CAPTACIÓN DE FIRMAS PARA LA REGENERACIÓN POLÍTICA EN ESPAÑA: 1. Abolición del actual Régimen de Aforamientos.... 2.Fijar la edad penal en 16 años.... 3.Eliminación prescripción de los delitos graves.... 4.Mejora Sistema de Pensiones.... 5.Modificación Sistema de Ayudas Sociales.... 6.Modificación Sistema Electoral.... 7.Eliminación asignaciones económicas a las Centrales Sindicales.

sábado, 23 de agosto de 2025

101 - Alcarràs / Lleida / Alcoletge


Queridos amigos,


Antes de partir y mientras desayuno, comparto un tiempo de conversación con Araceli, la dueña del Hostal Trevol donde he estado alojado esta noche. Quiero dejar aquí testimonio de su ayuda y amabilidad hacia mi persona.

Dejar atrás Fraga no es sencillo. La falta de señalización, el desnivel ascendente y los kilómetros flanqueados por pabellones industriales convierten el inicio de la jornada en un tramo poco amable. A todo ello se suma el ruido persistente de la autopista A-2, que discurre en paralelo —como una presencia inseparable— a la Vía Ignaciana en esta parte del trayecto.

Tras varias horas serpenteando entre plantaciones agrícolas, viales y polígonos industriales, efectúo la primera escala del día: Alcarràs, provincia de Lleida.

Esta ciudad, cuyo topónimo aparece ya en el siglo XII como «Alcarraz», tuvo su origen en una población islámica y se consolidó en torno a un castillo y una iglesia. Fue conquistada por el conde Armengol VI de Urgel entre 1147 y 1148. En el siglo XVII quedó especialmente desolada tras la Guerra de los Segadores y la ocupación francesa, que inutilizó su castillo. A comienzos del XVIII, bajo los duques de Solferino, el lugar recuperó parte de su importancia, formándose el ayuntamiento hacia 1721.

La Guerra de los Segadores fue una revuelta popular catalana que tuvo lugar entre 1640 y 1652, provocada por el abuso de las tropas reales y la política centralizadora del conde-duque de Olivares durante la Guerra de los Treinta Años. Los campesinos se sublevaron, entrando en Barcelona en junio de 1640, lo que llevó a la Diputación del General, bajo Pau Claris, a poner a Cataluña bajo protección de Francia. La guerra culminó con la firma del Tratado de los Pirineos en 1659, que cedió el Rosellón y otras comarcas catalanas a Francia.

La localidad, históricamente irrigada por el antiguo Canal de Piñana, incorporó en el siglo XX las aguas del Canal de Aragón y Cataluña, lo que fortaleció significativamente su agricultura de regadío.

Hay que señalar VºBº principales elementos patrimoniales:
  • La Parroquia de la Asunción de María. Edificada entre 1760 y 1765.
  • Restos del castillo. Solo se conservan fragmentos de muralla y una cisterna del siglo XV, cuyas aguas se creía que tenían propiedades curativas.
  • Centro de Interpretación del Mundo Rural (El Fossar). Inaugurado en 2015, muestra herramientas tradicionales del campo: arados, hoces, trillos, bozales, rejas, etc. Es una ventana al pasado agrícola de la zona.
  • Encina centenaria. Este majestuoso Quercus ilex de unos 150 años, de aproximadamente 8 m de altura y copa de 10 m de diámetro, preside las afueras de Alcarràs y está representada en su escudo.
  • Viviendas y arquitectura. Destacan la Casa Montagut, viviendas burguesas como Ca l’Hereu y Can Calistro.
  • Masías y espacios rurales. En las afueras sobresalen el Mas de Volta (refugio de piedra seca para jornaleros) y la Casa Vallmanya (siglo XV), vinculada al presidente Francesc Macià.
  • Circuito de velocidad. El Circuito de Alcarràs, inaugurado en mayo de 2007, es el único en la provincia.
La base económica de Alcarràs ha sido desde siempre la agricultura —tanto de secano como de regadío— combinada con la ganadería (bovina, ovina, porcina y avícola). El canal de irrigación favorece cultivos intensivos, complementados hoy día con una red de polígonos industriales enfocados al sector agroalimentario y servicios.

Diversos testimonios reflejan un cambio de paradigma: la agricultura tradicional (especialmente de fruta dulce) ha disminuido, mientras que los cereales y almendros han crecido, por ser más rentables y mecanizables. Muchos jóvenes agricultores han abandonado el oficio por su baja rentabilidad.

El pueblo saltó a la fama con la película Alcarràs (2022), dirigida por Carla Simón. Esta cinta, rodada con actores no profesionales —vecinos del municipio—, retrata el conflicto entre la agricultura tradicional (melocotones) y la presión de proyectos como parques solares. La película ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín, atrayendo atención sobre la vida rural y las tensiones en el campo. Un tema de actualidad…

En el tiempo que permanezco en esta localidad, conozco a dos mujeres de Barcelona. Pronto entablamos conversación, terminando por explicarles el proyecto de regeneración política que estoy llevando a cabo por todo el país. Ante ellas, me presento como un agricultor, alguien que va esparciendo semillas de conciencia allá por donde pasa.

Todavía queda un buen trecho hasta la ciudad de Lleida, y aún no he conseguido el alojamiento que necesito. Tras numerosas llamadas telefónicas, de forma inesperada consigo finalmente un lugar donde pasar la noche, en una localidad situada a 7 km al noreste de la capital. Recibo este logro como una auténtica liberación.

Lleida es una ciudad con raíces que se remontan a la Edad del Bronce, inicialmente habitada por los ilergetes, que la llamaban Iltirta. Bajo el dominio romano pasó a llamarse Ilerda, adquiriendo la condición de municipio en la época del emperador Augusto.

Entre los años 716–719 fue ocupada por los sarracenos hasta su reconquista en 1149 por Ramón Berenguer IV y Ermengol VI, año en que también recibió la Carta de Población, también llamada carta puebla o carta de repoblación, un documento jurídico que, durante la Edad Media, concedía ciertos derechos y privilegios a un grupo de personas para que poblaran y organizaran una zona determinada —generalmente un territorio recientemente conquistado o despoblado. En 1300, Jaime II fundó el Estudio General de Lleida, la primera universidad catalana y tercera española tras Palencia y Salamanca. Durante el siglo XVIII, bajo el reinado de Carlos III, se construyó la Catedral Nueva tras el cierre al culto de la Seo Vieja. El ferrocarril llegó en 1860, marcando el inicio de la expansión urbana.

El patrimonio de esta ciudad es abultado. Mencionaré lo más destacable:
  • Seo Vieja (Seu Vella). Construida entre los siglos XIII y XV en estilos románico y gótico, situada en el Turó de la Seu Vella, desde donde domina la ciudad. Fue usada como cuartel militar a partir de 1707.
  • Turó de la Seu Vella. Promontorio histórico que alberga la Seo Vieja, las murallas, la Canónica y el Castillo de la Zuda. Está en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial.
  • Catedral Nueva (Seu Nova). Estilo neoclásico con influencias barrocas, construida entre el siglo XVII y XVIII, supuso el traslado del culto desde la Seo Vieja.
  • Eje Comercial (Carrer Major). Con más de 3,5 km peatonales y más de 450 tiendas, es uno de los ejes comerciales más largos de Europa.
  • Palacio de la Paeria. Sede histórica del ayuntamiento con valor histórico-artístico .
Lleida destaca por ser un gran centro de servicios: asistencia hospitalaria, educación, cultura y ocio —servicios que cubren no solo su provincia, sino también zonas aragonesas colindantes. Ademas, es un nudo de comunicaciones clave: conectada por autopistas (A2, AP2, A22, A14), tren de alta velocidad, transporte regional, aeropuerto en Alguaire y autobuses urbanos e interurbanos.

Según la información disponible, el sector servicios emplea al 71,4 % de la población activa, seguido por la industria (13,1 %), construcción y agricultura (4,2 %). El turismo cultural también es clave, con más de 268.000 pernoctaciones anuales. Lleida acoge el popular L’Aplec del Cargol, fiesta gastronómica de interés nacional, donde el protagonista principal es el caracol, que se cocina y se come en grandes cantidades.

Ha sido realmente agotador cumplir el tramo extra de 7 km hasta el municipio de Alcoletge, lo que eleva el recorrido total de hoy a 41 km. Una vez en mi destino, soy amablemente recibido por José Antonio, quien estoicamente aguardaba mi llegada.

Alcoletge aparece mencionado por primera vez en 1118, cuando Ramón Berenguer III recibió el castillo de Alcoletge de manos del almorávide Ibn Hilal, de quien deriva el nombre (al Kolaia, “el castillejo”). Se asienta sobre lo que posiblemente fuera una aldea visigoda, base del posterior núcleo musulmán. En 1168 ya se documenta la parroquia y, en 1200, el territorio formaba parte de Lleida.

Durante la guerra de los Segadores, el castillo fue destruido y el santuario, saqueado; en 1665 el lugar aparece deshabitado. La Guerra de Sucesión provocó una nueva destrucción y despoblación en 1707. En 1719, el Ayuntamiento de Lleida designó un alcalde para la jurisdicción, marcando el origen del municipio independiente.

Antes de la Edad Media, ya existía ocupación en zonas elevadas como el Tossal de la Nora y el Tossal dels Morts: hallazgos del Bronce y materiales íberos confirman presencia humana.

Los principales elementos patrimoniales del municipio son la iglesia parroquial de Sant Miquel (San Miguel Arcángel), erigida en el siglo XVIII, y el Centro de Interpretación del Patrimonio de la Guerra Civil “Ermengol Piró”, precisamente el lugar donde me alojo esta noche. Este es el único centro dedicado al Frente del Segre y funciona como epicentro de conservación y difusión histórica del municipio. Exhibe documentación, reconstrucciones (como la antigua escuela republicana y un horno de pan de 1900), exposiciones y visitas guiadas a los vestigios bélicos en los tossals. Alcoletge conserva numerosas estructuras militares de la Guerra Civil, como trincheras, búnkers y observatorios en el Tossal dels Morts y el Tossal de la Nora. Se han restaurado y se pueden visitar mediante rutas patrimoniales promovidas por el ayuntamiento.

Al igual que otros pueblos del entorno, la agricultura es su base económica. Se cultivan principalmente frutales (perales y manzanos), en parcelas de regadío, gracias a acequias como la de Fontanet, del Segre y del canal d’Urgell. 1 100 ha cultivadas representan dos tercios del municipio.

Aunque el esfuerzo realizado en el día de hoy me ha pasado factura, siento que ya puedo tocar con la mano el Monasterio de Montserrat…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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