CAPTACIÓN DE FIRMAS PARA LA REGENERACIÓN POLÍTICA EN ESPAÑA: 1. Abolición del actual Régimen de Aforamientos.... 2.Fijar la edad penal en 16 años.... 3.Eliminación prescripción de los delitos graves.... 4.Mejora Sistema de Pensiones.... 5.Modificación Sistema de Ayudas Sociales.... 6.Modificación Sistema Electoral.... 7.Eliminación asignaciones económicas a las Centrales Sindicales.

viernes, 8 de agosto de 2025

086 - Araia


Queridos amigos,


Recompuesto el cuerpo tras el gran esfuerzo realizado en el día de ayer, hoy abordaré un recorrido por el corazón del País Vasco, caminando a través de uno de los tramos más emblemáticos de la Vía Ignaciana, el comprendido entre el Monasterio de Arantzazu y la localidad alavesa de Araia, una etapa que combina belleza natural, historia y recogimiento.

De inicio, el camino asciende hacia los pasos de montaña que separan Gipuzkoa de Álava. La ruta transcurre entre bosques de hayas y robles, senderos de piedra, prados verdes y abruptos relieves calcáreos. Esta parte del trayecto es exigente, pero también profundamente inspiradora, ya que ofrece soledad y silencio ideales para la reflexión personal, al estilo del propio San Ignacio.

Después de reponer fuerzas en la fonda de Urbia, próxima a la bella ermita del mismo nombre, oriento mi cuerpo hacia el túnel de San Adrián, una antigua calzada medieval tallada en la roca, es uno de los hitos históricos y paisajísticos más destacados del recorrido. Este paso natural ha sido utilizado desde hace siglos por pastores, comerciantes y peregrinos, y hoy conecta simbólicamente el mundo interior del caminante con el horizonte abierto hacia nuevos comienzos y experiencias.

Llega el momento -por fin- de dejar atrás las cumbres y emprender el descenso hacia tierras alavesas, donde el paisaje se va suavizando. Pesa el cansancio cuando finalmente se llega a Araia, una localidad situada en un valle tranquilo rodeado de montañas. Aquí el peregrino encuentra un merecido descanso y la posibilidad de reponer fuerzas, tanto físicas como espirituales. Araia, con su ambiente rural y su hospitalidad, representa una pausa acogedora en el largo camino hacia Barcelona.

Araia, capital del municipio de Asparrena, aparece mencionada ya en el siglo XI en el Boto de San Millán como “Harhahia”. Su ubicación estratégica la convirtió en un punto clave tanto en la calzada romana que conectaba Burdeos con Astorga, como en el camino medieval de peregrinación y comercio que atravesaba el túnel de San Adrián.

En la Edad Media también existía en su entorno un castillo defensivo, conocido como Marutegui o Murutegui, construido por el rey García Íñiguez de Pamplona en el siglo VIII para proteger la frontera y controlar las rutas comerciales.

Durante el siglo XIX, Araia se transformó profundamente con la instalación de la Fábrica de Hierros de San Pedro de Araia (fábrica de Ajuria), la primera siderúrgica en Álava y segunda en el País Vasco. Esta industria, fundada en 1848, impulsó el crecimiento demográfico y económico del pueblo, cuya población se triplicó en pocas décadas. La fábrica fue pionera en innovación industrial, siendo una de las primeras en instalar un horno eléctrico de inducción en España, allá por el año 1906.

La localidad cuenta con un rico patrimonio material: iglesia Parroquial de San Pedro (XV–XVI), ermita de Andra Mari (Asunción), del siglo XVIII, ermita románica de San Juan de Amamio, del siglo XII, Casa Consistorial (1771), barroca, con el escudo de la Hermandad de Asparrena y conserva la “carta executoria” de los Reyes Católicos, y el Castillo de Marutegui, hoy en ruinas, declarado recientemente Zona Arqueológica.

Añadir otros elementos de importancia, como son: el kiosco de música (1918), fuentes públicas, frontón, el palacio de la familia Ajuria, antiguos talleres, y yacimientos arqueológicos como Kukuma y el nacedero del río Zirauntza.

Quiero dejar en esta web una reseña muy positiva sobre el restaurante Umandi (Umandi Jatetxea). Ofrece una excelente cocina tradicional, elaborada con mimo y calidad, y un trato por parte del personal que destaca por su amabilidad y profesionalidad. Todo un lujo. Un lugar para volver.

Mañana me espera otra jornada difícil. Debo ascender a la Sierra de Urbasa, y lo haré con la incertidumbre de no tener aún un lugar donde dormir. Dejaré que el destino disponga…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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