CAPTACIÓN DE FIRMAS PARA LA REGENERACIÓN POLÍTICA EN ESPAÑA: 1. Abolición del actual Régimen de Aforamientos.... 2.Fijar la edad penal en 16 años.... 3.Eliminación prescripción de los delitos graves.... 4.Mejora Sistema de Pensiones.... 5.Modificación Sistema de Ayudas Sociales.... 6.Modificación Sistema Electoral.... 7.Eliminación asignaciones económicas a las Centrales Sindicales.

domingo, 19 de octubre de 2025

132 - Burgueta / Estavillo / Berantevilla / Zambrana / Salinillas de Buradón / Briñas / Haro


Queridos amigos,

De nuevo me enfrento a una etapa extensa en kilómetros, con desniveles acusados en el tramo final de la jornada. Como ya ha ocurrido en días anteriores, el recorrido atraviesa una sucesión de pequeños pueblos, muchos de ellos poco más que aldeas con un reducido número de habitantes. Por este motivo, centraré la atención del post en los dos núcleos más relevantes.

Tras desayunar en el único bar abierto de La Puebla de Arganzón, reanudo el camino acompañado por Amalia, Gabriel y Pepe, peregrinos con quienes he compartido varios tramos del Camino Vasco del Interior. Al poco tiempo dejamos atrás Burgueta y Estavillo, donde me despido de mis compañeros, que continúan hacia Miranda de Ebro, mientras yo prosigo mi marcha en dirección a Haro.

De nuevo en soledad, avanzo por las llanuras hasta alcanzar Berantevilla y Zambrana, donde aprovecho para hacer una pausa en el bar Lagarra. Quiero dejar constancia aquí de la excelente atención recibida por Miriam, una mujer muy joven que atiende el establecimiento con gran amabilidad y cercanía.

A partir de este punto, los kilómetros empiezan a pasar factura, especialmente después de dejar atrás Salinillas de Buradón. El terreno se encrespa considerablemente en desnivel hasta alcanzar finalmente Briñas, una localidad que conozco perfectamente por haberla visitado en numerosas ocasiones con mi familia. Aquí la parada es obligada para disfrutar de unas magníficas chuletillas de cordero regadas con un buen Rioja. Es lo que hago, acomodado en el Mesón Alai, un restaurante que he frecuentado en tiempos pasados.

Briñas es un pequeño municipio situado en la comarca de Haro, en la Ribera del Ebro, al noroeste de La Rioja. Su origen se remonta a la Edad Media, aunque existen indicios de asentamientos en la zona desde la época romana debido a su ubicación estratégica junto al río Ebro y en un terreno fértil para la agricultura. Durante la Edad Media, Briñas formaba parte del Señorío de Haro, y su historia estuvo vinculada a la evolución política y económica de esta zona, especialmente en el contexto de los conflictos entre reinos y de la expansión de la viticultura.

Aunque Briñas es un municipio pequeño, conserva elementos de interés patrimonial:
  • Iglesia de San Andrés Apóstol.
  • Casas rurales y arquitectura tradicional: el casco urbano conserva viviendas con fachadas de sillería y entramado típico de La Rioja, reflejando la vida rural y la historia local.
  • Entorno natural y agrícola: el paisaje de viñedos y huertas junto al río Ebro constituye un patrimonio paisajístico de gran valor, vinculado a la tradición agrícola de la zona.
Su economía está muy ligada a la agricultura y la viticultura, siguiendo la tradición riojana. La producción de vino es el principal motor económico, con viñedos que forman parte de la Denominación de Origen Calificada Rioja, aunque a menor escala que en municipios vecinos como Haro.

Además, la agricultura de regadío y secano complementa la actividad económica, con cultivos de cereal, hortalizas y frutales. La pequeña industria y los servicios locales atienden a las necesidades de los habitantes y, en menor medida, al turismo rural. En los últimos años, el enoturismo ha crecido de manera moderada, aprovechando la proximidad a Haro y a otras localidades de renombre vitivinícola, lo que permite a Briñas integrarse en rutas de bodegas y visitas culturales por la región.

Tras la comida, un apacible paseo de cinco kilómetros siguiendo la orilla del río Ebro me lleva hasta Haro, punto final de la jornada.

Situada en el noroeste de La Rioja, Haro es una de las localidades más emblemáticas de esta comunidad autónoma, reconocida especialmente por su tradición vitivinícola. Cuenta con una población de 12.000 habitantes.

Sus orígenes se remontan a la Edad Media, cuando se consolidó como villa en torno a un castillo y a su primitiva iglesia. Su situación estratégica, en la confluencia de los ríos Tirón y Ebro, le otorgó gran importancia defensiva y comercial. A lo largo de los siglos se benefició de privilegios reales y fueros que impulsaron su crecimiento.

En el siglo XIX la villa adquirió aún mayor relevancia con la llegada de bodegueros franceses que, huyendo de la filoxera que arrasaba sus viñedos, encontraron en Haro un lugar ideal para continuar con la producción de vino. Esto marcó el inicio de la gran expansión enológica que caracteriza la ciudad hasta hoy. En 1891 recibió el título de ciudad, otorgado por la reina regente María Cristina en nombre de Alfonso XIII.

El patrimonio artístico y cultural de Haro es notable. Destacan la iglesia de Santo Tomás, de estilo gótico con una magnífica portada, y la basílica de Nuestra Señora de la Vega, patrona de la ciudad. El casco histórico está declarado Bien de Interés Cultural y conserva palacios barrocos y casas solariegas, como el palacio de Bendaña o el palacio de los Condes de Haro. Uno de los lugares más singulares es el Barrio de la Estación, un conjunto de bodegas centenarias que reúne algunas de las firmas vinícolas más prestigiosas de España, constituyendo un auténtico museo enológico vivo.

Su economía gira principalmente en torno al vino. La viticultura y la industria bodeguera son el motor fundamental de la ciudad, generando empleo directo e indirecto y atrayendo cada año a miles de visitantes. El enoturismo, vinculado a catas, visitas a bodegas y eventos como la famosa Batalla del Vino que se celebra anualmente el 29 de junio (fiesta declarada de Interés Turístico Internacional). Además, la localidad mantiene actividades comerciales y de servicios relacionadas con su papel como centro comarcal, mientras que la agricultura y, en menor medida, la industria complementan la base económica.

En conjunto, Haro es un referente cultural y económico de La Rioja, ejemplo de cómo la tradición y la modernidad pueden convivir alrededor de un producto universal, como es el vino.

Llueve y hace frío…

“Uno es más que cero”

Un abrazo, 
Jon 

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sábado, 18 de octubre de 2025

131 - Gometxa / Subijana de Álava / La Puebla de Arganzón


Queridos amigos,

Dejo Vitoria-Gasteiz caminando a través de barrios residenciales y paseos arbolados debidamente cuidados, hasta la basílica románica de San Prudencio de Armentia, situada en los extrarradios de la ciudad. La jornada se presenta ligera en distancia y desnivel. Apenas 20 kilómetros. Pronto alcanzo la primera de las tres localidades que visitaré en el día de hoy: Gometxa.

Esta pequeña aldea de unos cincuenta habitantes, ya aparecía documentada en el año 1025 como “Gomegga”, dentro de los pueblos de Álava que pagaban tributo al de Monasterio de San Millán de la Cogolla. En 1257 aparece como “Gomecha” en el arciprestazgo de Vitoria.

En tiempos pasados, fue escenario de conflictos históricos: por ejemplo, entre Enrique II de Trastámara y Pedro I el Cruel se menciona este territorio como campo de batalla. Más adelante, durante la guerra napoleónica, en 1813, en los alrededores de Gometxa hubo movimientos militares vinculados a la Batalla de Vitoria. También se ha documentado que en 1565 fallecieron muchas personas en esta zona por la peste (un centenar, según crónicas locales).

Al paso, visito la iglesia parroquial de la Transfiguración de Gometxa, mientras observo a lo lejos, en lo alto de una colina próxima, las ruinas de la Torre de Eskibel, construcción con funciones de vigilancia durante las Guerras Carlistas.

Sumergido en un paisaje cerealista, el silencio me acompaña hasta la siguiente población: Subijana de Álava. Este pequeño concejo perteneciente al municipio de Vitoria Gasteiz, cuenta con una población de alrededor de 50 habitantes.

Aparece documentada por primera vez en el año 1025 con el nombre de Subillana. Su nombre fue evolucionando hasta la forma actual “Subijana”. El añadido “de Álava” se incorporó para distinguirla de otra localidad del mismo nombre situada también en Álava (Subijana Morillas). Como muchos pueblos rurales alaveses, su desarrollo histórico ha estado vinculado a la agricultura, al poblamiento agrario y al régimen de concejos propios del territorio histórico de Álava.

Aunque es una localidad modesta en tamaño, posee algunos bienes de notable interés:

  • Casa Palacio de Simón de Anda y  Salazar: Situada al sur del núcleo del pueblo, este palacete barroco del siglo XVIII es el edificio más significativo de Subijana. En él nació el notable personaje Simón de Anda López de Armentia Salazar. Está declarado Monumento Nacional.
  • Iglesia de San Esteban.
  • Yacimientos arqueológicos: En los alrededores de Subijana se han encontrado restos que apuntan al poblamiento desde la Edad del Hierro.
Con una población de apenas unas decenas de habitantes, Subijana de Álava comparte los retos típicos de muchos pueblos rurales del entorno vasco: pérdida de población activa, necesidad de diversificar la economía rural y mantenimiento de servicios básicos.

Un último trayecto en modo paseo me lleva a La Puebla de Arganzón, el final de la etapa de hoy. Esta villa de algo más de 500 habitantes forma parte del Condado de Treviño, un enclave de la provincia de Burgos situado íntegramente dentro de Álava. Aunque depende administrativamente de Castilla y León, geográficamente, económica y socialmente, sus habitantes mantienen un fuerte vínculo con Álava, y más concretamente, con Vitoria-Gasteiz.

Los orígenes se remontan a finales del siglo XII, cuando fue fundada en 1191 por Alfonso VIII de Castilla como villa de realengo con fuero propio, lo que le otorgó un importante papel estratégico y administrativo en la zona. Su ubicación en un cruce de caminos, entre Castilla y el País Vasco, le permitió convertirse en un núcleo de paso y de comercio.

La historia de la localidad ha estado marcada por su carácter fronterizo y por las disputas territoriales entre Castilla y Navarra primero, y posteriormente entre Castilla y el Señorío de Vizcaya o Álava. La importancia de su fundación fue tal que es considerada una de las villas más antiguas de la provincia de Burgos.

En 1940 y posteriormente en 1958, el Ayuntamiento de La Puebla de Arganzón y el del Condado de Treviño solicitaron oficialmente su incorporación a Álava, pero el Gobierno franquista lo rechazó. En 1980, con la creación de la Comunidad Autónoma Vasca, se intensificgaron las demandas de integración, ya que los habitantes veían más lógico depender de Vitoria que de Burgos.

En 1998 se celebraron consultas vecinales en La Puebla de Arganzón y en Treviño: la mayoría votó a favor de integrarse en Álava, pero la petición fue rechazada por la Junta de Castilla y León y por las Cortes Generales, que argumentaron que solo un cambio de límites provinciales aprobado por el Estado podía hacerlo posible.

Numerosas competencias como sanidad, educación y transporte han sido motivo de fricción. Muchos vecinos reclaman que se gestionen desde Vitoria, por proximidad, pero jurídicamente dependen de Burgos. Para paliar esta situación, existen convenios entre la Diputación de Álava y la Junta de Castilla y León que permiten que los habitantes usen hospitales, colegios e infraestructuras alavesas, aunque siempre con complicaciones burocráticas.

Castilla y León defiende que Treviño y La Puebla de Arganzón son parte inseparable de Burgos y se opone a cualquier cambio de límites. Por contra, el País Vasco y Álava han mostrado disposición histórica a acoger el enclave si se produjese el acuerdo legal correspondiente.

La última consulta municipal celebrada en 2013 volvió a mostrar un amplio respaldo vecinal a la integración en Álava, pero el Tribunal Constitucional ratificó que no podía realizarse sin aprobación estatal.

En definitiva, los litigios de La Puebla de Arganzón con respecto a la Comunidad Autónoma Vasca se basan en la contradicción entre una realidad geográfica y social, que empuja a la integración con Álava, y una realidad jurídica y política, que mantiene su pertenencia a Castilla y León. A día de hoy, el conflicto sigue abierto, aunque se gestiona con convenios prácticos que suavizan las dificultades cotidianas de los vecinos.

La Puebla de Arganzón tiene un marcado carácter vasco: por ejemplo, acoge la única ikastola de toda Castilla y León (Argantzon Ikastola) donde la enseñanza de Infantil y Primaria se imparte en euskera. Además, los bandos municipales se publican en euskera y castellano, y hay una presencia viva de activismo por la incorporación del enclave a Álava.

El principal testimonio de su esplendor medieval es el casco histórico, que mantiene un trazado urbano característico de villa amurallada. Sus calles estrechas y empedradas todavía evocan el pasado de la localidad. Destaca especialmente la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. También se conservan restos de las murallas que protegían la villa, junto con casas blasonadas y construcciones tradicionales que muestran la importancia de los linajes que residieron allí. La propia estructura urbana de La Puebla de Arganzón constituye un bien patrimonial de interés.

Al llegar al alojamiento: Sorpresa. Coincido con Pepe, el peregrino de El Barco de Valdeorras (Ourense), a quien daba por perdido. Mañana, él tomará rumbo hacia Burgos, mientras que yo lo haré hacia Haro, una localidad en la que he estado en incontables ocasiones. Visitar La Rioja siempre es un lujo.

Pero el día aún me tiene reservada una grata sorpresa: mi hija y su novio, de regreso a casa desde Madrid, realizan una parada en La Puebla de Arganzón para visitarme, algo que me ha hecho mucha ilusión.

“Uno es más que cero”

Un abrazo, 
Jon 

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viernes, 17 de octubre de 2025

130 - Erdoñana / Salvatierra / Gazeo / Eskerekotxa / Burgelu / Villafranca de Estíbaliz / Argandoña / Arkaia / Vitoria


Queridos amigos,

Hoy me aguarda una larga jornada en kilómetros hasta la capital del País Vasco. En el trayecto cruzaré un hilo de aldeas y pequeños pueblos. El primero de ellos, Erdoñana, antesala de la primera de las localidades significativas: Agurain.

También conocida como Salvatierra, es una villa con algo más de 5.000 habitantes situada en la Llanada Alavesa. Se trata de un núcleo con una gran riqueza histórica y cultural, considerado durante siglos uno de los principales enclaves estratégicos de la región por su localización en la antigua ruta que unía Castilla con Europa a través del túnel de San Adrián.

Esta población con rango de villa fue fundada oficialmente en el año 1256 por el rey castellano Alfonso X el Sabio, quien le concedió fuero y privilegios con el fin de asegurar el control del paso entre Castilla y Navarra. Desde sus orígenes, la tuvo un marcado carácter defensivo, rodeada por murallas y con un urbanismo pensado para la protección de sus habitantes. Durante la Edad Media fue escenario de disputas entre los reinos vecinos y, posteriormente, jugó un papel importante como centro comercial y administrativo en la Llanada Alavesa.

En los siglos XVI y XVII vivió un auge económico gracias al comercio de lana y al desarrollo de ferias, aunque también sufrió episodios de crisis y conflictos, como las guerras de bandos (banderizos) o la Guerra de la Independencia. Hoy en día mantiene un carácter histórico muy marcado, conservando buena parte de su trazado medieval.

Agurain destaca por su patrimonio monumental y su casco histórico, uno de los mejores conservados de Álava:
  • Murallas medievales: aún se conservan tramos que recuerdan el carácter defensivo de la villa.
  • Iglesias-fortaleza de San Juan Bautista y de Santa María: construidas entre los siglos XV y XVI, son templos de estilo gótico con elementos defensivos, considerados joyas del patrimonio religioso alavés.
  • Casas señoriales y palacios: destacan edificios como la Casa Azkarraga, el Palacio Begoña o la Casa de las Viudas, que reflejan la importancia de las familias nobles locales.
  • Plaza Mayor y calles empedradas: conforman un conjunto urbano medieval que mantiene la esencia original de la villa.
Al igual que muchos otros pueblos del entorno, su economía ha estado basada tradicionalmente en la agricultura y ganadería, con la Llanada Alavesa como una de las principales zonas cerealistas del País Vasco. Los cultivos de trigo, cebada y patata, así como la ganadería bovina y ovina, han sido históricamente el sustento de la comunidad.

En las últimas décadas, ha experimentado un notable desarrollo industrial y de servicios, con la instalación de polígonos industriales que han diversificado la economía local. También el comercio, turismo, hostelería y servicios públicos tienen un peso creciente, gracias a su condición de cabecera comarcal.

Más adelante y, tras un contundente desayuno en Agurain, atravieso las pequeñas poblaciones de Gazeo, Eskerekotxa, Burgelu, Villafranca de Estíbaliz, Argandoña y Arkaia, hasta situar finalmente mi cansado cuerpo en Vitoria-Gasteiz, capital de Álava y del País Vasco, una ciudad con una gran riqueza histórica, patrimonial y cultural, además de ser un referente en calidad de vida.

El origen de la ciudad se remonta al poblado de Gasteiz, asentamiento medieval que fue conquistado en 1181 por el rey navarro Sancho VI el Sabio, quien fundó oficialmente la ciudad bajo el nombre de Nova Victoria. Su situación estratégica en la Llanada Alavesa, en pleno cruce de caminos entre Castilla, Navarra y Francia, favoreció su desarrollo como enclave defensivo, comercial y político.

Durante la Edad Media, creció rodeada por murallas y organizada en torno a su núcleo alto, lo que hoy conocemos como la “almendra medieval”. En los siglos XIV y XV se consolidó como plaza mercantil de gran importancia, con gremios artesanos y comerciantes activos.

La ciudad también fue escenario de episodios históricos destacados, como la batalla de Vitoria en 1813, en la que las tropas aliadas derrotaron a los ejércitos napoleónicos, un hecho clave en la Guerra de la Independencia. Tras la aprobación del Estatuto de Autonomía de Gernika (1979), fue designada oficialmente capital de la Comunidad Autónoma del País Vasco en 1980 y vivió un fuerte crecimiento urbano e industrial.

El patrimonio de Vitoria-Gasteiz es amplio y variado, con un equilibrio entre lo medieval y lo contemporáneo:
  • Casco histórico o “almendra medieval”: uno de los mejor conservados del norte peninsular, con un trazado en forma de almendra y calles empedradas llenas de palacios, torres y casas solariegas.
  • Catedral de Santa María: templo gótico del siglo XIII, famoso por el lema “abierto por obras”, ya que se puede visitar mientras se restaura, ofreciendo una experiencia única.
  • Catedral Nueva (María Inmaculada), construida en el siglo XX.
  • Iglesias medievales: como San Miguel, San Vicente y San Pedro, joyas del gótico vasco.
  • Plaza de la Virgen Blanca: centro neurálgico de la ciudad, donde se celebran las fiestas de la Virgen Blanca cada agosto.
  • Museos: destacan el Artium (arte contemporáneo), el Museo de Bellas Artes y el Bibat (arqueología y naipes).
  • Anillo Verde: red de parques periurbanos que rodean la ciudad, ejemplo de sostenibilidad y uno de los símbolos de la Vitoria moderna.
La economía de Vitoria-Gasteiz se ha transformado profundamente en las últimas décadas, abarcando principalmente estas cuatro áreas:
  • Agricultura y ganadería: tradicionalmente ligadas a la Llanada Alavesa, con cultivos cerealistas y productos de calidad como la patata de Álava.
  • Industria: es uno de los grandes motores económicos, con sectores clave como la automoción (la planta de Mercedes-Benz es uno de los principales empleadores de Euskadi), metalurgia, química, alimentaria y nuevas tecnologías.
  • Servicios y administración: como capital vasca, concentra instituciones políticas, administrativas y judiciales, además de un creciente sector educativo y sanitario.
  • Turismo: en auge gracias a su casco histórico, a su oferta cultural, y a su reconocimiento internacional como Capital Verde Europea 2012, lo que reforzó su imagen como ciudad sostenible.
Hoy había quedado con Juanito Oiarzabal para vernos en Vitoria, pero finalmente no ha podido ser. Mi llegada tardía a la ciudad y sus compromisos lo han impedido. Otra vez será...

“Uno es más que cero”

Un abrazo, 
Jon 

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jueves, 16 de octubre de 2025

129 - Zalduondo


Queridos amigos,

Hoy desayuno acompañado por mis amigos de Galicia y Cataluña, en el único bar abierto de Zegarra a estas primeras horas de la mañana. Poco después, nuestros distintos ritmos nos separan antes de afrontar las exigentes rampas de la Sierra de Aizkorri, que conducen al histórico túnel de San Adrián.

Esta sierra es una de las cordilleras más emblemáticas del País Vasco, situada entre las provincias de Gipuzkoa y Álava. Forma parte del Parque Natural de Aizkorri-Aratz, un espacio protegido que destaca por sus paisajes kársticos, sus hayedos y por acoger la cumbre más alta de Euskadi: el Aitxuri (1.551 m), seguido muy de cerca por el propio Aizkorri (1.528 m). Desde tiempos antiguos, la sierra ha sido un paso estratégico entre el interior peninsular y la costa cantábrica, ya que constituye una barrera natural en la comunicación entre la Llanada Alavesa y el valle del Oria.

En este contexto histórico cobra especial importancia el túnel de San Adrián. Se trata de una cueva natural que atraviesa la roca y que, desde época romana, ha servido de corredor de tránsito. El túnel forma parte del Camino Real que unía Castilla con Gipuzkoa, y más tarde se incorporó al Camino de Santiago en su ramal interior por Álava y Gipuzkoa.

Durante la Edad Media se construyó en su interior una ermita dedicada a San Adrián y Santa Natalia, junto a una pequeña fortificación que servía para controlar y proteger el paso. El enclave fue de gran relevancia defensiva y comercial hasta que, en los siglos XVIII y XIX, el desarrollo de nuevas carreteras y puertos de montaña provocó el declive de su uso.

Hoy en día, el túnel de San Adrián es uno de los rincones más singulares de la Sierra de Aizkorri: un lugar donde naturaleza, historia y tradición se entrelazan. Senderistas y peregrinos lo atraviesan aún, como lo hicieron durante siglos comerciantes, pastores, soldados y viajeros.

Tras varias horas de ascenso, alcanzo por fin el túnel, avanzando sobre una calzada empedrada cuyos orígenes se remontan a época romana, aunque lo que hoy se conserva pertenece sobre todo a la Edad Media. Dedico un tiempo a contemplar los fascinantes paisajes que ofrece este enclave, antes de iniciar el largo descenso hacia la localidad de Zalduondo. Dejo atrás Gipuzkoa para adentrarme en tierras alavesas. El camino transcurre entre hayedos, robledales, encinares y castañares que, en pleno octubre, proporcionan un espectáculo multicolor bellísimo.

Zalduondo es un pequeño municipio de doscientos habitantes enclavado en la provincia de Álava, que concentra en su modesto tamaño una riqueza histórica, patrimonial y cultural sorprendente. Aparece por primera vez documentado en la Reja de San Millán de 1025 bajo el nombre de Zalduhondo. Esto era una relación o censo de pueblos y aldeas del País Vasco y alrededores que estaban obligados a pagar un tributo al Monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja).

Se han encontrado vestigios arqueológicos que muestran que, en el despoblado de Aistra (perteneciente al término municipal), hubo un asentamiento en los siglos VI y VII d.C., y también restos más antiguos — romana y neolíticos. Durante la Edad Media, Zalduondo tenía importancia como punto de paso en rutas secundarias del Camino de Santiago, especialmente conectando mediante el paso de San Adrián entre Gipuzkoa y la Llanada Alavesa. En los siglos XIV y siguientes fue perdiendo parte de su relevancia cuando nuevas vías de comunicación, como el Camino Real que conectaba la costa guipuzcoana por otros pasos (Salinas de Léniz, Etxegarate, etc.), relegaron el tráfico del paso de San Adrián. Esto hizo que su economía y su vida giraran cada vez más hacia lo local — agricultura, ganadería, explotación forestal — alejándose de los principales itinerarios comerciales. En épocas más recientes, Zalduondo ha mantenido su estructura rural, con escasa población. Con la reforma administrativa de 1842 pasó a ser municipio independiente.

Aunque pequeño, el patrimonio de Zalduondo es notable por cantidad, calidad y por la variedad de elementos que conserva:
  • Palacio Lazarraga / Lazarraga-Amézaga. Edificio del siglo XVI de estilo renacentista que alberga el Museo Etnográfico Comarcal: recoge historia local, artesanía, fauna y flora, arte sacro, las pinturas murales del palacio, folklore, etc.
  • Iglesia parroquial de San Saturnino de Tolosa. Construida en los siglos XVI-XVII-XVIII, sustituyendo una iglesia medieval que existió en el mismo lugar.
  • Ermitas: San Julián y Santa Basilisa en Aistra, cerca del antiguo poblado romano. Santo Espíritu, situada dentro de la cueva de San Adrián.
  • Puentes medievales: Zubizabal y Txaroste. 
Añadir cómo patrimonio intangible, el Carnaval de Zalduondo, con la figura del muñeco “Markitos”, considerado el carnaval rural más antiguo de Álava. Se recuperó en los años 70 tras la suspensión durante la dictadura franquista.

En esta localidad me aguarda una sorpresa entrañable, de esas que se guardan para siempre en el corazón. Mi plan para hoy era pernoctar en Agurain/Salvatierra, pero no ha sido posible y me he visto obligado a regresar a Zalduondo. En este pequeño pueblo no hay tiendas donde abastecerse ni tampoco opción de comer en el único bar abierto.

El destino ha querido poner en mi vida a Amaia, mi Trail Angel en el día de hoy, quien generosamente se ha hecho cargo de mi situación de precariedad. Me invita a su casa y pronto pone ante mí un primer plato de ensalada, y un segundo con un estupendo marmitako, además de una cerveza y café. Después de permanecer en su domicilio un par de horas, abandono la vivienda envuelto en una mezcla de emoción y agradecimiento. Regreso a última hora de la tarde para despedirme y tengo la oportunidad de conocer también a su hija, Ane. Y, por si todo esto fuera poco, Amaia pone en mi mano la cena.

¡Gracias de corazón por vuestra acogida y el cariño con el que me habéis tratado!

“Uno es más que cero”

Un abrazo, 
Jon 

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miércoles, 15 de octubre de 2025

128 - Olaberria / Idiazabal / Segura / Zegama


Queridos amigos,

Inicio una nueva jornada en la bellísima comarca del Goierri. Quiero dejar constancia de la excelente articulación de las vías verdes (bidegorriak) que recorren toda la zona. Son un auténtico lujo para el disfrute de senderistas y, sobre todo, ciclistas, a los que se ve circular por centenares. Todo ello, enmarcado en un entorno natural extraordinariamente cuidado. En apenas dos horas de caminata accedo a Olaberria.

Esta pequeña localidad, actualmente con un millar de habitantes, aparece por primera vez en documentos del año 1027, bajo el nombre “Zeba”, aunque su historia está entrelazada con otros concejos vecinos, como Lazkao. Hasta 1804, Olaberria estuvo ligada administrativamente a Lazkao; ese año se separó y empezó a tener ayuntamiento propio. Tradicionalmente su actividad económica estuvo ligada al ámbito rural (agricultura, ganadería, aprovechamientos forestales) y a la industria ferretera preindustrial, como muchas otras localidades del País Vasco, derivándose el topónimo “Olaberria” (“ferrería nueva” o “nueva ola / ferrería”) de esa antigua actividad del hierro.

Dado su reducido tamaño, el patrimonio no es muy extenso, aunque posee algunos elementos de gran valor histórico, arquitectónico y cultural, como son:
  • Iglesia parroquial de San Juan Bautista: templo que fue ampliado entre los siglos XVII y XVIII. Conserva una pila bautismal del siglo XVI. 
  • Ermita de Santa Cruz (o Santa Cruz de Agirre): situada cerca del caserío Aguerre, ya documentada en 1564.
  • Caseríos antiguos: la arquitectura rural es de muy buena calidad; caseríos como Bengoetxea Txiki (único con soportal de madera), Otxoategi (tiene escudo de armas) o Sagastilluna (piedra de sillería tradicional) son ejemplos importantes. 
Olaberria es uno de los municipios con mayor PIB por habitante de Gipuzkoa. En varios años ha liderado ese ranking. Tiene una economía muy marcada por la industria, lo que le da unas características particulares en comparación con otros municipios rurales o semi-rurales. El sector industrial representa una parte muy grande del PIB: en informes recientes, más del 80 % del valor añadido económico local procede de la industria. Estás son algunas de empresas importantes presentes en el municipio:
  • La antigua siderurgia José María Aristrain, ahora Arcelor Mittal, con planta de producción de acero.
  • Praxair España (gases industriales).
  • Quesos Aldanondo, con producción de queso, a menudo relacionado con la Denominación de Origen Idiazabal.
Una hora de caminata a través de un entorno rural espléndido me sitúan en la población de Idiazabal. Su topónimo vendría de las voces vascas idia (“vado” o “paso de agua”) y zabal (“ancho”), interpretándose como “vado ancho”. La primera referencia documentada de esta localidad se refiere a una escritura de concordia con la vecina villa de Segura en marzo de 1384, por la que la colación de Idiazabal quedó agregada a la vecindad de Segura con fines comunes de seguridad y defensa frente a agresiones del exterior.

En 1615 adquirió el título de villa independiente, segregándose de Segura mediante el pago correspondiente a la Real Hacienda. A lo largo de los siglos ha mantenido una fuerte tradición pastoril y agrícola, especialmente ligada a la cría de ovejas, producción de leche y carnes, que han acompañado su evolución demográfica y cultural. Los bienes patrimoniales más destacados son:
  • La Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel, situada en el núcleo urbano. Destaca por su portada de estilo románico-gótico (siglos XII-XIII), que es considerada una de las más bonitas de Gipuzkoa.
  • La Ermita de Gurutzeta: con retablo del siglo XVII y una imagen de la Virgen de estilo gótico, posiblemente del siglo XIII.
  • Caseríos dispersos y arquitectura rural vasca bien conservada, que forman parte del paisaje tradicional del municipio, manteniendo la vinculación con la actividad pastoril.
Habría que añadir como elemento patrimonial el esplendido paisaje natural en su entorno: las sierras de Aralar y Aizkorri, los valles, praderas donde pasta el ganado, rutas de montaña, senderos como los que forman parte de la ruta GR 283 (Ruta del Queso Idiazabal).

La industria es el pilar central de la economía local. En datos de 2015, la industria representaba cerca del 70% del valor añadido bruto del municipio. Este porcentaje es muy superior al promedio tanto de la comarca del Goierri como de Gipuzkoa o Euskadi.

El sector servicios también tiene peso, especialmente en empleo. En 2016, los servicios ocupaban algo más del 50% de la población activa. Además, el comercio local y la hostelería contribuyen, tanto para residentes como para turismo vinculado a la gastronomía.

Aunque la agricultura y la ganadería representan un peso menor en el valor económico bruto, siguen siendo actividades esenciales por su importancia cultural, su papel en el mantenimiento del paisaje y su vínculo con las tradiciones locales. En la zona se crían ovejas de razas autóctonas cuya leche se destina a la elaboración del reconocido Queso Idiazabal, con Denominación de Origen Protegida, un producto emblemático con prestigio regional, nacional e internacional. Para la campaña de 2025 se prevé una producción de 1.410.000 kilos de queso, elaborados en 99 queserías. Este producto no solo genera un valor económico directo —a través de la venta, la exportación, la hostelería y el turismo asociado—, sino que también fortalece la identidad cultural del municipio y actúa como motor del turismo gastronómico.

Sin duda, el principal desafío de la localidad será garantizar la calidad del queso Idiazabal ante el aumento de la demanda y la presión de mercados cada vez más competitivos. A ello se suma la necesidad de compatibilizar el desarrollo industrial con la preservación del medio natural, el paisaje pastoral y la identidad cultural. Del mismo modo, resultará clave impulsar el turismo rural, gastronómico y cultural, poniendo en valor el patrimonio arquitectónico, las rutas de naturaleza, el entorno paisajístico y la tradición quesera.

Tras un breve trayecto de algo más de media hora alcanzo la tercera de las localidades que visitaré hoy: Segura. De origen medieval, se encuentra en pleno corazón del Goierri, a los pies de la sierra de Aizkorri, rodeada de montañas como el Txindoki y muy cerca del río Oria. Fundada en 1256 por el rey castellano Alfonso X el Sabio como villa amurallada, Segura ocupaba una posición estratégica en la ruta que unía Castilla con Francia y otros territorios, lo que le otorgó gran relevancia tanto comercial como defensiva. A lo largo de los siglos la villa ha cambiado, pero conserva vivas muchas de sus tradiciones y preserva buena parte de su trazado urbano medieval. Conserva varios elementos patrimoniales destacados, tanto arquitectónicos como culturales:
  • Casco medieval: El núcleo urbano de Segura conserva su trama medieval, con su diseño almendrado intacto, es decir, forma bastante reconocible y bien conservada del recinto histórico.
  • Palacio Ardixarra, que hoy alberga el Centro de Interpretación Medieval.
  • Palacio Lardizabal, que actualmente alberga el edificio del Ayuntamiento.
  • Iglesia Parroquial de La Asunción.
Aunque Segura es una localidad pequeña, sus habitantes viven de una combinación de actividades tradicionales (agricultura y ganadería), servicios ligados al turismo, y la proximidad a otros núcleos más grandes que ofrecen empleo.

Desde este punto el camino discurre en su totalidad en paralelo al rio Oria, a través de bidegorriak. El cansancio y el dolor por las heridas en los dedos de ambos pies acompañan mi viaje hasta Zegama. Habitada desde tiempos muy antiguos: en el Neolítico, Calcolítico y Edad del Bronce ya había personas viviendo de la ganadería en la zona. Hay restos arqueológicos como dólmenes y estelas que lo atestiguan. En la Edad Media, Zegama aparece como población vinculada a Segura, junto con otros núcleos como Zerain, Idiazabal, y otros. En 1615 Felipe III otorgó a Zegama el título de pueblo, tras un pago por parte de sus vecinos, lo que le permitió tener concejo municipal independiente.

Un elemento histórico importante es el Paso de San Adrián, un túnel natural en la roca, por donde discurría la antigua calzada real, ruta de comunicaciones entre Castilla y la costa cantábrica. Un paso por el que necesariamente habré de cruzar en la jornada de mañana.

Durante el siglo XIX y XX hubo procesos de industrialización ligera, aunque Zegama ha mantenido siempre una conexión fuerte con su medio natural y las actividades tradicionales. Estos son algunos de los bienes culturales, naturales e históricos más destacados de Zegama:
  • La Iglesia parroquial de San Martín de Tours, construida entre los siglos XV y XVI; su portada barroca del siglo XVII y la cruz de la Ermita de la cima del Aizkorri son elementos de especial interés.
  • Estaciones megalíticas en el entorno (ruta de senderismo/naturaleza), como Altzania, Brinkola, que muestran el pasado prehistórico de la zona.
  • Hospital de Anduetza, un edificio con valor histórico-cultural.
  • El Molino Arakama-azpikoa, molino hidráulico del año 1925, ligado a la actividad agraria familiar.
  • El Mausoleo de Tomás Zumalacárregi, personaje histórico vinculado con Zegama, se conserva como memorial.
  • Ayuntamiento histórico, con edificación que data aproximadamente de 1815.
  • Entorno natural magnífico: Zegama está en las faldas del Parque Natural de Aizkorri-Aratz, con montañas, valles, el paso de San Adrián, senderos, naturaleza muy rica y atractiva para excursionistas.
La industria es la actividad económica principal en términos de empleo e ingresos. Muchas personas del municipio trabajan en industrias localizadas tanto en Zegama como en municipios cercanos (Beasain, Ordizia, Lazkao). Aunque su peso económico no es mayoritario, la actividad pastoril sigue muy viva, especialmente la cría de ganado ovino, lo que permite producir queso de Denominación de Origen Idiazabal.

Zegama es punto de paso de rutas conocidas, como la calzada real hacia San Adrián, que es además parte del Camino de Santiago. Esto atrae excursionistas, peregrinos, amantes de la naturaleza. Uno de los grandes referentes es la prueba deportiva Zegama-Aizkorri, maratón alpina internacional de montaña, que reúne cada año a corredores de élite y numeroso público.

Hoy he tenido la oportunidad de presentar el propósito de mi viaje a numerosas personas, incluso a personal de ayuntamientos.

Viendo la pared de piedra que tengo ante mi, puedo asegurar que mañana será un día donde el esfuerzo estará presente en todo momento…

“Uno es más que cero”

Un abrazo, 
Jon 

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martes, 14 de octubre de 2025

127 - Urnieta / Andoain / Elbarrena / Anoeta / Tolosa / Alegia / Ikastegieta / Legorreta / Itsasondo / Ordizia / Beasain





Queridos amigos,

De nuevo me espera una jornada larga, aunque con menos desnivel que la precedente. Ayer terminé resentido tras superar un interminable up & down de montañas entre Irún y Andoain. Hoy recorreré once localidades: Urnieta, Andoain, Elbarrena, Anoeta, Tolosa, Alegia, Ikastegieta, Legorreta, Itsasondo, Ordizia y, finalmente, Beasain. Soy consciente de que me resultará imposible escribir sobre todas ellas, así que me centraré en aquellas que considero más significativas y representativas de la historia vasca, sin restar valor a las demás, por supuesto.

Comenzaré por Tolosa, maravillosa villa guipuzcoana situada a orillas del río Oria, en pleno corazón de Euskal Herria. Fundada en 1256 por Alfonso X el Sabio, su emplazamiento estratégico la convirtió rápidamente en una plaza de gran relevancia comercial y militar, ya que servía de paso obligado entre la costa cantábrica y el interior peninsular, un lugar estratégico en las comunicaciones.

Durante la Edad Media fue amurallada y fortificada para defenderse de ataques, especialmente por tratarse de un territorio de frontera. La villa sufrió varios incendios devastadores (uno en 1282 y otro en 1469), lo que obligó a su reconstrucción. Tuvo protagonismo en las luchas de bandos entre oñacinos y gamboínos, muy habituales en Gipuzkoa durante los siglos XIV y XV. También ha sido testigo de numerosos episodios bélicos durante la Guerra de la Independencia y las Guerras Carlistas.

En 1503, las Juntas Generales de Gipuzkoa se reunieron en Tolosa, y más adelante, en 1604, Felipe III otorgó a la villa la capitalidad administrativa de la provincia, que mantuvo hasta 1854.

Pasear por su casco histórico es como viajar en el tiempo. Calles estrechas y soportales nos llevan hasta la iglesia de Santa María, un magnífico templo gótico; el Ayuntamiento barroco; o el palacio de Aramburu, entre otras joyas arquitectónicas. Sus puentes de piedra sobre el Oria y las antiguas casas torre recuerdan el pasado medieval de la villa. Además, Tolosa es famosa por su carnaval, uno de los más animados y reconocidos de todo el País Vasco.

Tolosa ha sido tradicionalmente un centro de actividad artesanal e industrial, con importancia en la fabricación de papel, curtidos y fundiciones. La industria papelera, en particular, marcó su desarrollo económico durante siglos, y aún hoy sigue siendo un referente. Junto a la industria, la actividad comercial es otro de sus pilares: el mercado semanal del sábado, que reúne productos agrícolas, ganaderos y artesanales de la comarca, es un punto de encuentro histórico y uno de los más conocidos de Gipuzkoa y el País Vasco. En la actualidad, Tolosa combina su base industrial con un creciente sector servicios, apoyado en la cultura, el turismo y la gastronomía, donde productos emblemáticos como las alubias de Tolosa ocupan un lugar destacado.

Dejo atrás esta bellísima localidad siguiendo el curso del río Oria, caminando por las vías verdes (bidegorriak), perfectamente acondicionadas para caminantes y ciclistas. En el trayecto, y en este orden, atravieso Alegia e Ikastegieta, donde hago un alto para disfrutar en Ostatu Taberna Jatetxea de una tortilla de patata memorable, digna de Estrella Michelin. Un auténtico lujo encontrar establecimientos con calidad. Reemprendo la marcha, visitando Legorreta e Itsasondo, hasta alcanzar la segunda plaza fuerte de la jornada: Ordizia, el lugar de nacimiento de mi padre.

Esta localidad, conocida antiguamente como Villafranca de Ordizia, fue fundada en 1256 por el rey de Castilla Alfonso X el Sabio, con el objetivo de repoblar y asegurar el territorio guipuzcoano frente a Navarra y como parte de una red de villas estratégicas en la región. La concesión del fuero la convirtió en villa de realengo, con privilegios comerciales y fiscales que atrajeron a pobladores.

Durante la Baja Edad Media, Ordizia creció en torno a su plaza mayor, que pronto se convirtió en un espacio mercantil de referencia. En 1290, Sancho IV confirmó sus fueros y privilegios. La villa estuvo protegida por murallas, aunque hoy no se conservan restos visibles. Al igual que Tolosa, participó en las luchas de bandos (oñacinos y gamboínos) que marcaron la vida guipuzcoana en los siglos XIV y XV.

El episodio más decisivo de su historia fue el incendio de 1512, que arrasó casi por completo la villa. La magnitud de la tragedia fue tal que los Reyes Católicos concedieron exenciones y ayudas para su reconstrucción. La nueva Ordizia se levantó con trazado ordenado y la plaza mayor porticada, que desde entonces sería el corazón económico y social del municipio. Se construyeron casonas blasonadas, palacios y edificios religiosos de estilo gótico, renacentista y barroco, que reflejan la prosperidad de la villa, que llegó a albergar las Juntas Generales de Gipuzkoa, consolidando su importancia política. Ordizia conserva un importante patrimonio histórico y artístico:
  • La Plaza Mayor u Oiangu Plaza, corazón de la villa, porticada y escenario desde el siglo XVI de su célebre mercado semanal.
  • La Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, de origen gótico (siglo XV), con notables reformas posteriores.
  • El Palacio Barrena, edificio barroco del siglo XVII, hoy convertido en centro cultural.
  • Las casas torre y casonas blasonadas, como la Torre Zabala o la casa consistorial, que muestran la importancia histórica de sus familias.
  • El propio mercado de Ordizia, con más de cinco siglos de tradición, declarado Bien de Interés Cultural, donde cada miércoles productores locales ofrecen frutas, verduras, quesos, sidra y otros productos de gran calidad.
Su economía se ha sustentado históricamente en el comercio agropecuario y en su mercado semanal, uno de los más antiguos y emblemáticos de Euskadi. Hoy en día, la vida económica combina varias actividades:
  • Agricultura y ganadería, especialmente la producción de hortalizas, fruta, carne y lácteos. Destaca el queso Idiazabal, con fuerte arraigo en la comarca.
  • Industria, muy presente en todo el Goierri, con empresas ligadas al sector metalúrgico, papelero y alimentario.
  • Servicios y turismo, reforzados por el prestigio gastronómico del mercado y de la feria anual de septiembre (Euskal Jaiak), que reúne a productores de todo el entorno y atrae a miles de visitantes.
Paseando por las calles de Ordizia, me ha dado un bajón muy grande, acordándome de mi padre, Manuel. Hoy sé muy bien que sintió el dolor del hambre, la guerra y todo tipo de penurias. Cuidó lo mejor que pudo de sus hijos y jamás nos inoculó prejuicios ni venenos de ningún tipo, a pesar de todo lo sufrido. Algo que se lo agradeceré hasta el último de mis días. Él perteneció a ese exclusivo club de hombres de hierro que conformaron una época que jamás volverá. En demasiadas ocasiones los hijos no somos conscientes de donde venimos y, menos aún, del valor de quienes nos precedieron.
D.E.P. Aita

Dios ha querido que hoy levantara mi ánimo en el restaurante “Martínez 1890” de esta localidad. Estupenda comida y atención. Eskerrik asko ¡Volveré!

Un corto trayecto de tres kilómetros, en modo paseo, en paralelo al rio Oria, me sitúan en el molino de Beasain donde quedaré alojado esta noche. El edificio forma parte del conjunto monumental de Igartza, levantado entre los siglos XV y XVI, uno de los símbolos históricos de la villa.

Los orígenes de Beasain se remontan a la Edad Media. Se tienen noticias documentadas desde el siglo XIV, cuando aparece como lugar dependiente de Ordizia. No obtuvo el título de villa hasta el 30 de diciembre de 1615, cuando Felipe III le concedió la independencia administrativa de Ordizia. Durante los siglos siguientes, Beasain se consolidó como núcleo agrícola y ganadero, hasta que la llegada del ferrocarril y la industrialización del siglo XIX transformaron por completo la villa. Durante el pasado siglo XX, Beasain se convirtió en referente industrial de Euskadi gracias al desarrollo de empresas como Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF), nacida en 1917, que situó a la localidad en el mapa internacional de la construcción ferroviaria. La localidad cuenta con un importante legado monumental y cultural:
  • Palacio de Igartza: conjunto monumental del siglo XV que incluye palacio, molino, ferrería, puente y capilla. Es uno de los conjuntos medievales mejor conservados del País Vasco y símbolo de la localidad.
  • Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción: edificio gótico-renacentista iniciado en el siglo XVI y ampliado en los siglos posteriores.
  • Casco urbano y casas solariegas: destacan casonas con blasones y arquitectura tradicional vasca, que reflejan la prosperidad histórica de la zona.
  • Parajes naturales: el valle del Oria y las estribaciones de Aizkorri y Aralar ofrecen un entorno privilegiado que combina naturaleza y patrimonio cultural.
Su economía ha evolucionado notablemente a lo largo de los siglos: Hasta el siglo XIX la agricultura y ganadería fueron la base de subsistencia, con especial importancia del pastoreo y la producción láctea. La llegada de CAF marcó un antes y un después, convirtiendo a Beasain en un polo industrial de primer nivel. La empresa diseña y fabrica trenes, metros y tranvías que circulan por todo el mundo.

El conjunto monumental de Igartza, el patrimonio histórico y la proximidad a la naturaleza hacen de Beasain un destino atractivo para quienes visitan el Goierri.

Uno es más que cero”

Un abrazo, 
Jon 

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lunes, 13 de octubre de 2025

126 - Oiartzun / Astigarraga / Hernani / Andoáin


Queridos amigos,

Inicio el
Camino Vasco del Interior avanzando por las calles de Irún a las 07:30h, abarrotadas de personas que se dirigen al trabajo o a los centros educativos, impulsados por la vida industrial y el aprendizaje en las aulas.

El primer tramo de la ruta discurre entre robles, hayas, encinas y castaños, acompañado del sonido de las aguas del rio Altzubideko. Las hierbas altas del camino, cargadas con el rocío de la noche, pronto me empapan hasta la cintura. Hasta el buitre que tengo sobre mi se ríe de la situación. Tras dos largas horas de caminata en continuo subir y bajar accedo a la primera de las localidades que visitaré en el día de hoy: Oiartzun.

El nombre Oiartzun (también Oyarzun / Oiarso) tiene raíces antiguas: aparece vinculado con la ciudad romana de Oiasso / Oiarso, que se entendía como un enclave de cierta relevancia, ya en la época romana.

A lo largo de la Edad Media, el valle de Oiartzun desarrolló una economía ligada al uso de los bosques, la ferrería y molinos, aprovechando sus recursos naturales como madera, agua y metales. Un hecho destacado fue el Pleito de los Ferrones (1328-1514), un conflicto de más de 180 años entre el concejo del valle de Oiartzun y los ferrones (propietarios y arrendatarios de ferrerías), por el uso de los montes comunales, lo que evidencia la importancia de los derechos sobre el bosque y los recursos naturales en esa época.

Las minas de Arditurri han sido explotadas desde tiempos antiguos (incluso época romana), y mantuvieron su actividad hasta el siglo XX.

Oiartzun posee un patrimonio variado, tanto natural como histórico, arqueológico y arquitectónico:

  • Parque Natural / Peñas de Aya (Aiako Harria): zona montañosa de gran valor natural, con biodiversidad, paisaje y valor geológico importante.
  • Estación megalítica de Oiartzun: restos arqueológicos prehistóricos (Paleolítico, Edad del Hierro, crómlech), como el crómlech de Oieleku Norte, junto a otras manifestaciones megalíticas en la ruta de Bianditz. Declarada Bien Cultural Calificado como Conjunto Monumental.
  • Iglesia parroquial de San Esteban de Lartaun: una nave con bóvedas de crucería; tras un incendio en 1476 se reconstruyó; destaca su retablo mayor barroco del siglo XVII (por Juan de Huici), así como estructura con torre de pocos huecos y contrafuertes. Declarada Monumento por el Gobierno Vasco.
  • Casas torre, caseríos y palacios tradicionales: Por ejemplo, el palacio de Arizmendi-Enea-Urdiñola, el de Pagoaga dorretxea, casas como Makutso, Garbuno, Iturriotz, etc. Reflejan la vida rural tradicional, con arquitectura de piedra, madera, adaptación a laderas, etc.
  • Mina de Arditurri: antigua explotación minera, con galerías históricas, estructura romana en parte, instalaciones históricas mineras que hoy se han puesto parcialmente en valor como recurso patrimonial y turístico.
  • Museos y centros culturales: entre ellos Soinuenea – Herri Musikaren Txokoa, dedicado a la música popular vasca; Luberri – Centro de interpretación geológica de Oiartzun; el Coto Minero de Arditurri como espacio accesible al público.
Hoy en día su economía combina tradición y modernización, con distintos sectores relevantes:
  • Industria y actividades manufactureras: La metalurgia, la carpintería, plásticos, marmolería son industrias presentes en Oiartzun.
  • Logística / plataformas de distribución: Recientemente se ha inaugurado una nueva plataforma del grupo logístico STEF en el polígono Lanbarren, para productos refrigerados. Genera empleo local (unos 53 puestos) y conecta con el comercio exterior.
  • Agricultura, explotación forestal y aprovechamientos del monte: Históricamente la agricultura y el uso del monte han sido fundamentales; aunque ahora quizás su peso económico es menor comparado con la industria y los servicios, siguen siendo parte del paisaje y de la economía local.
  • Turismo cultural y natural: Gracias al patrimonio natural (Aiako Harria, rutas por el valle, minas, megalitos), y el patrimonio cultural (iglesias, caseríos, museos, centros de interpretación), Oiartzun atrae numerosos visitantes.
La siguiente escala la realizó en Astigarraga, un topónimo que procede del euskera: astigar (“arce”) + -aga (“lugar de”), es decir “lugar de arces”. La localidad está situada al norte del territorio histórico de Gipuzkoa, sobre un altozano en la orilla derecha del río Urumea, rodeado por los montes de Txoritokieta y Santiagomendi. En este último monte se han hallado restos arqueológicos de un poblado que se remontan al Calcolítico, Edad del Bronce, Edad del Hierro y los primeros momentos de la romanización.

Tradicionalmente tuvo una estructura feudal: existió el Señorío de Murgia, cuyos señores poseían derechos sobre tierras, molinos y el vado de Ergobia sobre el Urumea, entre otros. En el siglo XX fue anexionado a San Sebastián (Donostia) como barrio durante la dictadura franquista, pero después, en 1987, mediante referéndum y decisiones administrativas, recuperó su independencia municipal.

Astigarraga posee varios bienes patrimoniales de interés, tanto histórico-artísticos, como arqueológicos, culturales y naturales:
  • Yacimiento arqueológico de Santiagomendi: vestigios del poblado antiguo, restos de cerámica, estructuras habitacionales, etc.
  • Palacio de Murgia (o Murguía): casa-torre que fue fortaleza medieval, luego palacio. Ligado al poder señorial de los Murgia; es un elemento central del patrimonio local.
  • Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (también llamada de Murguía): parroquia local, con historia ligada a los señores de Murgia.
  • Ermita de Santiagomendi: situada en la cima del monte homónimo. Actualmente la talla de Santiago que albergaba está en el Museo Diocesano de San Sebastián.
  • Sagardoetxea, Museo de la Sidra Vasca: dedicado a la tradición sidrera; incluye manzanal, espacios de exposición y degustación. Este museo forma parte importante de la cultura local.
La economía de Astigarraga combina la tradición agrícola con la industria y, sobre todo, con un sector hostelero y turístico estrechamente ligado a la sidra. Históricamente, los cultivos más característicos han sido la manzana y el maíz, siendo la primera la que adquiere mayor relevancia gracias a la arraigada tradición sidrera. Esta vinculación ha hecho que Astigarraga sea reconocida como la capital de la sidra vasca. Durante la temporada de sidrerías, que suele extenderse de febrero a mayo, la localidad recibe a numerosos visitantes que acuden a disfrutar de esta experiencia gastronómica. También posee un Museo de la Sidra y varios polígonos donde se ubican empresas industriales y de construcción.

Después de un importante esfuerzo a través de las numerosas montañas que configuran el entorno por el que he caminado durante muchas horas seguidas alcanzo la población de Hernani. Aparece documentada por primera vez en el año 1014 como denominación geográfica. En la Edad Media, Hernani fue adquiriendo importancia por su ubicación entre los ríos Urumea y Oria, formando parte de un valle que incluía lo que hoy son Donostia-San Sebastián, Urnieta, Lasarte y otros municipios limítrofes. No se conserva la carta-puebla original de Hernani (el documento de fundación), porque se destruyó en un incendio durante combates en 1332, según se recoge en fuentes municipales.

Hernani ha tenido fama de localidad resistente: por ejemplo, durante la Tercera Guerra Carlista (1874-1876) sufrió importantes bombardeos cuando tropas trataron de acercarse a San Sebastián.

Hernani tiene varios bienes patrimoniales (arquitectónicos, culturales, naturales) que reflejan su historia:
  • Casco histórico de Hernani: se conservan calles antiguas como la Kale Nagusia, la Torre de los Gentiles, la Casa Torre, Casa Egino, Aierdi-Arretxea, la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, la Casa Consistorial. También elementos como el humilladero de Santa Cruz, el lavadero de Leoka.
  • Museo Chillida-Leku: espacio creado por el escultor Eduardo Chillida en Hernani, con jardín de esculturas, legado artístico muy importante.
  • Viaducto-puente de Txingurri Txulo: forma parte del antiguo Camino Real de Coches, obra de ingeniería histórica que atraviesa parte del núcleo urbano.
La economía de Hernani ha pasado por transformaciones, de lo tradicional a lo industrial y luego hacia una mayor diversificación. Estos son los ejes más relevantes en la actualidad:
  • Industria: Es uno de los pilares más fuertes. Una de las empresas más representativas es la cooperativa Orona, líder en soluciones de movilidad vertical (ascensores, pasillos rodantes, etc.). Orona ha alcanzado recientemente ventas superiores a los 1.000 millones de euros, cientos de millones en facturación, y ocupa un lugar destacado en el mercado europeo.
  • En el presente año, Orona anunció una nueva planta en Hernani con una inversión de 60 millones de euros, que dará lugar a unos 150 nuevos empleos.
  • La industria en Hernani está diversificada: química, papelera (Papelera Guipuzcoana de Zicuñaga), componentes plásticos, envases, maquinaria, empresas pequeñas y medianas que complementan el tejido industrial.
  • Servicios: comercio, hostelería, servicios profesionales tienen también un peso notable, dada su proximidad a San Sebastián y la población local.
  • Tradición sidrera: aunque no tan famosa como Astigarraga, Hernani conserva una tradición en el cultivo de manzanas y en la producción de sidra, que tiene también valor cultural y turístico.
Las dificultades para encontrar alojamiento en Hernani me obligan a realizar un sobreesfuerzo hasta Andoain. Ya en la Prehistoria esta localidad estuvo poblada. Hay vestigios arqueológicos como el dolmen de Belkoain (época Neolítica-Bronce), los cromlechs de Eteneta II (Edad del Hierro), el poblado de Buruntza y el yacimiento de San Esteban de Goiburu, que incluye restos de época romana.

Durante la Edad Media Andoáin era conocida como la “universidad de Andoain” (una forma de agrupación local), y la población estaba dispersa en varios núcleos: Buruntza, Zumea, Goiburu, Sorabilla, etc. En 1615 el Rey Felipe III concedió el título de villa a Andoáin, lo que le proporcionó autonomía administrativa, libertad frente a la jurisdicción de Tolosa, y la participación en las Juntas Generales de Guipúzcoa. En los siglos XIX y XX sufrió los envites de las guerras carlistas (la Batalla de Andoáin fue en 1837) y vivió un proceso de industrialización. Aparecieron industrias papeleras, textiles, siderúrgicas, de alimentación, etc. También la llegada del ferrocarril impulsó su crecimiento. En el siglo XX hubo fuerte crecimiento demográfico, particularmente entre los años 1940-60, con inmigración y expansión urbana.

Andoáin cuenta con un patrimonio histórico, artístico y natural bastante rico para su tamaño:
  • Monumentos arqueológicos y megalíticos: Dolmen de Belkoain, Cromlechs de Eteneta II, Poblado de Buruntza, San Esteban de Goiburu con restos romanos. 
  • Iglesias y ermitas: Iglesia parroquial de San Martín de Tours, de estilo barroco. Ermita de Santa Cruz de Zumea. Ermita de San Esteban, en el barrio rural de Goiburu. Iglesia de San Martín de Tours de Sorabilla.
  • Elementos civiles y culturales: Casa Consistorial. Casa-Torre Izturitzaga. Casa-Berrozpe.
Tradicionalmente, la economía estaba basaba en la agricultura y la ganadería, ligada a los caseríos del entorno rural, así como los oficios artesanales. Con la industrialización, surgieron industrias como papeleras, textiles, siderúrgicas, agrícolas/alimenticias. Gracias a la energía hidráulica del río Leitzaran/Oria y las vías de transporte, estas actividades crecieron.

Hoy he podido comer un plato Estrella en esta zona de Gipuzkoa: cocido de alubia roja de Tolosa.

¡…nivel Dios…!

La jornada de hoy ha resultado especialmente dura, transcurriendo íntegramente por montañas, en un entorno rural de gran exuberancia. Me ha recordado en muchos momentos a mi estancia en los Apalaches. Mañana se prevé una etapa de la misma intensidad…

Uno es más que cero”

Un abrazo, 
Jon 

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domingo, 12 de octubre de 2025

125 - Irún



Queridos amigos,

Tal y como adelantaba en el post de ayer, hoy posiciono mi cuerpo e ilusiones en Irún, una ciudad situada en la comarca del Bajo Bidasoa, en Gipuzkoa, muy próxima a la frontera con Francia. En la época romana era conocida con el nombre de Oiasso, citada como ciudad de los vascones. Se han hallado restos arqueológicos romanos; entre ellos, zonas portuarias, termas y necrópolis vinculadas a aquella época.

A lo largo del tiempo la ciudad fue creciendo, con influencias tanto del reino de Castilla como del desarrollo de las fronteras del norte, por su situación estratégica. Con la llegada del ferrocarril en 1864, Irún se convierte en un punto clave de conexión entre España y Francia, tanto por tren como por carretera. Se establecen aduanas, lo que impulsa la ciudad como nodo comercial fronterizo. Irún posee un importante patrimonio histórico-cultural, con vestigios de distintas épocas. Dejo aquí reseña de los elementos más destacados:
  • Museo Romano Oiasso: alberga restos arqueológicos de la época romana, incluidos termas, necrópolis, etc.
  • Ermita de Santa Elena: que incluye una necrópolis romana.
  • Parroquia de Nuestra Señora del Juncal: con restos de termas romanas.
  • Casa Consistorial (Ayuntamiento), edificaciones civiles y palacios de los siglos XVII a XIX.
  • Isla de los Faisanes: pequeña isla en el Bidasoa, con relevancia fronteriza simbólica e histórica.
También los hornos de Irugurutzeta, el monte Aiako Harria, y conjuntos como el monumental de Urdanibia (palacio, ferrería, molino). Además, hay un constante esfuerzo institucional por recuperar el patrimonio: restauraciones, mejoras de acceso, musealización de restos, ayudas europeas para rehabilitación.

Irún es un municipio cuya economía se apoya en varios pilares, muy influenciados por su posición geográfica estratégica en la frontera y por la historia de comunicaciones. Estos son los más importantes:
  • Comercio fronterizo y aduanas
La frontera con Francia convierte a Irún en un punto natural de intercambio comercial. Las actividades relacionadas con aduanas, agentes aduaneros, transporte internacional, transitarios son muy relevantes.
  • Transporte y logística
La ciudad cuenta con infraestructuras ferroviarias, carreteras y estaciones que facilitan el tránsito de mercancías y personas hacia Francia y otros destinos. El transporte internacional, empresas de logística, almacenamiento son actividades destacadas.
  • Sector servicios
Muchas personas trabajan en servicios, comercio minorista, hostelería, administración pública, etc. Dada la función de Irún como cruce fronterizo, muchos servicios de apoyo (aduaneros, transporte, gestoría) tienen peso.
  • Industria ligera / actividades industriales
Aunque no es el motor tan dominante como el transporte y el comercio, hay presencia industrial (alrededores, zonas industriales), especialmente de empresas que requieren proximidad a vías de transporte y servicios de soporte
  • Turismo cultural / turismo local
Gracias al patrimonio romano (Oiasso), a la historia y a la naturaleza de la zona (montañas cercanas y proximidad a la costa).

Mención especial merece el Alarde de San Marcial, una de las tradiciones más emblemáticas de Irún. Esta fiesta se celebra cada año el 30 de junio, y conmemora la victoria del pueblo de Irún sobre las tropas francesas en la Batalla de San Marcial, ocurrida el 30 de junio de 1522. Aquel día, los iruneses lograron defender su ciudad, armados con más coraje que recursos, en una colina que desde entonces lleva el nombre de San Marcial, en honor al santo cuya festividad se celebra ese día.

La tradición del Alarde nace precisamente como un desfile militar en acción de gracias por esa victoria. El término "alarde" proviene del verbo "alardear", que en el contexto militar de la época significaba pasar revista o mostrar las armas. Desde entonces, se ha mantenido este acto simbólico que mezcla devoción religiosa, memoria histórica y espíritu festivo. Durante siglos, el Alarde ha ido evolucionando, pero siempre ha conservado su esencia: una marcha organizada que simula un antiguo ejército ciudadano, con compañías formadas por soldados, tambores, fusileros, mandos, abanderados y artillería, que recorren las calles de Irún en un ambiente de solemnidad y orgullo local.

El día del Alarde comienza con la diana a primera hora de la mañana, cuando las compañías recorren los barrios para anunciar el inicio de la jornada festiva. Luego, a mediodía, tiene lugar el alzamiento de la bandera, un momento muy emotivo que marca el inicio del desfile oficial.

Una ciudad para visitar y disfrutar de su historia, patrimonio y gastronomía…

Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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sábado, 11 de octubre de 2025

124 - Trayecto Irún a Santo Domingo de la Calzada (Presentación)

Queridos amigos:

Finalizado el Camino de Madrid —que une la capital de España con León— y atendidas las tareas terrenales que requerían mi presencia, inicio ahora la cuarta fase de este proyecto de regeneración política.

En esta ocasión recorreré un tramo más corto, de unos 200 kilómetros: el llamado Camino Vasco del Interior, también conocido como Camino de Baiona, una de las rutas jacobeas menos transitadas, pero con una profunda carga histórica, espiritual y cultural.

El camino comienza en Irún, en la frontera con Francia, y se adentra por el interior del País Vasco, atravesando localidades guipuzcoanas y alavesas, hasta llegar a La Rioja, donde se une al Camino Francés en Santo Domingo de la Calzada. Quien recorre esta vía puede disfrutar de la diversidad cultural de Euskal Herria, con su lengua, su gastronomía y su arquitectura tradicional, enmarcadas en un entorno natural de gran belleza: montañas, bosques, ríos y verdes valles que acompañan cada etapa.

El origen de esta ruta se remonta a la Alta Edad Media, tras el descubrimiento del sepulcro del Apóstol Santiago en el siglo IX. El Camino Vasco del Interior fue entonces una opción elegida por muchos peregrinos del norte de Europa que accedían a la península por Baiona, evitando así la dureza de los pasos pirenaicos occidentales y las amenazas de las incursiones musulmanas en la Meseta sur.

Durante los siglos XI y XII, en pleno auge del fenómeno jacobeo, esta vía adquirió gran relevancia. Ciudades como Irún, Hernani, Tolosa, Beasain o Vitoria-Gasteiz se convirtieron en hitos fundamentales del camino, albergando hospitales, monasterios y espacios de descanso para los caminantes.

Uno de los principales atractivos de esta ruta es su paso por antiguas calzadas romanas, caminos medievales y paisajes que aún conservan un sabor profundamente rural y auténtico.

Como en las rutas anteriores, este nuevo trayecto es también una oportunidad para conocer más de cerca la realidad cultural, social y política del país, al tiempo que intento sembrar, modestamente, semillas de conciencia allí por donde pase.

Al igual que en las anteriores rutas realizadas, en este viaje espero adquirir un mayor conocimiento de la cultura, patrimonio y situación del país, además de sembrar "semillas de conciencia" en los lugares por los que transite.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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sábado, 4 de octubre de 2025

123 - Las Palmas de Gran Canaria


Queridos amigos,

Durante estos días, en los que he hecho un alto en mi viaje por el país para ocuparme de algunos asuntos personales, he recalado por un tiempo en Las Palmas de Gran Canaria. De este modo, incorporo esta maravillosa ciudad a la lista de lugares que han formado parte de mi recorrido.

Las Palmas de Gran Canaria es la capital de la isla de Gran Canaria y una de las dos capitales de la comunidad autónoma de Canarias, junto con Santa Cruz de Tenerife. Fundada en 1478 por el capitán castellano Juan Rejón, la ciudad nació con la conquista de la isla por la Corona de Castilla. Desde sus orígenes, Las Palmas se convirtió en un enclave estratégico por su posición geográfica en el Atlántico, lo que le permitió ser punto clave en las rutas comerciales entre Europa, África y América durante los siglos XVI y XVII.

En sus primeros años, la ciudad fue escenario de enfrentamientos entre los conquistadores y la población aborigen canaria. Tras la incorporación de la isla a la Corona de Castilla, Las Palmas prosperó gracias a su actividad portuaria y comercial. Durante el Siglo de Oro español, fue un punto de paso importante para las expediciones rumbo a América. Sin embargo, también sufrió ataques piratas, como el del corsario neerlandés Pieter van der Does en 1599. En el siglo XIX, la apertura del puerto de La Luz impulsó definitivamente su desarrollo económico y urbano, convirtiéndola en el centro político, comercial y cultural del archipiélago oriental.

La ciudad cuenta con un valioso patrimonio histórico, especialmente en el barrio de Vegueta, el casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico. Allí destacan la Catedral de Santa Ana, el Palacio Episcopal, la Casa de Colón —museo dedicado a los viajes de Cristóbal Colón y a la relación de Canarias con el Nuevo Mundo—, y la Plaza de Santa Ana. Otros lugares de interés incluyen el Teatro Pérez Galdos, el Parque de Santa Catalina, el Castillo de la Luz y el Museo Canario, que alberga importantes restos arqueológicos de los antiguos habitantes de la isla. Además, la ciudad es conocida por su Carnaval, una de las fiestas más populares y coloridas de España.

La economía de la ciudad se basa principalmente en tres sectores:
  • Turismo: gracias a su clima suave todo el año, sus playas —como la famosa Playa de Las Canteras— y su oferta cultural y de ocio, la ciudad es uno de los destinos turísticos más importantes de Canarias.
  • Comercio y servicios: su papel como centro urbano principal de la isla le ha permitido desarrollar un sector terciario muy dinámico, con empresas, instituciones y centros comerciales.
  • Actividad portuaria: el Puerto de La Luz y de Las Palmas es uno de los más relevantes del Atlántico, especializado en reparaciones navales, transporte de mercancías, pesca y servicios a buques. Es también un lugar muy importante de visita para cruceros turísticos. y un punto clave de conexión entre Europa, África y América.
Esta ciudad forma parte de mi vida desde que la visité por primera vez en marzo de 2022, con motivo de la investigación para el libro que estoy escribiendo sobre un capitán de navío que vivió en una época profundamente dolorosa y marcada por grandes transformaciones en la sociedad española, europea y mundial, como fueron la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial y otros acontecimientos decisivos ocurridos, sobre todo, en la primera mitad del siglo XX. A lo largo de estos años he viajado a la isla en torno a una treintena de veces, y en cada visita he tenido la fortuna de sentir el cariño y la amistad de numerosas personas.

Quiero dejar aquí constancia de mi respeto y admiración hacia doña Pilar Hernandorena, fallecida el pasado mes de diciembre a los 87 años. Pilar fue mi puerta de entrada a la isla, mi amiga y confidente, y la persona que me facilitó buena parte de la información sobre su padre, el Capitán Steve. De ella puedo decir que fue una mujer leal, honesta, luchadora —como buena vasca—, inteligente y generosa. Hablábamos con mucha frecuencia, y su recuerdo sigue muy presente dentro de mí.

La vida nunca se va,
se esconde en las palabras dichas,
en los abrazos,
en los sueños,
en los recuerdos,
y en el amor de quienes te conocimos.
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D.E.P. mi querida Pilar


¿Alguien se anima a compartir alguna jornada conmigo?
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11/09 Sábado……….(Sin definir)
12/09 Domingo…….(Sin definir)
13/09 Lunes…………(Sin definir)
14/10 Martes...…….(Sin definir) 
15/10 Miércoles......(Sin definir)
16/10 Jueves….....…(Sin definir) 
17/09 Viernes…...…(Sin definir)

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon


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