CAPTACIÓN DE FIRMAS PARA LA REGENERACIÓN POLÍTICA EN ESPAÑA: 1. Abolición del actual Régimen de Aforamientos.... 2.Fijar la edad penal en 16 años.... 3.Eliminación prescripción de los delitos graves.... 4.Mejora Sistema de Pensiones.... 5.Modificación Sistema de Ayudas Sociales.... 6.Modificación Sistema Electoral.... 7.Eliminación asignaciones económicas a las Centrales Sindicales.

jueves, 11 de septiembre de 2025

109 - Colmenar Viejo / Manzanares el Real


Queridos amigos,

Afortunadamente, ha quedado atrás el escenario urbano por el que me moví ayer. Conforme avanzo hacia el norte, el entorno se vuelve más acogedor y la naturaleza gana protagonismo. Tras apenas tres horas de caminata, alcanzo Colmenar Viejo, la primera de las localidades que visitaré hoy.

Al llegar, entablo conversación con dos hombres próximos a la jubilación que se interesan por mi persona y lo que estoy haciendo. Con ellos permanezco un buen rato hablando de nuestras respectivas vidas y del proyecto de regeneración política que impulsa mi persona por España.

Esta localidad cuenta con una población aproximada de 60.000 habitantes. La primera mención documentada de Colmenar Viejo data de finales del siglo XI, tras la conquista de la actual provincia de Madrid por Alfonso VI. A lo largo de los siglos, el municipio ha sido testigo de diversos acontecimientos históricos y ha evolucionado desde una pequeña aldea medieval hasta convertirse en una importante villa. De entre su patrimonio, señalar:
  • Basílica de la Asunción de Nuestra Señora: Construida entre finales del siglo XV y mediados del XVI. Su retablo mayor, realizado entre 1560 y 1583, es una de las obras más notables del arte castellano de su época. El haber madrugado me ha permitido asistir a la misa mayor, concelebrada por tres sacerdotes.
  • Ermita de Nuestra Señora de los Remedios: Situada a unos cinco kilómetros del centro urbano, alberga la imagen de la patrona de Colmenar Viejo. La construcción actual data del siglo XIV, con ampliaciones en el XVII y reformas en el siglo XIX.
  • Yacimientos arqueológicos: Destacan los encontrados del periodo hispano-visigodo, como Fuente del Moro, Remedios, Navalvillar y Navalahija. Estos yacimientos ofrecen una visión única de las primeras ocupaciones humanas en la zona.
  • Molinos y batanes de El Grajal: Ubicados en el río Manzanares, datan desde el siglo XVII hasta el XIX. Los molinos se dedicaban a la obtención de harina a partir de los cereales cultivados en la zona; y los batanes, al tratamiento de la lana que proporcionaba la abundante cabaña ovina. Una industria que marcó la economía local durante siglos.
Un batán es una máquina hidráulica, utilizada principalmente en la industria textil, que sirve para golpear los tejidos de lana, como mantas o abrigos, para hacerlos más compactos, densos y resistentes mediante el proceso de abatanado. Estas máquinas aprovechaban la energía del agua para mover mazos de madera que golpeaban los tejidos, transformando un material tosco en uno más homogéneo y duradero.

Históricamente, la economía de Colmenar Viejo ha estado basada en la ganadería (cría de ganado ovino y caprino, especialmente en la producción de lana y carne), la agricultura y la industria textil. En tiempos más recientes, el municipio ha experimentado un crecimiento urbanístico y una diversificación de actividades económicas, con un aumento en los sectores de servicios, comercio y turismo.

El tramo hasta finalizar la jornada en Manzanares el Real discurre a través de vías pecuarias y montaña sin ningún tipo de servicios. Está localidad de algo más de 9.000 habitantes se halla situada al norte de la Comunidad de Madrid, en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

Sus orígenes se remontan al siglo XIII, en el contexto de la repoblación de La Mancha. A finales del siglo XIV, el rey Juan I cedió parte del territorio a Don Pedro González de Mendoza, iniciando la vinculación de la familia Mendoza con la villa. Durante los siglos XV y XVI, bajo el dominio de los Mendoza, el municipio vivió su máximo esplendor. Manzanares el Real alberga un valioso patrimonio histórico y natural:
  • Castillo de los Mendoza: Construido en el siglo XV, es uno de los castillos mejor conservados de la Comunidad de Madrid y símbolo del poder de la familia Mendoza, una fortaleza que aún conserva su esplendor medieval.
  • La Pedriza: Parte del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, un paraje natural de gran belleza, conocido por sus formaciones rocosas y rutas de senderismo.
  • Embalse de Santillana: Situado junto al castillo, ofrece un espléndido paisaje y es ideal para actividades al aire libre.
  • Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de las Nieves: Construida entre finales del siglo XV y mediados del XVI.
El municipio también ha sido escenario de diversas producciones cinematográficas, lo que le ha valido el reconocimiento como “un pueblo de cine”.

La economía de Manzanares el Real se sustenta en una combinación de actividades tradicionales, como la agricultura y la ganadería, junto con el turismo. Su patrimonio histórico y natural, unido a la proximidad con Madrid, constituye una de las principales fuentes de ingresos para la localidad.

Hoy me alojo en “La Encomienda de RayyRosa”, un remanso de paz a los pies de la Sierra de Guadarrama, con vistas al embalse de Santillana. Aquí soy amablemente atendido por Rosa y Ray, compartiendo con cariño un trozo de nuestras vidas. ¡Muchas gracias!

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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miércoles, 10 de septiembre de 2025

108 - Madrid / Tres Cantos


Queridos amigos,

Hoy me pongo en camino con la ilusión propia de quien se enfrenta a un nuevo reto. Como ya he comentado en otras ocasiones, recorrer una ciudad cargando con la mochila no es precisamente lo más agradable, y menos aún en una urbe tan grande como Madrid.

El Camino de Madrid arranca en la plaza de Santiago, en pleno centro histórico de la Villa y Corte. Bien puede parecer un inicio descorazonador, ya que gran parte del recorrido supone sortear un rosario interminable de calles, paseos y avenidas, siempre hacia el norte. El asfalto, el tráfico y el ruido hacen que esta primera etapa resulte muy exigente para cubrir los 26 kilómetros que separan el punto de partida de Tres Cantos.

¿Qué puedo decir de Madrid que el lector no sepa? Haré un poco de historia. Sus orígenes se remontan a la época musulmana, cuando en el siglo IX el emir Mohamed I de Córdoba mandó construir una fortaleza en el emplazamiento del actual Palacio Real. Este asentamiento, conocido como Mayrit, se levantó para controlar los accesos a la meseta. Tras la conquista cristiana en 1085 por Alfonso VI, Madrid fue consolidando su importancia dentro del reino de Castilla. Sin embargo, no fue hasta el siglo XVI, en 1561, cuando Felipe II trasladó la corte desde Toledo, que Madrid se convirtió en capital del reino y sede permanente del poder político. Desde entonces, ha crecido como centro neurálgico del país, siendo escenario de acontecimientos clave como la Guerra de la Independencia contra Napoleón, la Guerra Civil española o la transición democrática en el último cuarto del siglo XX.

El patrimonio histórico y artístico de Madrid es uno de los grandes atractivos de esta ciudad cosmopolita. El casco histórico conserva barrios emblemáticos como el de los Austrias, con la Plaza Mayor y la Puerta del Sol como referencias centrales. El Palacio Real, uno de los más grandes de Europa, y la Catedral de la Almudena son símbolos monumentales de la ciudad.

Destaca también por su riqueza museística: el Museo del Prado, el Reina Sofía y el Thyssen-Bornemisza conforman el conocido “Triángulo del Arte”, donde se reúnen obras maestras de la pintura universal. Además, la ciudad cuenta con amplios parques como el Retiro o la Casa de Campo, que equilibran el dinamismo urbano con espacios de naturaleza y ocio.

Su economía es una de las más potentes de España y la Unión Europea. Tradicionalmente, la ciudad vivió del comercio, la administración y los servicios vinculados a su condición de capital. Hoy en día, su tejido económico es muy diversificado. El sector servicios domina, con especial peso en la banca, las telecomunicaciones, el turismo y las actividades culturales. Madrid es sede de grandes multinacionales y centros financieros, lo que la convierte en un polo de atracción de inversiones. El turismo es otra fuente fundamental de riqueza: millones de visitantes llegan cada año para disfrutar de su patrimonio, su vida nocturna y sus eventos internacionales. También es destacable el papel de la ciudad en el ámbito de la educación y la investigación, con universidades y centros de innovación de relevancia.
Añadir el aeropuerto de Barajas, uno de los más importantes de Europa, refuerza el papel de la metrópoli como gran nodo logístico y de comunicaciones.

En cuanto a Tres Cantos, el municipio más joven de la Comunidad de Madrid y ubicado a las puertas de la Sierra de Guadarrama, decir que me ha sorprendido muy positivamente por la calidad de vida que ofrece y la variedad de servicios de los que dispone. Aunque su historia como ciudad es reciente, se ha convertido en un referente de urbanismo planificado y en un polo de innovación tecnológica y empresarial.

A diferencia de otras localidades madrileñas con origen medieval o incluso anterior, Tres Cantos nació en la segunda mitad del siglo XX como un proyecto urbanístico diseñado para descongestionar Madrid y ofrecer un entorno moderno y bien planificado. En la década de 1970 comenzaron las obras de construcción de este nuevo municipio sobre terrenos pertenecientes a Colmenar Viejo. El desarrollo urbanístico se basó en criterios de planificación avanzada, con barrios organizados, amplias zonas verdes y una red de servicios pensada para el futuro crecimiento de la población. En 1991, Tres Cantos se independizó administrativamente de Colmenar Viejo y se constituyó como municipio propio. Desde entonces ha experimentado un notable crecimiento demográfico y económico, atrayendo a familias jóvenes y a empresas de sectores punteros.

Dado su carácter moderno, Tres Cantos no cuenta con un patrimonio histórico-artístico como otros municipios madrileños. Su principal riqueza se encuentra en la calidad urbanística y ambiental de la ciudad. Destacan el Parque Central y el Parque Norte, amplias zonas verdes. Además, el municipio está próximo a la Sierra de Guadarrama, lo que lo convierte en un lugar atractivo para quienes buscan combinar vida urbana y entorno natural.

El motor económico de Tres Cantos se centra en los sectores de alta tecnología, la investigación y los servicios avanzados. El municipio alberga numerosos parques empresariales y tecnológicos donde se ubican compañías nacionales e internacionales dedicadas a la biotecnología, la farmacéutica, la aeronáutica, la informática y las telecomunicaciones. Entre sus áreas más reconocidas se encuentra el Parque Tecnológico de Madrid, que funciona como un importante polo de innovación.
Además de la industria tecnológica, el comercio local, los servicios y la hostelería tienen un peso relevante en la economía, favorecidos por la presencia de una población joven, con alto nivel educativo y buen poder adquisitivo. El hecho de estar bien conectado con Madrid, tanto por carretera como por tren de cercanías, ha facilitado que Tres Cantos se convierta en un lugar atractivo para empresas y trabajadores.

Hoy he tenido la fortuna de ser acogido en las dependencias de la Parroquia Santa Teresa de Jesús (Tres Cantos). El edificio evoca la imagen de un castillo: la fachada parece rodeada por un foso vegetal y cuenta con almenas y troneras que evocan la arquitectura defensiva medieval. La parroquia no es solo un lugar de culto, sino también un centro de actividad espiritual y comunitaria.

Miembros de la coral polifónica de la parroquia, ensayan en una dependencia contigua a la que estoy alojado, arropando de este modo mi descanso. Todo un lujo…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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martes, 9 de septiembre de 2025

107 - Camino de Madrid (Presentación)


Queridos amigos,

Finalizada la Vía Ignaciana y con las obligaciones terrenales ya realizadas, abro una tercera fase en el proyecto de regeneración política en España. En esta ocasión he puesto mis ojos en el "Camino de Madrid", una travesía que enlaza Madrid con León. El Camino de Madrid es una de las rutas jacobeas menos conocidas, pero con gran valor histórico y cultural. Nació en la Edad Media, cuando los peregrinos de la meseta central, especialmente de la villa de Madrid y alrededores, buscaban una conexión directa hacia el Camino Francés, que ya entonces era la vía principal hacia Santiago de Compostela.

Aunque Madrid no era todavía la capital de España en la época medieval, su importancia fue creciendo tras la Reconquista. La ciudad, al integrarse plenamente en los reinos cristianos, empezó a generar un flujo de peregrinos que deseaban unirse al Camino de Santiago. El itinerario sigue sendas y cañadas ganaderas que atraviesan la Sierra de Guadarrama y conectan 
con las antiguas calzadas romanas y rutas comerciales.

Con el paso del tiempo, el Camino de Madrid fue quedando en un segundo plano frente a otras rutas más concurridas, aunque en las últimas décadas ha experimentado una notable recuperación. Su punto de inicio se encuentra en la Iglesia de Santiago, en pleno corazón de Madrid, y cuenta con un recorrido de 320 km hasta Sahagún, al que se suman 55 km adicionales hasta la ciudad de León. A lo largo de su trayecto atraviesa las provincias de Madrid, Valladolid y León.

En este viaje espero adquirir un mayor conocimiento de esta zona de España, además de sembrar "semillas de conciencia" en los lugares por los que transite.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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jueves, 28 de agosto de 2025

106 - Manresa (Cueva de San Ignacio)




Queridos amigos,

A primera hora de la mañana tomo el tren de cremallera rumbo a Monistrol de Montserrat, desde donde continuaré mi camino hacia Manresa, punto final de este viaje por la Vía Ignaciana, fascinante en numerosos aspectos.

Situada en el centro geográfico de Cataluña, a orillas del río Cardener, Manresa es una ciudad con alma que emana espiritualidad. Su historia milenaria y espléndido patrimonio la convierten en uno de los núcleos más importantes de Cataluña; y por extensión, del mundo entero.

Fue durante el dominio romano cuando la ciudad empezó a tomar forma. En la Edad Media, Manresa se consolidó como un centro agrícola y comercial de gran relevancia. La construcción de la Sèquia, en el siglo XIV —un ingenioso canal de 26 km que aún abastece de agua a la ciudad— fue clave para su desarrollo económico y símbolo del carácter emprendedor de sus habitantes. En siglos posteriores, la ciudad se vio implicada en diversos conflictos, como las guerras catalanas y la Guerra de Sucesión, siendo testigo de transformaciones profundas, aunque manteniendo siempre un equilibrio entre tradición y modernidad.

La historia de Manresa no se puede comprender sin la figura de San Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús y uno de los grandes referentes de la espiritualidad cristiana. Nacido en el año 1491, en Azpeitia (Gipuzkoa, País Vasco).

Fue en esta ciudad donde Ignacio experimentó el paso de la oscuridad a la luz, de la confusión a la claridad interior. En la bellísima Cova de Sant Ignasi -Cueva de San Ignacio- a orillas del Cardener, comenzó a esbozar los fundamentos de los Ejercicios Espirituales, una práctica de discernimiento interior y contemplación que ha acompañado a generaciones de creyentes en todo el mundo. Esta etapa en Manresa fue clave en su camino hacia la fundación de la Compañía de Jesús y en la configuración de su visión sobre el mundo, la fe y el servicio a los demás.

Hoy, la Cova de Sant Ignasi es un santuario internacional, lugar de peregrinación, meditación y encuentro. Junto a ella se levanta un conjunto monumental que acoge visitantes, creyentes, estudiosos y viajeros en busca de silencio y sentido para sus vidas.

El legado patrimonial de Manresa es tan diverso como valioso. En lo alto de la ciudad se alza la imponente Basílica de Santa Maria de la Seu, joya del gótico catalán diseñada por Berenguer de Montagut —también autor de Santa Maria del Mar en Barcelona—. La Seu es no solo símbolo religioso, sino también cultural e identitario para la ciudad. Otros elementos destacados son el Pont Vell, puente medieval reconstruido en varias ocasiones, y el conjunto barroco de la Cova de Sant Ignasi, con su iglesia, escalinatas y jardines.

Manresa, en definitiva, es una ciudad donde historia, fe y modernidad se encuentran. Un lugar donde el pasado medieval, la revolución industrial y la huella ignaciana conviven de una forma viva, dinámica y abierta al mundo. Bien podría decirse, que representa el alma de Cataluña hecha ciudad.

Al atardecer, un sentimiento inexplicable me impulsa a regresar a la Cova. Al llegar, descubro un grupo de 17 jóvenes peregrinos acompañados por dos sacerdotes, todos procedentes de Italia: Nápoles, Sicilia, Roma, y otros lugares. Se preparan para celebrar la misa, un acto religioso entrañable, marcado por largos silencios introspectivos que evocan las enseñanzas de San Ignacio, y por momentos de canto colectivo acompañados por los acordes de una guitarra. Al finalizar la ceremonia todos los allí presentes nos fundimos en abrazos. Pronto me incorporan al grupo como uno más de ellos, interesándose por mi persona y la travesía que he realizado desde Azpeitia.

Quienes me conocen saben que en numerosas ocasiones he hablado de lo que llamo el “silencio curativo”: ese silencio que no solo calla el ruido externo, sino que también repara, pacifica y ordena por dentro. Hoy puedo afirmar con certeza que ese silencio habita en cada rincón de la Cueva de San Ignacio.

A partir de hoy, descansaré unos días con el fin de recuperarme físicamente y reflexionar sobre hacia dónde orientar mi cuerpo y mi vida en el próximo mes. Toca también atender los asuntos terrenales, que están ahí… presentes.

Muy probablemente retomaré el camino por la regeneración política en España en los primeros días de Setiembre.

¿Alguien se anima a compartir alguna jornada conmigo?
**Provincia de Madrid:
10/09 Miércoles......MADRID / TRES CANTOS
11/09 Jueves….....…MANZANARES EL REAL
12/09 Viernes…...…CERCEDILLA
**Provincia de Segovia:
13/09 Sábado……….ZAMARRAMALA
14/09 Domingo…….SANTA MARÍA LA REAL DE NIEVA
15/09 Lunes…………COCA
**Provincia de Valladolid:
16/09 Martes...…….ALCAZARÉN

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

*******
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miércoles, 27 de agosto de 2025

105 - Castellolí / Monasterio de Montserrat



Queridos amigos,

En esta primera hora de la mañana, dejo atrás Igualada con la ilusión de quien está a punto de cumplir su objetivo, de quien ha superado todas las dificultades que se han interpuesto en el camino.

Truena con fuerza mientras los rayos recorren las montañas que se alzan ante mí, como si buscaran el lugar exacto donde descargar la tormenta. En cuestión de minutos, el cielo, teñido de negro, desata un aguacero. Siento que la Virgen de Montserrat, la Moreneta, me quiere ante su presencia bien arreglado y limpio.

La lluvia arrecia justo cuando atravieso los polígonos industriales en las afueras de Igualada. Apresurado, encuentro refugio bajo la puerta metálica de una nave industrial, entreabierta —o a medio cerrar, según se mire. No pasan muchos minutos cuando alguien abre por completo el portón y, con amabilidad, me invita a entrar. Asiento con agradecimiento y me presento. Quien me recibe se llama Joan, directivo de la empresa.
Me ofrece un café y subimos juntos a la planta superior, donde se encuentran las oficinas generales. Ya con la taza en la mano, Joan me enseña las distintas dependencias y me presenta a varios empleados. Me sorprendo al descubrir que se dedican a la fabricación de piezas mediante impresión 3D, un trabajo que observo con verdadera fascinación.
Cuando la tormenta empieza a ceder, retomo el viaje, no sin antes agradecer la generosidad y atención con la que he sido acogido.
¡Gracias, Joan!

Varias horas de caminata, acompañado de pequeños aguaceros intermitentes, me acercan a la localidad de Castellolí, el “campo base” podría decirse del macizo montañoso de Montserrat. Aquí soy atendido con amabilidad y simpatía por Asun, funcionaria del ayuntamiento.

Castellolí, cuyo término aparece documentado ya en el año 961, fue conocido antiguamente como Castel Hodelino, origen del nombre actual. El castillo es mencionado en el año 1003 cuando fue atacado por los sarracenos. Durante el siglo XII, estuvo en manos de la familia Castellolí. Posteriormente, el territorio pasó a formar parte de los señoríos de Bell lloc, Jorba y finalmente Cardona, los cuales mantuvieron el control hasta el siglo XIX. En el cerro que domina el pueblo aún se conservan restos dispersos del castillo medieval.

Recientemente, el Ayuntamiento ha lanzado una creativa iniciativa para evitar el éxodo poblacional: ofrece una vivienda y un local comercial gratuitos, junto con 15 000 € para su adecuación, a quien quiera establecer un negocio (idealmente relacionado con productos de kilómetro cero) en el histórico edificio Cal Peret .

A partir de este punto, se acabaron las bromas. Hasta alcanzar el Monasterio de Montserrat serán necesarias un buen número de horas de esfuerzo continuado para salvar la considerable distancia y desnivel.

Situado en la imponente cordillera del mismo nombre, el Monasterio de Montserrat es uno de los centros espirituales y culturales más importantes de Cataluña y de España. Enclavado a 720 metros de altitud, rodeado de formaciones rocosas únicas, este monasterio benedictino es tanto un lugar de profunda espiritualidad como un símbolo de la identidad catalana. Su historia, su patrimonio y su capacidad de sostenibilidad lo convierten en un referente religioso, cultural y turístico de primer orden.

La historia del monasterio comienza en el siglo IX, cuando, según la tradición, unos pastores encontraron una imagen de la Virgen María en una cueva —la Santa Cova— guiados por una misteriosa luz. Este acontecimiento dio lugar a la construcción de una pequeña ermita que, con el tiempo, se convertiría en un gran centro espiritual.

En 1025, el abad Oliba, figura clave del monacato catalán y de la cultura medieval, fundó el monasterio benedictino de Montserrat. Bajo la regla de San Benito, la comunidad creció en número e influencia, convirtiéndose en un importante foco de peregrinación, oración y conocimiento.

Durante los siglos XVI y XVII, Montserrat vivió una etapa de esplendor, pero también de pruebas: fue parcialmente destruido por las tropas napoleónicas en el siglo XIX y más tarde afectado por conflictos civiles y políticos. A pesar de ello, el monasterio fue restaurado y reafirmó su papel como símbolo de la fe, la lengua y la cultura catalana, especialmente durante el franquismo, cuando se convirtió en refugio y defensor del catalanismo espiritual.

Una de las figuras más influyentes de la historia cristiana, San Ignacio de Loyola, también dejó una profunda huella en Montserrat, a pesar de su breve estancia. En marzo de 1522, tras sufrir una grave herida en la pierna durante la Batalla de Pamplona y pasar por una intensa experiencia espiritual durante su convalecencia, Ignacio emprendió una peregrinación hacia Tierra Santa. Antes de seguir su camino, hizo una parada clave en Montserrat, atraído por la devoción a la Virgen y la fama del monasterio. Durante los tres días que pasó allí:
  • Realizó una confesión general por escrito, guiado por un monje benedictino.
  • Depositó su espada y sus ropas de caballero ante la Virgen de Montserrat, como signo de renuncia a su antigua vida.
  • Pasó una noche entera en vigilia y oración ante la imagen de la Virgen, en un acto simbólico comparable a la velada de armas de un caballero medieval, pero al servicio de Dios.
Este momento marcó su conversión definitiva, y desde Montserrat partió hacia Manresa, donde escribiría las bases de los Ejercicios Espirituales. Por ello, Montserrat se considera un lugar fundacional del espíritu ignaciano y forma parte importante de la llamada Ruta Ignaciana, que recorre los pasos de San Ignacio desde Loyola hasta Manresa.

El patrimonio del Monasterio es realmente impresionante y extenso:
  • La Virgen de Montserrat (“La Moreneta”). La devoción mariana es el núcleo espiritual del monasterio. La talla de la Virgen de Montserrat, del siglo XII, es una imagen románica de madera oscura que le valido el apelativo de La Moreneta, patrona de Cataluña desde 1881 y centro de constante peregrinación.
  • La Basílica. Con un estilo que combina elementos góticos y renacentistas, la actual basílica fue reconstruida tras las destrucciones del siglo XIX. Alberga la imagen de la Virgen y es escenario diario de misas y cantos litúrgicos.
  • La Escolanía de Montserrat. Una de las escolanías más antiguas de Europa, con registros desde el siglo XIII. Este coro de niños cantores interpreta cánticos gregorianos y polifónicos durante la misa del mediodía, y es uno de los grandes orgullos culturales del monasterio. He tenido el privilegio de oírles cantar después de los actos de las Vísperas Solemnes, sobre las 19:30h. Todo un lujo.
  • El Museo de Montserrat. Ofrece una colección de arte de altísimo nivel, con obras de Caravaggio, El Greco, Monet, Picasso, Dalí, Chagall y otros, así como arte antiguo del Próximo Oriente y Egipto. Un reflejo del compromiso del monasterio con la cultura y la educación.
  • El entorno natural. La montaña de Montserrat es también patrimonio espiritual y natural. Su paisaje abrupto y rocoso alberga rutas de senderismo, miradores, ermitas y cuevas que refuerzan la dimensión contemplativa del lugar.
El Monasterio de Montserrat ha desarrollado una economía diversificada que le permite mantener su autonomía y sus funciones religiosas, culturales y sociales. Todo ello, basado en el turismo, peregrinación y venta de productos artesanales. También aporta gran valor a la economía del monasterio, la Editorial Publicacions de l’Abadia de Montserrat. Fundada en 1499, es una de las editoriales más antiguas de Europa. Publica libros sobre teología, filosofía, espiritualidad, historia y cultura catalana. También recibe aportaciones de fieles, instituciones religiosas, y fundaciones privadas que apoyan la conservación del patrimonio y la vida monástica.

De la mano de Concepción, mi anfitriona en Montserrat, he tenido el privilegio de mantener una larga y enriquecedora conversación con el Padre Juan María, monje benedictino, quien ha certificado mi cumplimiento de la Vía Ignaciana entre Azpeitia y Montserrat. A lo largo de nuestro diálogo, he podido descubrir numerosos puntos en común en nuestra manera de entender la vida. Nos despedimos con un abrazo. Ha sido, sin duda, un verdadero privilegio disfrutar de esta pequeña recepción privada.

Por todo ello, Montserrat no es solo un destino turístico o de fe, sino un lugar donde la historia, la naturaleza, la cultura y la transformación espiritual confluyen de forma única.

Hoy me acuesto con la emoción de todo lo vivido en este lugar realmente extraordinario….

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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martes, 26 de agosto de 2025

104 - Vergós / San Pedro dels Arquells / Sant Antoli i Vilanova / Santa María del Camino / Jorba / Igualada


Queridos amigos,

Hoy inicio una jornada de considerable longitud visitando un hilo de pequeños pueblos o aldeas, entre ellos: Vergós, San Pedro dels Arquells, Sant Antolí i Vilanova, Santa María del Camino y Jorba, esta última con mayor entidad. El paisaje también ha cambiado: las amplias extensiones de cultivos y las plantas de tratamiento industrial que dominaban el entorno han dado paso a zonas arboladas y montañosas.

Jorba es un pequeño municipio situado en la comarca de la Anoia, en la provincia de Barcelona. Su historia se remonta al periodo medieval, aunque existen indicios de presencia humana desde tiempos más antiguos. Durante la Edad Media, adquirió importancia gracias a su castillo, documentado ya en el siglo XI. Este castillo fue clave en la defensa del territorio fronterizo entre los condados catalanes y al-Andalus durante la expansión cristiana. A lo largo de los siglos, Jorba fue un enclave feudal, bajo la influencia de diferentes linajes nobiliarios. La villa creció alrededor del castillo y la iglesia, configurando un núcleo urbano con características típicamente medievales.

El patrimonio del municipio refleja su pasado feudal. El Castillo de Jorba, aunque en estado ruinoso, aún domina el paisaje desde una colina que ofrece vistas panorámicas de la comarca. Es un vestigio importante del sistema defensivo medieval catalán. Acompañan a la fortaleza, la iglesia de Sant Pere, antiguos molinos harineros, y construcciones agrícolas (bordas y masías), testimonio del pasado agrícola del municipio.

En lo que respecta de la economía, Jorba ha desarrollado una zona industrial que acoge empresas de transporte, logística y manufactura ligera.

En este último tramo, ya en la periferia de Igualada, conozco a Salvador. Yo camino por la acera cuando él pasa en su coche. Me saluda con un toque de claxon, pero hace algo más: unos metros más adelante se detiene, baja del automóvil y se acerca para entregarme un pequeño llavero que simboliza la amistad, un gesto entrañable. Permanecemos un buen rato conversando sobre las rutas jacobeas, algunas de las cuales él también ha recorrido. Antes de despedirnos con un abrazo, le doy mis datos de contacto para que pueda seguir el proyecto que me lleva a recorrer toda España, un impulso de regeneración política que también he tenido la oportunidad de compartir con otras personas a lo largo del día.
¡Gracias Salvador!

Igualada es una ciudad catalana situada en la comarca de la Anoia, en la provincia de Barcelona. Su origen se remonta al siglo X, cuando comenzó a desarrollarse como un pequeño núcleo agrícola y comercial en un punto estratégico del interior de Cataluña, cercano a rutas comerciales que unían Barcelona con Lleida y Zaragoza. A lo largo de la Edad Media, fue creciendo en importancia gracias a su mercado y a la protección de los señores feudales, convirtiéndose en un centro relevante de la región.

Durante los siglos XVIII y XIX, la ciudad vivió un notable impulso económico con la llegada de la industrialización, especialmente en los sectores textil y del curtido de pieles. Esta actividad marcó profundamente la identidad urbana y social de Igualada, situándola como uno de los referentes industriales de Cataluña durante esa época.

El patrimonio de Igualada refleja tanto su historia medieval como su pasado industrial. Entre los elementos más destacados se encuentran:
  • La Basílica de Santa María. Un edificio gótico del siglo XVII, situado en el centro histórico.
  • El Rec d’Igualada. Canal artificial medieval que abastecía de agua a las antiguas curtidurías. Hoy forma parte de un itinerario cultural y turístico, conocido como el Rec.0, donde se realizan eventos que combinan moda, patrimonio industrial y creatividad.
  • El Museo de la Piel de Igualada y Comarcal de la Anoia. Ubicado en una antigua fábrica de curtidos, el museo ofrece una visión completa de la evolución de la industria de la piel y su impacto en la ciudad.
  • El Cementerio Viejo de Igualada. Obra del arquitecto modernista Josep Maria Porcioles, es un ejemplo notable de arquitectura funeraria.
La economía de Igualada ha estado tradicionalmente ligada a la industria, especialmente a la textil y curtido de pieles. Aunque estas actividades han disminuido en intensidad con el paso de los años, siguen teniendo presencia a través de empresas especializadas en moda, diseño y manufactura de productos de piel de alta calidad.

En la actualidad, Igualada se ha diversificado económicamente, incorporando sectores como el comercio y los servicios. Gana terreno día a día el turismo cultural e industrial. Gracias a su patrimonio histórico y a iniciativas como el Rec.0 Experimental Stores, Igualada atrae cada vez más visitantes interesados en la arquitectura industrial y la moda.

Mañana será un día muy especial para mí. Llegar al Monasterio de Montserrat, tras muchos días de camino desde la Basílica de San Ignacio de Loyola, en Azpeitia (País Vasco), será una recompensa inmensa y emocionante que dará sentido a cada dificultad superada a lo largo del trayecto.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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lunes, 25 de agosto de 2025

103 - Castellnou de Seana / Bellpuig / Verdú / Tarrega / Cervera


Queridos amigos,


Para hoy he planificado un recorrido de unos 45 km, con el objetivo de asegurar el alojamiento y, al mismo tiempo, acortar en un día la llegada al Monasterio de Montserrat, y a la Cova de San Ignacio, en Manresa. Esto supone visitar cinco localidades. La primera de ellas: Castellnou de Seana.

Este municipio tiene sus origines a finales del siglo XII, cuando Guillem d’Anglesola y su esposa Arsendis otorgaron en 1179 la Carta de Poblament a 47 colonos, definiendo límites y derechos. El topónimo “Seana” deriva de una partida cercana llamada “Sesana”, situada al noreste del pueblo. Durante la Edad Media y el Antiguo Régimen, el territorio perteneció sucesivamente a señores como los Anglesola de Bellpuig, los Cardona-Anglesola y los Duques de Sessa. La población creció lentamente hasta la llegada del agua del Canal d’Urgell, que impulsó considerablemente el desarrollo agrario y demográfico.

La iglesia parroquial de Sant Joan (o Santa Maria), edificada en el siglo XVII, aporta el principal activo patrimonial. Añadir algunas antiguas masías como Cal Segura, el Molí o Cal Blassó, con fachadas de piedra de los siglos XVI–XVII, que reflejan la arquitectura tradicional catalana.

Al igual que en otros pueblos de la zona, la agricultura es la base de la economía local. Principales medios económicos de vida. Cultivos de cereales (trigo, cebada, alfalfa, maíz) y frutales (manzanas, peras) están ampliamente extendidos, gracias al regadío proporcionado por el Canal d’Urgell. Por otra parte, la ganadería ha crecido significativamente desde los años 70, destacando especialmente la porcina, aunque también hay explotación de bovinos y aves de corral.

Unos centenares de metros antes de alcanzar Bellpuig, conozco a Inaxi, un hombre de mediana edad, técnico de mantenimiento de una empresa multinacional. Con él permanezco un buen rato hablando de nuestras respectivas vidas. Antes de despedirnos, le facilito mis datos de contacto para que pueda seguir el proyecto de regeneración política.

La historia de Bellpuig se remonta al año 1139, cuando se constituyó la baronía de Bellpuig, bajo el linaje de Anglesola. El asentamiento inicial se situó alrededor de un castillo defensivo en uno de los turones más elevados. Entre los siglos XV y XVI vivió una etapa de esplendor. El legendario Ramon Folch (III) de Cardona-Anglesola nació aquí en 1467; fue virrey de Sicilia y Nápoles y tiene un mausoleo en la iglesia de Sant Nicolau.

La villa tuvo importancia como nodo de comercio y como parada de peregrinos del Camino de Santiago, situándose en un cruce de rutas clave que favoreció su rol estratégico. Históricamente, también contó con un barrio judío, que subsistió hasta 2008, lo que muestra la presencia significativa de la comunidad judía protegida por la Corona.

La localidad tiene varios elementos interesantes que conforman su activo patrimonial, como son:
  • Castillo de Bellpuig. Fundado en 1079 como torre defensiva y consolidado como residencia nobiliaria hasta el siglo XVIII. Aunque muy degradado, aún se conserva parte del perímetro y presas; actualmente alberga una escuela de música.
  • Iglesia parroquial de Sant Nicolau. Templo gótico del siglo XVI del que destaca el sepulcro de Ramon Folc de Cardona-Anglesola, esculturado en mármol de Carrara por Giovanni da Nola en 1525 —una obra cumbre del Renacimiento en Cataluña, declarada Bien de Interés Nacional en 1925.
  • Convento franciscano de Sant Bartomeu. Erigido en el siglo XVI por encargo de Ramon Folch de Cardona. Declarado Monumento Histórico-Artístico en 1984. Además, conserva una valiosa colección de cerámica de los siglos XVI y XVII que puede visitarse guiadamente.
  • Teatre Armengol: Diseñado por Manuel Cases i Lamolla. Rehabilitado y reabierto hace 20 años.
Su economía está diversificada con importantes sectores que aportan valor a la localidad. Mencionar:
  • Agricultura. Base del sustento local. Cultivos extensivos de alta productividad incluyen cereales (cebada, maíz, trigo), forrajes (alfalfa), frutas (manzanos), almendros y olivos. La mecanización y las obras hidráulicas —como balsas de acumulación conectadas al Canal d’Urgell— mejoraron la eficiencia del riego.
  • Industria. Diversificada y destacada en el término municipal. Existen fábricas de dulces (Viuda Pifarrer, Indústries Sol), industrias cerámicas (tejería, bòbiles), canteras de áridos, fundiciones de aluminio, mataderos de porcino, serrerías, molinos de harina, fábricas de plásticos y semillas.
  • Mercados y comercio. Desde 1969, la Llotja Avícola i Ramadera regula precios y facilita el comercio en Cataluña y Aragón. También existe mercado semanal todos los martes.
  • Sector servicios. Ha ganado fuerza en décadas recientes. Se aprecia en el comercio local, turismo cultural (visitas al patrimonio, ferias como la de la conservas).
  • Innovación agroindustrial. Almazaras de aceite arbequino, industria de almendras, producción de vinos, secaderos de maíz híbrido y una planta de piensos compuestos que dinamizaron la economía local en los años 1960.
  • Ocio y deporte. Bellpuig también posee un circuito de motocross relevante a nivel europeo, donde se han celebrado competiciones nacionales e internacionales.
A partir de aquí, la lluvia se convierte en mi compañera de viaje a través de las planicies infinitas hasta Verdú, una de las localidades más antiguas de Cataluña, con restos arqueológicos que evidencian presencia megalítica, íbera, romana y medieval. La primera referencia documental al castillo data de 1081, tras la conquista por Ramón Berenguer I y su posterior cesión al linaje de los Companyes. En 1164, Berenguera de Bellpuig, viuda retirada en Vallbona de les Monges, otorgó una carta de población que permitió edificar murallas, torres y portales, consolidando el núcleo urbano. El castillo pasó posteriormente al dominio del Monasterio de Poblet, ejerciendo control sobre el territorio durante más de seis siglos.

Son variados los elementos que componen el valor patrimonial de esta población. Citaré los más interesantes:
  • Castillo de Verdú. Se erige como símbolo de la villa y origen de su trazado urbano. Destaca por su torre cilíndrica de unos 25 metros de altura construida en torno al siglo XI, con tres naves superpuestas en su interior, un patio de armas y una galería renacentista con escalera realizada en el siglo XVI. La fortaleza ha sido restaurada recientemente con apoyo de la Generalitat, haciendo posible su visita pública.
  • Iglesia parroquial de Santa María. Edificada en el siglo XIII.
  • Casa Natal de San Pedro Claver y Santuario. Pedro Claver, declarado santo, nació en Verdú en 1580. La casa natal conserva elementos originales como la pila bautismal. Junto a ella, el santuario alberga una reliquia neogótica (una costilla) desde 1925, objeto de veneración y procesión anual.
  • Cerámica negra. Verdú es mundialmente conocida por su cerámica negra y cántaros (o “sillons”). Esta artesanía se remonta al menos al siglo XIII, llegó a contar en su punto álgido con más de treinta talleres y fue regulada mediante la Cofradía de San Hipólito en el siglo XVII. Su auge se mantuvo hasta mediados del siglo XX. Actualmente, la tradición sigue viva con talleres y con una Ruta de Murales Cerámicos, que exhibe el patrimonio artístico cerámico en espacios públicos.
  • Museo de Juguetes y Autómatas (colección Mayoral). Uno de los más importantes del mundo en su disciplina, con más de mil piezas exhibidas en un espacio de 2000 m².
  • Cal Talaveró. Galería de arte contemporáneo ubicada en una casa adosada a la muralla medieval. Exhibe obra gráfica, desde grabados hasta litografías, y ha acogido exposiciones de artistas de renombre.
La población conserva una economía agraria sólida. Sus cultivos incluyen cereales (trigo, cebada), vid, almendros y olivos. Desde 1911 cuenta con una cooperativa agrícola. Parte de la superficie ha pasado a regadío, gracias al Canal Segarra-Garrigues, aumentando la productividad. Además, la viticultura se integra en la Denominación de Origen Costers del Segre, con bodegas locales que embotellan vino y cava.

La alfarería —con su tradición de cántaros negros— sigue siendo un motor económico y cultural. Hay talleres y artesanos que mantienen viva la técnica y la ofertan al público, combinando útiles decorativos con arte contemporáneo.

Los kilómetros recorridos comienzan a hacer mella en mi cuerpo, cuando alcanzo la cuarta localidad que visitaré en el día de hoy: Tàrrega. Los orígenes de esta ciudad se remontan al siglo XI, cuando el conde Ramón Berenguer I conquistó el castillo que daría lugar al núcleo actual. Gracias a su posición estratégica —una encrucijada de caminos—, la villa medieval fue creciendo como centro comercial, con actividad artesanal, presencia judía próspera, ferias, gremios y privilegios municipales desde la época de Jaume I (1242) y el mercado semanal concedido por Joan II en 1458.

Durante el siglo XIX, especialmente con la llegada del ferrocarril (1860) y la finalización del Canal de Urgell (1862), Tàrrega experimentó una transformación económica y urbana importante. En 1884 recibió el título de ciudad por Alfonso XII, mientras que durante principios del siglo XX se impulsaron infraestructuras (como la Cámara de Comercio, Caixa de Pensions y la Fàbrica J. Trepat) que consolidaron su rol industrial y comercial. El siglo XX también marcó crecimientos demográficos importantes gracias a la inmigración comarcal y regional, llevando la población de unos 6 900 habitantes en 1950 a más de 10 000 en los años 70.

Tàrrega ofrece un importante patrimonio histórico, rico y variado:
  • Plaza del Carme (“el Pati”). Con el monumento a Ramon Carnicer, compositor local. Cercano está el convento renacentista del Carme, del siglo XVI.
  • Carrer del Carme. Edificios con soportales góticos y el Palacio románico de los Marqueses de la Floresta (siglo XIII).
  • Plaza Mayor. Con el Ayuntamiento (faraquera renacentista de 1674), la Iglesia de Santa María de l’Alba (siglo XVII), el edificio modernista de la Cámara de Comercio y el de la Caja de Pensiones (siglo XIX), y el Museo Comarcal del Urgell en la calle Mayor.
  • Iglesia de San Antonio. Del siglo XIV, en la plaza homónima.
  • El Parc de Sant Eloi. Gran espacio verde con origen en 1913 y ermita, ideal para visitar y con vistas panorámicas.
  • El Museo Comarcal del Urgell. Ubicado en la antigua Casa Perelló (siglos XVII XVIII), acoge exhibiciones históricas, arqueológicas y culturales; también incluye la Mecanización Agraria (Cal Trepat), y otros yacimientos como la adobería del Molí del Codina. 
Históricamente, la agricultura fue el sustento principal de Tàrrega, con cultivos de secano como cereales, vid y olivos, complementados por viñas, almendros y productos ganaderos como porcino, bovino y aves. La llegada de regadío con el Canal de Urgell (1862) y más recientemente el canal Segarra Garrigues transformó el sector.

Desde mediados del siglo XX, la ciudad consolidó una industria diversificada: metalúrgica, textil, alimentaria, química. Empresas destacadas incluyen la fabricación de maquinaria urbana (como Ros Roca), la producción de aceite (Borges Pont), insecticidas, etc.

Hoy en día, el sector servicios es predominante. Con pequeñas y medianas empresas locales, sobresalen el comercio mayorista y de distribución, los servicios logísticos, editoriales, informáticos, educativos (centros de diseño, formación agraria, artes), sanitarios, administrativos y culturales.

Uno de los motores más potentes de su economía es la FiraTàrrega —Feria de Teatro de Calle— fundada en 1981. Es uno de los mercados internacionales más relevantes de artes escénicas, y un gran evento cultural y económico para la ciudad.

Por otra parte, el mercado semanal de los lunes atrae a visitantes de toda la comarca, siendo vital para el comercio. Además, la ciudad organiza ferias como la del cazador y actos expositivos tradicionales.

Tàrrega también es un nodo estratégico: conecta con gran facilidad mediante la autovía A2 (Barcelona-Lleida-Madrid), el ferrocarril (línea Lérida-Barcelona) y vías comarcales. Pronto estará conectada por la alta velocidad.

Desde este punto, queda por afrontar la parte más exigente del día: avanzar una docena de kilómetros hasta la localidad de Cervera. Puedo asegurar que, al llegar a mi destino, la energía de que dispongo cabe en un dedal.

Cervera, situada en la comarca de la Segarra, en la provincia de Lleida, tiene sus orígenes en el año 1026, cuando tres familias campesinas establecieron un asentamiento en una zona deshabitada de la Segarra. La ciudad creció rápidamente en el siglo XII, convirtiéndose en una villa cerrada con murallas y casas adosadas, lo que le confería una estructura defensiva. A partir de 1267, Cervera fue gobernada por un sistema de Paeria, una forma de autogobierno local. En 1702, el rey Felipe V le otorgó el título de ciudad. Durante la Guerra de Sucesión Española, Cervera se alineó con Felipe V, lo que le permitió convertirse en la sede de la única universidad catalana, fundada en 1717 y operativa hasta 1842. La ciudad también fue testigo de importantes eventos históricos, como la Marcha de la Libertad en 1976, que marcó el inicio de la transición democrática en Cataluña.

Es extensa la lista, en lo que a su activo patrimonial se refiere. Resaltar:
  • Universidad de Cervera. Construida entre 1718 y 1740, es un edificio de estilo barroco y neoclásico que albergó la única universidad catalana hasta su traslado a Barcelona en 1842. Actualmente, alberga diversas instituciones culturales y educativas.
  • Iglesia de Santa María. De estilo gótico, fue construida sobre una iglesia románica en el siglo XIV. Destaca por su portada esculpida que representa la caridad de San Martín, una temática poco común en la escultura románica catalana.
  • Iglesia de San Pedro el Grande. Situada en las afueras de la ciudad, es una iglesia románica de planta circular construida en el siglo XI. Es la iglesia románica más occidental de Cataluña y fue restaurada en 1960.
  • Harinera de Cervera. Construida entre 1920 y 1922 por el arquitecto Cèsar Martinell, es un ejemplo de arquitectura industrial modernista. Originalmente parte del Sindicato Agrícola de Cervera, actualmente es un Bien Cultural de Interés Nacional.
  • Museos. La ciudad alberga el Museu del Blat i la Pagesia, que muestra la historia agrícola de la región, y el Museu Duran i Sanpere, que ofrece una visión de la historia local y la arqueología.
La región es conocida por su producción de cereales, especialmente trigo, y por su tradición vinícola. El Museu del Blat i la Pagesia ofrece una visión detallada de la vida agrícola en la zona.

Cervera también ha experimentado un crecimiento en el turismo cultural, gracias a su patrimonio histórico y a eventos como el Aquelarre de Cervera, una fiesta tradicional que se celebra anualmente y atrae a numerosos visitantes.

Hoy deposito mi cansado cuerpo en el antiguo monasterio de la Sagrada Familia, en pleno centro de Cervera…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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domingo, 24 de agosto de 2025

102 - Bell-lloc d’Urgell / El Palau d'Anglesola


Queridos amigos,

Es domingo y la paz reina en Alcoletge. El pueblo por entero duerme. En lo que a mí respecta, ha sido necesaria una dosis extra de fuerza de voluntad para ponerme en pie y emprender viaje hacia la primera de las localidades que visitaré en el día de hoy: Bell-lloc d’Urgell.

Este pueblo se halla situado en la comarca del Pla d’Urgell (Lleida), cuyos orígenes se remontan al periodo de la reconquista cristiana en el siglo XII. Su nombre hace referencia a Arnau de Bell-lloc, un noble vinculado a los condes de Urgell, quien recibió estas tierras tras la conquista de la zona. En el año 1168 ya aparece documentada la iglesia parroquial de Sant Miquel, que sustituyó a una antigua mezquita.

Durante la Edad Media, Bell-lloc tuvo un pequeño castillo del que actualmente solo quedan referencias históricas. La villa se desarrolló alrededor de su iglesia y su plaza mayor. Con la llegada del Canal d’Urgell en el siglo XIX y su posterior ampliación con el canal auxiliar, la transformación agrícola de Bell-lloc fue profunda, pasando de ser un pueblo de secano a convertirse en una localidad de regadío, lo cual impulsó su crecimiento demográfico y económico.

El principal elemento patrimonial de Bell-lloc d’Urgell reside en la iglesia parroquial de Sant Miquel, con su afilado campanario que destaca en el perfil urbano. Añadir la Creu de Terme, una cruz de piedra de estilo románico, situada a la entrada del casco antiguo. Marca el límite histórico del término municipal y es una pieza representativa de la tradición medieval catalana.

La economía de este pequeño municipio se ha basado históricamente en la agricultura. En la actualidad, el regadío es el motor principal de la economía local. Más del 80 % del término municipal se dedica a cultivos irrigados, especialmente: cereales (trigo, cebada y maíz), alfalfa, árboles frutales (manzanos, perales), así como olivos y viñas. La ganadería también tiene un papel importante, principalmente la cría de porcino, aves de corral y ganado ovino. Toda esta actividad ha propiciado la aparición de pequeñas industrias y cooperativas locales, dedicadas al almacenamiento, envasado y comercialización de productos del campo.

En esta segunda etapa del recorrido hacia la localidad de El Palau d’Anglesola, vuelve a acompañarme la inquietud de no tener garantizado un lugar donde alojarme. A esta preocupación se suma, durante todo el trayecto, el constante y molesto ruido del tráfico que emana de la autopista A2.

Cuando viajamos cómodamente en nuestros vehículos, rara vez somos conscientes del impacto acústico que generamos. Sin embargo, el ruido se ha convertido en un problema serio en la sociedad actual. Poco se habla de ello entre la ciudadanía, y aún menos en el ámbito político, donde a menudo se prefiere mirar hacia otro lado, ya sea por desinterés o por priorizar ciertos intereses económicos —a veces transparentes, otras no tanto. Conozco personalmente algún caso que confirma esta afirmación.

Resulta curioso cómo, al final, las situaciones se resuelven de un modo u otro, al margen de las preocupaciones con las que son abonadas por nuestro cerebro. Quiero compartir una anécdota que he vivido al llegar a El Palau d’Anglesola.

Vencido por el calor, me acerco a uno de los bares de la localidad: s'Abril espai alternatiu. Mientras disfruto de la bebida, realizó varias llamadas de teléfono. Finalmente me atiende Enric, la persona que se encarga de las instalaciones del ayuntamiento. Pero, es domingo y se encuentra de viaje. Amablemente, se hace cargo de mi necesidad, diciéndome que llamará por teléfono a una persona para que se acerque al bar en el que estoy plácidamente sentado. Al cabo de unos minutos, suena el teléfono de la persona que está sentada justo a mi lado, leyendo el periódico mientras toma un vermout. Sin demora, contesta la llamada…

¿Cómo imaginar que estaba sentado junto a mi ángel de la guarda? Evidentemente, mi mochila hace las funciones de tarjeta de visita. Por ello, rápidamente se gira hacia mi, sin duda sabiendo que era la persona que debía ayudar. Por un momento me quedo perplejo por la situación. Con empatía, se presenta con el nombre de Ramón y me acompaña a las dependencias del ayuntamiento donde hoy pasaré la noche.
¡Gracias Enric y Ramón, y gracias también al ayuntamiento!

El Palau d’Anglesola se halla situado en el corazón de la comarca del Pla d’Urgell, en Lleida. Sus orígenes se remontan a una almúnia o palacio árabe, que fue conquistado en el siglo XI por Ramón Gombau d’Anglesola. Posteriormente, durante la repoblación de Cataluña, Gerbert d’Anglesola colaboró con los templarios en el asentamiento de la zona. En el año 1330 el rey Alfons III lo integró en la vegueria de Tàrrega, y en 1373 pasó bajo dominio del rey castellano Enric II.

En el siglo XVII, el palacio o “palau-castell” fue reformado, incluso fue en su día poseído por órdenes militares como la de los Templarios o los Santjoanistes. Con la llegada de los Borbones, pasó a formar parte administrativa y judicialmente de Lleida.

A mediados del siglo XIX, la construcción del Canal d’Urgell y su acequia auxiliar permitió el desarrollo agrario y un notable crecimiento demográfico. Ya en el siglo XX, la llegada del ferrocarril de vía estrecha, el “Carrilet” entre Mollerussa y Balaguer, impulsó el desarrollo económico agrícola, especialmente el cultivo de remolacha azucarera.

Su principal activo patrimonial se halla en la iglesia parroquial de Sant Joan Baptista, construida a comienzos del siglo XVIII.

En ocasiones, el lugar en el que uno descansa marca la diferencia. Haber tenido la fortuna de disponer de alojamiento en este lugar ha sido un verdadero premio: me ha dado el espacio y el tiempo para recuperarme, especialmente después del esfuerzo realizado el día de ayer.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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sábado, 23 de agosto de 2025

101 - Alcarràs / Lleida / Alcoletge


Queridos amigos,


Antes de partir y mientras desayuno, comparto un tiempo de conversación con Araceli, la dueña del Hostal Trevol donde he estado alojado esta noche. Quiero dejar aquí testimonio de su ayuda y amabilidad hacia mi persona.

Dejar atrás Fraga no es sencillo. La falta de señalización, el desnivel ascendente y los kilómetros flanqueados por pabellones industriales convierten el inicio de la jornada en un tramo poco amable. A todo ello se suma el ruido persistente de la autopista A-2, que discurre en paralelo —como una presencia inseparable— a la Vía Ignaciana en esta parte del trayecto.

Tras varias horas serpenteando entre plantaciones agrícolas, viales y polígonos industriales, efectúo la primera escala del día: Alcarràs, provincia de Lleida.

Esta ciudad, cuyo topónimo aparece ya en el siglo XII como «Alcarraz», tuvo su origen en una población islámica y se consolidó en torno a un castillo y una iglesia. Fue conquistada por el conde Armengol VI de Urgel entre 1147 y 1148. En el siglo XVII quedó especialmente desolada tras la Guerra de los Segadores y la ocupación francesa, que inutilizó su castillo. A comienzos del XVIII, bajo los duques de Solferino, el lugar recuperó parte de su importancia, formándose el ayuntamiento hacia 1721.

La Guerra de los Segadores fue una revuelta popular catalana que tuvo lugar entre 1640 y 1652, provocada por el abuso de las tropas reales y la política centralizadora del conde-duque de Olivares durante la Guerra de los Treinta Años. Los campesinos se sublevaron, entrando en Barcelona en junio de 1640, lo que llevó a la Diputación del General, bajo Pau Claris, a poner a Cataluña bajo protección de Francia. La guerra culminó con la firma del Tratado de los Pirineos en 1659, que cedió el Rosellón y otras comarcas catalanas a Francia.

La localidad, históricamente irrigada por el antiguo Canal de Piñana, incorporó en el siglo XX las aguas del Canal de Aragón y Cataluña, lo que fortaleció significativamente su agricultura de regadío.

Hay que señalar VºBº principales elementos patrimoniales:
  • La Parroquia de la Asunción de María. Edificada entre 1760 y 1765.
  • Restos del castillo. Solo se conservan fragmentos de muralla y una cisterna del siglo XV, cuyas aguas se creía que tenían propiedades curativas.
  • Centro de Interpretación del Mundo Rural (El Fossar). Inaugurado en 2015, muestra herramientas tradicionales del campo: arados, hoces, trillos, bozales, rejas, etc. Es una ventana al pasado agrícola de la zona.
  • Encina centenaria. Este majestuoso Quercus ilex de unos 150 años, de aproximadamente 8 m de altura y copa de 10 m de diámetro, preside las afueras de Alcarràs y está representada en su escudo.
  • Viviendas y arquitectura. Destacan la Casa Montagut, viviendas burguesas como Ca l’Hereu y Can Calistro.
  • Masías y espacios rurales. En las afueras sobresalen el Mas de Volta (refugio de piedra seca para jornaleros) y la Casa Vallmanya (siglo XV), vinculada al presidente Francesc Macià.
  • Circuito de velocidad. El Circuito de Alcarràs, inaugurado en mayo de 2007, es el único en la provincia.
La base económica de Alcarràs ha sido desde siempre la agricultura —tanto de secano como de regadío— combinada con la ganadería (bovina, ovina, porcina y avícola). El canal de irrigación favorece cultivos intensivos, complementados hoy día con una red de polígonos industriales enfocados al sector agroalimentario y servicios.

Diversos testimonios reflejan un cambio de paradigma: la agricultura tradicional (especialmente de fruta dulce) ha disminuido, mientras que los cereales y almendros han crecido, por ser más rentables y mecanizables. Muchos jóvenes agricultores han abandonado el oficio por su baja rentabilidad.

El pueblo saltó a la fama con la película Alcarràs (2022), dirigida por Carla Simón. Esta cinta, rodada con actores no profesionales —vecinos del municipio—, retrata el conflicto entre la agricultura tradicional (melocotones) y la presión de proyectos como parques solares. La película ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín, atrayendo atención sobre la vida rural y las tensiones en el campo. Un tema de actualidad…

En el tiempo que permanezco en esta localidad, conozco a dos mujeres de Barcelona. Pronto entablamos conversación, terminando por explicarles el proyecto de regeneración política que estoy llevando a cabo por todo el país. Ante ellas, me presento como un agricultor, alguien que va esparciendo semillas de conciencia allá por donde pasa.

Todavía queda un buen trecho hasta la ciudad de Lleida, y aún no he conseguido el alojamiento que necesito. Tras numerosas llamadas telefónicas, de forma inesperada consigo finalmente un lugar donde pasar la noche, en una localidad situada a 7 km al noreste de la capital. Recibo este logro como una auténtica liberación.

Lleida es una ciudad con raíces que se remontan a la Edad del Bronce, inicialmente habitada por los ilergetes, que la llamaban Iltirta. Bajo el dominio romano pasó a llamarse Ilerda, adquiriendo la condición de municipio en la época del emperador Augusto.

Entre los años 716–719 fue ocupada por los sarracenos hasta su reconquista en 1149 por Ramón Berenguer IV y Ermengol VI, año en que también recibió la Carta de Población, también llamada carta puebla o carta de repoblación, un documento jurídico que, durante la Edad Media, concedía ciertos derechos y privilegios a un grupo de personas para que poblaran y organizaran una zona determinada —generalmente un territorio recientemente conquistado o despoblado. En 1300, Jaime II fundó el Estudio General de Lleida, la primera universidad catalana y tercera española tras Palencia y Salamanca. Durante el siglo XVIII, bajo el reinado de Carlos III, se construyó la Catedral Nueva tras el cierre al culto de la Seo Vieja. El ferrocarril llegó en 1860, marcando el inicio de la expansión urbana.

El patrimonio de esta ciudad es abultado. Mencionaré lo más destacable:
  • Seo Vieja (Seu Vella). Construida entre los siglos XIII y XV en estilos románico y gótico, situada en el Turó de la Seu Vella, desde donde domina la ciudad. Fue usada como cuartel militar a partir de 1707.
  • Turó de la Seu Vella. Promontorio histórico que alberga la Seo Vieja, las murallas, la Canónica y el Castillo de la Zuda. Está en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial.
  • Catedral Nueva (Seu Nova). Estilo neoclásico con influencias barrocas, construida entre el siglo XVII y XVIII, supuso el traslado del culto desde la Seo Vieja.
  • Eje Comercial (Carrer Major). Con más de 3,5 km peatonales y más de 450 tiendas, es uno de los ejes comerciales más largos de Europa.
  • Palacio de la Paeria. Sede histórica del ayuntamiento con valor histórico-artístico .
Lleida destaca por ser un gran centro de servicios: asistencia hospitalaria, educación, cultura y ocio —servicios que cubren no solo su provincia, sino también zonas aragonesas colindantes. Ademas, es un nudo de comunicaciones clave: conectada por autopistas (A2, AP2, A22, A14), tren de alta velocidad, transporte regional, aeropuerto en Alguaire y autobuses urbanos e interurbanos.

Según la información disponible, el sector servicios emplea al 71,4 % de la población activa, seguido por la industria (13,1 %), construcción y agricultura (4,2 %). El turismo cultural también es clave, con más de 268.000 pernoctaciones anuales. Lleida acoge el popular L’Aplec del Cargol, fiesta gastronómica de interés nacional, donde el protagonista principal es el caracol, que se cocina y se come en grandes cantidades.

Ha sido realmente agotador cumplir el tramo extra de 7 km hasta el municipio de Alcoletge, lo que eleva el recorrido total de hoy a 41 km. Una vez en mi destino, soy amablemente recibido por José Antonio, quien estoicamente aguardaba mi llegada.

Alcoletge aparece mencionado por primera vez en 1118, cuando Ramón Berenguer III recibió el castillo de Alcoletge de manos del almorávide Ibn Hilal, de quien deriva el nombre (al Kolaia, “el castillejo”). Se asienta sobre lo que posiblemente fuera una aldea visigoda, base del posterior núcleo musulmán. En 1168 ya se documenta la parroquia y, en 1200, el territorio formaba parte de Lleida.

Durante la guerra de los Segadores, el castillo fue destruido y el santuario, saqueado; en 1665 el lugar aparece deshabitado. La Guerra de Sucesión provocó una nueva destrucción y despoblación en 1707. En 1719, el Ayuntamiento de Lleida designó un alcalde para la jurisdicción, marcando el origen del municipio independiente.

Antes de la Edad Media, ya existía ocupación en zonas elevadas como el Tossal de la Nora y el Tossal dels Morts: hallazgos del Bronce y materiales íberos confirman presencia humana.

Los principales elementos patrimoniales del municipio son la iglesia parroquial de Sant Miquel (San Miguel Arcángel), erigida en el siglo XVIII, y el Centro de Interpretación del Patrimonio de la Guerra Civil “Ermengol Piró”, precisamente el lugar donde me alojo esta noche. Este es el único centro dedicado al Frente del Segre y funciona como epicentro de conservación y difusión histórica del municipio. Exhibe documentación, reconstrucciones (como la antigua escuela republicana y un horno de pan de 1900), exposiciones y visitas guiadas a los vestigios bélicos en los tossals. Alcoletge conserva numerosas estructuras militares de la Guerra Civil, como trincheras, búnkers y observatorios en el Tossal dels Morts y el Tossal de la Nora. Se han restaurado y se pueden visitar mediante rutas patrimoniales promovidas por el ayuntamiento.

Al igual que otros pueblos del entorno, la agricultura es su base económica. Se cultivan principalmente frutales (perales y manzanos), en parcelas de regadío, gracias a acequias como la de Fontanet, del Segre y del canal d’Urgell. 1 100 ha cultivadas representan dos tercios del municipio.

Aunque el esfuerzo realizado en el día de hoy me ha pasado factura, siento que ya puedo tocar con la mano el Monasterio de Montserrat…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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viernes, 22 de agosto de 2025

100 - Peñalba / Candasnos / Fraga


Queridos amigos,

Inicio una nueva jornada antes del amanecer. Aún no tengo alojamiento confirmado para esta noche, y todo apunta a que tendré que duplicar la etapa originalmente prevista hasta Candasnos, donde no existe posibilidad alguna de pernoctar. Esto me obligará a extender el esfuerzo hasta la localidad de Fraga. Serán 45 kilómetros cargando con la mochila, atravesando las planicies monótonas y semidesérticas de Los Monegros, un entorno implacable de calor y carente de servicios.

Realizo una primera y breve escala en Peñalba, una villa que, en estas primeras horas de la mañana parece deshabitada por completo. Este asentamiento tiene orígenes muy antiguos: El yacimiento arqueológico de Valcuerna demuestra presencia humana desde el Paleolítico, con evidencia de Neandertales hace más de 140.000 años.

Milenios después, en épocas romana y medieval, la Vía Imperial Romana —que conectaba Ilerda (Lleida), Celsa (Gelsa) y Cesaraugusta (Zaragoza)— pasaba por Peñalba, y se han hallado miliarios que confirman esta historia. En 1170 aparece la primera mención escrita de Peñalba en una carta de fundación, marcada por el establecimiento de un hospital para transeúntes.

Su patrimonio más destacable se halla en la Iglesia parroquial de la Invención de la Santa Cruz / Nuestra Señora de los Ángeles: Edificio del siglo XVII hecho en sillería y ladrillo. También es interesante la Ermita de Santa Quiteria.

Sin demora, con el fin de eludir las altas temperaturas, en la medida de lo posible, sin pérdida de tiempo, prosigo viaje hacia Candasnos, una población de unos 400 habitantes con origines en la Edad del Bronce y la Primera Edad del Hierro, con yacimientos arqueológicos en lugares como Valdeladrones, Tozal de los Regallos y Cabeza la Vieja.

Durante la época romana Candasnos fue un punto de paso relevante para las calzadas romanas que conectaban Tarraco, Ilerda, Celsa y Caesar Augusta. Han aparecido miliarios y restos como el “Conventaz”.

Durante la Edad Media, en abril de 1188, el lugar (entonces denominado “Campo de los asnos”) fue donado al Monasterio de Sijena por Alfonso II; posteriormente, en 1217, recibió la carta puebla.

El acceso al regadío a través del Canal de los Monegros supuso un cambio decisivo, permitiendo el paso de cultivos de secano a otros más intensivos como maíz, alfalfa, tomate y guisante, favoreciendo el desarrollo agrario.

De entre su patrimonio, destacar la Iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, edificada entre los siglos XII–XIII. Añadir las ermitas de San Bartolomé y Nuestra Señora del Pilar. De entre sus monumentos civiles, hay que señalar: La Balsa Buena, un depósito de agua romano (20 m de diámetro × 3 m de profundidad), y el Pozo de Hielo, una estructura abovedada de más de 5 m. Ambas construcciones dan fe del ingenio hidráulico antiguo.

Actualmente, la base económica está en la agricultura (con riego moderno) y ganadería intensiva, mientras que el turismo cultural, natural y rural está empezando a abrirse camino gracias a iniciativas locales y al entorno natural.

Se confirma la imposibilidad de alojarse en esta población. Aún restan 25 kilómetros hasta la localidad de Fraga, una distancia que exige templanza y esfuerzo dosificado.

Situada en una fértil llanura fluvial junto a los ríos Cinca y Segre, la historia de Fraga se remonta al Neolítico, con restos arqueológicos datados en el siglo IV a.C. Durante la época romana, la ciudad cobró importancia por su ubicación estratégica entre Tarraco y Cesaraugusta, como lo atestigua la villa romana de Villa Fortunatus, hoy en ruinas, ubicada junto al río Cinca.

Entre los años 715 y 1149, Fraga estuvo bajo dominio musulmán, periodo del que quedaron vestigios en el urbanismo del casco histórico y en el sistema tradicional de acequias. La reconquista en 1159 por Ramón Berenguer IV marcó el inicio de una convivencia entre árabes, judíos y cristianos. Los señores feudales, como el Condado de Pallars o la familia Montcada, gobernaron la ciudad en la Edad Media; además, se celebraron Cortes Generales en la iglesia de San Pedro en 1384 y 1460.

De entre su extenso patrimonio, mencionaré lo más destacable:
  • Iglesia de San Pedro: De origen visigodo y antigua mezquita, la iglesia fue adaptada al estilo románico-gótico. Conserva capiteles originales y una torre con elementos románicos, góticos y barrocos. De la mano del Padre Wilson, de origen colombiano, he podido visitar este templo, además de compartir un rato de conversación sobre nuestras respectivas vidas; y también, sobre la situación actual de la Iglesia Católica.
  • Palacio de Montcada: Edificio renacentista del siglo XVII, construido sobre parte del antiguo palacio, hoy convertido en centro cultural con biblioteca, archivo, exposiciones y museo local.
  • Villa Fortunatus: Este yacimiento romano junto al río Cinca conserva restos de piscina, mosaicos y arquitectura rural, reflejando la riqueza agrícola romana de la región.
  • Torre de los Frailes: Monumento exento, declarado Bien de Interés Cultural, con base cuadrada de piedra sillar y varias alturas que evidencian su función defensiva medieval.
En esta localidad se elabora el Coc de Fraga, un pastel de membrillo tradicional que cuenta con la marca “Aragón Calidad Alimentaria” desde 1994.

La agricultura es principal motor económico. Fraga cultiva más de 13.000 ha con regadío: frutales como melocotón, pera y manzana; cultivos secos como olivo, almendra y cereal en áreas más elevadas. Productos emblemáticos como el pan de higo y los higos de Fraga intentan recuperar mercado.

La ganadería es también un relevante sector con granjas porcinas, avícolas y vacunas; vinculadas a fábricas de piensos y modelos integrados de producción. También es significativa la presencia de industrias como la planta de Becton Dickinson (jeringuillas) y otra de elaboración de precocinados de aves. Por otra parte, la Plataforma Logística de Fraga, a 5 km del casco urbano, cuenta con 85 ha y generará alrededor de 900 empleos, fortaleciendo la cadena agroindustrial y logística.

Durante la jornada, he realizado múltiples llamadas telefónicas tratando de encontrar alojamiento. Una de ellas, al Ayuntamiento de Fraga, buscando su ayuda en esta tarea. La funcionaria que ha atendido la llamada me ha informado que el Ayuntamiento tiene un albergue, pero para hacer uso del mismo es necesario cumplimentar una instancia en sus oficinas con al menos 10 días de antelación. Perplejo he quedado. A lo largo de mi vida, he recorrido miles de kilómetros caminando por España, y debo decir que es la primera vez que oigo semejante requisito. Resulta evidente que la burocracia en España, impuesta por nuestros amados políticos, ha alcanzado las más altas cotas, un nivel que podríamos definir como: Nivel Dios.

Mañana, con toda probabilidad, más de lo mismo en lo referente a la logística…

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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jueves, 21 de agosto de 2025

099 - Bujaraloz


Queridos amigos,

El “trasteo” que estoy viviendo en la Vía Ignaciana con la logística bien podría incluirse en un manual de supervivencia. Ya de por sí, cargar con la mochila y soportar las altas temperaturas es todo un reto. Pero hacerlo en pleno agosto, cuando gran parte de la población cambia su rutina al turno de tarde o noche y el ambiente es eminentemente festivo, eleva la dificultad a otro nivel. El bullicio constante, el ruido excesivo y las colas para cualquier actividad se vuelven casi inevitables, sobre todo en ciudades y zonas turísticas.

Todo esto ocurre en un contexto en el que la atención al ciudadano ha caído a niveles alarmantemente bajos. Precios abusivos, una constante desinformación —cuando no directamente información contradictoria—, ausencia de atención telefónica, páginas web desactualizadas y comercios u hoteles que aparecen como abiertos en Internet, pero que en realidad están cerrados. A ello se suma la imposición de plataformas digitales para realizar todo tipo de reservas, que exigen el alta en sus sistemas y solicitan datos sensibles, como el escaneo del DNI, algo que debería tratarse con mayor responsabilidad y respeto a la privacidad.

Por si todo lo anterior no fuera suficiente, la Vía Ignaciana es un proyecto que aún carece de una infraestructura suficiente y consolidada. Los propios impulsores de esta travesía —ayuntamientos y gobiernos regionales— no parecen realmente comprometidos con el desarrollo de este Itinerario Cultural Europeo, al que dedican escasa atención, pese a haberlo promovido. A día de hoy, quien decida emprender esta ruta a pie, especialmente en pleno mes de agosto, debe ser plenamente consciente de que la logística presenta ratios de dificultad mayores que la caminata en sí misma.

Hoy deposito mi cansado cuerpo en Bujaraloz, una localidad situada en la provincia de Zaragoza, prácticamente en el límite con Huesca. Forma parte de la comarca de Los Monegros, una extensa zona semiárida conocida por sus paisajes únicos.

Su historia se remonta a la antigüedad, con vestigios de presencia humana ya desde la época íbera y romana, aunque fue durante la Edad Media cuando el núcleo urbano comenzó a consolidarse. El nombre de la localidad aparece mencionado en documentos del siglo XII, en tiempos de la Reconquista, cuando estas tierras pasaron definitivamente al control cristiano.

Durante siglos, Bujaraloz fue una población agrícola con importancia estratégica debido a su situación en la ruta que conecta Zaragoza con Lérida y el resto de Cataluña. En los siglos XVIII y XIX, el municipio experimentó cierto crecimiento gracias al desarrollo del comercio local y su posición como punto de paso en la llanura monegrina.

Uno de los principales elementos patrimoniales de Bujaraloz es la Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor, una construcción de estilo barroco que data del siglo XVIII. Su imponente torre refleja el esplendor religioso de la época. También destaca la ermita de Santa Ana, situada en las afueras del pueblo, que es un lugar tradicional de romerías y encuentros populares. Además, el entorno natural de Los Monegros ofrece un paisaje singular con valor ecológico y paisajístico, en el que se encuentran estepas, saladas y zonas de alto interés para la observación de aves.

En las últimas décadas, el municipio ha diversificado su economía tradicional incorporando el sector servicios, pequeños comercios y el turismo rural, aprovechando el interés por el paisaje de Los Monegros y la cercanía a vías de comunicación importantes, como la autopista AP2. Cabe mencionar también la creciente implantación de energías renovables, especialmente parques eólicos y solares.

A lo largo del día he seguido por la radio la evolución de los múltiples incendios en España. Como la mayoría de ciudadanos, siento una gran tristeza al ver cómo se destruyen bosques enteros, animales que huyen o mueren, y personas que pierden sus hogares. Es desgarrador y muy duro pensar en todo lo que se pierde con cada incendio: árboles que han tardado décadas en crecer, ecosistemas enteros, paisajes que forman parte de nuestra identidad. Ojalá empecemos a tomarnos en serio el cuidado del medio rural, de la naturaleza. Ojalá cuidemos más lo que tenemos, antes de que sea demasiado tarde.

“Uno es más que cero”

Un abrazo,
Jon

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