como inevitables compañeros.

Al despedirnos quedo pensando en la importancia del ejercicio físico para mantener en forma la salud. Sin duda, desempeña un papel fundamental para alcanzar una vida longeva y saludable. Numerosos estudios científicos demuestran que la práctica regular de actividad física no solo mejora la calidad de vida, sino que también contribuye a prevenir enfermedades crónicas.

Mover el cuerpo de forma constante ayuda a mantener un peso adecuado, fortalece los músculos y huesos, y mejora la flexibilidad y el equilibrio, aspectos clave para reducir el riesgo de caídas en edades avanzadas. Además, el ejercicio estimula la circulación sanguínea y favorece un sistema inmunitario más resistente, lo que incrementa la capacidad del organismo para defenderse frente a infecciones y procesos degenerativos.

No debemos olvidar tampoco los beneficios psicológicos. La actividad física regular reduce los niveles de estrés y ansiedad, potencia la producción de endorfinas y favorece el descanso. Estos efectos positivos sobre el bienestar emocional se traducen en una mente más clara y en una actitud vital más optimista, factores igualmente relacionados con una mayor esperanza de vida.

En definitiva, incorporar el ejercicio en la rutina diaria —ya sea caminar, nadar, practicar yoga o realizar entrenamientos de fuerza adaptados— constituye una inversión en salud a largo plazo. No se trata únicamente de añadir años a la vida, sino de dar vida a los años, disfrutando de mayor autonomía, energía y plenitud en cada etapa.

Con estos pensamientos en mi cabeza, alcanzo la primera de las tres localidades que visitaré en esta jornada: Nieva. Esta minúscula población de dos centenares y medio de habitantes, cuenta con una historia milenaria. Fundada en 1088, en la época de la repoblación de Segovia tras la Reconquista, aparece ya documentada en 1247. En el siglo XV los monjes Jerónimos del monasterio de Santa María del Parral (Segovia) comenzaron a adquirir tierras en Nieva y establecieron una casa-granja para la explotación agrícola.

Entre su patrimonio se encuentra la iglesia románica de San Esteban y la ermita de Nuestra Señora del Pozo Viejo. 
Añadir el Pino Morgas: un pino piñonero singular, con más de 350 años, incluido en el Catálogo de Especies de Singular Relevancia de la Junta de Castilla y León. Tiene un tronco muy ancho, copa enorme, y es visible desde varios kilómetros.

Nieva está en el límite de la denominación de origen Rueda. En los últimos años varias bodegas han tenido presencia significativa en la zona, cultivando uvas como verdejo, Sauvignon Blanc, Viura, Palomino Fino y Tempranillo.

En mi trayecto hacia Nava de la Asunción, avanzo junto a la línea de ferrocarril de alta velocidad, entre pinares. Este camino me brinda la oportunidad de observar y admirar una técnica milenaria: la resinación, un arte ancestral para obtener resina de pino. Consiste en estimular los canales resiníferos del tronco mediante cortes precisos que hacen fluir la savia, recogida después en un recipiente. El proceso requiere primero preparar el tronco con una azuela, dejándolo liso, para luego trazar una uve que guíe la resina hacia el recipiente. A continuación, se realizan incisiones que facilitan su salida. En contacto con el oxígeno, la resina se solidifica, mostrando ese ciclo natural entre árbol, aire y tiempo. Este es un buen ejemplo de la sabiduría transmitida por generaciones, de que lo antiguo aún hoy es válido y eficaz.

Este escenario encierra una enseñanza. A mi lado han pasado varios trenes de alta velocidad, y no puedo evitar recordar que yo mismo viajé en uno de ellos, hace poco más de un mes, por este mismo lugar. Al contemplarlos, pienso en cómo las distintas velocidades transforman nuestra manera de mirar el mundo. En el tren viajas cómodo y rápido, pero apenas percibes los detalles y aprendes muy poco. Demasiadas veces, ni siquiera nos molestamos en mirar por la ventana. En cambio, al caminar avanzas despacio, pero cada paso te permite observar, detenerte y aprender mucho más.

Esta reflexión me hace valorar la importancia de la calma. Vivimos en una sociedad que corre demasiado, con exceso de ruido e información que circula en todas direcciones, sin que nuestra mente sepa realmente a qué prestar atención. Y, con frecuencia, acabamos centrados en lo que carece de trascendencia, olvidándonos de lo esencial: de nosotros mismos, de nuestra familia, de los amigos y de ese círculo cercano que da verdadero sentido a nuestra vida.

Varias horas de caminata a través de una recta infinita, trazada con tiralíneas, sitúan mi cuerpo en Nava de la Asunción. Al llegar, dentro de mi brota un grito de júbilo: «¡Vivan los días laborables!» (con perdón de quienes veneran el descanso). Tiendas y bares se hallan abiertos. El pueblo celebra sus fiestas patronales en honor al Santísimo Cristo de la Expiación. La banda de música realiza el consabido pasacalles animando al máximo la alegría de los residentes.

Nava de la Asunción, actualmente con unos 2700 habitantes, pertenece a la Comunidad de Villa y Tierra de Coca, una institución medieval castellana encargada de la organización territorial, jurídica y económica de un conjunto de pueblos: reparto de tierras, aprovechamientos de montes, regulación de aguas, etc.

Tras la conquista de la zona a los musulmanes, fue repoblada bajo el reinado de Alfonso VI, y luego Alfonso VIII impulsó los grandes concejos en la zona sur del Duero, dentro de los cuales se formó la Comunidad de Coca. Nava era antiguamente conocida como Nava de Coca. En 1773, el rey Carlos III otorgó a Nava el título de Villa, y añadió “de la Asunción” al nombre, en referencia a la Virgen de la Asunción, su patrona.

De su principal patrimonio, hay que señalar la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, situada en la Plaza Mayor. También es de gran interés el yacimiento Villa Romana de Matabuey, donde se han encontrado mosaicos de colores y restos de una especie de spa romano del siglo IV-V.

Tras una pausa en esta localidad retomo el camino que me llevará a concluir la jornada en Coca, en la época romana denominada Cauca. Antes de la romanización estuvo ocupada por los Vacceos (pueblo de origen celta), y más tarde se formó como núcleo importante en la Hispania romana. Durante la Edad Media, Coca fue una plaza estratégica en el territorio de Castilla, adquiriendo importancia militar y como centro de administración local. Tuvo una comunidad judía hasta su expulsión en 1492. Esta población con rango de Villa, actualmente cuenta con unos 1800 habitantes.

Coca posee un patrimonio histórico y artístico muy destacable:
  • Castillo de Coca: una de sus joyas, ejemplo sobresaliente del Arte Mudéjar en piedra del siglo XV, con torres, galerías y gran riqueza ornamental, reflejo de la mezcla de influencias artísticas en la zona.
  • Iglesia de Santa María la Mayor: edificio que reúne estilos, con elementos renacentistas y otros posteriores; es la iglesia mas importante de la villa.
  • Torre de San Nicolás: resto de la antigua iglesia de San Nicolás del siglo XII. Sencillamente espectacular.
  • Muralla medieval y puertas, como el Arco de Coca, restos romanos, vestigios del pasado, como la domus romana, la cloaca romana. 
Añadir otros elementos importantes como los verracos vettones (esculturas prerromanas de piedra), puentes históricos, y fuentes antiguas, que también contribuyen al carácter histórico de la localidad.

La economía de Coca se articula en torno a varios pilares, entre los que destacan:
  • Recursos forestales: el término municipal está rodeado de pinares, lo que hace que la explotación del pino (resina, madera, piñones) sea una de las actividades económicas más importantes.
  • Turismo cultural: gracias al castillo, al patrimonio arquitectónico, histórico y arqueológico, Coca atrae visitantes. Las visitas guiadas, los monumentos y el entorno natural son factores clave.
  • Ganadería y alimentación: el sector ganadero tiene peso, así como empresas locales ligadas al sector agroalimentario.
Esta preciosa localidad desprende paz por los cuatro costados, proporcionando a sus afortunados residentes una calidad de vida envidiable.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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domingo, 14 de septiembre de 2025

112 - Valseca / Los Huertos / Añe / Pinilla Ambroz / Santa María la Real de Nieva


Queridos amigos,

Atrás quedan las montañas de la Sierra de Guadarrama para dar paso a las planicies de Castilla, en estas fechas adornadas por entero en tonos marrones claros. Acompaña mi viaje el silencio. Las vistas de Segovia desde Zamarramala en estas primeras horas del día son realmente espectaculares. Desde lo alto varios globos de diferentes colores ofrecen a sus afortunados inquilinos las mejores vistas posibles de la ciudad y su entorno. Humildemente reconozco la envidia que produce en mi persona.

Antes de alcanzar mi destino en el día de hoy -Santa María la Real de Nieva- visitaré un hilo de pequeños pueblos sin apenas servicios, una carencia agravada al ser domingo.

La primera de estas aldeas, Valseca, cuenta con una población de unos 200 habitantes.Aunque pueda parecer insignificante por su tamaño, aparece documentada ya en 1247, con las formas “Val Seca”, “Balseca”, su significado literal sería “Valle Seco”, posiblemente por la orografía o características del terreno. Existe presencia de restos antiguos, por ejemplo tumbas celtíberas en la zona de San Medel, lo que demuestra que ya antes de la dominación romana había asentamientos en el territorio. En el siglo XX alcanzó su mayor población en las décadas de los 40 y 50; posteriormente empezó un proceso de declive demográfico ligado al abandono del campo y a la mecanización y urbanización.

Su patrimonio se centra en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción (siglo XVIII) y varias ermitas, como son: San Roque, Santo Cristo del Humilladero (siglo XVI) y San Medel. Como es de suponer, su economía se centra en la agricultura y ganadería. Un producto muy destacado son los garbanzos de Valseca, que tienen Marca de Garantía, y gozan de gran reputación por su calidad.

Caminando bajo el sol por llanuras infinitas atravieso Los Huertos, Añe y Pinilla Ambroz, todas ellas pequeñas aldeas con unas pocas decenas de habitantes y ligadas a la repoblación medieval de la meseta castellana, cuando numerosos pequeños núcleos surgieron alrededor de Segovia.

Y por fin, Santa María la Real de Nieva. El origen de esta localidad de unos 900 habitantes se remonta al siglo XIV, cuando la reina Catalina de Lancaster, esposa de Enrique III de Castilla, mandó edificar un monasterio tras el hallazgo de una imagen de la Virgen en 1392 en un paraje cercano. A partir de este acontecimiento se levantó el Monasterio de Santa María la Real, alrededor del cual fue creciendo la villa. La población gozó de privilegios reales, entre ellos la celebración de ferias y mercados, lo que contribuyó a su desarrollo durante la Baja Edad Media.

Este monasterio de estilo gótico, cuenta con un claustro románico-gótico considerado uno de los más bellos de la provincia por su conjunto de capiteles historiados. La iglesia del monasterio, con su portada y bóvedas góticas, refleja la importancia del enclave como lugar de peregrinación y devoción mariana. Además del monasterio, el casco urbano conserva edificios de arquitectura tradicional castellana y un entramado de calles que mantienen el valor histórico de la villa.

La economía de Santa María la Real de Nieva ha estado tradicionalmente ligada a la agricultura y la ganadería, actividades que siguen teniendo peso en la vida local. La producción de cereales, junto con la cría de ovino y bovino, han sido pilares básicos. En las últimas décadas, el turismo rural y cultural ha cobrado protagonismo, gracias a la atracción que genera su patrimonio artístico y la cercanía a Segovia.

La jornada ha resultado especialmente exigente, no solo por la distancia recorrida —37 kilómetros— y el calor, sino sobre todo por la monotonía del paisaje, que da la impresión de caminar sin avanzar y acaba generando un notable desgaste psicológico.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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sábado, 13 de septiembre de 2025

111 - Segovia / Zamarramala


Queridos amigos,

Comparto el inicio de la etapa en Cercedilla con Petra, una peregrina eslovaca, antes de afrontar la exigente subida hacia la cima de la Sierra de Guadarrama. Nuestros diferentes ritmos pronto nos separan. Ya en lo alto me encuentro con José Manuel, peregrino madrileño que se dirige a Oviedo. Con él comparto un largo trecho del camino, prácticamente hasta las afueras de la ciudad de Segovia.

Al entrar en la ciudad me aguarda una grata y emocionante sorpresa. Al pasar frente a un restaurante, un hombre sentado en la terraza me llama con un saludo y me acerco a su mesa. Pronto me invita a acompañarle y pide una cerveza para mí. Pero el encuentro no queda ahí. Mientras hablamos sobre nuestras vidas, para mi sorpresa me dice: «Este es un buen restaurante. Pide lo que quieras, que yo invito». Y cumple su palabra: Cachopo de pollo con guarnición, un guiso de morros y dos cervezas conforman su generosa invitación. Compartimos más de una hora de conversación hasta que, reclamado por su esposa, llega el momento de despedirnos con un abrazo. ¡Gracias Jose Luis! Eres muy grande.

Segovia es una ciudad situada en el corazón de Castilla y León, al pie de la sierra de Guadarrama. Su historia se remonta a la época celtíbera, aunque alcanzó gran importancia durante el dominio romano, cuando se construyó su monumento más emblemático: el acueducto de Segovia, una imponente obra de ingeniería que aún se conserva en pie tras casi dos milenios y que simboliza la ciudad.

Durante la Edad Media, la ciudad fue un centro relevante de la monarquía castellana. En sus murallas se refugiaron reyes y nobles, y en su Alcázar, de apariencia casi de castillo de cuento, se gestaron episodios clave de la historia de España. La ciudad cuenta además con una majestuosa catedral gótica, conocida como la Dama de las Catedrales, y con un casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985. Pasear por Segovia vine a ser algo así como realizar un viaje en el tiempo.

Su economía, tradicionalmente se ha sustentado en la ganadería ovina y en la producción de lana, que dieron gran prosperidad a la ciudad durante los siglos XV y XVI. Hoy en día, los principales motores económicos son el turismo, estrechamente vinculado a su patrimonio cultural y gastronómico (con el famoso cochinillo asado como referente), los servicios, la administración pública y, en menor medida, la industria ligera y la agricultura de la provincia. Segovia se presenta a sus innumerables visitantes como un lugar donde la historia y el patrimonio conviven con una vida económica adaptada a la modernidad, sin perder el carácter castellano que la define.

Zamarramala es una pequeña pedanía del municipio de Segovia, aunque sería más preciso describirla como un barrio. La falta de candidatos para representar a su población ha llevado a que sea la propia ciudad de Segovia la que asuma su gestión política y administrativa. Se halla situada a tan solo unos kilómetros del centro histórico de la ciudad. Su origen se remonta a la Edad Media y es conocida, sobre todo, por mantener vivas tradiciones populares de gran arraigo. La más destacada es la Fiesta de las Águedas, declarada de Interés Turístico Nacional, en la que las mujeres toman simbólicamente el mando del pueblo durante unos días, recordando antiguos privilegios concedidos por los reyes castellanos.

La localidad conserva un carácter típicamente castellano, con calles empedradas y casonas tradicionales. Destaca la iglesia de San Juan Bautista, de origen románico, y las panorámicas excepcionales que ofrece sobre Segovia y su acueducto, lo que convierte al pueblo en un lugar con gran atractivo cultural y paisajístico.

Tengo el privilegio de cenar en el restaurante “La Alcaldesa”. Cocina castellana excelente y sin tonterías, algo que cada día es más difícil de encontrar.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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viernes, 12 de septiembre de 2025

110 - Mataelpino / Navacerrada / Cercedilla


Queridos amigos,

Comienzo una nueva etapa en mi viaje por la regeneración política; esta vez, recorriendo un paraje natural en el que la Sierra de Guadarrama se alza, imponente y constante, a lo largo de todo el camino.

Pronto alcanzo el Parque Nacional de la Pedriza, uno de los paisajes naturales más singulares de España. Este impresionante conjunto granítico, modelado por la erosión durante millones de años, está formado por riscos, crestas, canchales y majestuosas paredes de roca. Sus siluetas caprichosas —como el Yelmo, las Torres o el Elefante— transforman el entorno en un verdadero museo geológico al aire libre.

Tras varias horas de esfuerzo en constante ascenso, alcanzo Mataelpino, una pequeña pedanía de El Boalo enclavada en la Sierra de Guadarrama. Como otras localidades de la zona, sus orígenes se remontan a la época de la Reconquista, cuando fue repoblada por pastores segovianos en busca de pastos y buenas condiciones para sus ganados en las laderas de la sierra. Las primeras referencias escritas sobre Mataelpino datan del siglo XIII, y en 1833, con la reorganización provincial de España, pasó a integrarse en la provincia de Madrid.

El principal patrimonio de Mataelpino se concentra en la iglesia de Santa Águeda, del siglo XVI. A ello se suman los restos arqueológicos encontrados en su entorno —tumbas y enterramientos visigodos y medievales, así como sepulturas localizadas en la ribera del arroyo Samburiel—, que testimonian una prolongada presencia humana en la zona.

La localidad se encuentra dentro del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, lo que le otorga un notable valor paisajístico, así como una gran riqueza en biodiversidad, flora y fauna de montaña. Este entorno privilegiado ha impulsado de forma significativa el sector servicios, ya que son muchas las personas que se acercan en busca de tranquilidad y actividades ligadas al senderismo y la naturaleza. El aumento de viviendas de nueva construcción refleja, además, un crecimiento poblacional y una apreciable calidad de vida. Tras desayunar, retomo el camino hacia Navacerrada, la segunda localidad que visitaré en la jornada de hoy.

Hasta comienzos del siglo XX, la población de esta localidad era reducida y su economía se sustentaba principalmente en la ganadería, los pastos y algunos oficios menores. Con el cambio de siglo comenzó a consolidarse como destino turístico: se popularizaron las excursiones y los sanatorios, y la llegada del ferrocarril al Puerto de Navacerrada (línea Cercedilla–Puerto de Navacerrada, inaugurada en 1923) la vinculó aún más estrechamente con Madrid.

Entre los bienes más destacados de Navacerrada, tanto arquitectónicos como naturales, cabe señalar:
  • La iglesia parroquial de la Natividad de Nuestra Señora, situada en lo alto de un cerro en el extremo norte del casco antiguo. Su construcción original data del siglo XVI.
  • La Fonda Real, antigua posada vinculada al tránsito de la corte y al paso por la sierra, testimonio de la relevancia histórica de las comunicaciones a través del Puerto de Navacerrada.
La economía de la localidad está fuertemente condicionada por su situación geográfica, su clima y, sobre todo, por su atractivo turístico. El turismo de montaña constituye uno de sus principales pilares: visitantes que acuden a esquiar, practicar senderismo, realizar rutas, disfrutar de la nieve, del aire libre y de los paisajes de la Sierra de Guadarrama.

Navacerrada cuenta además con un gran número de viviendas de veraneo y segundas residencias. Muchas de sus casas son utilizadas por habitantes de Madrid y de otras ciudades durante los fines de semana, las vacaciones o las temporadas de invierno, lo que impulsa la economía local a través de los servicios, el mantenimiento, el comercio y la hostelería.

Salir de Navacerrada implica afrontar un acusado desnivel, especialmente en los primeros tramos a la salida de la población. Más adelante, el camino se suaviza y discurre por un terreno más amable hasta llegar a Cercedilla, destino final de la jornada.

Los orígenes de esta población se remontan a la época romana, cuando la zona formaba parte de la vía conocida como la Calzada de la Fuenfría (o Vía Antonina), que conectaba Titulcia con Segovia. A lo largo de esta ruta se construyeron varios puentes romanos que se conservan hasta hoy, entre ellos el Puente de Enmedio, el Puente del Reajo y el Puente del Descalzo, entre otros.

Durante la Edad Media y los siglos posteriores, Cercedilla mantuvo su vinculación con las actividades rurales tradicionales: ganadería, agricultura de montaña (centeno, cebada, etc.), aprovechamiento de los bosques y explotación maderera. La localidad también sirvió como paso para reinas y reyes, como Carlos V, que practicó la caza en sus bosques.

Ya en el siglo XX, Cercedilla se consolidó como destino de veraneo y de montaña, con la construcción de casas de descanso, colonias de verano y el desarrollo de actividades como el excursionismo y los deportes de invierno. Así se convirtió en una de las localidades más apreciadas por quienes buscan naturaleza, clima fresco y paisaje serrano, especialmente para quienes provienen de Madrid.

Cercedilla posee un patrimonio que integra elementos arqueológicos, naturales, arquitectónicos y culturales. Entre sus principales atractivos destacan la Calzada Romana de la Fuenfría y sus puentes históricos, el Museo del Esquí, la Iglesia de San Sebastián, así como sus colonias de verano, vestigios de la época en que Cercedilla se popularizó como destino de veraneo para la burguesía madrileña.

La economía de Cercedilla hoy está muy ligada al turismo, los servicios, el uso del entorno natural, y también al uso residencial (temporadas, segundas residencias).

Al finalizar el día, el cansancio arropa mi persona por entero…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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