Queridos amigos,
Hoy inicio una jornada de considerable longitud visitando un hilo de pequeños pueblos o aldeas, entre ellos: Vergós, San Pedro dels Arquells, Sant Antolí i Vilanova, Santa María del Camino y Jorba, esta última con mayor entidad. El paisaje también ha cambiado: las amplias extensiones de cultivos y las plantas de tratamiento industrial que dominaban el entorno han dado paso a zonas arboladas y montañosas.
Jorba es un pequeño municipio situado en la comarca de la Anoia, en la provincia de Barcelona. Su historia se remonta al periodo medieval, aunque existen indicios de presencia humana desde tiempos más antiguos. Durante la Edad Media, adquirió importancia gracias a su castillo, documentado ya en el siglo XI. Este castillo fue clave en la defensa del territorio fronterizo entre los condados catalanes y al-Andalus durante la expansión cristiana. A lo largo de los siglos, Jorba fue un enclave feudal, bajo la influencia de diferentes linajes nobiliarios. La villa creció alrededor del castillo y la iglesia, configurando un núcleo urbano con características típicamente medievales.
El patrimonio del municipio refleja su pasado feudal. El Castillo de Jorba, aunque en estado ruinoso, aún domina el paisaje desde una colina que ofrece vistas panorámicas de la comarca. Es un vestigio importante del sistema defensivo medieval catalán. Acompañan a la fortaleza, la iglesia de Sant Pere, antiguos molinos harineros, y construcciones agrícolas (bordas y masías), testimonio del pasado agrícola del municipio.
En lo que respecta de la economía, Jorba ha desarrollado una zona industrial que acoge empresas de transporte, logística y manufactura ligera.
En este último tramo, ya en la periferia de Igualada, conozco a Salvador. Yo camino por la acera cuando él pasa en su coche. Me saluda con un toque de claxon, pero hace algo más: unos metros más adelante se detiene, baja del automóvil y se acerca para entregarme un pequeño llavero que simboliza la amistad, un gesto entrañable. Permanecemos un buen rato conversando sobre las rutas jacobeas, algunas de las cuales él también ha recorrido. Antes de despedirnos con un abrazo, le doy mis datos de contacto para que pueda seguir el proyecto que me lleva a recorrer toda España, un impulso de regeneración política que también he tenido la oportunidad de compartir con otras personas a lo largo del día.
¡Gracias Salvador!
Igualada es una ciudad catalana situada en la comarca de la Anoia, en la provincia de Barcelona. Su origen se remonta al siglo X, cuando comenzó a desarrollarse como un pequeño núcleo agrícola y comercial en un punto estratégico del interior de Cataluña, cercano a rutas comerciales que unían Barcelona con Lleida y Zaragoza. A lo largo de la Edad Media, fue creciendo en importancia gracias a su mercado y a la protección de los señores feudales, convirtiéndose en un centro relevante de la región.
Durante los siglos XVIII y XIX, la ciudad vivió un notable impulso económico con la llegada de la industrialización, especialmente en los sectores textil y del curtido de pieles. Esta actividad marcó profundamente la identidad urbana y social de Igualada, situándola como uno de los referentes industriales de Cataluña durante esa época.
El patrimonio de Igualada refleja tanto su historia medieval como su pasado industrial. Entre los elementos más destacados se encuentran:
- La Basílica de Santa María. Un edificio gótico del siglo XVII, situado en el centro histórico.
- El Rec d’Igualada. Canal artificial medieval que abastecía de agua a las antiguas curtidurías. Hoy forma parte de un itinerario cultural y turístico, conocido como el Rec.0, donde se realizan eventos que combinan moda, patrimonio industrial y creatividad.
- El Museo de la Piel de Igualada y Comarcal de la Anoia. Ubicado en una antigua fábrica de curtidos, el museo ofrece una visión completa de la evolución de la industria de la piel y su impacto en la ciudad.
- El Cementerio Viejo de Igualada. Obra del arquitecto modernista Josep Maria Porcioles, es un ejemplo notable de arquitectura funeraria.
En la actualidad, Igualada se ha diversificado económicamente, incorporando sectores como el comercio y los servicios. Gana terreno día a día el turismo cultural e industrial. Gracias a su patrimonio histórico y a iniciativas como el Rec.0 Experimental Stores, Igualada atrae cada vez más visitantes interesados en la arquitectura industrial y la moda.
Mañana será un día muy especial para mí. Llegar al Monasterio de Montserrat, tras muchos días de camino desde la Basílica de San Ignacio de Loyola, en Azpeitia (País Vasco), será una recompensa inmensa y emocionante que dará sentido a cada dificultad superada a lo largo del trayecto.
“Uno es más que cero”
Un abrazo,
Jon
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