CAPTACIÓN DE FIRMAS PARA LA REGENERACIÓN POLÍTICA EN ESPAÑA: 1. Abolición del actual Régimen de Aforamientos.... 2.Fijar la edad penal en 16 años.... 3.Eliminación prescripción de los delitos graves.... 4.Mejora Sistema de Pensiones.... 5.Modificación Sistema de Ayudas Sociales.... 6.Modificación Sistema Electoral.... 7.Eliminación asignaciones económicas a las Centrales Sindicales.

domingo, 26 de octubre de 2025

138 - Munitibar / Mendata / Gernika


Queridos amigos,

Después de la exigente jornada de ayer, el día de hoy se presenta más amable, con un recorrido de menor longitud y desnivel acumulado. Tras asistir al oficio de Laudes en la iglesia, emprendo el camino hacia la primera de las localidades que visitaré hoy: Munitibar.

Oficialmente Munitibar-Arbatzegi Gerrikaitz, este es un pequeño municipio de apenas medio millar de habitantes situado en la comarca de Lea-Artibai, en el noreste de la provincia de Bizkaia. Rodeado de montes, bosques y prados, se asienta en el valle del río Lea, en un entorno natural de gran belleza.

El actual municipio nació en 1882, fruto de la fusión de dos antiguas anteiglesias: Arbatzegi-Gerrikaitz y Munitibar. Ambas localidades existían ya en la Edad Media y formaban parte de la Merindad de Markina, dentro del Señorío de Bizkaia. En tiempos medievales, su población se dedicaba principalmente a la agricultura, la ganadería y al trabajo del hierro, aprovechando la abundancia de agua y madera de la zona.

Durante las Guerras Carlistas (siglo XIX), el valle de Lea fue escenario de diversos enfrentamientos, y en Munitibar se refugiaron tanto tropas como población civil. La unión administrativa de las dos anteiglesias vino poco después de esos conflictos, buscando una gestión más eficiente y una identidad común.

El patrimonio de Munitibar es notable para su tamaño. Destaca la Iglesia de San Vicente Mártir, un magnífico ejemplo del gótico vasco. También merece atención la Casa Consistorial, edificio de piedra del siglo XIX, y varios caseríos tradicionales (baserriak), que reflejan la arquitectura rural vasca en su forma más auténtica.

Cerca del núcleo urbano, en la ribera del Lea, se encuentra el Molino de Bengolea, restaurado y conservado como testimonio de la importancia que tuvo la molienda de grano y el aprovechamiento hidráulico en la economía local.

La vida en Munitibar siempre ha estado estrechamente ligada al campo. La agricultura y la ganadería han sido históricamente las principales fuentes de sustento, aunque en las últimas décadas muchos habitantes trabajan en los sectores industrial y de servicios en municipios cercanos como Markina-Xemein o Gernika. La explotación forestal (especialmente de pino) y la producción de derivados lácteos continúan siendo actividades destacadas.

Una anécdota interesante es que, durante siglos, las dos partes del municipio —Munitibar y Arbatzegi-Gerrikaitz— mantuvieron cierta rivalidad amistosa, hasta el punto de que cada una tenía su propia iglesia y fiestas patronales. Tras la unión en el siglo XIX, se decidió alternar los festejos y compartir las tradiciones, creando una identidad común que aún hoy se celebra con orgullo.

De camino a Gernika visito Mendata, una pequeña población rural con apenas cuatro centenares de habitantes y conformada por las barriadas de Olabe, Marmiz y Albiz.

¿Quien no ha oído hablar de Gernika?, me pregunto. Sin duda alguna, estoy en el corazón histórico de Bizkaia. Esta es una villa emblemática, tanto por su valor histórico como por su carga simbólica en la identidad vasca. Fundada oficialmente en 1366 por Don Tello, señor de Bizkaia y hermano del rey Enrique II de Castilla. La fundación se inscribe dentro del proceso de creación de villas con fueros durante la Edad Media, con el fin de reforzar la autoridad del señorío y promover la actividad comercial.

Desde su origen, Gernika adquirió un papel fundamental en la vida política del Señorío de Bizkaia. En la cercana Casa de Juntas, los representantes de los distintos concejos vizcaínos se reunían bajo el Árbol de Gernika, símbolo de las libertades forales vascas. Bajo sus ramas, los señores de Bizkaia —y más tarde los reyes de Castilla y España— juraban respetar los fueros y privilegios del territorio.

Este rito se mantuvo hasta el siglo XIX, y aunque las instituciones forales fueron abolidas en 1876 tras la Tercera Guerra Carlista, el Árbol de Gernika siguió siendo un emblema de la identidad vasca y de la defensa de las libertades históricas. Hoy, la Casa de Juntas es la sede del Parlamento de Bizkaia, y en sus jardines se conserva el actual Árbol de Gernika, descendiente directo del original.

El nombre de la ciudad ha quedado grabado en la memoria colectiva mundial por el trágico bombardeo sufrido el 26 de abril de 1937, durante la Guerra Civil Española. El ataque aéreo, llevado a cabo por la Legión Cóndor alemana en apoyo al bando franquista, destruyó gran parte de la ciudad y causó centenares de víctimas civiles. El suceso inspiró a Pablo Picasso su célebre cuadro Gernika, convertido desde entonces en un símbolo universal contra la barbarie y la guerra.

El patrimonio de Gernika es extenso y profundamente ligado a la historia del pueblo vasco. En primer lugar, destaca el Árbol de Gernika, roble bajo el cual los señores de Bizkaia juraban respetar los fueros vascos. Este árbol —símbolo de los vascos— y la Casa de Juntas, edificio que alberga el Parlamento foral de Bizkaia, representan la tradición democrática e identitaria de Euskadi.

Señalar también por su importancia los siguientes elementos patrimoniales:
  • La Iglesia de Santa María, de estilo gótico, con una imponente estructura.
  • El Museo de la Paz, dedicado a la memoria del bombardeo y a la promoción de la cultura de la paz y los derechos humanos.
  • El Museo Euskal Herria, ubicado en el Palacio Alegría, que ofrece una visión completa de la historia, la cultura y las costumbres del País Vasco.
La economía de Gernika se ha transformado a lo largo de las décadas. Tradicionalmente agrícola y ganadera, hoy en día, se sustenta principalmente en tres pilares:
  • Industria y servicios, con especial presencia de empresas metalúrgicas, mecánicas y tecnológicas situadas en el entorno del Parque Empresarial de Gernika.
  • Turismo cultural, impulsado por el interés histórico y simbólico del lugar, así como por su proximidad a la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, declarada por la UNESCO.
  • Comercio local y hostelería, que dinamizan la vida económica de la villa y contribuyen a mantener un equilibrio entre modernidad y tradición.
A mí llegada he tenido la oportunidad de ver la villa foral engalanada y preparada para un evento de primer nivel, a celebrar mañana lunes, día 27. Cada año, el último lunes de octubre, Gernika se convierte en el epicentro de la tradición rural vizcaína con la celebración de su célebre Feria del Último Lunes de Octubre (Gernikako Azken Astelehena). Lo que en su origen fue un sencillo mercado de ganado se ha transformado, con el paso de los siglos, en una de las ferias agrícolas y ganaderas más emblemáticas del País Vasco.

Desde primeras horas de la mañana, las calles del casco urbano se llenan de puestos en los que productores locales ofrecen lo mejor del campo y la huerta: quesos, miel, pan, sidra, txakoli, verduras, frutas, embutidos y una gran variedad de productos artesanales. Los concursos de ganado y las degustaciones populares conviven con las exhibiciones de bueyes, las actuaciones de bertsolaris y los concursos agrícolas que premian la calidad y el esmero de los productores.

La feria no es solo un escaparate del mundo rural, sino también una jornada festiva que atrae a decenas de miles de visitantes de toda Euskadi. El ambiente se impregna de música, de olores a talo recién hecho y de conversaciones en euskera que dan vida a una tradición profundamente enraizada en la identidad del pueblo vasco.

El Último Lunes de Octubre en Gernika es, en definitiva, una cita donde se entrelazan historia, cultura y vida cotidiana; una celebración que mantiene viva la esencia del mundo rural en pleno corazón de Bizkaia.

El destino ha llevado mi persona hasta Pozueta, un barrio del municipio de Muxika, en pleno entorno rural, donde me hospedo en un espléndido caserío vasco, parte del cuál ha sido reconvertido en Casa Rural y Albergue Turístico. Aquí comparto la vida por un tiempo con cinco personas de diferentes lugares de Europa.

La jornada ha resultado más dura de lo esperado, sobre todo por la lluvia, presente con mayor o menor intensidad, durante toda la mañana…

“Uno es más que cero”

Un abrazo, 
Jon 

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